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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

ALGUNAS RESPUESTAS A LOS DISPARATES DE MACRI, MASSA, COHEN AGREST, MASLATÓN Y CÍA

¿Qué es el Abolicionismo Penal?

(APL)”El abolicionismo penal plantea como premisa básica el fracaso de la cárcel y cada una de las herramientas del sistema penal (e instituciones afines) a la hora de resolver y/o regular exitosamente los conflictos sociales. Dicho en otros términos, para el abolicionismo penal el sistema penal nunca resolvió una controversia, su puesta en marcha no genera ninguna consecuencia positiva, y por el contrario genera muchísimas negativas. (…). De hecho en el sistema penal la víctima no es parte natural del proceso judicial. No hay margen de reparación de los daños causados. La víctima queda absolutamente excluida de cualquier rol protagónico. Para el abolicionismo penal, el sistema penal debe interpretarse únicamente como una suerte de organización burocrática de la venganza. Bajo ningún punto de vista cumple con ninguna de las funciones que habitualmente suelen atribuírsele. Desde el sistema penal no se previenen delitos, no se reinserta socialmente a las personas que los cometen ni nada que se le parezca”. Parte del texto de Maxi Postay, coordinador de Locos, Tumberos y Faloperos.

Abolicionismo Penal

En las últimas semanas, a raíz de la presentación de un anteproyecto de Código Penal elaborado conjuntamente por actores de diferentes procedencias ideológicas, la inmediata campaña en su contra impulsada por el diputado nacional Sergio Massa, la vocación del ex intendente de Tigre por reverenciar cuasi religiosamente la lógica de “premios y castigos”, la inmediata exaltación de esta mirada por parte de otros líderes opositores y la reciente multiplicación de linchamientos populares en diferentes ciudades del país, promovidos, exaltados y justificados por los habituales adoradores de “la ley y el orden”, “la mano dura” y “la tolerancia cero”, de un modo harto peculiar, y por demás confuso, se ha escuchado en los medios de comunicación masivos, quizás como nunca antes, hablar de “abolicionismo penal”.
Frases como “el abolicionismo no conduce a nada” o “el abolicionismo nos está degradando como sociedad” o “la culpa de la inseguridad la tienen los jueces abolicionistas” ,en boca de familiares de víctimas que consideran insuficiente condenar a un ser humano a más de veinte años de cárcel, un jefe de gobierno feliz por tener a su hija “segura” viviendo muy lejos del distrito que él mismo conduce o un resucitado operador neoliberal, grotesco y peligroso en idénticas proporciones- demuestran lo poco que se sabe acerca de esta corriente, lo poco que se quiere saber al respecto y la perversa campaña de desnaturalización que esta concepción política ha padecido, cuanto menos, durante los últimos treinta años.
Como confeso militante abolicionista penal, y con ánimo de no permitir que la corriente ideológica con la que me identifico sea “definida” (bastardeada) por personas con nulo conocimiento en la materia, he aquí un pequeño aporte:

¿El abolicionismo penal es una postura pro-presos? FALSO. El abolicionismo penal no justifica la materialización de las conductas habitualmente catalogadas como “delito”. Tampoco justifica a las personas que llevan adelante estos comportamientos. El abolicionismo penal no tiene una especial simpatía por las personas que hoy se encuentran privadas de su libertad. Sin perjuicio de ello el abolicionismo penal plantea como premisa básica el fracaso de la cárcel y cada una de las herramientas del sistema penal (e instituciones afines) a la hora de resolver y/o regular exitosamente los conflictos sociales. Dicho en otros términos, para el abolicionismo penal el sistema penal nunca resolvió una controversia, su puesta en marcha no genera ninguna consecuencia positiva, y por el contrario genera muchísimas consecuencias negativas.

¿El abolicionismo penal no tiene ningún tipo de consideración por las víctimas de delitos? FALSO. En relación a lo antedicho, el abolicionismo penal afirma que el sistema penal perjudica de igual manera a victimarios y víctimas de “delitos”. De hecho en el sistema penal la víctima no es parte natural del proceso judicial. No hay margen de reparación de los daños causados. La víctima queda absolutamente excluida de cualquier rol protagónico. Para el abolicionismo penal, el sistema penal debe interpretarse únicamente como una suerte de organización burocrática de la venganza. Bajo ningún punto de vista cumple con ninguna de las funciones que habitualmente suelen atribuírsele. Desde el sistema penal no se previenen delitos, no se reinserta socialmente a las personas que los cometen ni nada que se le parezca.

¿El abolicionismo penal pretende que las cárceles desaparezcan de un día para el otro? FALSO. El abolicionismo penal entendido como un movimiento político, con tácticas y estrategias propias, sostiene que la mejor manera de consolidar un paradigma no punitivo, es a través de la elaboración progresiva de alternativas concretas al actual sistema penal. Alternativas donde la víctima sea escuchada y ocupe un rol central y donde el victimario no sea tratado como un residuo cloacal. El abolicionismo penal repudia abiertamente las jaulas para humanos, a las que habitualmente se las conoce como “penitenciarías”, y a partir de este repudio pretende contribuir a la elaboración de métodos superadores y más efectivos, beneficiosos para todos los protagonistas de la controversia en cuestión y no sólo –insisto- para las personas actualmente privadas de su libertad. En este sentido, también es absolutamente falso afirmar que el abolicionismo penal propone “no hacer nada frente al delito”. Por el contrario, en relación a esto último, la posición abolicionista penal es clara: hay que hacer algo, pero no precisamente lo que se hizo hasta ahora.

¿El abolicionismo penal es sinónimo de garantismo? FALSO. Mientras el abolicionismo penal descree absolutamente del sistema penal y en consecuencia intenta progresivamente lograr su desaparición, el garantismo –a través de la pluma de su pensador más destacado, Luigi Ferrajoli- concede al sistema penal una función determinada: limitar la violencia privada. Para el garantismo la ausencia de sistema penal, despertaría en los particulares en conflicto el deseo de la mal llamada “justicia por mano propia”. Dicho enfoque, desmentido, como pocas veces, por la contundencia de los hechos acaecidos en nuestro país en los últimos días (el sistema penal existe, las cárceles existen, los patrulleros existen, las penas son cada vez más altas y, sin embargo, los linchamientos son casi una moda nacional) es la principal diferencia entre una posición y otra. A su vez, si nos alejamos de las discusiones meramente “doctrinarias” observamos que garantismo, no es ni más ni menos que la aplicación de la Constitución Nacional, ley suprema de nuestro país en el cual se esbozan todas y cada una de las garantías que en el marco del debido proceso en un Estado de Derecho jueces, defensores y fiscales tienen el deber de respetar.

¿Zaffaroni es abolicionista? FALSO. Más allá de ser uno de los referentes más críticos con el actual sistema penal, Raúl Zaffaroni no es lo que se dice un abolicionista penal. Su postura se resume en la idea de que la motivación principal de la necesaria vigencia del derecho penal es contener el poder punitivo del Estado. De acuerdo a su criterio, de no existir el derecho penal el aparato represivo estatal se pondría en marcha con total crudeza, con rasgos autoritarios y absolutistas. Al respecto el abolicionismo penal afirma que si bien es cierto que en la actualidad el poder punitivo debe limitarse de alguna manera, dicha contención es apenas un medio o una situación transicional y no un fin en sí mismo. El abolicionismo penal pretende un cambio cultural, mientras que el profesor Zaffaroni y sus seguidores consideran que los juristas y los criminólogos no necesariamente debemos auto-imponernos propósitos tan ambiciosos.

¿El anteproyecto de Código Penal es abolicionista? FALSO. No sólo no es abolicionista sino que desde la mirada del abolicionismo penal dicho anteproyecto podría ser catalogado como “conservador”. Crea nuevos delitos, aumenta penas y mantiene inalterables ciertos principios del derecho penal, harto repudiados desde el paradigma no punitivo. Si bien es cierto que hablar de un “Código Penal abolicionista” es un oxímoron, desde el abolicionismo penal las expectativas alrededor de esta iniciativa eran otras. No obstante, y atento al “cambalache normativo” que padece nuestro país en materia penal, principalmente después de la puesta en vigor de las trágicas “leyes Blumberg”, la vocación ordenadora de la Comisión que elaboró el anteproyecto debe ser sumamente valorada. Tener un Código Penal que incluya en su articulado leyes especiales, que respete el principio de proporcionalidad y que, aunque sea tímidamente, de lugar a prácticas sustitutivas de la cárcel, es digno de elogio.

¿El abolicionismo penal genera inseguridad? FALSO. Para el abolicionismo penal lo que ocurre es todo lo contrario. El sistema penal genera inseguridad. Las personas que por allí pasan maximizan su nivel de violencia y como se afirma habitualmente “regresan al medio abierto, peor de lo que ingresaron al sistema”. El sistema penal es uno de los principales generadores de violencia de las sociedades contemporáneas y como consecuencia de ello uno de los principales generadores de “delitos”. Multiplica desigualdad, exclusión, marginalidad y resentimiento. Nada bueno puede salir del sistema penal. Pretender resolver el problema de la inseguridad (reconocido como tal, abiertamente, por el abolicionismo penal) con sistema penal es igual de ridículo que pretender apagar un incendio con nafta.
El abolicionismo penal lejos está de ser ese germen maligno que algunos personajes pretenden describir. El abolicionismo penal es ante todo una posición humanista, pacifista y anti-violencia.

ARGENTINA-EUSKAL ERRIA

Informe sobre los presos y presas vascas

(APL)En la Taberna Internacionalista Vasca de Buenos Aires , donde se reúne en el Centro Cultural La Dignidad, el ex preso político vasco Mitxel Sarsketa, relató, recientemente a través de una conexión telefónica, la actualidad de Euskal Erria. A la vez, profundizó sobre la lucha por la libertad de los presos y las presas por razones políticas en esa región y analizó un posible acuerdo de paz entre el Estado español y las organizaciones políticas vascas. Originalmente, Sarasketa iba a salir frente al auditorio en una- video conferencia, pero la caída en todo el barrio de la conexión de internet obligó a hacer una artesanal pero muy efectiva conexión de un celular a un equipo de sonido y a partir de allí se pudo escuchar claramente el informe del histórico militante vasco. (Fuente: Resumen/Texto: Leandro Albani / Foto: Facundo Andicoechea)

Mitxel Sarsketa, histórico militante vasco

Sarasketa, que estuvo veinte años en prisión y ahora forma parte de la interlocución con el “Colectivo de presos y presas vascas” (EPPK), indicó que en la actualidad existen 498 detenidos políticos, de los cuáles el 50 por ciento son militantes o tienen alguna vinculación con la organización político-armada ETA. Recordó también que desde que ETA declaró en 2011 el cese de su actividad armada, se pensó que esta decisión traería mejoras para los presos y presas, pero esto no sucedió.

Sarasketa aseguró que en el País Vasco “la cárcel es un instrumento represivo del Estado” y los detenidos por razones políticas “son rehenes para condicionar y castigar la lucha” por la independencia vasca. Agregó que “cuando en las calles hay avances políticos, mejora la situación de los presos”. Recordó además que antes del alto el fuego unilateral anunciado por ETA, en las prisiones había un total de 711 presos, pero la mayoría que salió en libertad fue por cumplir sus condenas.
El interlocutor con el Colectivo EPPK (sus siglas en euskera) denunció que contra los presos y las presas todavía se mantienen las medidas punitivas como aislamiento, inhabilitación de las comunicaciones, cacheos corporales para buscar material gráfico, la prohibición de recibir visitas de representantes políticos. A esto se suma que a muchos detenidos que habían accedido a la prisión preventiva por enfermedades les fue suspendida esta medida. Sarasketa señaló que por estos días, dentro de las cárceles “prácticamente no se están aplicando torturas” contra los presos y las presas políticas. Pero esta situación ha sido cambiada por el aumento de multas, la prohibición de acciones y actividades por la libertad de los detenidos, y el crecimiento de “de grupos nazis dirigidos por los servicios secretos”, españoles.

Sobre un posible acuerdo de paz, Sarasketa explicó “que es muy difícil” lograr un proceso de este tipo, ya que el Estado español “ha tomado posiciones más autoritarias”. Pese a que ETA mantiene el cese al fuego y planteó la necesidad de negociar, el interlocutor aseveró que el gobierno del presidente Mariano Rajoy “bloquea la situación y sostiene su negativa de hablar con ETA, hasta que la organización cumpla el desarme unilateral”. Asimismo, Sarasketa manifestó que España asiste “a la quiebra de su propio Estado”, en referencia a la profunda crisis económica y política que atraviesa el país.
Por último, apuntó que en junio se realizará una gigantesca cadena humana de 160 kilómetros entre Durango e Iruña (Pamplona), reclamando el “derecho a decidir” del pueblo vasco. A la actividad asistirán alrededor de 60 mil personas.

CÁRCEL DE RÍO GALLEGOS-U-15 DEL SPF

Los "grises" Rubén Medina y Alejandra Marchan hostigan al preso Ramón Solari

(APL)Según lo narró en un escrito judicial, recientemente recientemente, Ramón Solari, detenido en la U-15 de Río Gallegos, denunció el “hostigamiento, malos tratos y abuso de autoridad”, por parte del subdirector (a cargo de ese penal) Rubén Medina y de la ayudante de cuarta Alejandra Marchan. Ambos “grises” ensucian las salidas laborales de Solari, realizan verdaderos operativos para desacreditarlo en el vecindario y hacerlo responsable, anticipadamente, de cualquier delito que ocurriera. “¿Cómo se explica que justamente ahora yo sea noticia negativa y se informe a vecinos que soy un condenado peligroso? ¿Cómo se explica que para desarrollar tareas laborales en las casas de los agentes del servicio penitenciario sea un preso de confianza, ejemplar y para trabajar para mí mismo y mis vecinos sea un preso peligro? Se interroga Solari. Y se responde: No se entiende sino desde la animosidad, el abuso, el hostigamiento por parte de algunos agentes de esa administración y enfocada en la persona del Sub Director Medina quien tiene un encono personal con este presentante desde siempre y de una manera gratuita. Aún estando preso, Ramón colaboró con las Cruz Roja en salidas que le proporcianron reconocimiento social

“Durante cuatro años participe activamente en tareas reparadoras e inclusivas con Cruz Roja Argentina, lo que me permitió forjar vínculos y contactos positivos, con referentes sociales y civiles anónimos, logrando así una inclusión transformadora”

(APL)Según lo narró en un escrito judicial, recientemente, Ramón Solari, detenido en la U-15 de Río Gallegos, denunció el “hostigamiento, malos tratos y abuso de autoridad”, por parte del subdirector (a cargo de ese penal) Rubén Medina y de la ayudante de cuarta Alejandra Marchan. Ambos “grises” ensucian las salidas laborales de Solari, realizan verdaderos operativos para desacreditarlo en el vecindario y hacerlo responsable, anticipadamente, de cualquier delito que ocurriera. “¿Cómo se explica que justamente ahora yo sea noticia negativa y se informe a vecinos que soy un condenado peligroso? ¿Cómo se explica que para desarrollar tareas laborales en las casas de los agentes del servicio penitenciario sea un preso de confianza, ejemplar y para trabajar para mí mismo y mis vecinos sea un preso peligro? Se interroga Solari. Y se responde: No se entiende sino desde la animosidad, el abuso, el hostigamiento por parte de algunos agentes de esa administración y enfocada en la persona del Sub Director Medina quien tiene un encono personal con este presentante desde siempre y de una manera gratuita.