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Periodismo de Intervención social

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CHAPADMALAL 2015: UNA PEDAGOGÍA EN DERECHOS HUMANOS- COMISIÓN PROVINCIAL POR LA MEMORIA

Jóvenes y memoria: los desafíos por la igualdad

Bajo el lema “El futuro se construye con el coraje del presente”, entre el 3 y el 18 de noviembre, unos 12 mil jóvenes de toda la provincia de Buenos Aires, y delegaciones de CABA, Córdoba, Rosario y una escuela de Famaillá (Tucumán) se encontrarán en Chapadmalal para compartir los trabajos que han realizado durante todo el año en el marco del programa Jóvenes y Memoria de la CPM. Un programa que cada año crece, se renueva, construye una agenda de derechos humanos y propone preguntas que interpelan al Estado, a las instituciones y a toda la sociedad. “Jóvenes y Memoria es un espacio de expresión, de pluralidad, de respeto y, fundamentalmente, de compromiso. Hay un trabajo comprometido de los jóvenes con su propia realidad y en esa intervención, en asumir su lugar en la historia, se manifiesta una postura política y ética. Nosotros siempre lo decimos: en Chapadmalal los jóvenes escriben la agenda política de hoy”, expresó la directora general de la CPM, Sandra Raggio.

Jóvenes en Chapadmalal

En el marco de estas jornadas de encuentro y reflexión, se realizarán mesas-debate sobre distintos temas –género, el Estado frente a las violencias del Estado, y la construcción entre lo social y lo político- que contarán con la participación de referentes en la promoción y defensa de los derechos humanos: el presidente de la CPM Adolfo Pérez Esquivel, la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, entre otros.
Desde su creación, el programa de la CPM propone a los jóvenes ser actores en los procesos de construcción de la memoria colectiva y la defensa de los derechos humanos. Si bien en los primeros años los proyectos versaban sobre los estudios de la memoria y el pasado reciente – la denuncia del genocidio, la lucha por juzgar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad y el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado-, en los últimos años ese marco temático se amplía y observa un interés cada vez mayor por denunciar las actuales violaciones de los derechos humanos.
En esa línea pedagógica, bajo el lema “los desafíos por la igualdad”, la convocatoria 2015 reúne 970 proyectos de escuelas secundarias y organizaciones sociales y barriales que, desde la intervención de los jóvenes en su contexto territorial, exponen nuevos problemas y desafíos. Esta experiencia recupera el compromiso de la educación en derechos humanos con la promoción de valores en pos de la participación ciudadana y la justicia social.
La participación cada vez más creciente de organizaciones sociales y políticas ha significado un aporte fundamental a la experiencia política y educativa que propone el Programa. Este año son más de 100 organizaciones que aportan a través de los jóvenes su experiencia de trabajo en el territorio, generando nuevos intercambios, invitando a re pensar las prácticas educativas formales y no formales, y abriendo nuevas posibilidades para seguir nutriendo la agenda de derechos humanos.
“La educación ocupa un rol central no sólo para la formación personal de los jóvenes, sino también para el desarrollo de herramientas para la inclusión social y el fortalecimiento de la democracia. Las escuelas deben contribuir a la reflexión crítica sobre el contexto social y las problemáticas que sus alumnos perciben, sufren y sienten en su vida cotidiana. Y lo mismo ocurre con las organizaciones sociales y políticas que cada año amplían su participación en el Programa, es su capacidad de acción en el territorio lo que se potencia y multiplica a partir de la intervención y el protagonismo de las nuevas generaciones”, explicó la directora de Jóvenes y Memoria, María Elena Saraví.
Los jóvenes ponen el cuerpo, las ideas, los sentimientos. Asumen un rol: participar para intervenir, para transformar. El programa de la CPM refuerza esta concepción y promueve el encuentro de diferentes realidades para generar espacios genuinos de acción y contención. “Jóvenes y Memoria actúa como caja de resonancia, como experiencia que se multiplica en cada escuela y en cada barrio, y que continúa”, agregó Saraví.
Durante 15 días, Chapadmalal se convierte en una ventana hacia la realidad histórica, social y política de miles de jóvenes. El encuentro es el final de un largo recorrido de trabajo y una experiencia siempre creativa y enriquecedora. Documental, ficción, teatro, música, murales: en diversas expresiones y soportes, los jóvenes plasman el resultado de las investigaciones realizadas durante todo el año. Cada presentación abre la posibilidad de compartir y poner en diálogo sus proyectos sobre la situación de los derechos humanos en sus ciudades, pueblos y escuelas.
Además, habrá espacios de participación y debate para los docentes y coordinadores de los equipos. En esta oportunidad, también se desarrollará del 6 al 8 el segundo encuentro nacional de familiares víctimas de la violencia institucional. Estas jornadas contarán con la presencia de más de 250 familiares y diferentes organizaciones de todo el país que se reunirán para articular estrategias de intervención en torno a la violencia policial, carcelaria y judicial.
Esta reflexión colectiva fomenta nuevas formas de ser y estar. Construye puentes y futuros. Y, como ya mencionamos, define una agenda política basada en el respeto, la diversidad, la igualdad. La tarea, en definitiva, es una tarea política y Jóvenes y Memoria asume, cada año, el desafío de construir una pedagogía comprometida en la defensa de los derechos humanos.

CÓRDOBA

La muerte ronda por el humilladero de Cruz del Eje

(APL) “Hace dos semanas Rubén Aguirre se encontraba en el patio jugando a la pelota cuando sufrió un ataque al corazón en la cárcel de Cruz del Eje. Ante este hecho, el servicio penitenciario lo llevó hasta enfermería abandonándolo a su suerte, sin ser traslado a un hospital donde recibir las atenciones necesarias. Aguirre murió en la sala de enfermería del penal esperando la atención necesaria. En el pabellón E2 (calabozos) hay personas que se encuentran allí desde hace varios meses y el 27 de octubre, dos personas encerradas en estos buzones decidieron ponerle fin a las torturas diarias propinadas por el Estado, quitándose la vida. Uno de ellos sobrevivió y el otro pibe, Diego Altamirano, murió”. Así comienza esta denuncia de los compas de la CA cordobesa que da cuenta de la política de devastación y muerte hacia presos y cautivas en la provincia mediterránea.

Cárcel de Cruz del Eje

La situación actual que condena a las personas privadas de su libertad en el penal de Cruz del Eje es cruel, inhumana y degradante. El abandono que ejerce el Estado y sus aparatos judicial y penitenciario nos muestra una vez más el destino que les depara a las personas que habitan tras sus muros. Hace dos semanas Rubén Aguirre se encontraba en el patio jugando a la pelota cuando sufrió un ataque al corazón. Ante este hecho, el servicio penitenciario lo llevó hasta enfermería abandonándolo a su suerte, sin ser traslado a un hospital donde recibir las atenciones necesarias. Aguirre murió en la sala de enfermería del penal de Cruz del Eje esperando la atención necesaria.

En el pabellón E2 (calabozos) hay personas que se encuentran allí desde hace varios meses y el 27 de octubre, dos personas encerradas en estos buzones decidieron ponerle fin a las torturas diarias propinadas por el el Estado, quitándose la vida. Uno de ellos sobrevivió y el otro pibe, Diego Altamirano, murió.
Es evidente que ante las condiciones de tortura, imposibilidad de reclamo alguno por sus derechos, por ejemplo, se les rompan los escritos que hacen dirigidos al juzgado de ejecución, en su cara, los teléfonos del juzgado de ejecución y asesoría letrada nunca atienden, el único asesor letrado, no los visita, etc. En cada una de estas acciones su vida es aniquilada conduciendo a algunos a elegir la muerte para terminar con este infierno.
Al mismo tiempo, podemos hablar de personas que desde hace más de siete años que se encuentran en el pabellón de máxima seguridad sin poder salir de su celda, donde están completamente solos. Es peor que la condena a muerte, es la muerte por goteo, un poco todos los días. Este pabellón es el aislamiento dentro del aislamiento.
Repetimos, muertes digitadas por el Estado.

MAR DEL PLATA

Alerta por rebrote neonazi

(APL) Compañerxs rastas, homosexuales, bolivianos, punks, travestis y prostitutas fueron víctimas de ataques, durante el último mes, por parte de un grupo neonazi que se hace llamar Bandera Negra. Entre sus intimidaciones, suelen acercarse a jóvenes de estos colectivos y los obligan a hacer el saludo de Hitler. “No son peleas callejeras entre tribus urbanas. Son crímenes de odio”, aseguró en diálogo con Infonews el presidente de la Asociación Civil Ateos Mar del Plata, Fernando Lozada: “Hace un año, a mí me amenazaron con degollarme”, recordó. En ese marco, organizaciones sociales realizarán el domingo próximo un festival para repudiar los ataques. “Nos estamos organizando para resistir”, aseguró Rosana Annessi, detenida en la Catedral durante el Encuentro de Mujeres y acusada de estar “presa por puta”. (Fuentes: politicaysociedad.com.ar)

Nazis

La mayoría de las personas que integran este grupo neonazi son jóvenes germanófilos, aunque se definen como nacionalistas. Entrenan en el mismo gimnasio y realizan Vale Todo: un tipo de combate muy violento en donde se aplican artes marciales o deportes de contacto. El núcleo duro de Bandera Negra son unas quince personas, aunque la agrupación tiene muchos adherentes no activos. Varios de sus integrantes se formaron en el Frente de Skinhead de Buenos Aires (FSBA) y llevan tatuajes con cruces esvásticas, águilas y el símbolo de los Servicios de Inteligencia nazi.
La escalada de violencia en Mar del Plata venía desde hace tiempo. Pero en los últimos meses, los ataques se multiplicaron: dos jóvenes punk fueron brutalmente golpeados con caños plásticos rellenos de cemento. Javier Andrés Moreno, titular de la Asociación Marplatense de Derechos por la Igualdad (AMADI), fue amenazado de muerte. Un mural homenaje a Madres de Plaza de Mayo fue escrachado con pintadas fascistas. “Fuera Bolivia de Salta” fue otra de las pintadas que se realizaron en la fachada de la Casa de Residentes Bolivianos.

La impunidad con la que actúa Bandera Negra es, por lo menos, llamativa: si bien los ataques se realizan por la noche, lo hacen en La Perla, una zona muy concurrida en Mar del Plata. “El Rusito“ y Alan son dos de los atacantes más conocidos del grupo y publican imágenes y videos de sus acciones en las redes sociales. Desde esas plataformas aseguran que van a “limpiar la lacra que hay en la sociedad“. Entre sus intimidaciones, suelen acercarse a jóvenes rastas, punk o militantes LGTB y los obligan a hacer el saludo de Hitler.

Garantía de impunidad
Mar del Plata es conocida como la Ciudad Feliz. Cada verano miles de turistas de todo el país llegan para disfrutar de sus playas. Es famosa por su oferta teatral, por los helados, churros y por su gastronomía en general. Sin embargo, un rebrote de fascismo amenaza con opacar todo el brillo de La Feliz.
Fernando Lozada, de Ateos Mar del Plata, aseguró a Infonews que los agresores pertenecen a “grupos que conocemos hace tiempo. Antes eran de diferentes sectores y ahora están actuando en conjunto, fortalecidos por la coyuntura electoral”. Hace referencia al intendente electo de Mar del Plata, Carlos Arroyo, de Cambiemos. Antes de llegar a la Municipalidad, Arroyo, fue director de la Escuela Media Nº2 “en cuya oficina tenía emblemas nazis, motivo por el cual fue repudiado por la DAIA”, contaron desde la Asociación Marplatense de Derechos por la Igualdad.

Para el director de Derechos Humanos de la comuna de General Pueyrredón, José Luis Zerillo, “la situación se está desmadrando, el contexto político que se ha vivido en las últimas semanas los ha envalentonado y sienten que pueden actuar así”.
Carlos Arroyo está vinculado a una persona que muchos señalan como supuesto mentor de estas agrupaciones neonazis: Carlos Pampillón. Su nombre resonó luego del Encuentro Nacional de Mujeres de Mar del Plata. Pampillón fue señalado como quien habría organizado al grupo de ultracatólicos que se colocaron en las escalinatas de la Catedral Metropolitana para “custodiarla” ante la presencia de mujeres que reclamaban por sus derechos.
Pampillón es también el fundador del Foro Nacional Patriótico y en la ciudad costera su nombre se hizo conocido luego de que irrumpiera en una cesión del Concejo Deliberante de Mar del Plata para repudiar el retiro del cuadro del capitán de fragata Pedro Edgardo Giachino.

La iniciativa para que el retrato de Giachino no compartiera el mismo espacio con otros ex combatientes y los rostros de 436 desaparecidos marplatenses, se fundamentó en denuncias que lo señalaban como torturador y represor durante la última dictadura militar. En ese entonces, el intendente electo Carlos Arroyo, votó en contra de retirar el cuadro. Ahora, con Arroyo en la intendencia, aumentó el temor a que Bandera Negra sienta mayor libertad para actuar.

Rosana Annessi es militante de Hijos Resiste y fue una de las tres mujeres que quedaron detenidas dentro de la Catedral durante la marcha del Encuentro Nacional de Mujeres. “Esta gente está saliendo desde debajo de las baldosas gracias al nuevo intendente: se sienten respaldados por Arroyo. Lo que vivimos es un rebrote. Estaban agazapados”, aseguró.

Mientras los marplatenses viven con temor la noticia de cada nuevo ataque, Bandera Negra ocupa espacios públicos de la ciudad. Plaza España, por ejemplo, es uno de los sitios donde se reúnen con un espíritu privatistas: echan del parque a toda persona que no pertenezca a su grupo. “Fascismo es libertad” escribieron en otra de las plazas que han ocupado a fuerza de amenazas e intimidaciones. En ese marco, organizaciones sociales de La Feliz realizarán el domingo próximo un festival para repudiar los ataques. “Nos estamos organizando para resistir. Estamos complicados de verdad”, aseguró Annessi, detenida en la Catedral durante el Encuentro de Mujeres y acusada de estar “presa por puta”.

JUICIO Y PERSECUCIÓN A RELMU ÑAMKU:

Romper el silencio para tomar la voz de una comunidad

(Por Nadia Fink/Marcha) Relmu Ñamku está acusada de intento de homicidio, en un juicio que comenzó el lunes pasado y se extenderá por una semana más. Parte de la comunidad mapuche Wincul Newen, su vida se desarrollaba en el Paraje Portezuelo Chico –zona centro de la Provincia de Neuquén, a 25 kilómetros de la ciudad de Cutral-Co–, donde aún están su hija y sus dos hijos. Del 8 de diciembre de 2012 data el día en el que la oficial de justicia Verónica Pelayes fue herida por una piedra en un intento de desalojo por parte de la justicia. Hacía más de una década que la comunidad Wincul Newen intentaba frenar el avance de las petroleras – que cambian de nombre pero no de piel: primero Pioneer Natural, luego Apache, Yacimiento del sur y desde 2014, la estatal YPF–.El lunes será otro día en el que le tocará estar en el banquillo de los acusados –junto a Martín Maliqueo y Mauricio Rain, ellos por “daños agravados”–. “No somos técnicos pero nos damos cuenta del daño ambiental que se genera en el lugar: se ven derrames de petróleo, caños pinchados, fugas de gas, vemos una deformación en los animales, que es nuestro sustento económico actual; hay una situación de contaminación en el aire, en la tierra y en el agua”, dice Relmu. Serán las palabras que nos queden como eco, y que ojalá lleguen hasta los fríos muros de los tribunales.

Relmu

Tras los pasos de la historia de Relmu, descubrimos la cotidianeidad de una mujer mapuche que enfrenta un juicio por defender su territorio. Contra el estigma de la violencia indígena, la voz de quien sigue construyendo desde una cosmovisión ancestral.
Enfrentarse a un posible encierro, saberse en un juicio desigual, sentirse prejuzgada por fuerzas policiales, medios de comunicación y abogados aliados a los poderes; un cúmulo de sensaciones se aloja en el pecho de Relmu. Tal vez por eso se absorba todo el aire que pueda o mire el sol con detenimiento.
Contar su historia una y otra vez es también algo que debe enfrentar para que le crean a ella y a las comunidades de pueblos originarios. No tienen el mismo lugar en horarios centrales, tampoco pueden esconderse tras la protección de amigos o amigas poderosos. Quienes saben crear o acompañar a la vida mejor que nadie, resisten, como desde hace siglos. Hoy es el avance arrasador de la deforestación, del monocultivo, del fracking, de la megaminería, del abuso de sus territorios en pleno choque con la naturaleza.
Relmu Ñamku, tal su nombre, está acusada de intento de homicidio , en un juicio que comenzó el lunes pasado y se extenderá por una semana más. Parte de la comunidad mapuche Wincul Newen, su vida se desarrollaba en el Paraje Portezuelo Chico –zona centro de la Provincia de Neuquén, a 25 kilómetros de la ciudad de Cutral-Co–, donde aún están su hija y sus dos hijos.
Del 8 de diciembre de 2012 data el día en el que la oficial de justicia Verónica Pelayes fue herida en un intento de desalojo por parte de la justicia. Hacía más de una década que la comunidad Wincul Newen intentaba frenar el avance de las petroleras – que cambian de nombre pero no de piel: primero Pioneer Natural, luego Apache, Yacimiento del sur y desde 2014, la estatal YPF–. Pero Relmu eligió, por años, el silencio. Continuar con su vida cotidiana hasta donde pudiera, esperar a que la juzgaran como a cualquiera, segura de su verdad.
Así, durante todo 2014, por ejemplo, “laburé todo el año en relación de dependencia y estudié el profesorado de Geografía”. No importaba el colectivo que la traía de vuelta a su casa, ni los kilómetros que debía caminar de noche: “Entré con todos los prejuicios, pero me encantó, me partió la cabeza, porque desde la geografía se puede abordar cualquier tema”.
Es que algo le da vueltas a Relmu en esto de los territorios invadidos, devastados, explotados… y lo ambiental no lo abarca todo, la geografía es mucho más que eso: “el impacto ambiental se puede cuantificar, pero ¿cómo medís el impacto cultural? Habría que inventar una nueva categoría”. Y para ilustrarlo cuenta sobre el Pehuén (también conocida como araucaria): “Talan los bosques milenarios del pehuén, y van secando la tierra para plantar pinos, que al ser exóticas van secando la tierra, absorben los nutrientes de la tierra. Entonces, el fruto, llamado ngülliu, que es muy nutritivo, con el que se puede hacer harinas, e incluso una de nuestras bebidas sagradas ya no nace… Tiene que ver con la cultura, la transmisión de los valores, de los principios, no sólo de la alimentación sino de las ceremonias, de la identificación que te da esa planta”. De ahí, entonces, lo cultural como categoría: “Cómo hacés para medir eso en la desaparición del Pehuén, la medicina mapuche se corta en la medida en que pierde esa planta”, completa Relmu.
Pero entonces Relmu rompió el silencio… y comprendió, como buena mapuche que pertenece a una comunidad, que su caso no era el sólo el de una mujer acusada de intento de homicidio, sino que esa era la idea de la justicia y de las empresas. “La idea es descontextualizar: alguien agredió a otra persona y lo que vamos a juzgar es el hecho. Y no se puede juzgar así: eso se dio en un marco, se dio en un momento en una comunidad”. Así empezó a contar su caso, en el marco de pertenencia a algo más grande, que la abarca pero que la trasciende.
Y entonces, surgió un problema nuevo: algo por lo cual juzgarla, señalarla… su identidad. Y por eso debe explicarlo cada vez, y debió contarlo ante la justicia: que cuando nació fue adoptada, que en el legajo de su expediente judicial figura como Alejandra Ñamku, el nombre que le dio su mamá biológica. Que como sus padres adoptivos hicieron una adopción plena, cambiaron su apellido por el de Soae y que eligieron el nombre Carol, que es el que figura en su documento. Pero sus padres biológicos nunca le negaron la identidad ni la pertenencia, por eso “cuando tuve la edad con la posibilidad de elegir cómo desarrollar mi cultura y mi identidad, mi pueblo, el pueblo mapuche, me entregó a través de una forma tradicional el nombre, Relmú, y recuperé mi apellido biológico”.

Tarea ardua la de explicar elecciones, identidades, pertenencias… cómo si alguien fuera a preguntarle a la oficial Pelaye por qué se llama Verónica, como si alguien se preocupara por qué el abogado que la defiende, Julián Álvarez, defendió escogió defender jueces de la dictadura o por qué elige ser miembro de la Sociedad Rural, tan lejos del campo y tan cerca de las empresas. Pero Relmu vuelve a alzar la mirada y dice, entre sonrisas: “Cuando éramos chicos, a mi hermano y a mí por ser morochos en la escuela nos decían ‘negros’, ‘indios de mierda’, y nosotros por supuesto no queríamos serlo; y hoy, ya mayores, reconociendo nuestra identidad, queremos defenderla y estamos orgullosos de ser mapuche, pero nos dicen que no lo somos: nos dicen que somos ‘ucranianos’, que somos ‘gitanos’, que somos ‘rusos’”.

Sostener la alegría aunque intenten opacarla, pensar en sus hijas e hijos, en qué les puede deparar el futuro, en qué pasará con ellos y ellas si la justicia se pone mezquina y no razona junto a ella. Desde Paraje Portezuelo llega una carta, una carta abierta de la hija de Relmu, Ayben Kimvn Velázquez Kimvn Maliqueo. Ella también eligió romper el silencio, y hablar por ella y sus hermanos. En sus palabras intenta que la balanza de la justicia se desequilibre hacia otro lado, ese que cuesta que pese más que el otro, y escribe: “Este juicio es muy injusto ya que los cargos que se aplicaron y que se comenzaran a juzgar no se comparan en nada a la violencia que ha sufrido mi familia en generación tras generación con pérdidas de familiares. 1) el caso de la muerte impune de Juan Maliqueo, mi bisabuelo, en manos de un policía en el paraje Ramón Castro jamás esclarecido; 2) la muerte de mi abuelo Martín Velázquez tras fallecer de una infección pulmonar en el Paraje Portezuelo Chico en el años 2008; 3) el Desalojo del Juez Eduardo Badano a mi papá en el año 2010 argumentando ser el dueño de las tierras donde nació mi Abuelo; 4) la muerte de mi tía Cristina Lincopan tras fallecer de una hipertensión pulmonar a los 30 años, ella era lonko en el año 2013 –autoridad de la comunidad hermana gelay ko en el paraje de Anticlinal Barda Negra–; 5) la BRUTAL Golpiza de una patota a mi abuela Petrona Maliqueo, a mi Tía Violeta Velázquez y el balazo a mi primo Maximiliano Morales de 16 años en el mes de marzo de 2012; 6) la muerte de mi prima Petrona Beatriz Cayhueque, que falleció unas horas después de nacer puesto que nació con mal formaciones el día 27 de diciembre del 2012,todo producto de la contaminación”.

Después del racconto doloroso que se llevó a tanta familia, afirma: “Esto también es VIOLENCIA y me pregunto ¿dónde estuvo la JUSTICIA?… Investigando cada uno de estos hechos para esclarecerlos y llevar a juicio a cada uno de los responsables”. Ellos y ellas debieron aprender, a la fuerza, como en tantos casos en los que los derechos son atropellados, que no basta con lo ancestral ni con los valores transmitidos de generación en generación. Afuera hay empresas poderosas, y el Estado y la justicia suele estar de su lado. “Aun así, todo este interés y codicia no justifica toda nuestra tristeza y desamparo de saber que mis hermanos y yo podemos quedar sin la presencia de nuestra mamá en mi ruka-casa”, cierra Ayben.

El lunes será otro día en el que le tocará estar en el banquillo de los acusados –junto a Martín Maliqueo y Mauricio Rain, ellos por “daños agravados”–. Y mientras unas palabras quedan rondando, porque a pesar de todo siguen hablando de vida y de creación. “No somos técnicos pero nos damos cuenta del daño ambiental que se genera en el lugar: se ven derrames de petróleo, caños pinchados, fugas de gas, vemos una deformación en los animales, que es nuestro sustento económico actual; hay una situación de contaminación en el aire, en la tierra y en el agua”, dice Relmu. Serán las palabras que nos queden como eco, y que ojalá lleguen hasta los fríos muros de los tribunales.