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CHUBUT:

La policía detendrá a pibes que usen capucha

(Por la Izquierda Diario) Ricardo Hughes, jefe de Policía chubutense, se despachó en un combo de afirmaciones reaccionarias estigmatizando a la juventud y profundizando la criminalización de la pobreza. El gobierno de Mario Das Neves avanza en el mismo sentido que Cambiemos en Capital Federal contra los derechos de las personas. Esta aberrante declaración la realizó Ricardo Hughes, jefe de la Policía del Chubut, en la emisión de ayer del programa Radio Activa, conducido por Maru Ortiz en FM El Chubut. La motivación de la entrevista fue una serie de robos que se produjeron en los últimos días en Trelew, algunos de los cuales tuvieron como víctimas a comercios locales.En los casi quince minutos de entrevista el jefe de la Policía Provincial redujo la cuestión a los delitos menores, por ejemplo, hurtos callejeros, vinculándolos con la juventud. Pero no dijo nada del delito organizado, que es donde radica la génesis de lo que se conoce como “inseguridad”. Del crecimiento del narcotráfico, los desarmaderos de autos y la trata de personas no hizo mención alguna. ¿La razón? Muy sencilla: en todos ellos es imprescindible la complicidad policial y del poder político.

Jefe de Policía

En un pasaje de sus declaraciones, Hughes planteó que desde la fuerza policial “vamos a trabajar fuertemente lo que es la prevención, vamos a trabajar fuertemente lo que es la identificación a personas sospechosas en tránsito, que a veces parece mala palabra decir sospechoso. Pero bueno, hay gente que es sospechosa”. Sin ningún prurito que le contuviese su autoritarismo sanguíneo, dejó en claro que la portación de rostro será una política a implementar sin disimulo mientras él conduzca la institución. Como si esto no fuera suficiente, agregó que “decir, ¡ah! porque anda con la capucha no es un chorro. Bueno, muchos pibes usan las capuchas, pero bueno, los vamos a tener que identificar y ver qué cara tiene y qué anda haciendo, por qué está en ese barrio, qué le interesa de ahí, si va a ver a un amigo, o sino verificar que sea cierto”. Todo un combo de afirmaciones fachas en menos de veinte segundos en una entrevista al aire en uno de los programas radiales más escuchados de la ciudad.

En los casi quince minutos de entrevista el jefe de la Policía Provincial redujo la cuestión a los delitos menores, por ejemplo, hurtos callejeros, vinculándolos con la juventud. Pero no dijo nada del delito organizado, que es donde radica la génesis de lo que se conoce como “inseguridad”. Del crecimiento del narcotráfico, los desarmaderos de autos y la trata de personas no hizo mención alguna. ¿La razón? Muy sencilla: en todos ellos es imprescindible la complicidad policial y del poder político.

Antes había justificado un supuesto aumento delictivo en Trelew a partir de su crecimiento demográfico, y remató marcando que “las comisarías van quedando un poquito alejadas de la población”. Y no descartó evaluar la creación de una quinta comisaría para la localidad.

Obviamente, un personaje de esta calaña es insaciable en lo que a políticas represivas se refiere. De ahí que no extrañe otra de las peligrosas afirmaciones que realizó: “Tenemos gente de operaciones acá que se utilizan para manifestaciones, piquetes y todo eso. Eso lo vamos a volcar a las calles con directivas precisas”. Autojustificándose frente al descontento generalizado de la población ante estos métodos de requisa vividos en los peores momentos de nuestra historia, Hughes ironizó diciendo que “estos individuos denunciaban a la justicia un acoso policial. ¡Acoso, una persecuta! Pero bueno, es la única manera que nosotros tenemos de por lo menos incomodarlo al hombre o de disuadirlo, desalentarlo de una actividad delictiva”.

En su clara postura de estigmatización de la juventud y criminalización de la pobreza, el jefe de Policía, no dudó en decir que “hoy no podemos estar distraídos de nuestras pertenencias porque cualquier mocoso le roba la cartera. Esto es así, porque estos jovencitos en vez de estar preocupados por su actividad de estudiar, trabajar, de prepararse para un futuro, con una inclusión social, no, no hacen nada. Entonces, bueno, esto deviene también en las adicciones a las que están inmersos y necesitan sacarse un peso, y ahí está el robo. Es todo una cadena de cuestiones. Estamos atacando fuertemente las adicciones y las drogas, y por eso pasan estas cosas. Así que tenemos varios flancos, pero la gente tiene que estar confiada. Su policía va a llegar cuando tenga que llegar”.

En un pasaje de la entrevista, Ortiz, aparentemente no muy convencida de que la delincuencia se reduzca a los sectores más empobrecidos de la población, le comentó que “también hay ladrones que andan en autos mejores que el mío”. Luego de dudar en la respuesta y con clara incomodidad, el funcionario le responde: “Es cierto. Y bueno, producto de los ilícitos, del tráfico de drogas, ellos manejan dinero”.

En los casi quince minutos de entrevista el jefe de la Policía Provincial redujo la cuestión a los delitos menores, por ejemplo, hurtos callejeros, vinculándolos con la juventud. Pero no dijo nada del delito organizado, que es donde radica la génesis de lo que se conoce como “inseguridad”. Del crecimiento del narcotráfico, los desarmaderos de autos y la trata de personas no hizo mención alguna. ¿La razón? Muy sencilla: en todos ellos es imprescindible la complicidad policial y del poder político.

COMUNICADO DE HIJOS LA PLATA:

La memoria selectiva

(APL) “Tras la reciente represión a despedidos de la municipalidad de La Plata, una multitudinaria marcha de repudio se plantó contra lo que veníamos anunciando que continuaría al balojate ganara quien ganara: ajuste y represión. Los organismos de Derechos Humanos independientes del Estado y los gobiernos (ayer y hoy) acompañamos la movilización. Sin embargo algunos oportunistas aprovecharon la movida para sembrar confusión El titular de la CTA, Hugo Yasky, en diálogo con la emisora platense Radio Estación Sur, Yasky afirmó que durante los gobiernos kirchneristas “no hubo represión” como la ocurrida contra trabajadores municipales”. Así lo afirma el comunicado de Hijos La Plata, quienes le refrescan la memoria perdida a Yasqui y nombran a los asesinados en movilizaciones y protestas durante la era “K”, en base al archivo de Correpi. Más abajo, fragmentos del comunicado de HLP.

Yaski

En el comunicado, HLP, sostiene que: “Sólo para refrescarle la memoria al dirigente K, y sólo mencionando las represiones con víctimas fatales, diremos en base al archivo de Correpi que durante la presidencia de Néstor Kirchner fueron dos los asesinados en la represión a manifestaciones o movilizaciones: Luis Marcelo Cuéllar, en 2003, en una marcha a la comisaría de Libertador Gral. San Martín, Jujuy, donde otro joven había muerto en la tortura, y Carlos Fuentealba, en Neuquén, durante la huelga docente. Pero además, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, la cuenta asciende a 19: El trabajador del ajo Juan Carlos Erazo, en 2008, en Mendoza; el joven Facundo Vargas, en Pacheco, durante una movilización contra el gatillo fácil; Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, en 2010, en igual circunstancia, pero en Bariloche; los Qom Mario y Roberto López en 2010; Mariano Ferreyra, en el ataque a los trabajadores ferroviarios en 2010; los tres asesinados en la represión del Parque Indoamericano en 2010; en 2011, los cuatro muertos en el desalojo de las tierras del Ingenio Ledesma, en Jujuy y Cristian Ferreyra en Santiago del Estero”.

Más adelante, Hijos afirma “en 2012, la cifra creció con Daniel Solano, trabajador de la fruta desaparecido por negarse a denunciar a sus compañeros en Río Negro, Miguel Galván, campesino asesinado en Santiago del Estero, en 2013 con el caso de Gerardo Gabriel Tercero, asesinado por gendarmería en un corte de la ruta 50, en Salta. Y el caso más reciente, que Yasky debe recordar aunque no menciona, fue el de Ángel Verón, integrante del MTD No al Desalojo muerto a golpes por la policía de Capitanich en una cacería desplegada en octubre de 2015 en la Ruta 11 al km 99”.

Luego, el organismo expone que: “Como apuntó el periodista Oscar Castelnovo, de la Agencia Para la Libertad, la gestión Macri no tardó en tener su primer muerto a manos de la represión policial: Lucas Fuentes, de 20 años, fue asesinado el 10 de diciembre pasado en la comisaría de General Mosconi, Chubut, por denunciar los policías que lo habían torturado en la comisaría 3ª”.

Finalmente, Hijos La Plata subraya que “todavía las gestiones K siguen siendo las más represoras desde 1983 a la fecha, con más de 3 mil casos de personas asesinadas por los aparatos represivos federal o provinciales y más de 80 desapariciones forzadas. Si el ajuste sólo cierra con represión, para los que pretenden volver a “resistir” tras 12 años de obsekuencia la desmemoria cierra con mentiras”.