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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

ARTE EN CÁRCELES- RED DE DERECHOS HUMANOS

"Naty" Vega, desde Corrientes a Buenos Aires

(APL) “Naty” Vega (26) milita dando clases de lenguaje audiovisual en el Penal N° 1 de Corrientes Capital, desde hace 5 años, en el marco de las actividades que despliega la Red Corrientes de Derechos Humanos. Allí viven hacinados alrededor de 600 presos. Una parte de ellos está organizado en Jahá Porá (Vamos bien, en guaraní) en una multiplicidad de artes y oficios. Precisamente con ellos, Naty realizó “Pateando el penal”, documental que obtuvo diversos premios en distintos festivales del país. Ella, recién acaba de salir de la cárcel de Villa Devoto adonde decenas de privados de libertad vieron y debatieron sobre el film en una actividad organizada por Atrapamuros. Días atrás, junto a Hilda Presman, presentaron la muestra “Piedra Libre para los cuentos prohibidos” -durante la dictadura militar – en la Mutual Sentimiento y en la Escuela de Bellas Artes Rogelio Irurtia. Sobre éstas y otras iniciativas, “Naty” dialogó con la APL.

Naty

-¿Qué significados tuvo presentar la muestra en Buenos Aires?

-Traer la muestra al espacio que tiene la Mutual Sentimiento y a la Irurtia, y otros espacios, fue muy importante para quienes buscamos visibilizar las actividades que se llevan adelante en los talleres intramuros que tenemos en la unidad Penal 1 de Corrientes. Se trata de un trabajo que llevó casi un año para su confección: investigación, realización, y muchas otras gestiones que hicieron falta para poder concretarla. El objetivo es rescatar cuentos y autores que estuvieron prohibidos durante la dictadura militar: “La torre de cubos” o “Un elefante ocupa mucho espacio”, o autores como María Elena Walsh, Laura Devetach, Haroldo Conti, entre otrxs. Darle “piedra libre” a estos textos desde un espacio como la cárcel es muy significativo.
Cuando terminamos de armar el árbol que forma parte de la instalación, varias nenas y nenes se acercaron a leer los libritos que llevamos, a dibujar y a jugar en el espacio. La verdad es que este tipo de exhibiciones, en donde nos encontramos con la gente que pasa, pregunta e interactúa con la Muestra, nos impulsa a seguir avanzando con otras actividades creativas intramuros.

-¿De qué modo te impacto el Centro Universitario Devoto? ¿Cómo fue la actividad?

- Tuvimos la presentación de un cortometraje en las instalaciones del CUD. Me pareció increíble la distancia que hay entre este espacio y las cárceles que yo conozco en Corrientes, en la que la Universidad no tiene ninguna carrera y tiene poco y nada de presencia entre una población que es superior a los mil internos. Allá casi no existen espacios de libertad como este, pese a que una educación digna es el derecho de cualquier persona. Yo sé que el encierro nunca es el paraíso, no me gustan las jaulas, pero la mayoría de lxs presxs del país no tienen derecho a la Educación.

Respecto de la actividad, bueno, presentamos el cortometraje “Pateando el penal”, que hicimos en 2015 en el Taller de Lenguaje Audiovisual y después los muchachos comentaron sus impresiones sobre lo que habían visto. Además, aprovechamos para intercambiar sobre las diferencias entre las realidades que se viven esta cárcel y las de mi provincia. Uno de los temas que preocupaba a algunos de los presentes era el traslado de la Unidad a Mercedes. Esto, obviamente, va a traer serios inconvenientes al desarrollo del trabajo de la Universidad, complicando el acceso para profesores y estudiantes que acompañan, además de los terrible que sería para los familiares de las personas que viven ahí. Y también afectará la defensa de los procesados, porque a los abogados de oficio no les da lo mismo ir a Devoto que a Mercedes.

-¿Por qué elegiste la lucha anticarcelaria como tu espacio de militancia?

- Yo estudié y me dedico a la Comunicación Social. Cuando ingresé por primera vez fue a presentar un cortometraje que había realizado con un grupo de la facultad. Al entrar me encontré con personas, que viven y sueñan, que proyectan, que no son los mismos que salen en los medios de comunicación, que solamente criminalizan a lxs pibes pobres. En esa primera visita, los chicos se entusiasmaron con hacer algo ellos mismos, poder expresarse a través del audiovisual. Nos dijeron para hacer un videoclip, porque algunos de ellos cantaban. Nos dijeron para hacer un cortometraje, porque tenían muchas ideas dando vueltas. De ahí decidí trabajar adentro. Porque me parece una locura que la única versión que haya de la cárcel es la que dan las autoridades y los noticieros, y que no puedan contar ellos mismos sus propias historias. Después continuamos con un ciclo de cine debate y ahora tenemos un Taller que ya tiene producidos los primeros dos cortometrajes realizados íntegramente por presos en una cárcel de Corrientes, y varias otras producciones. Y también elegí este espacio porque tras las rejas están lxs más vulnerables, los que el sistema arroja al calvario.