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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

COMPLEJO CARCELARIO DE BOUWER, CÓRDOBA

María del Carmen Oviedo (60) fue asesinada por el Estado. Grecia Gómez (22) perdió su embarazo por abandono de persona

(Por Adriana Revol/APL) El lunes seis de mayo, las compañeras de pabellón comenzaron a golpear las rejas desde las tres de la mañana, Carmen se había descompuesto, y tenía un fuerte dolor en el tórax. Recién a las siete y media de esa mañana logran que alguien del servicio penitenciario se acerque. La sacaron y la dejaron depositada en una camilla de enfermería, por horas. No la derivaron a un hospital. Nunca se les ocurrió pensar que un cuadro de dorsalgia era un síntoma de un infarto. Carmen murió en la cárcel, dicen sus compañeras, al igual que Elsa Medina, luego las trasladaron al hospital Misericordia. Vieja política del servicio penitenciario, trasladar a las personas muertas o a horas de morir a un hospital, la crueldad es extrema. El informe seguramente dice: paro cardiorespiratorio, muerte natural. Estaría bueno que nos definieran muerte natural. Lo jodido es que el poder judicial acepte esto, sin realizar una buena investigación, de esta manera se encubre. Cuántos casos dirán “incumplimiento de los deberes de funcionario público”? Habrá alguno? Sin embargo estas personas que mueren en la cárcel, también son víctimas de la violencia estatal.

Córdoba

El viernes once de mayo, Grecia Catalina Gómez, de veintidós años, está detenida hace dos meses, su causa en la fiscalía 4 Turno 3. Estaba con un embarazo de cuatro meses, pide ayuda por comenzar con contracciones, y tener perdidas, solo le brindaron un termómetro para que se controlara la fiebre. Recién cuando la ven mal, la trasladan al hospital Misericordia, le realizan estudios, pero no la dejan internada como medida preventiva. Ya en Bouwer los dolores continúan y la sacan a la maternidad provincial, tampoco allí la dejan, es nuevamente ingresada al pabellón C2 de Bouwer. Cuando llegó fue al baño porque tenía fuerte retortijones, y allí despidió el feto, ella lo sacó del inodoro. No es el primer embarazo que se pierde este año.

Me pregunto si la formación del lxs médicxs de las cárceles se basan en saber aplicar bien, las medidas de sujeción, es su especialidad.

Lo que más recetan son horas o días en las camas de sujeción, atadas de pies y manos. También los chalecos químicos, que son pichicatas de un puré de psicofármacos, aplicación abusiva de medicación. Parece que la política es mantener la mayor cantidad de personas posible medicadas, dopadas. Estas drogas que crean fuerte adicciones, sobre todo si estás en el encierro.

Para todas las personas que están bajo “tratamiento”, los medicamentos, las dosis, y el horario, es el mismo. Es la fórmula recomendada para que no molesten. Los psicotrópicos son los únicos medicamentos que nunca faltan. En la mayoría de los casos la medicalización no se condice con ningún diagnóstico de salud mental.
Me preocupa, que algunos medios se hagan eco de la desinformación que brinda el estado por medio del servicio penitenciario, y del ministerio de Justicia y Derechos Humanos, porque con esa mala información se queda la ciudadanía.
El estado debería tener la obligación de informar las muertes que produce. Aunque creo que teme nos demos cuenta que produce más muertes de las que previene.