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MENDOZA: ENTREVISTA CON ARIEL CEJAS MELIARE

"Hay que destruir la cárcel de Boulogne Sur Mer"

(Por Jimena Catalá/ Mdzonline) El segundo del Procurador Penitenciario de la Nación, Ariel Cejas Meliare, visitó las unidades penitenciarias provinciales y concluyó en que hay que “destruir” El Borbollón y Boulogne Sur Mer. “Córdoba y Mendoza tienen las peores cárceles del país”, lanzó. Datos escalofriantes. Partiendo de un diagnóstico lapidario sobre el sistema penitenciario de Mendoza, el organismo que preside Francisco Mugnolo inauguró ayer una delegación para justamente poder atender – equipo interdisciplinario mediante- las problemáticas de las unidades de detención de Cuyo. Convencido de que las cárceles argentinas funcionan más como reproductoras de delincuentes empobrecidos que como centros de reinserción social e inclusión; el abogado, que desde el 2000 forma parte de la PPN, evaluó: “El Estado tiene una caja de herramientas pero sólo utiliza una que es el martillo. Para todos los problemas, pafff… un martillazo. No podés resolver todos los conflictos sociales con el martillo”. “Obviamente que la cárcel no es la solución; de hecho, es el fracaso más grande”, subrayó.

Ariel Cejas Meliare  (Foto Pachy Reynoso/MDZ)

Sin pelos en la lengua, el segundo del Procurador Penitenciario de la Nación, Ariel Cejas Meliare, recorrió las cárceles provinciales y llamó a “destruir” literalmente la unidad de mujeres El Borbollón y la cárcel de Boulogne Sur Mer. “Córdoba y Mendoza tienen las peores cárceles del país”, sentenció.
Creada en 1993, la Procuración Penitenciaria de la Nación funciona como un órgano de control de la actividad de la administración penitenciaria. ¿Su finalidad?: garantizar que la ejecución de la pena se desarrolle respetando los derechos básicos y elementales de todo ser humano.Partiendo de un diagnóstico lapidario sobre el sistema penitenciario de Mendoza, el organismo que preside Francisco Mugnolo inauguró ayer una delegación para justamente poder atender – equipo interdisciplinario mediante- las problemáticas de las unidades de detención de Cuyo.
Cejas Meliare, segundo de Mugnolo y director general de Protección de Derechos Humanos, en una entrevista exclusiva con MDZ, desafió a quienes pudieran tildarlo de “abolicionista” y cuestionó de “pe a pa” a todo el sistema de privación de la libertad provincial y nacional.
Convencido de que las cárceles argentinas funcionan más como reproductoras de delincuentes empobrecidos que como centros de reinserción social e inclusión; el abogado, que desde el 2000 forma parte de la PPN, evaluó: “El Estado tiene una caja de herramientas pero sólo utiliza una que es el martillo. Para todos los problemas, pafff… un martillazo. No podés resolver todos los conflictos sociales con el martillo”. “Obviamente que la cárcel no es la solución; de hecho, es el fracaso más grande”, subrayó.
No es su primera recorrida por las unidades penitenciarias de Mendoza y, justamente por ello, concluyó en que el panorama “cada vez es peor”. “Córdoba y Mendoza tienen las peores cárceles del país”, aseveró.
Puntualizó que la unidad de mujeres El Borbollón (Las Heras) y la cárcel de Boulogne Sur Mer (Ciudad) son las peores. “A la cárcel de Boulogne Sur Mer hay que ponerle una bomba y destruirla. A El Borbollón también porque es inhumano que existan seis internas en una misma celda de dos por dos; ese convento del siglo pasado. No se puede encerrar a la gente así”, disparó.
Empático con familiares de víctimas del delito y desafiando a quienes pudieran calificarlo de “abolicionista”, sostuvo: “No podemos discutir políticas desde el dolor. Porque ahí no hay razonamiento que valga”.
Más allá de las cuestiones edilicias y de infraestructura, el funcionario hizo hincapié en que las cárceles de la provincia están muy, pero muy, lejos de ofrecer educación, salud, trabajo, alimentación, entre otros derechos básicos e inalienables.
Remarcó, asimismo, que no puede meterse en la misma bolsa al que roba una bicicleta con aquel que violó, secuestró y mató a su mujer, por ejemplo. Explicó que gracias a que el sistema penitenciario funciona de ese modo, el que robó una bicicleta, al pasar por la cárcel, termina perfeccionándose en el camino de la delincuencia.
“Creo que la pregunta que debemos hacernos es 'a quién carajo estamos encarcelando’?”, enfatizó. “Entiendo que alguien que violó, mató, secuestró, por poner sólo ejemplos, no puede andar caminando por ahí... pero hay un montón de delitos que deberían trabajarse de otra forma; no puede ser que la solución siempre sea la cárcel”, recalcó.

Distanciándose de la política de “propaganda” – según calificó- de Derechos Humanos de la actual administración kirchnerista, advirtió que cada preso cuesta entre 10 y 12 mil pesos mensuales al Estado nacional, cifra de la cual sólo llega una décima parte al recluso.
Mejor, darle la palabra. Cejas Meliare, sin filtros…

-¿Cuál es el diagnóstico de las unidades penitenciarias del país y de Mendoza, particularmente?
-Dentro del sistema federal, reconozco que dentro de todo y si bien tiene muchísimas complicaciones está mejor que cualquier establecimiento provincial. Por mi trayectoria y experiencia de haber recorrido todas las provincias, en Córdoba y Mendoza están las peores cárceles del país. No hay educación, no hay universidad, no hay carreras terciarias, la salud es muy deficiente, ediliciamente ni hablar. Ayer estuve en El Borbollón y es inhumano. Hay habitaciones en donde hay seis mujeres, todas pobres, pero… pregunto ¿qué carajo estamos encarcelando? Sobre todo, cuando ves tipos que se enriquecen con la obra pública, que están haciendo dinero con el narcotráfico y ahí estamos encarcelando a mujeres mulas. Almafuerte, por su parte, si bien es nueva… te aseguro que en diez años va a estar colapsada transformándose en otra Boulogne Sur Mer.

-¿Cuáles son los principales problemas a corregir en el corto plazo?
-Lo primero que tiene que haber es voluntad política. Sin eso no podés corregir absolutamente nada.

-¿Es un tema de plata?
-Bueno, la voluntad política lleva a un montón de cuestiones. Entre ellas, obviamente, el Presupuesto está incluido.

-Es que, con frecuencia, da la sensación que no es falta de recursos sino de inercia a mejorar…
-Hace falta, en realidad, una mejor administración de recursos. Insisto en que para todo ello se necesita voluntad política. Por caso, en una provincia, en la que trabajando en una cárcel, te pagan 40 o 50 pesos por mes… ¿qué querés recuperar de esa persona?, ¿qué dignidad querés despertar en ella?

-Parafraseando a mi abuela… a veces siento que tenemos lo que nos merecemos como sociedad… pero, si hay que hablar de responsabilidades, ¿a quién hay que apuntar?
-Yo comparto esa idea. Claro. Es muy buena esa frase. Lo cierto es que son muchos los responsables. Es una consecuencia de una falta de política de muchos años.

-El Gobierno nacional prometió tener lista para 2011 una nueva cárcel federal para Mendoza: ¿qué pasó con eso, cuánto falta y cuándo estará lista?
-Vinimos dos veces el año pasado y en las obras había 350 obreros trabajando. En diciembre regresamos y se había parado la obra. Ayer, volvimos y había sólo 20 obreros trabajando. No creo que bajo este panorama pueda inaugurarse el año que viene; poniéndole mucho esfuerzo podría estar para el 2017.

-Poniendo las cartas sobre la mesa y buscando la punta del ovillo… ¿de qué sirven las cárceles?
-Ah bueno… ya es muy filosófico ese debate y en los tiempos de hoy nadie lo va a entender.

-Bueno, pero sirve que se estén poniendo recursos en esto mientras el gobernador Francisco Pérez en varias oportunidades ha salido a decir que el 90 % de los internos de la provincia no ha terminado la primaria y menos la secundaria.
-Pasa que no hay igualdad de oportunidades y también hay un cinismo muy grande. Acá se encierra al pobre y no se aplica Justicia para con los o las personas que roban en este país. ¿Qué necesidad tenés de encerrar a gente que delinque por cuestiones económicas, delitos que no son peligrosos?

-Se habla mucho de “inseguridad” y de “cárcel para los delincuentes”... ¿cuánto, específicamente, ha aumentado la población carcelaria?
-En diez años, te puedo hablar de números a nivel nacional, aumentó casi el doble. En 2001 estábamos con 6.500 personas y hoy tenemos 13 mil presos federales.

-¿Cuántos de esos 13 mil reclusos, mirando hacia adelante, efectivamente podrían reinsertarse?
-No creo que nadie que pase por la cárcel pueda reinsertarse.