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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

NIÑOS EN TALLERES CLANDESTINOS

Calcinados por la corrupción

(APL) En la mañana del 27 de abril, dos chicos mueren en el incendio de un taller clandestino ubicado en Páez 2796, del barrio porteño de Flores. El frente de la propiedad estaba enrejado y tapiado para que no se escuchen los ruidos de las máquinas que día y noche se hallaban en actividad. El 24 de septiembre de 2014, los vecinos y la organización La Alameda, lo habían denunciado por trabajo esclavo y trata ante la Procuraduría de Explotación y Trata de Personas, PROTEX, junto a cinco más en la misma calle Páez 2766 y 2710, en la vereda impar 2775, 2721 y en Terrada 909. Protegidos por el estado, Orlando y Roberto deberían estar en el aula de su escuela, Provincia del Chaco, esperando el recreo y soñando qué quisieran ser cuando crecieran. Pero, para los más pobres, los sueños son pesadillas de las que nunca se despierta.

Los expedientes han dado vueltas desde la Comisaría 5º, la Procuraduría, los juzgados de la ciudad y los federales. Mientras tanto, la fábrica creció a costa del encierro de sus trabajadores en estado de explotación y esclavitud, hacinados y tapiados, ya que también oficiaba de vivienda para ellos, aunque sólo pudieran salir con el consentimiento del encargado. Instalaron una caldera para facilitar el secado y planchado de las prendas que sería una bomba de tiempo y que, en este incendio, no llegó a estallar porque, apenas sintieron el olor a quemado, los vecinos llamaron a bomberos y al SAME. Se Logra rescatar a muchas personas, a fuerza de mazazos para derribar parte del frente desde donde fluían llamaradas que alcanzaron a los socorristas.
Pero abajo, en el sótano tapiado, dos hermanos, Orlando Camacho de 7 años y Roberto Camacho de 10, dormían el sueño inquieto de los que no tienen voz, presos de la corrupción. Para llegar a los cuerpitos ya calcinados, los bomberos debieron derribar la parte del frente que había sido la ventilación, cuya reja se había tapiado. Sus padres son rescatados y los internan en el Hospital Álvarez.
Protegidos por el estado, Orlando y Roberto deberían estar en el aula de su escuela, Provincia del Chaco, esperando el recreo y soñando qué quisieran ser cuando crecieran. Pero, para los más pobres, los sueños son pesadillas de las que nunca se despierta.

Fuente: https://laalameda.wordpress.com/2015/04/27/el-taller-incendiado-ya-estaba-denunciando/#respond

Última modificación: 29 de abril de 2015 a las 12:38