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INFORME SOBRE TORTURAS EN CONTEXTO DE ENCIERRO

“El Registro Nacional no es un hecho descriptivo, es un hecho político”.

Con estas palabras se presentó públicamente el IV Informe del Registro Nacional de Casos de Tortura, en la sede de la CPM de La Plata, relevado por la Procuración Penitenciaria de la Nación, la Comisión Provincial por la Memoria y el Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos (GESPyDH) del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. El nuevo informe devela una vez más la sistemática vulneración de derechos en las instituciones de encierro en todo el país y pone de manifiesto la responsabilidad del Estado, tanto por sus acciones como por sus omisiones, frente a las prácticas sistemáticas de la tortura y la falta de acceso a la justicia. La investigación relevó casi 7 mil casos de torturas en un año.

Informe

El titular de la Procuración Penitienciaria de la Nació, Francisco Mugnolo, sostuvo que: “Hemos trabajado mucho en acordar este esfuerzo común de elaborar un informe sobre este sistema de violación de derechos y de lo que sucede en las cárceles de nuestro país. Nuestro compromiso es mantener y difundir esta información con los mismos propósitos que nos dieron origen”. A la vez, destacó el trabajo institucional por hacer público aquello que se silencia y oculta desde las estructuras Estatales.

Alcira Daroqui, Directora del GESPyDH, destacó el compromiso de defender los Derechos Humanos del presente “resistiendo la tendencia a minimizar y naturalizar la violencia contra los más desposeídos y los más pobres, que son los que están en la cárcel, que son los que las fuerzas de seguridad hostigan, intimidan, marcan, torturan y matan”. “La tortura es una práctica histórica que el Estado, y sobre todo el Estado moderno, ejecuta para gobernar a determinados sectores. Es muy difícil que la erradiquemos, pero lo que no podemos hacer es dejar de denunciarla, denunciar a sus actores y a sus responsables políticos”. “Si existe la tortura no es sólo porque hay alguien que tortura, sino porque hay una justicia que lo avala, legitima, encubre y naturaliza. Son entonces partícipes necesarios de la tortura; son entonces torturadores”, señaló la investigadora.

Por su parte, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz y Presidente de la Comisión Provincial por la Memoria señaló algunas preocupaciones. Una de ellas giró en torno a un mecanismo recurrente del sistema penitenciario, policial y del ejército que él denomina “la suspensión de la conciencia”, que consiste en extender determinadas prácticas para diluir las responsabilidades en un colectivo. “Esto tiene un eje fundamental que no sólo es político, es ético. Tenemos que hacer todos los esfuerzos porque se respeten los derechos y si no, denunciar a las autoridades”. La otra gran preocupación tuvo que ver con la omisión que hubo en los discursos de asunción del nuevo gobierno nacional sobre el tema de Derechos Humanos: “El nuevo gobierno asumió el 10 de diciembre, día internacional de los Derechos Humanos y no se mencionó en ningún momento de los discursos el tema …es lo que yo llamo olvidos intencionados. No son olvidos porque sí, tienen una connotación política profunda. Frente a ello, necesitamos de la unidad, de la conciencia crítica, del diálogo con las autoridades. Tenemos que tener una capacidad de resistencia para modificar estas conductas”.

El acto de presentación pública del informe que se realizó en el Auditorio de la CPM en la ciudad de La Plata, concluyó con el testimonio de la madre de un joven detenido que describió a la justicia como “una gran telaraña que atrapa a los más pobres y a los débiles”. “La falta de atención médica, el desprecio por los familiares, las torturas, el constante traslado, la falta de alimentación, la violencia, la desidia y el maltrato son una doble pena, un castigo extra que deben sufrir los detenidos que es ilegal y que constituye una grave violación a los Derechos Humanos”. “La mayoría que están presos no tuvieron afuera ningún derecho. Lo que necesitan para la reinserción es justamente contar con más derechos” concluyó. Finalmente agradeció el apoyo de los organismos que trabajan incansablemente por el respeto de los derechos de las personas detenidas y el apoyo de los familiares.

Como ya informara esta Agencia, en más de 50 instituciones de encierro relevadas, 2074 víctimas describieron 6843 casos de torturas y/o malos tratos que incluyen malas condiciones de detención, aislamiento, falta o deficiente alimentación, agresiones físicas, falta o deficiente asistencia de la salud, impedimentos de vinculación familiar y social, traslados constantes, amenazas, robos de pertenencia, traslados gravosos y requisas personales vejatorias. Estos son algunos de los datos que arroja el cuarto informe del Registro Nacional de Casos de Torturas y/o Malos tratos (RNCT) integrado por las tres instituciones.

Prensa y Comunicaciones
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SANTA FE: NUEVA SUCURSAL DE PANIFICADORA SOLIDARIA DE LA FUNDACIÓN SARA MARÍA FURMAN

Trabajo para 14 privados de libertad o liberados

(APL)Ya se encuentra en pleno funcionamiento la primera sucursal de la Panificadora Sara María Furman, bautizada como “La Sarita del Norte”. Este flamante salón de venta está ubicado en Blas Parera 8800, mientras que la primera Panificadora Solidaria “La Sarita” continúa en el barrio Santa Rosa de Lima, ambas en la ciudad de Santa Fe. El proyecto propició el empleo para 14 privados de libertad o liberados, mientras que otros se hallan aprendiendo el oficio. Los productos allí elaborados se venden a bajo costo en los comedores comunitarios de la ciudad, a quienes posean la tarjeta única de ciudadanía y vecinos de ambos barrios y zonas aledañas que pueden adquirirlo a $ 10 el kilo.

La Sarita

Como es de público conocimiento, la Fundación Sara María Furman, propietaria de Teleférico Cerro Otto, que se dedica a obras de bien tal cual lo dejara plasmado en el estatuto de su creación Don Boris Furman, mentor de estas obras. Dentro de ellas se encuentran, por mencionar solo algunas, las millonarias donaciones a la Asociación Cooperadora del Hospital Público y a las entidades de la comunidad judeo argentina de Buenos Aires Le Dor Vador y Asoc. Civil Ory, pero también obras de gran significado social en Santa Fe, provincia natal de Furman.

Entre ellas la Panificadora Solidaria que supo funcionar en el barrio Santa Rosa de Lima, desde 1998 hasta 2000, año en que debió cerrar sus puertas a raíz de las grandes inundaciones que devastaron zonas de esa provincia, época en la que elaboraba y entregaba 1200 kg de pan diariamente a familias sin recursos, y que luego pudo reabrirse.

Ubicada en el mismo edificio de antaño totalmente remozado, en Vera y Lamadrid, el 13 de abril de 2007 la Panificadora solidaria comenzó a hornear pan nuevamente a través de seis operarios, entre ellos desocupados y personas en conflicto con la ley que gozaban del beneficio de salidas laborales, lo que se convirtió en un símbolo de cómo el trabajo brinda la posibilidad de la reinserción laboral y más aún, devuelve la dignidad a los seres humanos.

En esa primera etapa, la Panificadora elaboraba diariamente cerca de 500 kilos de pan que eran destinados a comedores comunitarios de Santa Fe, para lo cual la Fundación Sara María Furman cedió en calidad de comodato gratuito al Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias de Santa Fe las instalaciones, el mobiliario, las herramientas y la maquinaria necesaria para dicha tarea. Transcurridos los años comenzó también a elaborar pan a precios diferenciados para sectores de escasos recursos y una gran variedad de panificados.

La obra fue realizada íntegramente por internos detenidos en la cárcel de Las Flores, quienes, a su vez, realizarán el curso de panadería para integrar este nuevo equipo de trabajo, y es sólo el comienzo de una obra que aspira a más ampliaciones: En una segunda etapa, se pretende construir una sala de elaboración propia y una fábrica de pastas.
En los primeros meses la sucursal será abastecida por La Sarita, la panadería madre del barrio Santa Rosa de Lima, donde actualmente se capacitan en ventas a las 3 personas que atenderán La Sarita del Norte.

El espíritu de Boris Furman
Con el mismo espíritu que Don Boris Furman planificó esa primera Panificadora Solidaria, este proyecto es igual de ambicioso. Cuando comience la construcción de la segunda etapa, es intención producir 150 kilogramos de pan y 250 facturas diarias, que además de la venta al público a bajo costo, también se destinarán a comedores comunitarios de la ciudad. En el mediano plazo, el objetivo es llegar a los 700 kilogramos para abastecer también a las unidades penitenciarias provinciales y otros efectores públicos.

La Sarita del Norte también ansía concretar la construcción de un depósito y unidades habitacionales para los chicos que salen en libertad del penal y que a veces tienen problemas en sus propios barrios y es intención también capacitar y brindar trabajo a aproximadamente 40 de ellos.

Con ambos locales de venta, la Panadería Furman amplía el público destinatario para el pan a bajo costo: los comedores comunitarios de la ciudad, los que posean la tarjeta única de ciudadanía y los vecinos de ambos barrios y zonas aledañas que pueden adquirirlo a $ 10 el kilo.

“Entre tantas malas noticias, ésta es una muy buena”, dijo esta Edgardo Veliz, presidente de la Fundación Sara María Furman. El empresario de San Carlos de Bariloche quien llegó a Santa Fe junto a Oscar Borrelli, vicepresidente de la entidad, en una fuerte apuesta a la inclusión social. “Es un honor y un orgullo para el Consejo de Administración de la Fundación Sara María Furman, comprobar que cada uno de los principios de solidaridad y esfuerzo legados por Don Boris Furman, siguen siendo ejemplo de que la voluntad lo hace todo posible”, aseguró Borrelli.

Prensa Teleférico Cerro Otto – Fundación Sara María Furman