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MISIONES: SEGÚN DENUNCIÓ UN DETENIDO EN LA ALCAIDIA DE EL DORADO ANTE LA CIDH

"Suicidaron" a un preso para encubrir el femicidio de un hijo del poder

(APL)La carta de un hombre preso en la Alcaidía de El Dorado fue entregada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, días atrás. Él afirma haber sido testigo del crimen de Hernán Céspedes a manos de sus carceleros. Hernán era el único acusado por el femicidio de Liani Itati Piñeiro (18), cuyo cadáver fue encontrado en julio de 2012 en un baldío de Puerto Esperanza. Sin embargo, el asesinato es atribuido, por las familias Céspedes y Piñeiro, al hijo de un alto funcionario de Puerto Esperanza. Un hijo del poder. En la misiva, el prisionero afirma que cuando estuvo detenido en la Unidad Regional V de la Policía, en Puerto Iguazú, presenció los hechos que culminaron con el “suicidio” de Hernán, el 21 julio de 2012. La carta, una verdadera crónica del horror – que puede vivirse en un cualquier centro de detención del país -, enumera palizas, amenazas, gritos constantes, privación de alimentos y agua a que fue sometido Hernán antes de aparecer “suicidado” en el calabozo.

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En un fragmento del texto, el prisionero afirma que: “Ese día yo estaba preso enfrente de la celda en que estaba preso Hernán Céspedes y escuché reiteradas veces, en muchas ocasiones, presencié y vi como le pegaban brutalmente (el) policía López, Mariano, y una mujer policía que venía de Puerto Esperanza, entre otros”.

Más adelante, el detenido detalla que: “Las sesiones de torturas eran constantes contra el preso. La distancia de mi celda a la de él era aproximadamente de dos metros y medio. Y la celda de él, la tenían con la luz apagada. Estaba acurrucado sobre un tipo de banca de cemento. Y venían constantemente, lo sacaban y lo traían de (regreso) al calabozo (…) La policía no le daba agua ni comida. El viernes a la noche, entraron cuatro policías a golpearlo dentro de su celda, y ahí andaba siempre la mujer policía de la provincia de Misiones (…) Le insultaban, le gritaban, lo amenazaban y le decían que era mejor que él se mate, que no se merecía vivir y que le iban a dar 25 años de cárcel.”

El testigo tras las rejas, cuya identidad es reservada para preservar su integridad, aseguró también que el domingo en que Hernán fue encontrado muerto en su celda no se hizo el recuento de presos correspondiente. Y que una vez que retirado el cadáver de Hernán: “La policía me sacó a la oficina y me obligaron a declarar a su favor. Después me llamaron del juzgado de Iguazú y me tomó declaración una chica y nunca más me llamaron (…) Creo en mi manera de pensar que, a raíz de la constante paliza que recibió, horas antes, pasó lo que pasó. No puedo afirmar que se ahorcó solo. Durante toda la noche, vi hasta la madrugada, que lo golpeaban brutalmente y nunca dije nada en el juzgado de lo que pasó, debido a la persecución de la policía”

El pretendido cierre de un caso criminal

El testimonio brindado ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA viene a sumarse a numerosas pruebas e indicios ya señalados por la familia Céspedes de que la muerte del muchacho no se trató de un suicidio. La familia vive en Puerto Esperanza y Hernán fue llevado detenido a Puerto Iguazú. Poco antes de que Hernán apareciera suicidado según la versión policial, su familia se había presentado en su lugar de cautiverio y había logrado verlo por pocos minutos. Hernán, muy angustiado, llegó a decirle a su madre que los policías lo golpeaban reiteradamente y que querían matarlo.
Luego del supuesto suicidio de Hernán, la causa correspondiente quedó en manos del mismo juez interviniente en el caso abierto por el asesinato de Taty Piñeiro, Juan Pablo Fernández Rizzi. El juez pretendió dar por cerrado el caso con un veredicto simple: Taty había sido violada y asesinada por Hernán y luego este se suicidó en el calabozo. No habían pasado ni dos semanas del asesinato de Taty, su cuerpo no había sido peritado debidamente y la Justicia ya tenía una solución conveniente.
Solamente la determinación de la familia Céspedes, a la que luego se sumó la de la familia Piñeiro y la colaboración de vecinos y familiares que los acompañan, se interpuso al cierre de la causa.
El periodista Dany Ortigoza, de FM Imperio de Puerto Esperanza, entregaría meses después, un CD con fotos del cadáver de Taty que fue dejado en la radio de forma anónima.
Tanto este periodista como las familias Céspedes y Piñeiro han denunciado amenazas reiteradas, además de las numerosas inconsistencias del caso. El cadáver de Taty presentaba restos de piel bajo las uñas, indicio de haber arañado a su agresor: Hernán no presentaba rasguños. En las fotos podía verse que tenia cabellos rubios en las manos: Hernán no era rubio. Además, el testimonio presentado recientemente del preso que compartió sus últimos jornadas, confirma que hasta su último día proclamó su inocencia.
La lucha de las familias logró el cambio del juez a cargo de la causa y que se ordenen nuevas pericias sobre los cuerpos, que fueron realizadas por el cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, de las cuales no se conocen aún los resultados.
Sin embargo su camino no ha terminado. Aun no hay ningún imputado por el crimen de Taty, y el periodista Dany Ortigoza realizó una nueva denuncia: las fotos que había entregado no se encuentran en el expediente judicial.

"SEGURIDAD DEMOCRÁTICA" Y LA GUERRA PREVENTIVA

La muerte del Derecho

(APL)“Es imposible lograr explicar los efectos de la guerra preventiva sin fin, la agresividad permanente, la arbitrariedad, la violencia estructural de los déspotas que reinan sin trabas. Actualmente la mayor parte de las barreras del derecho internacional han muerto. La ONU, la Corte Interamericana son organismos que están al servicio del imperialismo yanki. Aquí podemos atrevernos a citar las bellas palabras de Robespierre: “El derecho existe para organizar la coexistencia de las libertades”. Así comienza su reflexión, nuestro compañero, uno de los seis campesinos paraguayos, blanco de la persecución política y presos en el penal de Tacumbú, luego de haber sido extraditados por la Argentina en 2008. Agustín, miembro de la redacción de la APL, publicó meses atrás su libro “Reflexiones políticas desde la cárcel”, ejercicio que continúa como valioso aporte al debate militante.

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Los organismos citados más arriba son incapaces de cumplir esta función. El Derecho Internacional actualmente ha muerto.
El Derecho Internacional tiene como objetivo principal civilizar y domesticar la violencia arbitraria de los poderosos. Es decir, el Derecho Internacional obliga en primer lugar y hasta ahora casi exclusivamente a los Estados.
En primer lugar deben estar los Derechos Humanos. La Declaración Universal del 10 de diciembre de 1948 los proclama.
Los Derechos Humanos son teóricamente imperativos. En la práctica sin embargo no lo son pues no existe a escala mundial tribunal de Derechos Humanos. Lo que nos debe quedar claro es que los dos organismos internacionales, la ONU y la Corte Interamericana de Derechos Humanos son financiadas por el promotor de la guerra preventiva. Esto explica sencillamente la muerte del Derecho Internacional.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su artículo 14 inciso 2 expresa: “toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley”.
Este artículo hoy en el mundo es letra muerta, que se podría decir así en la práctica “toda persona acusada por un delito está obligada a demostrar su inocencia” o en el peor de los casos, como ocurre en el Paraguay, toda persona acusada ya está condenada de antemano si es pobre.
En este mismo artículo en el inciso 3 dice: “(tiene derecho) a ser juzgada sin dilaciones indebidas”. En el Paraguay no se respeta el debido proceso y las dilaciones injustificadas son práctica común en los estrados judiciales, que es cargada a las personas procesadas que deben soportar las interminables prisiones preventivas que pueden durar años para asegurar a la sociedad.
Se violenta así el artículo 9 inciso 3 del mismo pacto, que expresa el derecho a ser juzgado dentro de un plazo razonable.
Esto es la seguridad democrática promovida por los Estados Unidos, para todo el mundo.
Los estados son responsables de las violaciones de los derechos humanos, estados capitalistas que valoran las relaciones humanas de forma mercantilista.
Todas las sociedades del mundo tenemos que exigir que sean respetados los derechos fundamentales consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948.
Tenemos que rechazar la seguridad democrática, planteada e impuesta por los yankis, basada en la caza de brujas, la inquisición directamente apuntada a los sectores organizados y a los más vulnerables de los países pobres.
El antiimperialismo debe ser nuestra bandera de lucha en nuestros países para impedir que nuestros estados nos sometan a la guerra preventiva. Nuestras sociedades están en evidente retroceso hacia gobiernos fascistas ante la crisis profunda del capitalismo global.
Tenemos que dejar de mirar a los costados cuando tenemos enfrente el problema real, nuestras sociedades están expuestas a las peores violaciones a los derechos humanos en nombre de la seguridad.
Ante esto tenemos que exigir Seguridad en el acceso a la salud gratuita y de calidad, acceso a la educación, a un trabajo digno con un salario justo; seguridad en el acceso a la tierra, acceso a una alimentación adecuada según los estándares internacionales.
Sin el acceso a estos derechos y muchos otros no habrá seguridad en todas partes del mundo.
Desde mi prisión, que solo será explicada por mi coherencia en la lucha, los invito a la lucha por los derechos humanos.