Agencia
Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

TÉLAM:

76 días

(Comisión Gremial Interna – SiPreBA) A los trabajadores que se desentienden de las medidas de fuerza se los nombra de muchas maneras. Los ingleses acuñaron la expresión “strikebreaker” (rompehuelgas) mientras que los alemanes los llaman “strikbrecher”. En portugués se los pronuncia “fura-greve” y en francés “briseur de grève”. Para los españoles son “esquiroles”. En el Río de la Plata, la primera expresión de uso corriente, de raíz árabe, fue “crumiro”, de la que derivó, años después, la más actual “carnero”. Sin embargo, en el conflicto que sostenemos los trabajadores de Télam desde hace 76 días no utilizamos ninguna de ellas. No hizo falta una palabra para nombrar aquello que no tenía forma, lugar ni protagonistas. Sí repetimos otra: “compañera”, “compañero”, porque en el conflicto construimos una relación colectiva sobre ese maravilloso gesto de solidaridad que consiste de poner el cuerpo por el otro, aun con aquel – sobre todo con aquel- con el que pudimos tener alguna diferencia.

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La expresión superior de ese acto la distinguimos el viernes cuando decenas de trabajadores brutalmente despedidos ofrecieron sus indemnizaciones para tenderle la mano a los no despedidos que sufrieron descuentos de salarios. Ofrendando el único dinero que tienen por otros compañeros, en mejor situación que ellos, que en muchos casos ni siquiera conocen. Allí sí, como le gusta decir a la empresa, hay una “Nueva Télam”. En la honda angustia de un conflicto no elegido ni buscado encontramos la forma de ser mejores.

Desvariados, acaso ya con el boleto picado por sus propios jefes, algunos funcionarios de Télam llaman hoy a compañeros para participar de una “Télam Paralela”. Culposo de por sí, el proyecto se monta en Tecnópolis, lejos de cualquier centro de atención. El proyecto necesita la lejanía y la oscuridad para poder ser.

Allá, personajes que ya rifaron su imagen profesional, invitan a trabajadores que no han manchado sus credenciales a participar de un fugaz portal para presentar el simulacro de que el conflicto no tiene voz ni fuerza.

Quizá en el predio de Técnópolis, a la distancia, se sienta menos el peso de estar sepultando a 357 trabajadores y sus familias.

Quizá en la soledad de ese territorio uno logre convencerse que esa aventura periodística no afectará sus propios destinos profesionales.

Quizá en aquella lejanía pueda alimentarse la fantasía de que, al final del conflicto, todos nos abrazaremos en el día después.

El conflicto tendrá un día después, claro. Y habrá una nueva Télam, desde ya. Será más fuerte, más solidaria. Y más profesional, porque siempre se trabaja mejor con compañeros con los que se construyeron vínculos indestructibles.

Rompehuelgas, esquiroles, carneros, crumiros. No enunciamos esas palabras en 76 días. En ningún idioma. No las queremos enunciar.

Los trabajadores elegimos siempre la memoria, la verdad y la justicia.

30000 COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS: ¡PRESENTES!!

Mural en Palermo: Ricardo "Riki" Frank y Sergio "Yoyi" Martínez, in memoriam

(Lidia Frank/APL) Serrat en una canción maravillosa da cuenta de las luchas de su tierra y dice: “…Que la ignorancia no te niegue, que no trafique el mercader con lo que un pueblo quiere ser. Lo andan gritando siempre que pueden, lo andan pintando por las paredes…” Y así en un extraordinario trabajo realizado por el artista cordobés, Darío Coronda Krtu, quien convocado para realizar un mural en el frente del edificio donde vivieron y fueron secuestrados los jóvenes Riki y Yoyi y en el marco de cumplirse los 40 años el dejó retratados sus rostros. Turistas que transitan por el barrio de Palermo, (Borges al 1700, CABA) conocerán sus figuras, su historia que es contada por algunos guías que se interesan en saber lo ocurrido allá por los años 70, me he encontrado con alguno de ellos y me he detenido a dar el testimonio que como familiar no dejo de relatar una y otra vez. Así sabrán que un 10 de noviembre allá por 1978 un grupo de tareas de la ESMA, en presencia de nuestra madre los arrancó de nuestras vidas para siempre. Que supimos de su paso por ese centro clandestino de detención por los testimonios de los sobrevivientes que una y otra vez se refirieron a la barbarie. Esos rostros juntos, que nos interpelan a nuestro paso.

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Hace ya varios años en esta misma vereda, y en el marco de la actividad de la Coordinadora “Barrios por Memoria y Justicia” momento en que nuestra querida y recordada compañera Esther Pastorino, militante de DDHH se refirió a la importancia y al compromiso adquirido por los distintos barrios de la ciudad para llevar adelante la consigna “andando los barrios tras las huellas de los compañeros” que tiene como objetivo reconstruir historias de vida de los militantes populares detenidos-desaparecidos o asesinados por el Terrorismo de Estado-antes y después de la última dictadura militar. Colocábamos dos baldosas con sus nombres las que a raíz del paso del tiempo perdieron sus letras que el próximo 6 de octubre volveremos a construir.

Así , honrando sus cortas y ricas vidas, seguirán siendo sus pasos y sus miradas que nos den fuerzas para seguir construyendo MÁS MEMORIA MÁS VERDAD Y MÁS JUSTICIA

Lidia Frank
Hermana de Ricardo
Nota escrita para Agencia Para la Libertad
9/09/2018