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Periodismo de Intervención social

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LUCIANO ARRUGA – 10 AÑOS DE CONDENA AL POLICÍA TORALES

Crónica de la sentencia

(Por RNMA) Quienes transitamos por convicción el camino de los medios alternativos, comunitarios y populares, intentamos no abusar de la adjetivación. Hoy pedimos que se nos permita contrariar esa máxima. El fallo que condenó al Teniente 1º Julio Diego Torales a 10 años de prisión por torturas contra Luciano Nahuel Arruga es histórico, inesperado, increíble. ¿Cómo podría creer en la justicia una familia que vio como el Estado torturó (ya el propio Estado lo admite), secuestró y desapareció (aunque todavía no lo admita) a un niño de 16 años? No pueden. Sin embargo, pusieron sus fichas ahí. Con la consigna clara de otro Nunca Más, esta vez real, apostaron fuerte. Y ganaron tan solo una primera partida, pero metieron un batacazo gigante.

AbrazoSentencia

La mañana empezó demasiado temprano porque se mezcló sin solución de continuidad con la noche. Nadie que esperara el día de hoy como una jornada especial habrá podido dormir. Por una cuestión logística tuvimos que pasar primero por el ex destacamento policial donde ocurrieron los hechos aquel fatídico 22 de septiembre de 2008. Logística y algo de primer sabor a triunfo también. Porque ese lugar, muy de a poco, como todo lo que hacen los Familiares y Amigos de Luciano Arruga, se está transformando en un Espacio para la Memoria que lleva su nombre. Había que buscar unas banderas, cables para la radio abierta y pinturas para dejar marcado en las paredes que bordean los tribunales de San Justo el rostro emblemático de ese chico que ya es tantos otros. Déjennos pensar también que fuimos a buscar a Luciano para llevarlo al juicio; permítannos, solo por hoy, semejante absurdo. Sabemos que Luciano no está. Lo advertimos no en su ausencia, porque no lo conocimos, sino en los rostros de Vanesa, de Mónica, de su abuela, de aquellos que lo perdieron inexplicablemente y lo sienten cada mañana al levantarse y cada noche en sus sueños.

Es difícil pasar por allí, andar por esa cocina que ofició de sitio de torturas. Ojalá siempre sea difícil pasar por ese lugar, aunque se convierta en un espacio para que los pibes del barrio intenten esquivar el futuro que les impone este sistema perverso. La casa baja, típica de familia de barrio clase media como Lomas del Mirador, supo ser convertido en un lugar de encierro para tranquilizar las almas de aquellos que todavía creen que deben temerle a los pibes de gorrita, campera deportiva y jeans gastados, antes que a las mafias que los regentean. Algún día, quizá, logren entender que su sujeto de temor debe ser otro. Tal vez lleguen a pensar que lo que le pasó a Luciano podría haberle pasado a alguno de sus hijos. Por ahora no es así. Por ahora impera el “algo habrá hecho” que lleva encadenado un “a mí no me va a pasar”.

El no móvil
Para Vanesa Orieta la mañana fue dura, más que otras veces. Se le nota en la cara. Arrancó bien temprano, porque sus compañeros le habían arreglado una entrevista en vivo en un canal de TV abierta para la primera mañana. Fue a la plaza de la cita, pero se cansó de esperar: el móvil nunca llegó. Cuando llamaron al productor, les comentó que la agenda había cambiado. Boca-River, el gas pimienta… se olvidaron de avisar. Así funciona cuando la noticia está antes que las personas. Eso nos diferencia también. Para nosotros las noticias, las historias que contamos, son primero personas que sienten, que en general sufren, porque elegimos esas historias para contar.
Ya frente a los tribunales, la humedad se vuelve calor y el calor se vuelve gente. Personas y más personas que llegan, sabiendo que no podrán entrar, que el lugar es tan pequeño como histórico será el fallo. Hace falta electricidad para que suene la radio abierta. Solo la verdulería de la esquina puede ayudarnos. Fermín se acerca, les explica, les pide, y se hace el sonido. La gente no para de llegar. Además de la familia de Luciano y la de Torales, solo habrá lugar para 16 personas. Sin contar a los periodistas, que en general hacemos lo imposible para no parecer personas. 16 personas y el periodismo, vale decirlo así. Unas 600 personas esperan afuera. Confían en que les podremos alcanzar los sonidos de ese adentro justiciero.
Tras una espera larga, conseguimos entrar. La sala es pequeña. El estrado se levanta en el fondo. A los costados apenas habrá lugar para los abogados de ambas partes. Una división de madera se nos interpone. Corremos a abrazar la primera fila, como los jóvenes fanáticos que se agolpan contra el escenario de su banda favorita. Claramente la justicia no es nuestra banda favorita, pero hoy dará un concierto asombroso. Dos objetivos tenemos para al estar allí: llevar el audio hacia afuera y emitir sonido para que aquellos que no pudieron llegar escuchen a través de la radio. Ambas cosas pudimos hacer. La sala desborda de gente y de sudor. Estamos pegados unos con otros como en una tribuna futbolera. Del otro lado, quedan los abogados del CELS y la APDH La Matanza con tres familiares de Luciano: la mamá Mónica, la hermana Vanesa y la abuela Marta. Moni llora, no puede más. Vanesa y Marta están duras, casi inmóviles, apretando sus espaldas rectas contra la madera que acorrala. La mirada de Vane se pierde en algún recuerdo que solo ella sabrá. Así será durante toda la lectura.

Larga espera
Falta Torales, faltan los jueces del Tribunal Oral Nº3 de La Matanza, integrando por Diana Volpicina, Gustavo Navarrine y Liliana Logroño. Navarrine, al llegar, pasó entre la gente, saludó sonriente a quienes lo reconocimos. Fue un buen síntoma de lo que estaba por venir. Alcanzamos a decirlo a través de la radio, quizá buscando una esperanza entre tanta desazón.

Pero ahora se hacen esperar. Nos cierran la puerta de atrás. Quedamos más enlatados que antes. Ese no es un buen síntoma. ¿No advirtieron que iría más gente que en las otras audiencias del juicio? Sin dudas lo sabían. La sala chica ayuda a pensar que tal vez no querían que mucha gente escuchara, pero afuera el sonido débil se multiplica.

Entra Torales. Le quitan las esposas como cada vez. Se sienta en el único lugar vacío, reservado para que escuche su sentencia. Detrás quedan sus familiares. Entran los jueces. De pie se ponen los pocos que no están de pie. El secretario comienza a leer. Rápidamente se advierte el resultado. No a la imputación de falso testimonio contra Vanesa y Juan Gabriel Apud, amigo de Luciano. Sí a las torturas. Ahora lo dice el Estado. Deja de ser una exageración de la familia. Sí a las torturas físicas y a los apremios psicológicos. Falta la pena, pero la argumentación se basa en el pedido de la querella. La justicia reconoce que Luciano era apenas un niño. Que fue torturado y que Torales es responsable. 10 años. Sí, 10 años. Fin del juicio. Vanesa había solicitado que no hubiera aplausos. Nada para festejar. Alguien rompe su garganta nombrando a Luciano Arruga, presente, ahora y siempre. 10 años. Quién iba a decirlo.

Las lágrimas mojan los abrazos y hay que bajar un piso por la escalera para salir. Lo primero que se ve es el todavía semicírculo de periodistas que se redondea con la llegada de Vanesa. Otra vez la hermana de todos los pibes. Grita, denuncia, convence. Advierte que su hermano no es el único. Que ellos pudieron romper el cerco perverso que vuelve masivas las historias tristes de quienes sufren sin micrófonos cerca. Mónica se hace fuerte también allí y se convierte en esa madre que se lleva, en el bolsillo trasero del pantalón, apenas un pedacito de justicia para su casa de la villa 12 de octubre.

Afuera, al calor de la gente
Después del cruce con la prensa masiva, es tiempo del acto entre iguales. La radio abierta se expande. Mónica se apropia del micrófono salido de algún estudio. 3 dice un papel manuscrito sobre el mic. Ahí es el único que amplifica y sobra. Nombra a otros que ya no están. No es solo su Lu. “Para todos aquellos que no tuvieron justicia, para Daniel Solano, para Kiki Lezcano, para Facundo Rivera Alegre, para Otoño Uriarte, para Gonzalo Rivera, para Atahualpa Martínez Vinaya, y si me olvido… porque son tantos, pero tantos… sepan que los tengo presentes a todos, porque todos, todos son Luciano. Justicia por todos nuestros pibes y no nos olvidemos de Jorge Julio López”.

Aparece Vane. El silencio se rompe con su voz pintada de color angustia: “Lo más importante para la familia es que acá demostramos que lo que decíamos era verdad. Cuando empezamos a denunciar, Luciano era el líder de una mafia, era un pibe vinculado con drogas, era lo peor. Estábamos solos intentando visibilizar esta causa. Nosotros empezamos solos, pero fue el esfuerzo de todos que esta causa se hiciera visible, para que no pudieran hablar más de un pibe de 16 años como si fuera el responsable de su desaparición. Pudimos ganarle a los medios de incomunicación”.
Y también recuerda a esos otros pibes “que son la misma cara que tenía Lu, la misma ropa, la misma forma de hablar, de andar, la misma persecución y discriminación”. Y va por más: “cuando mi hermano desapareció prometí que no iba a parar hasta lograr primero visibilizar su causa, después limpiar su imagen y después condenar a las basuras que lo hicieron sufrir. Que sirva este ejemplo de que es bueno estar acá, escuchando a los jueces y criticando sus fallos cuando no son justos”. Dejó el micrófono para volver a tomarlo a los pocos segundos: “quiero agradecer a todos los familiares que nos acompañaron hoy en este momento, es importante para nosotros la presencia de ustedes. Un abrazo muy fuerte también para todos los medios alternativos, comunitarios, independientes, como les digo yo, que están desde el primer momento, que son los que nos ayudaron a visibilizar esta lucha; y un abrazo que no va a tener final para los abogados Juan Manuel Combi, Maximiliano Medina y María Dinard”. Queda todavía Pablo Pimentel, referente de la APDH de La Matanza, para decir que “desde el primer día que Vanesa vino a la APDH a 45 días de la desaparición de Luciano, aún desesperada, jamás vimos un acto de venganza”.

Sale la presidenta del tribunal, la jueza Volpicina. Camina entre la gente, que no es poco. Ha sido un día intenso. Mucho más conmovedor que lo imaginado. Otra vez a escribir una crónica. Esta vez es la del cierre de un juicio histórico, de una dimensión que, seguramente, aún no alcanzamos a comprender. Las lágrimas, de nuevo, caen sobre el teclado. Pero los dedos pueden más. Ha sido un día inolvidable.

COMUNICADO DE LA GREMIAL DE ABOGADOS

"Milani y Rossi deberán dar explicaciones a Nora Cortiñas por la desaparición de su hijo Gustavo"

(APL) “Muy pronto el general Milani y el ministro Agustín Rossi, si acatan la resolución de los jueces, deberán mirar a la cara a Nora Cortiñas y están obligados a decirle qué pasó, qué saben, con qué información cuentan respecto de la desaparición de su hijo Gustavo (durante la dictadura militar). Nuestro agradecimiento a todos y todas las que nos acompañaron, a las organizaciones que confiaron y confían en nosotros”. Así lo expresaron los compañeros de la Gremial de Abogadas y Abogados luego de que los jueces Seijas, González y González Palazzo de la Sala IV de la Cámara Criminal y Correccional dieron curso favorable a un habeas corpus que, durante tres años, fue obstaculizado por distintas instancias. “Nos pusieron todas las trabas habidas, todas las chicanas, todas las trampas, todos los impedimentos”, dice La Gremial. Al tiempo resalta que “dura, incansable, inclaudicable como es Nora, demostró que sigue siendo lo que es: una formidable luchadora que jamás se rinde”. Más abajo, el comunicado completo.

NoraHabeasgremial

COMUNICADO DE LA GREMIAL DE ABOGADAS Y ABOGADOS Finalmente se concretó, se logró que la Justicia hiciera lugar al planteo principal del Habeas Corpus interpuesto por Nora Cortiñas con el patrocinio de los abogados de la Gremial. Dura, incansable, inclaudicable como es Nora, demostró que sigue siendo lo que es: una formidable luchadora que jamás se rinde.

Hace casi tres años que iniciamos la acción constitucional, nos pusieron todas las trabas habidas, todas las chicanas, todas las trampas, todos los impedimentos. Desde la bestialidad de archivar tres veces el Habeas Corpus, hasta lo inconcebible de presentarse la Secretaría de DDHH de la Nación y plantear que debe rechazarse porque “el H.C. no es la vía idónea para buscar a un desaparecido” o decir que el Estado 'actual’ es “otro Estado” confundiendo Estado con Gobierno. Fuimos y vinimos, de la Instrucción a la Casación Penal y vuelta a empezar.

Imposible haber logrado llegar hasta acá si no hubiera sido por la insoportable tozudez de Nora (insoportable para las distintas instancias judiciales) y la ciega confianza que siempre nos dispensó a lo que hay que agregar que ni bajó ella sus brazos, ni nos los dejó bajar a nosotros.
Y así llegamos a la audiencia de hoy donde tuvimos que enfrentar a tres jueces que ya nos habían negado antes las peticiones.

Porque el punto principal que nos llevó este tiempo de discusión está referido a que nos negamos a que se archive un Habeas Corpus por el solo hecho de que el Estado nos diga que ignora el paradero de un ciudadano argentino desaparecido por el mismo Estado y/o sus estructuras oficiales como el Ejército o las fuerzas de seguridad. Y esto debe constituir un elemento rector para todos y todas que continuemos interponiendo H.C, porque SIEMPRE el Estado negará, ninguneará, intentará zafar con la mera mención al desconocimiento.

Compañeros, compañeras, amigos, un Habeas Corpus nunca jamás se archiva, y solo cesa cuando haya respuesta al objeto que justificó su interposición. Siempre y en todos los casos es absolutamente así. El otro aspecto por el que llegamos a la instancia de hoy está referido a la AUDIENCIA. Si nos dicen como lo afirmó el Dr. Rafecas que el responsable de la desaparición de Gustavo Cortiñas es el Ejército Argentino y en particular la estructura de inteligencia del mismo (Area II Inteligencia a cargo del Gral. Martínez durante la Dictadura) pues entonces tiene si o si que comparecer el actual Jefe del Ejército, tanto por tal como por haber estado a cargo de la misma estructura sindicada como desaparecedora de Gustavo (Inteligencia). Y por supuesto el Ministro de Defensa por ser el responsable del Ejecutivo respecto del Ejército y además porque día a día se llena la boca diciendo que van apareciendo documentos nuevos referidos a los desaparecidos. Diferentes instancias judiciales hicieron lo imposible para negarnos la AUDIENCIA, como día a día lo hacen jueces en todo el país que pretenden o intentar reemplazar la audiencia con los responsables sindicados en la interposición de un H.C. por un simple oficio, una mera nota dirigida a la estructura oficial que por supuesto es siempre contestada negativamente y por tanto archivada la acción. La Gremial de Abogados, nuestra Asociación y sobre todo Nora Cortiñas, JAMAS aceptará que la audiencia obligatoria del Art. 14 de la Ley de H.C. sea reemplazada por una nota dirigida a quienes deben dar las respuestas por los hechos denunciados. Sabemos que la mayoría de jueces/juezas en la Argentina actúan de esa manera, pues bien, nosotros no lo permitiremos y tenemos la firme voluntad de llegar a las más altas instancias nacionales e internacionales agitando este planteo:

UN HABEAS CORPUS JAMAS SE ARCHIVA

UN HABEAS CORPUS REQUIERE SIEMPRE LA AUDIENCIA CON LOS RESPONSABLES DEL ESTADO.

Lo que históricamente fue una de las herramientas más importantes utilizada por familiares durante la Dictadura hoy se continua tergiversado hasta límites inconcebibles, y muchas veces con la complicidad de organismos de DDHH que avalan con su silencio (en el mejor de los casos) semejantes arbitrariedades.

Y por supuesto todas las estructuras del Estado que así lo impulsan, ejemplo más claro es la propia Secretaría de DDHH que, como dijimos, planteó desde el primer momento que el HC interpuesto por Nora debía rechazarse y archivarse.
Así pues, queridos amigos, amigas, compañeros, colegas, estamos contentos y orgullosos.

Muy pronto el General Milani y el Ministro Agustín Rossi, si acatan la resolución de los jueces, deberán mirar a la cara a Nora y están obligados a decirle qué pasó, qué saben, con qué información cuentan respecto de la desaparición de su hijo Gustavo.

Nuestro agradecimiento a todos y todas las que nos acompañaron, a las organizaciones que confiaron y confían en nosotros.

ASOCIACION GREMIAL DE ABOGADAS Y ABOGADOS
Argentina
Mayo 2015

JUICIO POR TORTURAS A BRIAN NÚÑEZ

Contundentes testimonios

APL) “Desgarrador. No cabe otro calificativo para representar al relato de la madre de la víctima en el marco de la cuarta audiencia del juicio oral que se sigue a 7 penitenciarios por las torturas infligidas contra Brian Núñez, realizada el pasado martes 12, en el Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín. Visiblemente conmovida, Liliana Valenzuela otorgó precisiones concretas sobre la forma en que vio a su hijo tras la tortura: 4 días después del hecho fue a visitarlo, y se lo trajeron en silla de ruedas, visiblemente golpeado en todo el cuerpo. Tal era la magnitud de las lesiones que ni siquiera reconoció a su propio hijo, quien tuvo que decirle “mamá, soy yo”. En la misma jornada se recibieron, entre otros, los testimonios de 4 funcionarias de la Procuración Penitenciaria: las licenciadas Alcira Daroqui y Natalia Osorio Portolés, y las abogadas Marina Chiantaretto y Paula Ossietinsky, quienes aportaron conceptos significativos en torno del hecho ocurrido, en 2011, en el Módulo V anexo al Complejo Federal de Jóvenes Adultos, signado por la aplicación de torturas y malos tratos de modo sistemático, recurrente y regular. (Fuente: Prensa PPN)

Cuerpos Castigados

También deslizó algunas de las posibles –y macabras- motivaciones de los penitenciarios torturadores: “Ese día se festejaba el día del penitenciario [N. de R. el 16/7 es el día del Servicio Penitenciario Federal], cuando llegué al penal había mucho olor a asadito y botellas de vino. Así festejaron, torturando a mi hijo. Brian me dijo “festejaron con mi cuerpo”. Además, dejó en claro algunas de las secuelas psicológicas y físicas que sufre hasta el día de hoy Brian Núñez, al afirmar que mientras convivió con ella con posterioridad a la tortura tenía pesadillas todas las noches, dificultad para conciliar el sueño y fuertes dolores en ambas piernas. Su testimonio culminó con una exigencia clara y contundente: Justicia.

En la misma línea declararon durante esta jornada la novia y la hermana de la víctima. Ambas destacaron el shock traumático que resultó – y resulta- este hecho tanto en la vida de Brian Núñez como en la de la familia en general.

Por otra parte, prestó testimonio una licenciada en psicología que actuó durante la instrucción como perito de parte de la querella de la Defensoría General. La especialista confirmó las conclusiones a las que arribó en el estudio realizado, donde se descartó de plano la hipótesis –planteada por la defensa de los acusados- de que Brian Núñez presente una psicopatología que habilitara la posibilidad de que se produjera las graves lesiones ocasionadas a raíz del hecho, y se confirmó un diagnóstico de estrés post traumático que avala la verosimilitud de la denuncia por torturas.

Asimismo, en lo que implica un aporte fundamental para el caso, se recibieron los testimonios de 4 funcionarias de la Procuración Penitenciaria (las Licenciadas Alcira Daroqui y Natalia Osorio Portolés, y las abogadas Marina Chiantaretto y Paula Ossietinsky) quienes aportaron conceptos significativos en torno al contexto que rodeó al hecho (ocurrido en el Módulo V anexo al Complejo Federal de Jóvenes Adultos), signado por la aplicación de torturas y malos tratos de modo sistemático, recurrente y regular. Cabe destacar que a raíz de estos testimonios, se comprobó que varios de los hallazgos de las investigaciones realizadas por la PPN durante el 2011, referidos (por poner solo algunos ejemplos) a las circunstancias en que comúnmente se desarrollaban las agresiones físicas, las modalidades de las agresiones, la cantidad de agresores, se corresponden con las pruebas acumuladas a la causa, lo que otorga respaldo a la pretendida calificación de los hechos como constitutivos del delito de torturas.

El juicio se reanudará en la audiencia a realizarse el día martes 19 de mayo.

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