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Periodismo de Intervención social

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TRAS LAS TOPADORAS EN LUGANO

Gente desagradable

(APL) “Siete de cada diez niños son pobres en Santiago del Estero. Casi el 50% de los misioneros transcurrió el año pasado mirando hacia arriba el índice de pobreza. Cerca del 22 % quedaron confinados bajo los índices de indigencia. La misma provincia donde Maurice Clos gastó 830 mil pesos en megustas de Facebook y clicks de Google. La misma donde en 2010 murieron más de 300 niños por desnutrición. El 40% de los tucumanos son pobres. 335 mil personas en el Gran Tucumán y Tafí Viejo, según los cálculos de la CTA. (…) Los chicos que vivían en Lugano perdieron sus lápices, sus guardapolvos y sus zapatillas bajo las topadoras. Perdieron sus escuelas cuando los cargaron para llevarlos a un parador a diez kilómetros. Donde si quieren ir a clase no pueden comer porque el viaje es larguísimo. Y los horarios de almuerzo son estrictos. Los chicos que vivían en Lugano no tienen techo ni suelo amigo donde pisar. Son nadie y viven en la nada. Los desalojaron sin identidad. Sin documentos. Sin conejo de peluche. Son nadie y viven en la nada. Mientras Sergio Berni se cuelga de los helicópteros. Y Mauricio Macri no se ensucia las manos”. Fragmentos de la valiosa nota que replicamos, donde se entrecruzan la contundencia de las cifras y la narración del dolor de los más vulnerables.

Lugano

Siete de cada diez niños son pobres en Santiago del Estero. La misma tierra cansina de siesta interminable en el verano hacia donde hay ganas de trasladar la capital. La misma donde Gerardo Zamora hizo construir dos torres de estética neoyorkina frente a las villas que rodean el corazón santiagueño.

Casi el 50% de los misioneros transcurrió el año pasado mirando hacia arriba el índice de pobreza. Cerca del 22 % quedaron confinados bajo los índices de indigencia. La misma provincia donde Maurice Clos gastó 830 mil pesos en megustas de Facebook y clicks de Google. La misma donde en 2010 murieron más de 300 niños por desnutrición. Es decir, por hambre.

El 40% de los tucumanos son pobres. 335 mil personas en el Gran Tucumán y Tafí Viejo, según los cálculos de la CTA. 34 mil personas según el Indec tucumano, que tiene la cara y los gestos de José Alperovich. El mismo que estaba usando el avión sanitario cuando se necesitaba para salvar la vida de una nena. El mismo que calcula la baja en la desnutrición a partir de la talla de los guardapolvos. El mismo que decide cuál va a ser el criterio de medición de la desnutrición para que los niños se conviertan en sanos y fuertes en las estadísticas aunque sean, en la realidad, flaquitos, petisos y con languidez cognitiva.

Sergio Berni se cuelga de un helicóptero para operar, grandiosamente, sobre los desterrados de Lugano y los cesanteados de Lear. El mismo que juega al superhéroe con Macri, que no se ensucia las manos nunca. Pero envía su fuerza de choque a diluir cualquier chispa de resistencia. El mismo cuya imagen pública trepó a la cúspide cuando blanqueó su RH de mano dura y de xenofobia selectiva: los migrantes limítrofes son pobres, morenos, delincuentes y pueblan las villas que han desbordado su obesidad en los últimos veinte años. La mayor parte son paraguayos en la 21-24. La mayor parte son bolivianos en la 1.11.14.

Tanto Sergio Berni como Mauricio Macri son hijos de la xenofobia institucionalizada de los 90, cuando el distinguido canciller Guido Di Tella pronosticaba que “en el 2020 el 20% de la población será boliviana o paraguaya”. Hoy, seis años antes, La Nación titula “el 20% de los delitos son cometidos por extranjeros”. El mismo Di Tella definía el modelo apuntado en Estados Unidos: “We want to be near the rich and the beautiful” (“Queremos estar cerca de los ricos y los bellos”), y “We don’t want to be with the horrible people” (“No queremos estar con gente desagradable”).

La gente desagradable de Di Tella y los extranjeros de Berni y Macri se parecen demasiado a los jujeños, a los misioneros, a los correntinos, a los santiagueños que migran de los feudos clientelares donde el empleo surge de la administración pública y si no es el empleo son los planes o el confinamiento en la marginalidad extrema. Las villas y los asentamientos están atestados de ellos. Que tampoco son ricos y bellos

Las llaman las Torres Gemelas santiagueñas. Es un edificio con aires de Dubai. Pero en el corazón de una de las provincias más pobres del país. Donde el modelo de los agronegocios avanza como una topadora sobre los bosques y las chacritas, alfombra de soja los campos, cerca las escuelas con alambre y rehoga la tierra con la sangre de campesinos que se plantan a resistir la marea.

En ese enclave, en esa herida plantearon primero Julián Domínguez y luego Cristina Fernández el traslado de la capital federal. Allí donde el día se plancha con 50 grados en veranos extendidos, se mudarían funcionarios, estatales, concesionarios, satélites y arribistas, miles de aparatos de aire acondicionado y la explosión del sistema energético santiagueño. La resignación nativa, con el castigo esculpido en la piel, los verá pasar, ahogarse y partir. Y para ellos no cambiará nada. Sólo Gerardo Zamora por Claudia Ledesma de Zamora. Y después viceversa.

Desde las torres se ven las barriadas chatas de los confines. Un 50% de los santiagueños no tiene vivienda digna. La metáfora brutal del Sheraton desde la 31 se replica mansamente por las provincias del norte.

Se siente dueño de la maravilla. Maurice Clos, como Gerardo Zamora y José Alperovich, no podrá volver a postularse. Entonces busca un lugar hacia donde las locas aguas del Iguazú que deslumbraron a Alvar Núñez lo eyecten para el futuro venturoso que merece. Por eso coqueteó con Massa y ahora quiere ser vice de Scioli. Por eso, en una estrategia de marketing moderna, gastó 830 mil pesos para juntar fans en su página de Facebook y clicks en Google. En 2010 murieron 300 niños por hambre en Misiones.

El intendente del pueblo Alba Posse, Nelson Carvalho, decidió tomar medidas extremas con los chicos marginados y criminalizados por el Estado: determinó el toque de queda para los niños menores de 15 a partir de las 22. Al que encuentren, lo levantará un patrullero y lo depositará en la comisaría. Se trata de evitar “la vagancia, la drogadicción y el alcoholismo”. Se estudia la eliminación de los niños, como herramienta para terminar con el problema desde la raíz.

José Alperovich tampoco puede ser otra vez gobernador. Al menos en 2015. Pero está su esposa, que muda de tercera en la sucesión presidencial a primera en la sucesión gubernamental. Ella y el maleable Juan Luis Manzur –vicegobernador y a la vez Ministro de Salud de la Nación- serán seguramente la próxima fórmula oficial. Ella, dueña de frases inolvidables hacia la gente vulnerada de su provincia y de imágenes más inolvidables aun, montando un camello, de vacaciones en el hotel más caro de Emiratos Arabes. La impunidad y la pobreza extrema en los jardines de la República no entran en esa foto.

Los chicos que vivían en Lugano perdieron sus lápices, sus guardapolvos y sus zapatillas bajo las topadoras. Perdieron sus escuelas cuando los cargaron para llevarlos a un parador a diez kilómetros. Donde si quieren ir a clase no pueden comer porque el viaje es larguísimo. Y los horarios de almuerzo son estrictos. Los chicos que vivían en Lugano no tienen techo ni suelo amigo donde pisar. Son nadie y viven en la nada. Los desalojaron sin identidad. Sin documentos. Sin conejo de peluche. Son nadie y viven en la nada. Mientras Sergio Berni se cuelga de los helicópteros. Y Mauricio Macri no se ensucia las manos.

Tan parecidos, ellos, a los misioneros flacos y de patitas coloradas, tan parecidos a los tucumanitos arrasados por el hambre y el paco, tan parecidos ellos a los siete de cada diez santiagueños que son pobres y que pasan la siesta en los charcos linderos a los sembrados. Migaja tóxica para los que quedaron afuera.

Tan parecidos todos ellos. Gente desagradable que se expulsa o se barre bajo la alfombra.

Debajo de los dueños de este mundo.

*Agencia de Noticias Pelota de Trapo *

EL REALIZADOR BERNI Y LA XENOFOBIA

Inmigración y delito

(APL)El realizador cinematográfico – bastante berreta por cierto -, Sergio Berni, especializado en escenas donde gendarmes vuelan en palomita hacia vehículos conducidos por militantes de izquierda, también se destacó en xenofobia. “Este fin de semana hemos detenido a más de 60 delincuentes extranjeros que vienen a la Argentina únicamente a delinquir”, proclamó el director urbi et orbi recientemente. Ahora bien, veamos los hechos y las cifras sobre inmigración y delito, que publicó La Nación, valorados por la periodista Sol Amaya: “Las estadísticas muestran que la cantidad de ciudadanos de otros países que se encuentran detenidos en la Argentina, ya sea procesados o con una sentencia firme, representa un pequeño porcentaje de la población carcelaria total”, afirma en la nota.

Inmigración

Según el último informe del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP), publicado en 2012 por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en base a lo informado por los servicios penitenciarios provinciales y el federal, sólo el 5,7% de los presos en la Argentina son extranjeros (son 3534).
Las cifras varían si se analizan por separado los distintos sistemas penitenciarios. En las cárceles provinciales, que alojan a alrededor de 51.000 presos (el 84% de los detenidos en todo el país), los extranjeros representan apenas el 2,8% (son 1432).
En cambio en las cárceles del Servicio Penitenciario Federal, en las que está alojada el 16% de la población carcelaria del país (9807), los extranjeros representan el 21% sobre el total de presos federales (son 2102).

Los extranjeros presos son, mayoritariamente, paraguayos, bolivianos y peruanos. Pero esto a su vez coincide con las principales nacionalidades que iniciaron radicación en la Argentina entre 2004 y 2013, según las estadísticas de la Dirección Nacional de Migraciones. Entre las tres representan el 80% de las radicaciones iniciadas en ese período.
En su momento fueron los colombianos el blanco de acusaciones sobre hechos delictivos. En todo el país hay sólo 140 colombianos presos, según las últimas estadísticas publicadas. Las cifras sí dan cuenta de un aumento en los últimos cinco años: pasaron de 43 detenidos en 2008 a 140 en 2012. Sin embargo, también crecieron las radicaciones solicitadas por personas de esta nacionalidad. En 2008 se iniciaron 5442 radicaciones de colombianos, mientras que en 2013 fueron 16.795, según Migraciones.
La cantidad de presos de nacionalidad nigeriana es la que más aumentó en los últimos cinco años. Si bien siguen representando un pequeño porcentaje dentro de la población carcelaria pasaron de 6 a 21.
“Las estadísticas del sistema penal en realidad no miden la criminalidad, sino el resultado de los procesos de criminalización, es decir, de la actuación de las instituciones penales”, explicó a LA NACION Marta Monclús Masó, directora del Observatorio de Cárceles Federales de la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN). “Si la policía trabaja con el estereotipo de que determinados colectivos están más involucrados en actividades delictivas, se intensifica el control sobre esos grupos, lo que probablemente derive en más detenciones y en el inicio de más procesos penales”, indicó. “Por ello resulta muy problemático ese tipo de asociaciones entre colectivos migrantes y delincuencia”, añadió Monclús Masó.
Si la policía trabaja con el estereotipo de que determinados colectivos están más involucrados en actividades delictivas, se intensifica el control sobre esos grupos
Por su parte, Gonzalo Lantarón, coordinador del Programa de Ciudadanía del Instituto Argentino de Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (Iadepp), también cuestionó la estigmatización de los extranjeros. “El porcentaje de extranjeros en el territorio nacional mantiene su nivel histórico del 5%. Lo que es importante destacar como fenómeno social es que en los últimos años ha habido una profunda transformación en el horizonte laboral de los argentinos que los obliga a competir con los puestos de trabajo que antes ocupaba la mano de obra extranjera residente en el país”, sostuvo.
“Los números muestran claramente que el inmigrante no es el culpable de la crisis sino su víctima más vulnerable”, añadió Lantarón.

Delitos cometidos
Según estadísticas elaboradas por la Procuración Penitenciaria, del total de extranjeros detenidos en el sistema Federal un 49% lo está por infracción a la ley 23.737 (Estupefacientes), el 16% por delitos contra la propiedad y el 8% por delitos económicos.

El 83 por ciento de los detenidos extranjeros en el SPF son hombres. Entre las mujeres, que representan el 17 por ciento de la población carcelaria extranjera, el 95 por ciento está presa por delitos relacionados al tráfico de drogas, según el informe.
Del total de extranjeros detenidos en el SPF, un 49% lo está por infracción a la ley 23.737
“Hay que distinguir dos colectivos de extranjeros dentro de la población carcelaria. Por un lado, los que ya vivían en el país antes de ser detenidos. Por otro lado, los extranjeros en tránsito”, sostiene Monclús Masó.

“En el SPF la mitad de los detenidos estaban en tránsito y en su mayoría cayeron presos por delitos de droga. Es decir, entran al país como turistas y son detenidos en la frontera”, aclaró.
Un informe publicado por LA NACION habla del perfil de las llamadas “mulas”. Dicho artículo cita una investigación realizada por Alejandro Corda, integrante de Intercambios AC, una ONG con trayectoria en el tema de las políticas de drogas, que traza el perfil de las personas detenidas por tráfico de drogas en Argentina: en su mayoría son mujeres, jefas de hogar, de áreas humildes y extranjeras.

La expulsión y la ley de Migraciones
Otro de los reclamos que estuvieron en agenda en los últimos días tiene que ver con que las personas con antecedentes penales no puedan ingresar al país o sean deportadas. En rigor, esas disposiciones ya están contempladas en la ley 25871 (Política Migratoria).

En su artículo 29, inciso C, la normativa establece que “serán causas impedientes del ingreso y permanencia de extranjeros al Territorio Nacional haber sido condenado o estar cumpliendo condena, en la Argentina o en el exterior, o tener antecedentes por tráfico de armas, de personas, de estupefacientes o por lavado de dinero o inversiones en actividades ilícitas o delito que merezca para la legislación argentina pena privativa de la libertad de tres (3) años o más”.

Según las estadísticas de la Dirección Nacional de Migraciones, entre 2004 y 2014 hubo 3993 disposiciones de expulsión en base al mencionado artículo de la ley.
“Esa deportación que reclaman algunos funcionarios argumentando la inseguridad, ya existe. La expulsión es una cuestión administrativa, es una sanción ante una irregularidad migratoria”, sostuvo Monclús Masó. “Lo que no se puede pretender es que sean deportados apenas son detenidos por la policía. Tiene que haber un proceso administrativo y judicial”, añadió.
Moclús Masó relató además que en una encuesta realizada por la PPN a un grupo de extranjeros detenidos en el SPF, el 65 por ciento sostuvo que querría ser expulsado del país. “De todos modos esto no tiene que ver con una decisión voluntaria, sino una orden de Migraciones”, insistió.

Por su parte, Diego Morales, director del área de Litigio y Defensa Legal del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), en diálogo con LA NACION, dijo: “Para la ley argentina, ser extranjero o no tener papeles no es un tema criminal. La idea de ilegalidad por una situación migratoria se eliminó en 2004”.
Para la ley argentina, ser extranjero o no tener papeles no es un tema criminal
“No hay ninguna relación entre delito y migración”, explicó Morales. “A nosotros nos preocupa mucho el impacto que puedan tener las declaraciones de funcionarios que hacen este vínculo. Entre otras cosas, puede provocar una especie de selectividad de las agencias policiales a la hora de las detenciones”, sostuvo el especialista del Cels.

“Expulsar inmediatamente después de la detención es imposible. Eso va en contra de la Constitución, las leyes, los tratados internacionales. Hay una presunción de inocencia, tiene que haber un proceso previo”, insistió Morales.
“Para hablar seriamente de un tema tan complejo y delicado tendríamos que contar con los números oficiales de detenciones hechas por la policía y analizar los casos”, añadió.

Ser extranjero en prisión El colectivo de extranjeros en las cárceles es considerado por los organismos de Derechos Humanos como uno de los grupos más vulnerables. Un informe de la PPN sobre este colectivo en el año 2013 señala que los extranjeros “se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad por estar alejados de su núcleo familiar y afectivo, lo que conlleva que no reciban visitas de familiares y amigos”. Una investigación sobre mujeres en las cárceles federales argentinas en la que participó la Procuración determinó que el 59% de las extranjeras presas en el SPF nunca recibió visitas de familiares o allegados.“A ello se suman las serias dificultades para comunicarse telefónicamente con sus países de origen, debido a la falta de recursos económicos para adquirir tarjetas telefónicas. Ello provoca un gran aislamiento de estas personas y la ruptura de sus vínculos familiares, que se suma al general aislamiento que conlleva la pena carcelaria, lo que afecta negativamente a su futura reinserción social”, sostiene el informe.

Condenaron al policía que fusiló a Jon Camafreitas

(APL)El TOC 23 condenó a prisión perpetua, días atrás, al ex cabo de la PFA Martín Alexis Naredo, que el 21 de enero de 2012 mató de un tiro en la cabeza al adolescente Jon Camafreitas en el barrio de Balvanera. El policía, que estuvo excarcelado todo el proceso, fue inmediatamente detenido, ya que los jueces consideraron que el hecho constituyó una grave violación estatal a los DDHH, y, que, al haberse comprobado la participación de la cúpula de la comisaría 8ª en el encubrimiento, no se puede descartar que la fuerza auxilie al condenado en el futuro para eludir la pena. Tras la lectura de la sentencia, Delia Castro, que presenció todo el debate con la foto de su hijo en el regazo, señaló que esta condena no hubiera sido posible “sin la lucha que mi familia encaró organizada en CORREPI, sin confiar en las promesas que nos hacían desde el gobierno. Nos mintieron desde el primer momento, me dijeron en 2012 que habían echado a Naredo de la policía, y durante el juicio supimos que recién lo exoneraron ahora en agosto, por la presión de la movilización”.

Última modificación: 6 de septiembre de 2014 a las 14:50