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CLAUSURA DE ATANOR SAN NICOLÁS

Vecinos denuncian 200 muertos por agrotóxicos que produce la empresa

(Por Lavaca)La planta de San Nicolás de la multinacional Atanor –segunda productora de glifosato en el país– fue clausurada en uno de sus sectores por orden judicial, al comprobarse que arroja químicos contaminantes al río Paraná. La medida llega tras siete años de reclamos judiciales de vecinos y trabajadores afectados. Denuncian no menos de 200 casos de enfermedades y muertes en el Barrio Química (6 manzanas). El caso más reciente: una niña de 6 años víctima de leucemia. La clausura es por una de las causas contra Atanor, acusada de contaminación del aire y el suelo, además de una denuncia por corrupción por las habilitaciones que le fueron otorgadas. En el mapa elaborado por los vecinos de San Nicolás: Cada cruz es un fallecimiento por enfermedades que consideran ligadas a la exposición a agrotóxicos. Al lado puede verse el listado de las 25 muertes, sólo de la calle Argerich del Barrio Química.

Atanor
“Cuando hay una población con índices tan elevados de enfermedad y muerte en proximidades de una empresa que manipula elementos químicos de manera tan desaprensiva como lo hace Atanor, es presumible que allí esté la causa de las enfermedades que denunciamos” dice a lavaca el abogado Fabián Maggi, a partir de la noticia que se desencadenó en estos días: el juez Facundo Puente, titular del Juzgado de Ejecución Penal del Departamento Judicial San Nicolás, ordenó la clausura preventiva de una de las plantas de agrotóxicos de la multinacional Atanor ubicada en San Nicolás, tras probar que la empresa arroja químicos al arroyo Jaguarón, que desemboca a su vez en el río Paraná. ¿Qué dispuso el juez?

Ordenó la clausura provisoria de la planta de síntesis de Atrazina de la empresa Atanor.

Prohibió el ingreso a la planta de camiones que arriben desde otros establecimientos de Atanor, que contengan sustancias de cualquier índole para ser vertidas en San Nicolás.
Dispuso que Prefectura y Gendarmeria comprueben el efectivo cese del vuelco de efluentes y la puesta fuera de servicio de la planta de atrazina.
Dictaminó que la policía departamental diariamente corrobore que se cumple con la clausura.Informó que Atanor deberá solicitar autorización para cualquier vehículo de carga que pretenda ingresar o egresar de la planta, informando al juez los productos que traslada.

El juez que no avisó

El jueves pasado Atanor fue allanada por la Gendarmería, y el propio juez Puente corroboró en el lugar las denuncias presentadas por FOMEA (Foro del Medio Ambiente), OPTAR (dedicada a brindar trabajo a jóvenes discapacitados) y Protección Ambiental del río Paraná, representadas, junto a un grupo de 10 vecinos, por el abogado Maggi.

Puente actuó sin previo aviso para corroborar lo que realmente estaba sucediendo. Dos días después envió a la Prefectura a confirmar que Atanor cumplía la clausura: la empresa había ignorado una medida cautelar anterior que también le ordenaba detener la contaminación. Había apelado hasta llegar a la Corte Suprema de Justicia, que este año confirmó la clausura que acaba de concretarse.

La planta de síntesis de Atrazina es la que elabora uno de los herbicidas de Atanor que suele combinarse con otro de sus productos: el glifosato.

“Pero además hemos podido confirmar con pericias judiciales algo que venían denunciando los trabajadores desde hace años” explica Maggi: “Han enterrado en el predio tambores de trifluralina, y no se trata de un accidente sino de una actitud dolosa, premeditada”. La trifluralina es otro herbicida sospechado de cancerígeno, según explica el ingeniero químico Martín Solé que actúa como perito de parte en el caso: “Y además está el tema de la liberación a la atmósfera de gases contaminantes que no tienen ningún tratamiento y para los cuales la empresa tampoco tiene los permisos correspondientes”.

Maggi: “El problema es que estas empresas pretenden ahorrar, maximizar ganancias, y surge la contaminación. Atanor es un caso clarísimo. En lugar de mandar a tratar los residuos peligrosos los entierran, los mandan al aire, o los arrojan al río”.

Hay un total de siete causas judiciales, penales y administrativas por otorgamiento de habilitaciones que no correspondían. Teoría del abogado: “Siempre que hay contaminación, detrás no hay solamente un empresario contaminador sino un funcionario corrupto. Atanor no tiene permisos de descarga de efluentes gaseosos al aire, ni líquidos al río. Sin embargo la OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible) que es la autoridad de aplicación, le dio el certificado de aptitud ambiental. Otra situación es la que se plantea con la Autoridad del Agua (ADA) y sus convenios con Atanor. Consideramos que es una franca muestra de corrupción de funcionarios y todo está denunciado”.

¿Hay diferencia entre la etapa política anterior y la actual? “Los gobiernos que hemos tenido y tenemos tienen todos la misma política ambiental. Justifican el extractivismo y para hacerlo no tienen otro camino que pasar por la corrupción. Si sólo respetaran la Ley General de Ambiente o los convenios internacionales firmados por el país, la actitud debería ser completamente diferente”.

Barrio Química
“Una de las claves de Atanor SCA es su visión para lograr un desarrollo sustentable, en equilibrio permanente con el medio ambiente” es una de las curiosidades que figuran en la página web de la multinacional. Luego hablan de sustentabilidad, lo cual indica que tal vez las palabras estén a punto de no significar nada.

Abigail, o Lina, tenía 6 años. Murió hace un mes. Dio cuenta de ello una de las enfermeras que atiende los casos terminales en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, Mercedes Méndez, Mechi. Explica el abogado Maggi: “Los papás de la chiquita son bolivianos, y viven a unos 50 metros de los piletones en los que arrojan los químicos sin ningún cuidado ni tratamiento. Los padres no quisieron hablar mucho. La duda es si fue cáncer de pulmón, o leucemia” explicó el abogado Maggi. A través de las redes sociales, apenas esta nota fue pubicada, los familiares de Abigail se conectaron con lavaca para hacer la precisión:”Nuestra pequeñita falleció de cáncer, no de leucemia”.

El caso es el más reciente, pero los vecinos desde 2009 hicieron su propio relevamiento de casos, tal como ocurrió en Ituzaingó Anexo (Córdoba), San Salvador (Entre Ríos) y Puerto General San Martín (Santa Fe) entre tantos. Los vecinos hacen lo que no hace en esos casos la salud pública: investigar qué pasa.

Barrio Química tiene 3 cuadras de largo por dos de ancho. Los vecinos, a mano fueron censando las muertes sobre un mapa hecho a mano. Se pueden contar allí 131 cruces, hasta 2010, aunque hoy calculan que los fallecimientos llegan a 200. Maggi: “Entre los obreros e incluso personal jerárquico de Atanor hubo varios casos de necrosis, colapsa el riñón y la persona muere. Y en el barrio prácticamente todos tienen problemas respiratorios, asma, bronquitis, enfermedades de piel. La alarma surgió cuando comenzó a verse un número desproporcionado de casos de cáncer, entre otras enfermedades que prácticamente nunca habían padecido allí”.

Datos
Atanor se presenta como “el único productor integrado en las Américas de los tres herbicidas de mayor uso a nivel mundial: Glifosato, Atrazina y 2,4D”. Es el segundo productor de glifosato en el país. Pertenece al grupo multinacional Albaugh LLC que ya tiene un 20% de su paquete accionario en manos de la agroquímica china Huapont Nutrichem Co. La compañía en la Argentina emitió el siguiente comunicado: “De esta manera, la transacción impactará positivamente en Atanor, permitiendo continuar con sus mejoras y aumentar las inversiones en su complejo industrial de la República Argentina, que cuenta con siete plantas productivas donde se elaboran productos para la protección de cultivos, químicos, petroquímicos, alcohol y azúcar”,

Si hubo tales aumentos de inversiones es imposible saber a qué se destinaron, mientras continuaron arrojando desechos al agua, aire y tierra, lo cual no deja de ser un modo de maximizar la rentabilidad.

Con respecto al azúcar, Atanor es el principal grupo dedicado a la producción azucarera del país, por encima de Ingenio Ledesma. Entró al negocio porque el azúcar se utiliza también para la elaboración de glifosato.

¿Cómo puede continuar el caso? Dice el abogado Maggi: “Hay que seguir abriendo investigaciones que muestren e impidan lo que está pasando”.

La decisión de Facundo Puente, un nuevo juez en este caso, abre ahora la posibilidad de aplicar justicia sobre lo que ocurre en San Nicolás, aunque Maggi agrega: “Toda la zona desde San Nicolás, Ramallo, Villa Constitución, hasta Rosario, San Lorenzo y Puerto Ganeral San Martín, tiene no menos de 30 conflictos ambientales graves. Es una agresión permanente. Lo bueno es que hay una enorme resistencia de la gente”.

Proyección y debate de la película “La celebración”, en Ático

El viernes 16 de setiembre a las 19.45 en Ático: Teodoro García 2574 /78 (1426) – Teléfono: 4553- 3800
En el año del 30 aniversario de Ático, un espacio de participación y reflexión: Cineclub cooperativo.

“La celebración”
La mentira, el disimulo y la dignidad son los argumentos medulares que se desarrollan en este film, donde los actores defienden de forma admirable un guión inteligente que, pese a los elementos de la tragedia shakesperiana, destila un soterrado humor negro.
País: Dinamarca/ Duración: 105 Minutos/ Apta: Mayores de 15 años/ Calificación: Drama

Última modificación: 10 de septiembre de 2016 a las 16:53
CULTURA CANNÁBICA – FAMILIA JULIANO

"Soy juez penal y mi hija cultiva marihuana"

(Por Mario Juliano/ Cosecha Roja) “Mi nombre es Mario Juliano, tengo 60 años y hace 18 que me desempeño como juez penal. Nunca consumí sustancias prohibidas, habitualmente conocidas bajo el rótulo de “drogas”. No lo comento como un mérito ni como un defecto. Simplemente como un dato de la realidad, para que los eventuales lectores me conozcan un poco más. Una de mis hijas mayor de edad (tengo seis hijos que van desde los 31 a los 4 años), es cultivadora y consumidora de cannabis. (…)Sin embargo estoy orgulloso de mi hija y de su opción de vida, y tengo la certeza que difícilmente se verá involucrada en situaciones riesgosas relacionadas con las drogas”. Fragmentos de la nota del juez penal de Necochea, padre de hija también abogada penal, que levantó polémica. Más abajo, también las palabras de Luz Juliano.La APL respalda con toda solidaridad a la familia Juliano.

Luz y Mario

Mi nombre es Mario Juliano, tengo 60 años y hace 18 que me desempeño como juez penal. Nunca consumí sustancias prohibidas, habitualmente conocidas bajo el rótulo de “drogas”. No lo comento como un mérito ni como un defecto. Simplemente como un dato de la realidad, para que los eventuales lectores me conozcan un poco más. Una de mis hijas mayor de edad (tengo seis hijos que van desde los 31 a los 4 años), es cultivadora y consumidora de cannabis.
En otras épocas, quizá no tan remotas, esta circunstancia hubiese concitado la preocupación familiar, el temor a ver “a nuestros hijos” sumidos en el vicio, frustrando su juventud. Hubiésemos consultado a “especialistas” y, si mal no venía, la hubiésemos obligado a realizar un tratamiento (internación incluida) para encarrilar su vida.

Sin embargo estoy orgulloso de mi hija y de su opción de vida, y tengo la certeza que difícilmente se verá involucrada en situaciones riesgosas relacionadas con las drogas.

Ella me relacionó con otras chicas y chicos que también cultivan y consumen marihuana. Deportistas, artistas, comerciantes, empleados, padres y madres de familia, hijos, tíos, sobrinos. Personas que se levantan todos los días temprano para ir a trabajar y procurarse el sustento. Muchas de ellas que se comprometen con el dolor ajeno y comparten su cannabis para ser utilizado con fines medicinales.

Y también me enseñó que detrás de esta opción de vida existe una profunda lucha por afianzar los beneficios de la libertad, como manda el Preámbulo de la Constitución.

Sin ser consumidor y sin que esa posibilidad se encuentre dentro de mis planes, me he convertido en un militante más por la despenalización del consumo, por la progresiva legalización de las sustancias, por la regulación de los mercados como estrategia de contrarrestar las redes mafiosas del narcotráfico y para sacar de la cárcel a las personas que se encuentran indebidamente privadas de la libertad por estas razones.

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“Soy cultivadora y mi papá es juez penal”

Por Luz Juliano
Tengo 31 años, soy mamá de un nene, abogada y activista cannabica. Empecé a fumar marihuana hace 10 años, con mis amigas y amigos por diversión. Desde el comienzo me interesé por el cultivo de la planta y poco a poco fui aprendiendo y mejorando. Fumo porque me gusta y me hace sentir bien, porque me identifico con la cultura cannábica. Soy usuaria recreativa y también medicinal. Tengo la suerte de que mi familia siempre está conmigo, me acompaña en todo. Me siento orgullosa de mi familia, que respeta mi opción de vida y saben que tener plantas o fumar cannabis no es algo malo, no me va a hacer mal ni llevar por mal camino.

Mi papá es juez penal, y yo estudié derecho siguiendo su ejemplo y siempre siguiendo sus enseñanzas. Me siento muy orgullosa de su apoyo a la causa del cannabis. Cuando le conté que estábamos armando una asociación de Cannabicultores, me dijo: “está muy bien, sigan adelante! Lo peor que pueden hacer es quedarse quietos”, luchamos por nuestros derechos y hoy tenemos la personería jurídica y somos entidad de bien público. Los cultivadores estamos luchando por el Autocultivo para consumo personal y medicinal. La cultura cannábica sólo me dio cosas buenas, aprender a cultivar te enseña a tener paciencia y saber esperar. A fijarte en los detalles, prestar atención y respetar la naturaleza. Cultivo mis plantas porque no quiero recurrir a un transa que me va a vender un producto de mala calidad. El hecho de que tener plantas sea ilegal te obliga a convivir con ciertas dificultades y temores. Pero se que no estoy haciendo nada malo, no perjudicó a nadie. ¿Porque tengo que seguir una ley sin sentido?