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Periodismo de Intervención social

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COMUNICADO DEL MPR QUEBRACHO

“Boli” Lescano en libertad

Raúl “Boli” Lescano, dirigente de Quebracho, preso político desde hace 1 año y 7 meses, fue liberado hoy, desde los Tribunales de Comodoro Py: allí lo recibimos con un gran abrazo en un acto popular. Luego de una larga pelea le fue otorgada la libertad condicional. Así, nuevamente se encuentra en la calle, para seguir en la pelea, este viejo luchador que ya lleva más de 50 años militando por la Revolución en Argentina. Desde su militancia en el PRT-ERP, pasando por la lucha contra el neoliberalismo, el movimiento piquetero, hoy sigue en ese camino. Porque no nos conformamos. Porque seguimos amasando rebeldías.

Boli

Boli fue condenado a 3 años y 6 meses injustamente por lo peor del poder judicial, por participar de un escrache al asesino Jorge Sobisch, responsable del asesinato de Carlos Fuentealba‎.
Esta prisión casi le cuesta la vida. Se anunció a esos jueces cínicos y perversos que si el Boli era encarcelado, su salud corría riesgo. Y poco después, en mayo de 2014, sufrió un ACV. Los médicos del hospital de Ezeiza lo dieron por muerto. Pero Boli el indomable, está con nosotros. Pero enfrentó meses encerrado.
Hoy el Boli está libre. Por esto no olvidamos. No Perdonamos. ‎No nos conformamos.
La Patria existe. La revolución es posible.

MPR Quebracho
Contacto: 1144105848

COMUNICADO DEL ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

Solidaridad con los trabajadores de la línea 60

(APL) Al cierre de esta edición, la cabecera de la Línea 60, donde resisten tres decenas de trabajadores se hallaba rodeada de policías, con el agua y la luz cortadas. Los uniformados impiden el paso a otros militantes y a las mujeres que llevan comida a sus compañeros. “Desde que la Empresa DOTA, uno de los grandes monopolios del Transporte, adquirió la Línea 60 en el año 2010 ha llevado adelante un ataque sistemático, a través de causas judiciales y despidos, contra la organización gremial de los trabajadores”, dice el EMVyJ, en el comunicado que publicamos a continuación, al tiempo que reclaman la inmediata reincorporación de los despedidos”. Ayer, militantes del EMVyJ, llevaron su solidaridad a los trabajadores en lucha.

Constitución

El Encuentro Memoria Verdad y Justicia denuncia:

Desde que la Empresa DOTA, uno de los grandes monopolios del Transporte, adquirió la Línea 60 en el año 2010 ha llevado adelante un ataque sistemático, a través de causas judiciales y despidos, contra la organización gremial de los trabajadores La Empresa ha contado en los últimos años con la complicidad del Ministerio de Trabajo que nunca ha intervenido a favor de los trabajadores a pesar de los despidos injustificados. Este Ministerio dictó la Conciliación Obligatoria en el conflicto sin sentarse en la mesa con los representantes gremiales y, una vez dictada la conciliación obligatoria, la Empresa despidió a 47 trabajadores. La empresa y el Gobierno pretenden acorralar a los trabajadores a través de denuncias penales y judiciales. Al reclamo por la reincorporación de los 47 despidos han contestado con el lockout patronal y denuncias penales. Han conseguido que la Jueza Servini de Cubría resuelva el desalojo de las terminales que hoy están militarizadas y no se permite ingresar bebidas y alimentos a los 20 trabajadores que permanecen en la terminal Constitución en reclamo por sus justas demandas. En este marco de situación, las palabras del Jefe de Gabinete Aníbal Fernández incitando al Poder Judicial a tomar medidas en contra del reclamo gremial representan una amenaza para la seguridad de los trabajadores y un atropello al derecho de todo trabajador a luchar en defensa de su fuente de trabajo.

Hacemos responsable al Gobierno Nacional por la seguridad de todos los trabajadores y llamamos a todas las organizaciones populares a rodear con nuestra solidaridad a los trabajadores de la Línea 60.

REINCORPORACIÓN INMEDIATA DE TODOS LOS DESPEDIDOS!

BASTA DE CRIMINALIZAR LA PROTESTA!

PUEBLOS ORIGINARIOS

Juana Azurduy y el presente

(Por Carlos del Frade/ APe) La presidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y su par boliviano, Evo Morales, inauguraron el monumento de Juana Azurduy, a espaldas de la Casa Rosada. Un necesario homenaje a una guerrillera por la emancipación y la igualdad social. Y, por lo tanto, un debate que abre en el presente: ¿el sujeto social que hizo posible la lucha de Juana está siendo respetado en la Argentina de acuerdo a su ideario? A pocas cuadras del bienvenido monumento a Juana Azurduy, desde hace casi medio año, decenas de representantes de los pueblos originarios esperan una audiencia con algún funcionario del gobierno de la presidenta Cristina Fernández mientras que en varias provincias argentinas las distintas comunidades son baleadas por los que defienden los intereses del modelo extractivista.

Juana Azurduy

Para la historiadora Berta Wexler, la primera que difundió una investigación seria sobre la llamada Flor del Alto Perú y que lleva un cuarto de siglo trabajando en esas crónicas de luchas prácticamente anónimas, “Juana fue una guerrillera que llegó a comandar ejércitos de seis mil indios donde las mujeres iban a la guerra convencidas del carácter popular de la lucha por la independencia. A ella se le mueren cuatro de sus seis hijos porque estaba en permanente campaña contra los españoles y por eso el monumento la representa con uno de sus hijos en sus espaldas mientras avanza en la pelea”, sostiene en diálogo con esta agencia.

Pero más allá de los reconocimientos que le hicieron en vida hombres como Manuel Belgrano y hasta el mismísimo Simón Bolívar, Juana Azurduy quedó aislada y sin apoyo durante muchos años. “…cuando San Martín se hizo cargo del Ejército cambió de estrategia, y abandonando esa ruta, eligió una más segura e innovadora: llegar a Lima por el Pacífico, después de cruzar los Andes hacia Chile. Este cambio de estrategia, dejó a la tropa de Padilla y Azurduy sin sustento económico y fundamentalmente abandonada a su propio destino. Así, Juana vio morir a sus cuatro hijos y combatió embarazada de su quinta hija. Cuando quedó viuda y con su única hija, asumió la comandancia de las guerrillas en el territorio que luego conformaría la denominada Republiqueta de La Laguna e intentó reorganizar la tropa sin recursos, acosada por el enemigo. Decidió dirigirse a Salta a combatir junto a las tropas de Güemes, con quien estuvo tres años hasta ser sorprendida por la muerte de éste, en 1821. Para regresar a Chuquisaca con su hija de 6 años, recién en 1825 logró que el gobierno argentino le diera cuatro mulas y cinco pesos”, cuenta Francesca Gargallo en su monumental estudio “Antología del pensamiento feminista nuestroamericano”.

-La joven República de Bolivia no debió llevar ese nombre sino el de Juana Azurduy – dijo, en su momento, Simón Bolívar.

El 25 de mayo de 1862, próxima a cumplir 82 años, en el más absoluto ostracismo y miseria, murió Juana de América, la guerrillera de la libertad. “Se le enterró en una fosa común, con su ataúd llevado a mano por cuatro indios aymaras que nunca la dejaron, sin los honores ni las glorias que eran de esperarse a la máxima heroína de la libertad del Alto Perú. Sus restos fueron exhumados 100 años después, para ser guardados en un mausoleo que se construyó en su homenaje”, agrega Gargallo.

A fines de 1825, al responder una carta que le enviara la otra coronela americana, Manuela Sáenz, Juana advierte sobre los traidores, aquellos que dicen luchar por la causa de la liberación cuando, en realidad, siempre sirven a sus propios intereses.

“…Llegar a esta edad con las privaciones que me siguen como sombra, no ha sido fácil; y no puedo ocultarle mi tristeza cuando compruebo cómo los chapetones contra los que guerreamos en la revolución, hoy forman parte de la compañía de nuestro padre Bolívar. López de Quiroga, a quien mi Asencio le sacó un ojo en combate; Sánchez de Velasco, que fue nuestro prisionero en Tomina; Tardío contra quién yo misma, lanza en mano, combatí en Mesa Verde y la Recoleta, cuando tomamos la ciudad junto al General ciudadano Juan Antonio Álvarez de Arenales. Y por ahí estaban Velasco y Blanco, patriotas de última hora. Le mentiría si no le dijera que me siento triste cuando pregunto y no los veo, por Camargo, Polanco, Guallparrimachi, Serna, Cumbay, Cueto, Zárate y todas las mujeres que a caballo, hacíamos respetar nuestra conciencia de libertad. No me anima ninguna revancha ni resentimiento, sólo la tristeza de no ver a mi gente para compartir este momento, la alegría de conocer a Sucre y Bolívar, y tener el honor de leer lo que me escribe”, escribió Juana, pensando en los que sangraron con ella, los pueblos originarios, los indios y sus mujeres.

A pocas cuadras del bienvenido monumento a Juana Azurduy, desde hace casi medio año, decenas de representantes de los pueblos originarios esperan una audiencia con algún funcionario del gobierno de la presidenta Cristina Fernández mientras que en varias provincias argentinas las distintas comunidades son baleadas por los que defienden los intereses del modelo extractivista.

De allí que el fantasma de Juana Azurduy podría repetir como en aquella carta de diciembre de 1825: “No me anima ninguna revancha ni resentimiento, sólo la tristeza de no ver a mi gente para compartir este momento”. Porque la gente que siguió a Juana, hoy, casi dos siglos después, son perseguidos en las tierras en las que se le levanta un monumento. Contradicciones de un pasado que, una vez más, cuestiona al presente no solamente por los sueños colectivos inconclusos sino también con las impunidades renovadas.

Fuentes: Entrevista a la historiadora Berta Wexler; “Antología del pensamiento feminista nuetroamericano”, de Francesca Gargallo y diarios argentinos del miércoles 15 de julio de 2015.