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Periodismo de Intervención social

CORRIENTES- UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE

Derribar los prejuicios en el interior de la cárcel

Convocados por profesores, un grupo de estudiantes de Derecho de la Unne decidió involucrarse en los sistemas penitenciarios para poder ayudarlos con herramientas jurídicas. Más allá de que la experiencia les sirva para su formación profesional, afrontarla no sólo significó una responsabilidad estudiantil, sino también derribar los miedos y prejuicios propios, así como el de sus familias que se resistieron al proyecto. Elien González, Lilian Delgado, Solange Maldonado, Anahí Saorín y Sebastián Molina son algunos de los chicos, que están entre el primer y quinto año de la carrera, que forman parte del equipo de jóvenes que mediante el plan “Conocé los derechos que la cárcel no te quita”, entran al sistema carcelario para conocerlo a través de los testimonios de quienes están bajo sus tiranas condiciones. Aquí el diálogo con ellos. Textos: Esperanza Verón/ Fotos: Miguel Valenzuela (El Libertador) Envío: Red Derechos Humanos

-¿Qué los llevó a querer formar parte del proyecto?
-Solange: particularmente, me llevó la intención de conocer un poco más, cómo se manejan en un penal, así como conocer cómo es su reinserción laboral, que es uno de los aspectos que no se cumple. Justamente, en el Pelletier, donde se lleva a cabo el trabajo así como en el Penal Nº 1, las chicas nos contaron que realizan cursos, pero cuando les entregan los certificados de aprobación, en el papel se indica que lo realizaron en el instituto, por lo que no les sirve para reinsertarse.

-Anahí: lo que planteamos e intentamos derribar es la hipocresía de la sociedad que ven a las personas como presos y nada más, y lo que queremos es conocer las necesidades de los internos, más allá de que nos guste mucho el derecho penal, y con el proyecto, podemos entrar a este mundo cerrado que nadie conoce.

-¿Hubo resistencia por parte de sus familias a su participación en el proyecto?
-Lilian: sí, en el de todos. Es un reflejo como de la sociedad misma, por eso también es nuestro objetivo que se reconozca que a los presos en la cárcel sólo les prohíbe la libertad, no que se les quita sus derechos.

-Elien: además, están los propios prejuicios. En mi caso, que ingresé al Penal Nº 1, pensé que iba a ser más complicado al ser mujer. Sin embargo, estuvimos todos juntos en un salón, a la par tomando mates con hombres que cometieron robos hasta homicidios. Por eso entrar ya fue un gran paso. No sólo para nosotros, sino también para comenzar a ayudarlos, aunque los cambios a largo plazo sean imperceptibles y tengamos que elaborar más de un proyecto.

-¿Cómo fue el primer contacto cuando ingresaron?
-Elien: al Penal Nº 1 llegamos medio desconcertados, no sabíamos qué iba a pasar. Después de que nos ubicamos, comenzaron a contarnos sus preocupaciones, como por ejemplo el tema de las visitas, higiene y hacinamiento.

-¿Cómo se preparan para los ingresos a las cárceles?
-Solange: siempre tenemos prejuicios, pero una vez que entramos y escuchamos a las chicas del Pelletier nos hace dar cuenta que son los prejuicios de la sociedad. Además, desde adentro descubrís que no se cumple nada, que hay un avasallamiento de sus derechos.

-¿Cómo los impacta saber que lo que estudian no se cumple?
-Elien: genera impotencia porque todo el sistema está podrido, y habría que reformarlo, pero eso es algo que escapa a nuestro proyecto.

Última modificación: 31 de mayo de 2015 a las 15:12