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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

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¡NI UNA MUJER MENOS! EL ESTADO ES RESPONSABLE!

Aparición con vida de Diana Colman

Al cierre de esta edición, a un mes de las masivas marchas por ‪#‎NiUnaMenos‬, un conjunto de organizaciones populares, familiares y amigos se movilizaban nuevamente a la Unidad de Fiscalización UFI 2 y al municipio de Presidente Perón, para exigir la aparición con vida de Diana Colman. La muchacha, de 25 años de edad, salió de su casa de la localidad de Guernica el pasado 19 de junio y desde entonces se desconoce su paradero. Familiares, vecinos y organizaciones sociales ya realizaron dos movilizaciones el 27 y 29 de junio, sin respuestas positivas por parte del municipio y la fiscalía.Contacto: Maura Colman: 011-3887-1019/0222-4474-049/15-2287-8579

Diana

La política de género del municipio consiste en despegar los carteles de la búsqueda de Diana, y de criminalizar a los familiares y vecinos por cortar la ruta en manifestarse. Por su parte la fiscal Cristina Larocca toma el caso cuando ya habían pasado 12 días de la desaparición de Diana. Denunciamos el desinterés de las autoridades por investigar esta desaparición y
EXIGIMOS: – Basta de mujeres desparecidas, el Estado es responsable. – Urgente investigación y accionar de la justicia. – Asesoría y acompañamiento a familiares.

Aparición con vida de Diana Colman

Convocamos: Vecinos de Guernica, Campaña contra las Violencias hacia las Mujeres (Mariposas de Villa París – Frente Popular Darío Santillán – Frente Popular Darío Santillán CN – Izquierda Revolucionaria – COB La Brecha), Infancia Robada, Movimiento Teresa Rodríguez- Fogoneros, Proyecto Cultural Lxs Otrxs, Partido Obrero, Plenaria de Trabajadoras, Polo Obrero, Pan y Rosas PTS, Agrupación Che Docente, Colectivo Cultural Rebelde Amanecer, La Comuna en el Frente Estudiantil Carlos Fuentealba del ISFD 41, CTA Brown-Perón, ATE Brown -Perón, Cuatro Gatas Locas, CICOP Hospital Meléndez.

La CPM llevó su Informe Anual 2015 a la Corte bonaerense

En un encuentro realizado ayer a la amañana en el Palacio de Justicia, el juez Eduardo Pettigiani recibió a los presidentes de la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires (CPM), Adolfo Pérez Esquivel y Aldo Etchegoyen. También participaron de la reunión Roberto Cipriano García y Ana María Barletta, y la directora general Sandra Raggio. La presentación pública del informe, realizada la semana pasada, ya había sido acompañada por Hilda Koghan, ministra de la Corte. En la reunión, Adolfo Pérez Esquivel consideró que “frente a discursos sociales que fomentan la penalización, nosotros insistimos en la búsqueda y consagración de medidas de prevención: educación, salud, condiciones de vida, espacios de participación. Se han gastado millones en la saturación policial y no es bueno, ya se ha demostrado el fracaso de estas políticas punitivas”.

Reunion con la Corte

Los miembros de la CPM remarcaron la importancia de haber mantenido una entrevista “sincera y abierta” con el doctor Pettigiani y expresaron la intención de reunirse con el pleno de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires. En ese sentido, Aldo Etchegoyen reiteró la voluntad de la institución para constituirse como un órgano permanente de consulta y debate sobre las políticas de justicia y seguridad.

Durante el encuentro, la CPM señaló las diversas problemáticas que se encuentran documentadas en el Informe Anual y reafirmó, como en otras presentaciones, la necesidad de transformar las agencias penales del Estado respetando la dignidad de las personas y los derechos y garantías que la Constitución nacional y los tratados internacionales les confieren.
Adolfo Pérez Esquivel consideró que “frente a discursos sociales que fomentan la penalización, nosotros insistimos en la búsqueda y consagración de medidas de prevención: educación, salud, condiciones de vida, espacios de participación. Se han gastado millones en la saturación policial y no es bueno, ya se ha demostrado el fracaso de estas políticas punitivas”.
En la misma línea, Etchegoyen sostuvo que “cuando la CPM pone en agenda el estado del sistema de encierro y políticas de seguridad, lo hace con una perspectiva integral; un análisis general de la problemática social implica repensar, entre otras cuestiones, el rol de las políticas públicas para lograr una verdadera política de contención”.

Esta postura de los presidentes de la CPM fue compartida por el ministro Pettigiani, quien coincidió con la necesidad de lograr un enfoque integral de los conflictos sociales que no apunte sólo a los efectos sino a las causas que generan esta situación. Durante la entrevista reconoció la situación que refleja el informe y manifestó su preocupación.

La mirada general sobre los problemas estructurales no puede omitir la obligación de atender los dramas más inmediatos que viven y sufren diariamente los detenidos por las alarmantes condiciones de encierro. En este sentido, los miembros de la CPM manifestaron su preocupación por la práctica sistemática de la tortura en las cárceles de la provincia de Buenos Aires, y señalaron la importancia de diseñar un protocolo para que los jueces aceleren la resolución de los habeas corpus.

“Un Estado democrático no puede permitir la tortura. Uno comprende la posibilidad de hacer justicia en un contexto muy injusto, en un contexto social que naturaliza la violencia carcelaria porque el delito genera mucho enojo social, pero hay que romper ese círculo de acostumbramiento e impedir que se naturalice toda violencia institucional”, concluyó Etchegoyen

SENTENCIA A PENITENCIARIOS

Fundamentos de las condenas en el caso por torturas a Brian Núñez

En lo que constituye un fallo paradigmático en nuestra región y que es el primero emitido por la justicia federal contra agentes del Servicio Penitenciario Federal por hechos ocurridos en democracia, el Tribunal Oral Criminal Federal n° 1 de San Isidro dio a conocer, el pasado miércoles, los fundamentos de las condenas de prisión e inhabilitación impuestas a Juan Pablo Martínez, Víctor Guillermo Meza, Roberto Fernando Cóceres (por el delito de imposición de torturas) y Juan José Mancel (por el delito de omisión de denunciar las torturas); así como de las absoluciones de Javier Enrique Andrada, Ede Martín Vallejos y Juan Fernando Morinigo. (Fuente: PPN)

Abrazo

En la resolución se sostuvo que los dichos de Brian Núñez se vieron respaldados por todas las pruebas de la causa, particularmente por los testimonios brindados por su madre, los restantes detenidos en el pabellón donde se inició el conflicto que desencadenó la tortura y algunos profesionales de la salud del propio SPF que examinaron a Brian luego de la golpiza.

Para tener por acreditadas las lesiones producidas a la víctima por sus agresores, los jueces se apoyaron sustancialmente en las fotografías tomadas por el médico de esta Procuración Penitenciaria cuando entrevistó a Brian Núñez 6 días después del hecho, lo que motivó la presentación de la denuncia realizada por el organismo que dio origen a la causa dirigida a investigar las torturas. El Tribunal afirmó:

“La golpiza que Núñez dijo que padeció se compadece con las lesiones que reflejan las fotografías (…), que dan cuenta, cruentamente, de la veracidad de sus alegaciones, como así también los esbozos (…) suscritos por el médico (…). No es relevante (…) determinar, con precisión de relojero, cuántas fueron las lesiones constatadas, resulta suficiente ver esas imágenes para darse cuenta de que Núñez no miente y que Martínez, Cóceres y Meza, por alrededor de tres horas, lo torturaron (…)”.

A su vez, para descartar las pueriles alegaciones ensayadas por los imputados en cuanto a que Brian Núñez se había autolesionado, los jueces señalaron que “las lesiones que señalizan todas estas ilustraciones, lejos están de ser autoprovocadas (…). Es que, luego de ver las fotografías a las que nos venimos refiriendo ¿a quién se le puede ocurrir semejante idea? Nadie en su sano juicio puede provocarse tamañas lesiones, y Núñez, también quedó probado durante el juicio, no tiene ninguna patología”.

Todo eso remarca el trascendental aporte de esta PPN en la producción de pruebas que sirven a la sustanciación de los casos por torturas y la sanción de sus responsables. En esa misma línea, el Tribunal destacó que “esta clase de hechos ilícitos, como sucede con algunos otros –nos referimos, verbigracia, a aquellos relacionados con la violencia familiar o de género- se desarrollan en la intimidad de agresor-agredido, o, como sucede en este caso que hemos juzgado, los acontecimientos se dan detrás de gigantescos muros que guardan todos los secretos (…)”.

“…Las personas que están dentro de la cárcel no siempre escuchan o ven lo que les pasa a las otras personas que allí se encuentran alojadas; a veces, simplemente obedece, por distintas razones o intereses, a que no están dispuestas a contarnos qué es lo que pasa allí adentro (…). Pero siempre llega un día en el que alguien o algunos hablan y sus voces se amplifican en otras tantas, y para mejor de todo, se las escucha (…)”.

En este sentido, los magistrados tuvieron en cuenta que Brian Núñez había sufrido anteriores episodios de agresiones físicas por parte de los agentes del SPF pero se había habituado a guardar silencio1. Es por ello que incluso ante la brutal tortura que recibió, la víctima igual prefería no realizar ninguna presentación, y fue la insistencia de su madre lo que lo convenció de comunicar el hecho a la PPN. El tribunal sostuvo que “ante ese panorama, llamó a la Procuración Penitenciaria y habló con ´Natalia´, quien la contuvo y, ese mismo día, fue a las oficinas del barrio de Congreso a aportar los datos para que se formule la denuncia (aquí, en este lugar, se empiezan a oír las voces de las que hablábamos)”.

Por otro lado, para calificar los hechos como constitutivos de torturas, el Tribunal también se apoyó en aportes del Registro Nacional de Casos de Tortura2, donde se han descripto desde hace años los métodos sistemáticos de torturas cárceles federales, entre los que se encuentran actos de agresión física verificados en el caso tales como las golpizas, el “pata-pata”, el “chanchito”, las quemaduras con objetos calientes y la ducha o manguera de agua fría. Dada la habitual tendencia por parte de las autoridades judiciales a encuadrar este tipo de hechos en figuras legales más leves3, este análisis es de vital importancia como precedente jurisprudencial, ya que se reconoce que esas prácticas documentadas por el organismo no pueden sino ser valoradas como torturas.

En conclusión, los argumentos citados implican un fuerte reconocimiento a la legitimación y a la importancia del trabajo de la PPN, y el fallo en sí produce un conocimiento sobre la materia que puede contribuir de forma significativa a la prevención y lucha contra la tortura en nuestro país.

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[1] La PPN ha documentado en numerosas investigaciones que ese silencio es uno de los mecanismos que normalmente inhibe la judicialización de los casos de torturas y malos tratos y que se debe a factores tales como el miedo a las represalias y la naturalización de la impunidad de la violencia (Ver, por ejemplo, “Cuerpos Castigados”, Ed. Del Puerto, Bs. As., 2008, págs. 9 y ss. –disponible en www.ppn.gov.ar-).

[2] Integrado por la PPN en conjunto con el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria de la provincia de Buenos Aires y el Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires.

[3] Fenómeno que también ha sido denunciado por la PPN en sus investigaciones e informes (ver por ejemplo, “Cuerpos castigados”, pág. 14/5).

VÍCTOR BASTERRA Y LOS REPRESORES DE LA ESMA:

"Lo que lamentan es no habernos matado"

(Por La Retaguardia) 56 imputados esperan sentencia en este tramo de la megacausa ESMA. 21 están ahí por las fotos que les sacó Víctor Basterra mientras estaba secuestrado en la ESMA. Cerca de 50 de los 56 lo han nombrado en sus últimas palabras antes de los alegatos en el juicio más importante de la historia judicial argentina, en general tratando de descalificar su calidad de testigo. Jorge Luis Borges escribió sobre él tras haber escuchado su testimonio en la causa XIII, conocida como Juicio a las Juntas, tras presenciar su intervención de más de 5 horas, la más larga del juicio. Es la persona que se jugó la vida reiteradas veces para sacar de la ESMA alrededor de 120 fotografías de represores y detenidos, gracias a las que se pudo conocer la cara de muchos de los genocidas que actuaron en ese centro clandestino, como así también los rostros de algunas de las víctimas del Terrorismo de Estado. Por estas razones, entre otras, el testimonio de Víctor Basterra es esencial.

Víctor Basterra durante la última Marcha de la Resistencia

En el marco de una nueva charla durante el programa Oral y Público, que se emite por Radio La Retaguardia, Víctor Basterra habló de la vida y la muerte en la ESMA, del engaño como herramienta para sobrevivir, y de cómo el Terrorismo de Estado le quitó su capacidad para proyectar.

En las últimas semanas, el nombre de Víctor Basterra se escuchó de boca de alrededor de 50 imputados al momento de sus últimas palabras en la recta final del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA, entre ellos, Ricardo Cavallo, Adolfo Donda y Jorge “Tigre” Acosta . Al respecto, Basterra consideró que estos represores están apuntando directamente a atacar a los sobrevivientes, a los testigos, “a las personas que ellos torturaron y dejaron vivir porque les servían como mano de obra esclava. Lo que hoy lamentan es no habernos matado, esa es la realidad, sino estaríamos como pasó en Campo de Mayo que casi no hubo sobrevivientes. Como ellos necesitaban la mano de obra esclava de los saberes y los conocimientos de los prisioneros, entonces hubo una sobrevida. Pero no solamente una sobrevida en la circunstancia inmediata como era estar adentro del pozo, sino que se nos permitió sobrevivir porque ellos pensaban que nos habían quebrado”.
“Ellos tenían una omnipotencia, una especie de superación de los valores y de la vida, porque eran los que determinaban la vida y la muerte de las personas que estaban ahí. En esa especie de enajenación en la que habían entrado ellos, les cabía o les cupo toda la posibilidad de sentirse que podían lograr que las personas dejaran de pensar como lo hacían y cambiarles los valores y principios al ser humano al que habían enfrentado, derrotado ominosamente, y volverlo un tipo totalmente dado vuelta”, expresó Basterra en diálogo con Oral y Público en referencia al plan de Eduardo Massera de pretender transformar a los militantes, sobre todo a los ligados al peronismo, de creer que se podía negociar y hasta llegar a un acuerdo para lograr su reconversión.

En este sentido, Basterra dijo que esto lo han logrado con algunos, pero que la mayoría de los compañeros y compañeras supieron y pudieron resistir: “yo no participé de ese proceso del masserismo en la captación y en el imponerse sobre el compañero y tratar de convertirlo para una política de Massera, porque cuando a nosotros nos secuestran eso ya había pasado; pero quedó el remanente en la utilización de los compañeros y compañeras que tenían algún conocimiento, en el caso mío fue el de gráfico y de fotografía. Pero también sobre mí ejercieron mucha presión, lógicamente la única posibilidad que tenía era hacerme el tonto, y lo hice tan bien que era un técnico tonto, un buen técnico, pero una persona que no tenía pensamientos, no tenía criterio, ni conciencia de lo que estaba viviendo”.
Respecto a qué significaba hacerse el tonto, Basterra especificó: “en la práctica a mí me preguntaban algo y yo no sabía, tenía la memoria únicamente de mi práctica laboriosa; pero después, en mis opiniones y conceptos no, yo les había hecho creer que si yo zafaba de ahí lo que quería era estudiar radio y televisión o fundamentalmente televisión color para arreglar aparatos, esa era la aspiración máxima que yo tenía. O sea que yo era un tipo con las aspiraciones más primitivas de convertirme en un tecnócrata o tecnólogo de la radio y la televisión color que recién aparecía en esos tiempos. En ese sentido fui un buen actor. Ellos me preguntaban algo y yo no sabía. Un día me dijeron ‘¿vos dónde anduviste, en el Ejército de Salvación, que no sabés lo que pasó acá?’. ‘Yo que sé, a mí me interesa hacer bien este trabajo que hago y listo, no me pregunten nada más, no sé más nada’. Me hacía el boludo, esa es la palabra. Después habrán practicado muchas veces a ver cómo hacían para matarme, habrán discutido cuando cambiaban las administraciones sucesivas, pero yo les era útil porque les hacía la documentación a ellos. Lo que a mí muchos me reprocharon, que me decían ‘vos colaboraste’, pero ¿a qué llamás colaborar?, ¿que todo el mundo sepa quiénes son los tipos?, ¿eso es colaborar?”.
Ante la bronca o especial animosidad de los represores para con él, quizás justamente por haberse sentido engañados, Basterra fue contundente: “ese es un problema de ellos, no mío”.

La capacidad de proyectar

Al ser consultado acerca de si en algún momento de su secuestro consideró que si aún no lo habían matado ya no lo harían, Víctor señaló: “no, yo siempre esperé que me llegara la muerte, esa es la realidad, por eso perdí la capacidad de proyectar. No sé si tendrá una interpretación psicológica todo eso, pero la capacidad de proyectar yo la he perdido totalmente, carezco de capacidad para proyectar, para decir: ‘dentro de dos semanas voy a hacer esto’..., siempre acompaño a quien proyecta, y además he estado haciendo tareas sociales en los tiempos posteriores tras ser liberado, y yo siempre hacía las cosas naturalmente, mucho trabajo, mucha visita, mucho chamuyo, pero no proyectaba la aspiración de lo que yo quería hacer, cuando se presentaban las cosas las hacíamos. (Es como vivir) un día a día, pero hay que ponerle fuerza al día a día”.
Basterra asegura que era diferente antes de su secuestro: “yo proyectaba más, hacía un ayuda memoria y lo cumplía. O por lo menos trataba de cumplirlo. Y eso me lo cortaron, como era todo una incertidumbre permanente, no sabía qué iba a pasar dentro de una hora, entonces eso se me durmió totalmente. Yo hablo de proyección, de poder determinar en mi vida qué hacer dentro de 10 días, y decir tengo que hacer esto, esto y esto pero para llegar tengo que hacer esto otro y esto, pero yo no construyo nada de eso, lo elaboro, en todo caso lo pienso como un sueño y lo elaboro a medida que camino, no es que voy estableciendo una especie de cálculo, no puedo hacer ese cálculo, me es imposible. Generalmente me he enganchado en las buenas cosas en las cosas que valen la pena. Y tener memoria en los tiempos que corren, vale la pena”.
Esta secuela del Terrorismo de Estado no impide, sin embargo, que Basterra se sume a proyectos impulsados por otros: “siempre que tenga un aspecto social, benéfico para el conjunto. Y más si es bien de abajo”.

Escuela de lucha

Víctor Basterra sabe que tanto él como otros sobrevivientes han hecho escuela, ya sea de manera consciente o inconsciente, a través de su forma de pelear. Herramientas que incluso son tomadas y utilizadas por otros luchadores, como son los familiares de desaparecidos en democracia: “se toma casi naturalmente eso porque no es que uno lo inventó, forma parte de una construcción en defensa propia. Yo siempre digo que nosotros peleamos en defensa propia y asumimos determinados compromisos y riesgos en defensa propia y también el resto de la sociedad salvando las distancias, me refiero a lo que hace la experiencia, también actúa en defensa propia, incluso cuando uno ve a los pibes que están, eso es lo que a mí me duele más, cuando uno ve a los pibes que están perdiendo un tiempo hermoso en una actividad ombliguista y perjudicial como es meterse en la droga o en la inercia absoluta o en el ocio excesivo, uno recordando otras épocas dice: ‘qué lástima, qué pérdida de tiempo’; pero eso forma parte también de una construcción por parte de lo que uno llamaría el enemigo para tener mano de obra barata, posiblemente esclava, y que va a ser el recambio de aquellos que hemos tenido un poco más de conciencia”.

Una nueva charla con Víctor Basterra, en la que otra vez nos metimos, a través de su relato, en el infierno de la ESMA, en la vida, la muerte y el engaño para sobrevivir. En las secuelas que el Terrorismo de Estado dejó en muchos sobrevivientes, como el haber dejado en los centros clandestinos su capacidad de proyectar, pero también haber salido de allí con el convencimiento de que había una gran lucha por delante para alcanzar memoria, verdad y justicia, y – tal como le pidió el Gordo Ardetti al propio Basterra- “que estos tipos no se la lleven de arriba”. Ese parece ser el único proyecto que ha podido sostener. No es poco, deberíamos estar agradecidos.