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ROSARIO: SE BUSCA A FRANCO EZEQUIEL CASCO GODOY

Marcha a la Comisaría 7ª

(APL) Las “desapariciones” ocurridas luego de detenciones en comisarías, son causalidades que se debe tener en cuenta a la hora de investigar. Parece ser una práctica que determina el actuar policial en condiciones de rehén sin garantía alguna para cuanto detenido ingresa a un destacamento. ¿Sería Franco Ezequiel otro Luciano Arruga? La búsqueda, tanto en comisarías como hospitales y morgues arrojaron “resultados negativos”. También se esperan las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona de Cafferata al 300. En tanto, familiares, amigos y organizaciones sociales marcharán mañana hacia la comisaría 7ª para exigir “que Franco aparezca”. La movilización saldrá a las 18, del Cruce Alberdi.

Franco

El joven de 20 años está ausente de su hogar de la ciudad de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. Fue visto por última vez en Rosario, el 6 de octubre pasado. Franco Ezequiel Casco Godoy tiene tez trigueña, una estatura de 1,69 metros, cabellos negros, ojos marrones, y contextura delgada. Posee tres estrellas tatuadas en el cuello.

Elsa Godoy, madre del joven, vio fotos tomadas en la comisaría, donde estuvo detenido antes de desaparecer. Estaba golpeado y no consta el examen médico obligatorio. La firma del acta de libertad no era de él.

Franco desapareció, tras haber estado detenido en la comisaría 7º de Rosario, donde aparece seriamente golpeado. “Lo golpearon; era él”, dijo la mujer tras acusar a la policía por violencia institucional. “El sabía firmar. Pienso que le agarraron la mano para hacerlo”. Franco debía regresar el 7 de octubre. Había ido a Rosario para visitar a familiares, que viven en Empalme Graneros. El lunes 6 pensaba volver a su casa, pero perdió el tren, y se comunicó con la madre para avisarle. El martes 7 estuvo detenido en la 7ª entre las 13 y las 22, según la versión policial. El joven de 20 años no tenía antecedentes penales. Fue arrestado por presunta “resistencia a la autoridad” y figuraba con el apellido materno.

La policía indicó que Franco ya tenía un golpe en el labio, pero en la foto “se ven más” lesiones., dijo el funcionario judicial sobre algunas de las irregularidades. Además, ayer se esperaban las declaraciones de policías y presos de la comisaría.

La Defensoría ordenó una inspección ocular en la seccional 7ª para establecer el lugar en el que estuvo detenido Franco. Más tarde se preparó la presentación ante la Procuvi.

Desde hace 22 días, Elsa no para de llorar. Ayer, además, sufrió un shock al ver las fotos de su hijo golpeado. A la fiscalía llegó acompañada por organizaciones sociales y de Derechos Humanos, vecinos de barrio Ludueña (donde está parando) y por el Movimiento Evita. Tras una charla de más de media hora con Apanowicz, le indicaron en qué se está trabajando y le mostraron las fotos de su hijo, que se tomaron en la seccional. Las imágenes impactaron a la mujer, y alimentaron sus sospechas, pese a que no está claro donde recibió los golpes. Días atrás, ya había adelantado que creía que su hijo seguía en la comisaría mientras ella lo buscaba por la ciudad.

Al mismo tiempo, le exhibieron un acta supuestamente firmada por Franco en la seccional que está bajo la lupa judicial. La madre no reconoció la rúbrica de su hijo, y aseguró que cuando fue a pedir explicaciones a la comisaría nada le dijeron sobre la supuesta denuncia de un vecino, argumento que esgrimieron ante el secretario de Control de Fuerzas de Seguridad, Ignacio Del Vecchio. En conversaciones informales, el vecino negó haber llamado a la comisaría. Ayer a última hora, Del Vecchio confirmó que un vecino llamado Miguel Bustos admitió haber llamado a la seccional porque vio a “dos chicos merodeando”.

Para Elsa, está claro que en la séptima le mintieron información. “Ya dije que mi hijo estaba ahí cuando yo lo buscaba, y por eso iban sacando las fotos de él que yo pegaba por todos lados”, se quejó Elsa.

El fiscal indicó que la denuncia en el Ministerio Público de la Acusación data del 14 de octubre, y dijo que “el informe médico (de Franco) no consta en el legajo policial”, al tiempo que aclaró que “es obligatorio”. Ese dato llamó la atención del investigador, porque “el protocolo dice que cada vez que entra y sale un detenido lo tienen que revisar”. Desde la seccional sólo dieron cuenta de que llegó con un labio lastimado, aunque “en la foto se ve que tiene más golpes”. El fiscal adelantó que está esperando informes de Asuntos Internos sobre los testimonios de presos y policías de la seccional, para intentar descifrar qué pasó con el joven en la dependencia. También confirmó que la liberación de Franco fue ordenada por el fiscal Alvaro Campos.
La búsqueda, tanto en comisarías como hospitales y morgues arrojaron “resultados negativos”. También se esperan las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona de Cafferata al 300. En tanto, familiares, amigos y organizaciones sociales marcharán mañana hacia la comisaría 7º para exigir “que Franco aparezca”. La movilización saldrá a las 18, del Cruce Alberdi.