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LA RIOJA: CAPITAL NACIONAL DE LA ACEITUNA Y DE LA HUMILLACIÓN Y EL ESCARNIO EN CÁRCELES

Carta abierta a Delfor Brizuela, secretario de Derechos Humanos

(APL)Un hombre cautivo en las catacumbas del gobernador Beder Herrera le informa a Delfor Brizuela, en una contundente misiva, sobre hechos que los funcionarios nunca debieron permitir pero son parte constitutiva de la política de devastación hacia los seres humanos privados de libertad. Por caso, en la prisión de la capital riojana, lo habitual es que tres presos compartan una celda que tiene dimensiones para encerrar solo a uno, con temperaturas que superan los 50 grados. A las 19 cierran estos calabozo de mala muerte y los abren a las 7 de la mañana del día siguiente. Durante esas 12 horas, todos tienen que defecar en bolsas, orinar en botellas y respirar las inmundicias acostados sobre el cemento ya que el SPP no les provee colchones. El verdugueo a los familiares incluye el desnudo total y la requisa vaginal, prohibida por ley. El titular de DD.HH., ex sacerdote, hace oídos sordos a este sufrimiento de un pueblo que el asesinado obispo Angelelli siempre acompañó. Por ese compromiso lo asesinó la dictadura cívico militar y por ese crimen de lesa humanidad fue condenado a perpetua el genocida Luciano Benjamín Menéndez. Más abajo, el texto completo de Juan Pueblo.

Hasta el momento, el titular de DD.HH. Delfor "Pocho" Brizuela, ex sacerdote de la diócesis de asesinado obispo del pueblo Enrique Angelelli,  hace oídos sordos a los sufrimientos de los más vulnerables

Carta al secretario de Derechos Humanos, Delfor Brizuela
Debo elegir esta desagradable opción de comunicarme con usted Ya que las circunstancias que me afectan solo admiten esta forma.

Me presento diciéndole soy un detenido penado en el Servicio Penitenciario Provincial de esta ciudad y mas allá de mi condición personal, esta carta la motiva la increíble situación de olvido y sometimiento en el que nos encontramos todos los detenidos en este penal de reminiscencias oscurantistas y de practicas dictatoriales, alejada del más elemental respeto a la condición humana, como así también de la consideración a quienes nos visitan, que nada han hecho para ser sometidas a semejantes vejámenes y faltas de respeto.
No vengo por esto a denunciar que las torturas físicas y psíquicas siguen siendo el pan de todos los días, que la comida es un asco, que la condición de asilamiento es medieval, que nos encierran a tres en celdas para uno durante 12 horas (teniendo que hacer nuestras necesidades en bolsas), que se pretende combatir el ingreso de sustancias y/o elementos perjudiciales, prohibiendo por dar ejemplos: arvejas, pan casero, facturas, aceitunas, frutas, carne picada, arroz, repuestos de maquinas de afeitar, libros o jabón blanco (del que tendrían que ser proveedores), que han llegado al extremo el 24/01/2015 (día de visita de 9 a 17hs) de prohibirle a la visita el ingreso de carne cruda o pollo, y como contrapartida permitiendo el ingreso de milanesas para freír o manifestando que “el carbón pasa, pero el pollo no”, lo cual adquiere una condición de burla y desconsideración total, ya que ese día hicieron más de 40° de temperatura (debiendo dejar los elementos que no son autorizados a la intemperie hasta que termine la vista), la requisa argumento que era orden del “oficial de guardia De la Vega”. Al día siguiente esa prohibición de carne no fue tal, sino todo lo contrario (estaba de guardia otro oficial), lo que se ve a las claras que no hay una disposición general, sino todo depende del humor del jefe oficial del momento.
Repito que no vengo a denunciar estas terribles tropelías aberrantes sino, a hacerlo cargo de su complicidad con todos estos hechos, ya que a no ser de que usted viva en una burbuja, debe ser sabedor de todo esto. Otra de las cosas que me queda pensares que es un total inepto a quien se le puede ocultar lo que todo el mundo sabe. Además, el juez de ejecución brilla por su ausencia.
Cuesta mucho entender como alguien que se lleno y aun se llena la boca con la acción pastoral de monseñor Enrique Angelelli cierra los ojos a esta realidad, donde muchos internos eligen que sus hijas o hijos no los visiten para evitar la vejación de la requisa. Donde hay pabellones que carecen de inodoros y solo tienen el hueco de 110 mm, que los baños de visita carecen de agua, que somos los internos los que debemos mantener la higiene a costas nuestras, que no se cumple en nada con el art 75 inc 22 de la Constitución y por el cual usted debería velar que se cumpla, que las celdas de castigos o “chanchas” todavía existen, que las requisas que arrasan y rompen todo lo que con mucho esfuerzo nos traen nuestros allegados sigue siendo moneda corriente, que para que a alguien lo saquen al médico tiene que estar muriéndose o infringirse algún daño (un corte, por ejemplo) ni hablar de un odontólogo. Que solo algunos internos en forma discrecional pueden acceder a tener celulares, lo cual crea ciertos malestares en el pabellón, siendo que el penal debería garantizar el derecho a mantener la comunicación constante de los internos con su familia y abogados. Para no hacer más largo este derrotero de vergüenzas e impunidades, quisiera saber cuánto destina el presupuesto del estado a cada alojado, ya que no se nos provee de colchón, sabanas, toallas, artículos de limpieza, artículos de higiene personal, etc, como en los demás penales del país. Esta inquietud me nace porque quizás al Servicio Penitenciario Provincial no le llega un peso, lo cual a usted lo haría mas responsable aun, por su falta de gestión y contralor.
Me despido pensando en las palabras que podría haber dicho monseñor Angelelli, si viviere, como para reconfortar mi espíritu. Ya que me debo esconder en el más asqueroso y denigrante anonimato, debido a que si doy mi filiación tenga por seguro que la chancha (celda de castigo) sería mi hogar, los golpes y palos, mi comida y los abusos día a día mi futuro.
Esta carta espero sea leída sin censura por los medios radiales provinciales y nacionales a los que la enviare, esperando también sea transcripta por los medios gráficos de los cuales en el ámbito provincial dudo mucho que así sea. Sin más que decir por el momento y lamentando tener que esconderme en el anonimato, me despido de usted

Juan Pueblo, UN DETENIDO DEL S.P.P.

Nota: La comunidad toda debe saber que según la memoria de la Procuracion General de Cárceles de la Nación, el 8% de los condenados son inocentes, y el 35% están condenados sin la certeza de su culpabilidad. Esto hace que de 400 detenidos, aproximadamente 32 son inocentes y que a 140 no se les demostró fehacientemente su culpabilidad.

Contacto: María Pueblo 0380- 154500002

PRESOS Y CAUTIVAS EN LA RIOJA

“Son solo el delito que cometieron”

(APL) “En el barrio de Las Agave, paradójicamente al lado del cementerio, se encuentra una institución que también intenta enterrar y silenciar vidas, verdades, esperanzas y sueños: la penitenciaría de La Rioja. De los presos riojanos no se habla, solo alguna que otra noticia amarillista que los sitúe ante los ojos del resto como seres despreciables. Su opinión no nos importa. Sus motivos, ilusiones o miedos, menos. Su pasado o futuro no existe, tampoco su valor como personas, solo su delito. Son el delito que cometieron”. Así comienza su artículo MFF quien da cuenta de la situación en la sobreviven los hombres y mujeres en el infierno riojano. Y, a la vez, resaltará: “Cada suicidio dentro del penal es un asesinato, cada abuso de poder por parte de los celadores hacia las reclusas es una violación, detrás de cada arma o droga que se filtra adentro está la sonrisa de un cana que se frota las manos viendo lo que para él son peleas de perros, cada joven que pierde la vida en manos de la policía, dentro o afuera es fruto del terrorismo de estado, no de lo que nos venden como accidentes”.

La Rioja

Lejos del lugar frío y triste que uno encuentra inicialmente, lleno de seres apáticos con ametralladoras y trajes ciencia ficción, una vez que entramos y nos acercamos a los reclusos y a su modo de (sobre) vivir adentro, vemos a un grupo de personas que tratan de llevar adelante sus vidas de la forma más digna posible, sobrellevando las circunstancias en colectividad, con resignación y paciencia. Vemos un hombre que modela aviones de madera, otro que teje una alfombra, una chica joven que ha llenado de fotos de sus familiares la pared en la que escribió “I love you”, una mujer que nos muestra sus tatuajes ilusionada, otra que se ruboriza ante la cámara. Los vemos dar de comer a su gato y plantar albahaca.

Inevitablemente sentimos que de alguna forma la vida les tendió una trampa.

Y sin llegar a la victimización del preso, si exculparles ni fingir que no hayan hecho nada y que todos estén exentos de ninguna culpabilidad individual, la idea es detenernos un instante a reflexionar y ser conscientes de que esas personas son un producto.

Tú que juzgas y marginas al convicto o ex convicto, no te das cuenta de que ahí dentro están tus hermanos, tus amigos, tus vecinos. Todos inducidos a buscar una salida. Todos fruto de las consecuencias de un entorno patético. Tú también eres parte de ellos. Eres el pibe que vende faso en el parque, la señora que robó en el súper, la piquetera que lanzó la piedra, el padre que abandonó a su hijo, el borracho que atropelló a la niña, somos sus hijos, sus padres y sus madres, somos sus mismas frustraciones y sus mismas incertidumbres.

¿Quién cargaría con las culpas si se terminase con esta farsa? Si destruyésemos la figura del chivo expiatorio, del enemigo inventado, si afirmásemos que su único delito es haber nacido pobres y discriminados, sin salida, habría entonces que asumir finalmente que la única y verdadera delincuencia pasa por otro lado.

Por supuesto, no todo adentro son pachangas de fútbol, artesanías y compañerismo.

Cada suicidio dentro del penal es un asesinato, cada abuso de poder por parte de los celadores hacia las reclusas es una violación, detrás de cada arma o droga que se filtra adentro está la sonrisa de un cana que se frota las manos viendo lo que para él son peleas de perros, cada joven que pierde la vida en manos de la policía, dentro o afuera es fruto del terrorismo de estado, no de lo que nos venden como accidentes.

Soñamos y esperamos una Argentina y un mundo sin presos en el mañana.

Exigimos hoy una Argentina y un mundo respetuoso con el recluso y una vida más digna para él.

(Fuente: Colectivo Manifiesto)