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Periodismo de Intervención social

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A UN AÑO DE LA MASIVA MARCHA HUBO 275 FEMICIDIOS EN LA ARGENTINA, UNO CADA 30 HORAS

Hoy estaremos 17 horas en Plaza Congreso: #“Ni una menos”

Desde el hecho político del #Ni una menos del año pasado, se hicieron visibles las violencias hacia las mujeres. Fue y es un gran paso en el camino hacia hacer algo efectivo contra la violencia hacia la mujer, siempre fue así, lamentablemente, pero ahora es noticia. La agitación del activismo logró que gran mayoría de la sociedad pudiera recortar esto “como un problema”, como “algo que no esta bien”. Que hay banalización, que muchos famosos y políticos levanten el cartel porque es políticamente correcto, también. Aunque cabe destacar que los femicidios, lejos de disminuir, fueron en aumento sesgando vidas una y otra vez en todo el territorio del país: hubo 275 femicidios en Argentina, uno cada 30 horas

Ni una menos

Veamos que sucedió desde el año pasado. Con el cambio de gestión de Kirchner a MM, se profundizó el desmantelamiento de lo que habíamos logramos hasta el momento. El programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva fue arrasado, se le saco el presupuesto y sus empleados fueron despedidos.
La ley 26.150 de Educación Sexual Integral, si durante el kirchnerismo, era un derecho que habíamos plasmado en el ámbito de las leyes, pero no era una realidad en las aulas, ahora con la gestión del PRO, evaluamos que va a quedar mas vaciada todavía, librada a una cuestión volitiva del activismo, pero sin ser una política de Estado.
Otro dato gravísimo: no teníamos, ni tenemos con el PRO, estadísticas oficiales de Femicidios. No sabemos de cuantas estamos hablando. En estos días políticos de distintos niveles sale a hablar del “Ni una menos”, pero el Estado no pone un peso en medir, sin estadísticas es imposible planificar políticas públicas. Va a seguir siendo algo declamatorio.
Mientras tanto en Educación, entre la docencia, y los directivos y jeraraquias que ya implican puestos políticos hay un gran desconocimiento de la Ley de ESI, menos aun de su realización y la decisión de hacerlo efectivo en las escuelas como política institucional. Niñxs y jóvenes son privados hoy del derecho básico a recibir Educación Sexual Integral.

El sistema de salud se encuentra totalmente colapsado. Con cierre de maternidades y servicios, por ejemplo en el Hostpita. Fiorito, profesionales de la salud con sueldos por debajo de la canasta familiar, no pueden brindar un servicio digno a la población. Un estado edilicio deplorable. El cierre de la maternidad, a donde van a parir las mamas adolescentes y adultas, las más pobres, porque al hospital publico van las mujeres que no tienen para pagar.

Los trabajadores de la justicia llevaron adelante un conflicto de meses por su salario. Cuando no esta lo básico, que es el presupuesto, por mas leyes bonitas que tengamos de protección para las mujeres, en la realidad no se cumplen efectivamente, el Plan Nacional de Acción para la Prevención, la Asistencia y la Erradicación de la violencia contra las mujeres, también es un ejemplo de algo bien escrito, pero que no se cumple. El camino que hace una mujer pobre, que esta sola, es llegar, (cuando logra denunciar, muchas no llegan a esta instancia y soportan violencia durante años), es probable que si no la asiste una social que esta muy ducha en como moverse en el juzgado, y en las fiscalías, se vuelva a su casa sin nada, a seguir padeciendo al agresor.
El Juez Baca titular del juzgado 5 de Lomas de Zamora, en connivencia con la policía, regentea prostíbulos en toda zona sur, Las organizaciones de izquierda y de mujeres lo denuncian, pero ellos siguen muy tranquilos haciendo negocio, a costa de la esclavitud las mujeres.
Esta es la situación de los servicios que deberían garantizar los derechos vulnerados. Hay mucho por hacer y exigir.
Mientras tanto en lo cotidiano, para decir “Ni una menos” nos falta muchísimo. Ver, escuchar y acompañar en lo cotidiano, como trabajadora de la educación, a adolescentes que para transitar algo tan normal y que todas tuvimos que pasar, como el despertar sexual, la primera vez, ir a bailar y ponerse de novia, como “algo malo”, de “loquita” y hasta patologizado. Tristemente muchas jovencitas, hijas de trabajadores tienen que irse de la casa, son tratadas por el mundo adulto como “putas”, no acceden a los servicios básicos de salud, quedando a merced de la violencia mas cruda y cotidiana, no tener donde vivir, sufrir los golpes y la denigración de un padrastro. O peor aún sufrir desde muy niñas el Abuso Sexual Infantil (ASI), por parte de un hombre adulto de la familia, y tener que callarse y no tener donde pedir ayuda, ni quien le crea.
El patriarcado sigue vivo, desplegando sus redes entre nosotras.