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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

JOHN FUE ASESINADO EN LA COMISARÍA 1° DE PERGAMINO, EL PASADO 2 DE MARZO, JUNTO A ALAN CÓRDOBA, JUAN CABRERA SERGIO FILIBERTO, FERNANDO LATORRE, FEDERICO PERROTTA Y FRANCO PIZARRO

John Mario Claros, "El Chilito"

(Por Martín Stoianovich/ desde Yumbo, Colombia) )En el año 2010, en Yumbo, una localidad de Colombia de poco más de 120 mil habitantes ubicada en el departamento del Valle del Cauca y a doce kilómetros al norte de Cali, hubo 101 asesinatos. La tasa de homicidios ese año fue de 97 cada cien mil habitantes y triplicó la tasa de toda Colombia. Esa violencia, que afectaba y continúa afectando principalmente a los jóvenes de los barrios más pobres de la ciudad, llevó a que John Mario Claros, el Chilito, buscara otros horizontes. Apoyado por su familia llegó a Pergamino, Argentina. Tenía 19 años. Se acomodó rápido: trabajó fabricando y vendiendo muebles, fue albañil. También siguió persiguiendo el sueño de ser cantante mientras los medios de comunicación de Yumbo hablaban del joven artista colombiano que se afianzaba en Argentina. (Nota publicada en Raíz – Comunicación desde Abajo)

Carmenza y Lorena, mamá y hermana de John (Foto: Paula Peña)

En diciembre de 2016, cayó preso involucrado en un robo. Dice Lorena, su hermana, que John le confesó – a sabiendas de que no le creerían- que quedó pegado en el robo porque lo engañaron. Que la persona que vivía con él le pidió que llevara en moto a un amigo, que John no conocía, a comprar a una panadería. Que de repente se desató el robo y que el otro muchacho lo apuntó con un revólver para que arrancara la moto y escaparan.

Mientras ese testimonio se debatía en una causa judicial, John quedó detenido en la Comisaría 1ra de Pergamino. Y mientras John estaba detenido, acusa Lorena, la persona que vivía con él le desvalijó la casa.

El 23 de febrero de 2017 a John le confirmaron que quedaría libre, pero recién después de cinco días hábiles en los que se tramitarían algunos papeles para concretar la libertad.

En ese quinto día hábil, el 2 de marzo de 2017, a Lorena y a otros familiares de detenidos en la comisaría les sonó el teléfono. Eran mensajes de urgencia. Los chicos avisaban que la policía los iba a matar. Que estaban prendiendo fuego.
Siete chicos, entre ellos Chilito, murieron calcinados en un calabozo de esa Comisaría 1ra de Pergamino, un ex centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura cívico militar.

Desde Yumbo, esperando marzo para llegar a Argentina en el primer aniversario de lo que hoy se conoce como la Masacre de Pergamino, Carmenza, madre de John, pide justicia y se hace algunas preguntas.

Una de ellas, que ni el gobierno provincial ni los investigadores de la causa aún pudieron responder, alcanza para resumir el dolor y la bronca que hoy se constituyen en el motor del incansable pedido de justicia de los familiares de las víctimas:

“¿Qué pasó con los siete muchachos en la Comisaría de Pergamino el día 2 de marzo de 2017 donde perdieron su vida?”