Si tocan a nuestra compañera, nos tocan a todxs

A la fecha, son más de 150 compañerxs de la región que están procesadxs por este sistema judicial, que otorga más valor de condena a una pintada en una pared o la rotura de un vidrio que a la muerte por la espalda de una persona desarmada. En este marco, se utilizan jurídicamente términos como lesiones agravadas y atentado a la autoridad para invisibilizar la lógica resistencia de una persona que al ser detenida es inmovilizada y golpeada entre varios efectivos armados.

No somos ingenuxs . Sabemos que Moldes es el juez que necesita el sistema capitalista. Asumió su función, dispuesto a cumplir las órdenes que le dicta el poder. Pertenecer trae sus beneficios y si para lograrlo hay que utilizar el aparato jurídico, se utiliza y punto. Y de esto, sabe mucho el juez Moldes. Ya lo conocemos. También sabemos que es imposible que un sistema político y económico tremendamente injusto y desigual construya leyes que sí lo sean.

Así es como este sistema convierte hábilmente la rebeldía en delito y la conciencia en signo de peligro. Ser pacífico significa soportar la brutal violencia que ejerce en todas sus formas hacia el pueblo. Nosotrxs, no queremos confundirnos. La pasividad y resignación nos convierten en cómplices y espectadores de la injusticia.

Desde Convocatoria, reivindicamos la necesaria e imprescindible rebeldía que nos da el coraje para cambiar las cosas. Por eso, compañerxs, porque cada derecho que logramos como pueblo fue, es y será con lucha, estamos convencidos que además de solidarizarnos con la compañera y de repudiar lo mucho que hay que repudiar, en esta hora es imperiosamente necesario que tomemos la decisión de organizarnos políticamente y luchar.

11de diciembre 2018.
Convocatoria Segunda Independencia- Bariloche

Partió Fabián Tomassi: «Como si la vida no importara»

Partió Fabián Tomassi: Partió Fabián Tomassi: «Como si la vida no importara»

En las innumerables entrevistas que les dio a medios locales y de todo el mundo, Fabián Tomasi era lapidario con respecto a los que fabrican y usan agrotóxicos: “No son empresarios, son operarios de la muerte”. E insistía: “Lo que más duele es el silencio de la mayoría, y todos esos niños que nacen con malformaciones por los agrotóxicos en un país sin asistencia y que les da la espalda. Mientras, las empresas que los fabrican, los medios que los defienden, y los funcionarios que los permiten, insisten con llamarlos fitosanitarios, como si no mataran, como si la vida no importara”.

Cinco presos fueron asesinados en Victoria, Entre Ríos

Cinco presos fueron asesinados en Victoria, Entre RíosCinco presos fueron asesinados en Victoria, Entre Ríos

(Por Oscar Castelnovo/APL)Cinco detenidos, bajo guarda y custodia del Estado entrerriano, fueron asesinados ayer en la Unidad Penal N° 5 de Victoria. Se trata de Matías Rodríguez (30), Marcelo Beber (31), Justo Silva (53), Vladimir Casco (20) y Brian Alarcón (20). La letra y música del relato penitenciario ya lo conocemos de sobra: «pelea», «otros presos», etc, etc. Incluso, el gobernador entrerriano Gustavo Bordet prometió que «caerá todo el peso de la ley» sobre los presos responsables, y ya puso en marcha la impunidad motorizada por el poder político. Los agentes penitenciarios cobran su salario para resguardar la integridad y la vida de los seres humanos que el Estado resolvió encerrar. Aún si por un segundo, creyéramos la versión de los penitenciarios, vienen las preguntas del millón: ¿Y dónde estaban los uniformados cuando sucedieron los hechos? ¿Por qué no evitaron la pelea? ¿Por qué no impidieron el incendio? ¿Por qué no apagaron el fuego? Claramente,fueron asesinados por el Estado y existen responsables con nombres y apellidos: Esa es la verdad. ¡Toda nuestra solidaridad con las familias de los muchachos!

Antonella y los cánceres de Gualeguaychú

Entre Ríos es una autopista sojera, capital de un modelo de producción que necesita envenenar para subsistir. Dos días antes de que Antonella muriera, Natalia Bazán habló 28 minutos frente a su celular. La madre de Antonella habló cuando la nena ya dormía y el dolor había sido derogado en las últimas horas de vida. Y dijo que “la vida de nuestros hijos no siga siendo un negocio”. Y dijo que “paren toda esta mierda que mata a nuestros hijos y a otros les llena el bolsillo”.
Natalia pasó meses en el Garrahan asistiendo al derrumbe de su chiquita de ocho años, en una foto brutal de la inclemencia del sistema. Donde la economía vapulea a la salud, destierra a los débiles y condena el futuro a la intemperie. “La mayoría de los chicos con cáncer viene de Entre Ríos”, dice. Y para ella el dolor llega directo desde el agua y el aire.

El periodista Fabián Magnotta, después de la investigación donde surgió que el cáncer en Gualeguaychú superaba la media nacional, publicó en su perfil de Facebook un pedido: “No hay estadísticas sobre cáncer en menores de 18 años en Gualeguaychú. Agradezco información para hacerla”.
Decenas de respuestas con nombres, con edades pequeñas, con historias de leucemias y cánceres, con temporadas eternas en el Garrahan, lejos de casa, con muertes absurdas, caprichosas, colonizando espacios donde deberían regir la rayuela y la vertical, la cancha y el burbujero, despacito y el brujo de bulubú, el reggetón y la bici.
Le llevará un año más a Fabián Magnotta elaborar toda esa muerte aluvional. Pero será él quien lo vuelva a hacer porque las cifras oficiales, si hay, se guardan celosamente. Para no generar segundas investigaciones (por ejemplo, las causas) que puedan fastidiar a los actores de ubicuidad intensa de los agronegocios. Que suelen ser diputados, ministros, médicos, empresarios. Es decir, telas de araña que envuelven la voluntad de los pueblos. Que conceden generosamente el trabajo con el que subsisten esos pueblos. Y ante los que pocos se atreven a correr un riesgo que, además de la hipoteca del futuro, a la que ya están resignados, les abroche el vaciamiento del presente.

Antonella murió el lunes a las 10,25 en la Terapia Intensiva del Garrahan. “Las cinco quimios le destrozaron los órganos”, dijo Natalia Bazán. En una provincia arrasada por los agroquímicos, probablemente Anto haya sufrido el castigo de la hierba frágil. Y la terapia con más química la haya quebrado como un cristalito. Acaso no se sepa nunca. Y sólo quede en la canasta de las hipótesis. O en el baúl de los mitos. Para que no se despierten los propietarios de la tierra y el agua. Y se sientan ofendidos por niños que se mueren como daños colaterales.

Como murieron Leila Derudder (14) y Joan Franco (dos años y medio) en 2014 en San Salvador, Entre Ríos. A 200 kilómetros de Gualeguaychú. En esa cuadra donde el cáncer golpeaba a la puerta casa por casa.

La revista internacional Environmental Pollution fue la que publicó el informe de los investigadores del Conicet: Entre Ríos registra los más altos niveles de acumulación de glifosato a nivel mundial. “Dada la enorme cantidad pulverizada y la afectación de los microorganismos encargados de su degradación, el producto no hace más que acumularse en las tierras con todo el riesgo tóxico que esto implica”.

Es una evidencia científica de la criminalidad del impacto socioambiental del modelo de producción que ha subsistido con éxito desde su blanqueo brutal en 1996 con la entrada de la transgénesis, en un tránsito por neoliberalismos, progresismos y etcéteras, amamantados todos prolijamente por la nueva concentración de poder.

Las evidencias políticas están en la impunidad. En la ceguera judicial que es capaz de negar responsabilidades a pesar de la autopsia en un cuerpito plagado de endosulfán. En la decisión de mantener el modelo como columna y sostén del estado.

Mientras la vida pasaba afuera, desesperada, vertiginosa, Antonella moría el lunes. A las 10,25 de la mañana. Tenía ocho años. Estuvo meses en el Garrahan, enchufada a cables y agujas, atada a barbijos, cantando hasta que pudo. Cuando debió haber jugado hasta el hartazgo. Tomando helados, pelándose las rodillas en la plaza y riéndose de Gualeguaychú, con ese nombre de estornudo. Libre y feliz.

«Monseñor»

Monseñor

–¿Por qué has pecado hija?
–No lo pude evitar Monseñor, cada vez que lo veo siento algo que corre por mi cuerpo y quiere salir; es más fuerte que yo.
–Es el Demonio que tienes adentro; es el pecado en tu cuerpo, debes expulsarlo. Reza diez Padre Nuestro y diez Ave María, y trata de no repetirlo nunca más; no solo has engañado a tu marido, también defraudaste al Señor.
Salió del confesionario, cansado y dolorido por estar tanto tiempo dentro de ese espacio tan pequeño; si bien por ser obispo su obligación no era confesar a los feligreses, al hacerlo mantenía contacto con ellos, algo que disfrutaba mucho. Se dirigió a la sacristía, y en el trayecto recibió el cariño de la gente, a quienes muy contento llenó de buenos augurios y bendiciones.

Casi una hora después, luego de hablar con los sacerdotes –a quienes les ordenó varias tareas– caminó hacia el patio trasero y ascendió a su moderno coche. Hacía calor, pronto encendió el motor y esperó a que el aire acondicionado hiciera más agradable el ambiente. El viaje hasta su casa le llevó treinta minutos; podría vivir en la propia iglesia –provista de confortables habitaciones –, pero prefería la soledad de una vieja y pequeña estancia en las afueras de la ciudad. Ahí estaba tranquilo, disfrutaba de la naturaleza, la música, sus lecturas y demás pasatiempos sin nadie que lo moleste ni interrumpa.

Llegó, guardó el coche en el viejo galpón de madera que hacía las veces de garaje e ingresó a la residencia; luego desactivó la alarma que lo resguardaba de intrusos. Fue a su habitación, sentado en la cama se despojó de sus sandalias; se quitó la negra sotana, luego el fajín y el solideo –ambos morados– y su anillo, y en ropa interior entró al baño. Tras darse una ducha, tomó la toalla y fue al comedor, a la vez que secaba su cuerpo; allí encendió su equipo de música, y con el bolero de Maurice Ravel de fondo entró a la cocina. Sacó de la heladera queso, salame y un litro de leche; también una vasija con milanesas. En la mesa cortó todo en pequeños trozos, les agregó pan y los puso dentro del mismo recipiente; a este lo colocó en un canasto, junto a un par de vasos plásticos y la botella de leche.

Mientras meneaba su obesa figura al ritmo de Ravel, caminó desnudo hacia la biblioteca, con el canasto colgado de un brazo. Sacó un libro – una vieja edición en latín de la Biblia, con tapa púrpura y letras doradas–, lo apoyó en un estante y movió una palanca que estaba oculta al fondo del mueble. Una sección de unos 80 centímetros de la biblioteca giró hacia un lateral, dejando al descubierto un pequeño espacio libre por el que, muy dificultosamente, ingresó Monseñor. Un metro más adelante comenzaba una angosta y empinada escalera, que llevaba al sótano de la antigua estancia. Descendió por ella, abrió una pequeña puerta, e ingresó en una amplia sala iluminada solo por la tenue claridad de unas velas. Luego de encender la luz artificial, se persignó ante una estatua de Cristo, y sobre una alfombra roja se arrodilló a rezar; pegado en la pared lo acompañaba en sus plegarias un poster a cuerpo completo del Papa – su amigo– junto a una vieja imagen de la Virgen María y un cuadro de “La última cena” de Da Vinci colgado a su lado.

Luego de unos minutos de oración abrió sus ojos; se levantó – le dolían las rodillas– y se dirigió a la otra punta de la sala, ocupada por una antigua cama de hierro fundido, con barrales dorados y respaldo – decorado en bronce– adornado con el escudo del Vaticano. Sobre ella, el látigo de esparto que, como miembro del Opus Dei, usaba para flagelarse y pagar sus pecados, a la vez que demostraba su amor a Dios. En el piso, junto a las patas de la cama y encadenadas a ellas, dos jóvenes adolescentes desnudas y amordazadas – con sus cuerpos lastimados y cubiertos de marcas– lloraban aterradas al acercarse Monseñor.

Amenazaron a la maestra rural que lleva adelante el primer juicio oral contra fumigadores

Mariela se encontraba dictando clases cuando se percató de que un avión realizaba fumigaciones prohibidas en inmediaciones del establecimiento, por lo que llamo telefónicamente a las autoridades educativas y a la Policía, denunciando lo que estaba sucediendo.

Tras la fumigación, los niños y ella padecieron vómitos, irritación de los ojos, dolor de estómago y de cabeza, lo que motivó que debieran acudir al hospital Enrique Becher de Santa Anita, mientras el personal policial intentaba detener el vuelo del fumigador, aunque el piloto se negó a parar.

Al día siguiente Leiva radicó la denuncia penal -a la que luego se sumaron Jorge Bevacqua, integrante de la Asamblea Ambiental de Concepción del Uruguay y de la campaña Paren de fumigar las escuelas, y otras efectuadas por los padres de algunos de los alumnos afectados por la fumigación.

La Justicia abrió una investigación y actualmente hay tres personas imputadas que se negaron a declarar: el presidente de la empresa fumigadora de Villaguay Aero Litoral SA (Erminio Bernardo Rodríguez), el titular del campo de arroz y maíz que contrató la fumigación con agrotóxicos (José Mario Honecker), y el piloto que manejaba la aeronave (César Martín Ramón Visconti).

El próximo jueves la Justicia deberá resolver si la causa es elevada a juicio oral ante la Cámara Penal de Concepción del Uruguay. Ese día se llevará adelante la audiencia de remisión a juicio que debía hacerse el 11 de abril pero que se suspendió porque uno de los imputados faltó aduciendo razones de salud.

Los tres imputados están acusados por la comisión de los supuestos delitos de “lesiones leves culposas y contaminación ambiental culposa” de acuerdo con el artículo 56 de la Ley 24.051 (de Residuos peligrosos) y el 89 del Código Penal.

Amenazas antes del juicio

El sábado pasado Mariela Leiva – la maestra denunciante- recibió graves amenazas telefónicas.

En declaraciones a Radio Nacional, la docente dijo que en el marco del Programa de Formación y Campaña “Paren de fumigar las escuelas” estaba invitada a participar de la presentación del libro La Argentina fumigada, de Fernanda Sández, en la Feria Internacional del Libro que se realiza en La Rural, en Buenos Aires.
El evento estaba previsto para el domingo pasado, contó.

“El viernes confirmamos nuestra presencia para participar del evento y el sábado pasado, entre las 19 y las 20, recibí una llamada desconocida a mi celular. Una voz masculina y grave me dijo: “Callate la boca, porque sino la vas a pasar mal”, denunció la docente, tras explicar que por ese hecho desistió de participar de la Feria del Libro, para resguardarse y cuidar a su familia.

Luego de conocerse la denuncia de Leiva, la Comisión Directiva de AGMER envió a NOTICIAUNO un comunicado expresando “mucha preocupación por las amenazas recibidas por Leiva a través de llamadas telefónicas intimidatorias”.

Por su parte, la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) reclamó:“A los responsables del Estado provincial que se den garantías y resguardo a nuestra compañera, quien se ha puesto al frente de defender el derecho a un ambiente sano de los gurises y docentes de la zona rural del departamento Uruguay, afectados con frecuencia por las fumigaciones”.

Detuvieron al director de la cárcel de mujeres de Paraná por narco

Detuvieron al director de la cárcel de mujeres de Paraná por narcoDetuvieron al director de la cárcel de mujeres de Paraná por narco

(APL)Un megaoperativo del que participaron alrededor de doscientos policías federales realizado el pasado sábado en Paraná dejó como saldo el secuestro de dos kilogramos de cocaína de máxima pureza y la detención de siete personas, entre ellas, el director de la cárcel de mujeres de la capital entrerriana, Victorio Bernardo Aguirre. También cayó Nicolás Castrogiovanni, sindicado como uno de los jefes del narcotráfico en la zona oeste. No se descarta que otros familiares o integrantes del Servicio Penitenciario sean parte de la organización narco. (Fuente: El Diario).

La cantidad de presos creció 67% desde el nuevo Código

Las unidades penales están al límite en la provincia de Entre Ríos, así lo reconoce el propio Servicio Penitenciario, a raíz del notable incremento de la población penal fundamentalmente desde la vigencia del nuevo Código de Procedimiento Penal.
En diciembre de 2008 las unidades penales de la provincia albergaban a 805 reclusos, tres años después la cifra, curiosamente, había caído a 746 internos y, al día de hoy, el número trepó a 1.346 personas, lo que representa un aumento del 67,2% respecto de hace siete años y medio, y 80,4% más que en 2011.
El incremento de presos se atribuye, principalmente, a la puesta en marcha, en forma paulatina, de un nuevo sistema procesal que, según dicen en el Poder Judicial, privilegia la oralidad y acelera los plazos de resolución de las causas penales; y en menor medida a la intensificación de los procedimientos contra el narcotráfico.
El nuevo Código de Procedimiento Penal de la provincia se aprobó el 9 de enero de 2007, mediante la sanción de la Ley Nº 9.754, y la implementación se realizó por etapas, a partir de 2009, hasta completarse en septiembre del año pasado con la puesta en vigencia de las nuevas reglas en Paraná.
Entre los muchos cambios que se le atribuyen al nuevo sistema se destacan el acortamiento de los plazos en todas las etapas del procedimiento; la posibilidad de la utilización de vías alternativas para la resolución de procesos penales, como el juicio abreviado, tendientes a descomprimir la actividad judicial; la facultad que le otorga al Procurador de priorizar las investigaciones según la complejidad de cada causa; y el hecho de que ahora la investigación la lleva a cabo solo el fiscal, mientras que el juez pasa a cumplir el rol de tutor de las garantías del proceso.
Lo cierto es que el nuevo sistema procesal evidenció la situación de crisis de las cárceles entrerrianas, a raíz del notable crecimiento de la cantidad de personas que se encuentran privadas de la libertad.
Si bien en los últimos meses se han realizado obras que permitieron ampliar la capacidad de las unidades penales, el propio Gobierno provincial admite que el sistema está en condiciones de soportar un máximo de 1.500 detenidos, un número que se encuentra muy cerca de los 1.346 actuales.
Indicadores. El crecimiento en el número de personas detenidas contrasta, sin embargo, con los indicadores delictivos, que para nada muestran un incremento en los últimos años. La explicación que surge desde el sistema judicial es que “la puesta en vigencia del nuevo Código le dio mucho más dinamismo a las investigaciones, es decir, los procesos que antes demoraban cuatro o cinco años hasta que se dictaba una sentencia, ahora tienen sentencia y hasta la doble instancia de revisión en menos de un año”, aseguró el juez Rubén Chaia, integrante de la Cámara de Casación Penal.
En el país hay 150 personas detenidas por cada 100.000 habitantes (eran 103 en el año 2000); en Entre Ríos, cada 100.000 habitantes hay 103 que están en la cárcel. La mayoría son jóvenes que provienen de contextos vulnerables. De hecho, hay 76 menores de edad privados de la libertad.
Sin embargo, la afirmación de Chaia trata de rebatir aquello de que la efectividad del sistema penal se mide en cantidad de detenciones y, entonces, se sostiene en otros datos: de las 1.346 personas que actualmente se encuentran privadas de la libertad, hay 997 condenados (74,8%) y 336 que están procesados en prisión preventiva a la espera de juicio o han sido condenados pero su sentencia no está firme (25,2%). Cuatro son inimputables. De ellos, 1.119 reclusos se encuentran detenidos a disposición de la Justicia provincial. De ellos, hay 937 condenados (83,7%) y 178 que están procesados en prisión preventiva a la espera de juicio o han sido condenados pero su sentencia no está firme (15,9%). Los porcentajes se invierten entre los 218 son detenidos a disposición de la Justicia Federal, alojados en las cárceles entrerrianas: solo 60 tienen sentencia firme (27,5%); los otros 158 están en prisión preventiva (72,5%).
En la provincia de Buenos Aires, para establecer una comparación, el 60% de los detenidos no tiene condena judicial, según estadísticas del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Con los números en la mano, Chaia defendió el nuevo Código de Procedimiento Penal: “Al hacerse más rápido el proceso, se dictan sentencias en un tiempo más cercano a la comisión del delito y, si hay condenas, hay más personas en prisión. De manera que se ha logrado eficiencia, celeridad, se ha ganado en transparencia y no se han retaceado garantías”, razonó el magistrado en diálogo con EL DIARIO.
Situación límite. Ahora bien, el notable incremento de la población penal ha repercutido en la infraestructura. Para contrarrestar esa situación se han dispuesto ampliaciones y modificaciones tendientes a atender a las necesidades de alojamiento.
“El máximo de personas privadas de la libertad que el sistema puede contener es de 1.500”, precisó el director general del Servicio Penitenciario, José Luis Mondragón. Esto porque en los últimos meses el cupo se ha incrementado con la construcción de pabellones en las unidades penales de Paraná y Concordia, la inauguración de la Granja Penal en el departamento Gualeguaychú y la apertura de una casa de pre-egreso en la capital provincial.
Sin embargo, el funcionario admitió que “las cárceles están al límite” y coincidió en que “el incremento de la población penal se debe, en parte, a la puesta en marcha del nuevo Código Procesal Penal porque hace que las personas resulten condenadas con mayor rapidez, que se impriman condenas cortas y de ejecución más veloz”.
La Justicia Federal, en números
Desde el Servicio Penitenciario aportan otro motivo al incremento de la población penal, que es la intensificación de los procedimientos por tráfico de drogas. En Entre Ríos no hay cárceles del Gobierno nacional –la más cercana está en la localidad bonaerense de Campana– y los presos a disposición de la Justicia Federal son alojados en unidades penitenciarias provinciales, con la salvedad de que deben estar en celdas separadas de aquellos a procesados o condenados por los tribunales provinciales. En enero de 2012 había 115 personas detenidas, de los cuales 25 tenían condena firme (21,7%) y los otros 90 estaban bajo prisión preventiva (78,3%). Solo ese año se resolvieron 179 causas judiciales (30 juicios abreviados, 62 sentencias y 87 resoluciones que incluyen sobreseimientos, prescripciones e incompetencias), todas en el único Tribunal Oral Federal que tiene la provincia, en Paraná. Sin embargo, tres años y medio después la cifra de personas privadas de la libertad trepó hasta 218, pero las proporciones entre penados y procesados se mantienen: 60 y 158, respectivamente. Estos números revelan la necesidad de descomprimir la actividad del tribunal oral, que ya tiene audiencias fijadas hasta fines de 2018, mediante la puesta en marcha del nuevo tribunal de juicios en Concepción del Uruguay. Por estos días, alrededor del 80% de las causas federales que llegan a debate están relacionadas con el tráfico de drogas y la mayoría de ellas se originan por el corredor de la Ruta Nacional 14, es decir, serán juzgadas por el nuevo tribunal, una vez que esté operativo. Entonces, el efecto será inmediato en cuanto a la merma en el número de causas que llegarán a manos del tribunal de Paraná.

“Una herramienta para la transformación social”

Mechi Méndez

Testimonios: doctor Damián Marino y equipo de UNLP, en San Salvador /Entre Ríos.

Damián Marino: “Vinimos porque el vecino comprometido fue a golpear las puertas de los laboratorios, de los médicos para ver si alguien le daba respuesta a una realidad que se veía del punto de vista ambiental y también sanitario, de los problemas de salud”.
“Vinimos por iniciativa del vecino de San Salvador, a partir de ahí ocurre un proceso que deriva en el relevamiento sanitario que realizaría la UNR y se decide en conjunto el monitoreo ambiental entonces vincular el mapa de salud con el mapa ambiental”.
“Tuvimos que conocer junto con las autoridades, para conocer tipos de cultivos, ubicación de los molinos etc. Y también con los vecinos para diseñar los puntos de monitoreo, eligiendo arroyos, domicilios, aguas de red, suelos de espacios públicos como plazas, veredas, cerca de acopios por ej. También para monitorio de partículas”.

“En sesenta setenta días puede haber algunos resultados, que deberán articularse en conjunto con Rosario para evaluar el proceso del resultado para que esos datos vuelvan a la comunidad de San Salvador, porque son de la población de San Salvador”.

En cuanto a la característica de la ciencia que están llevando a cabo señalan:

Damián Marino: “Si esto cambia la estructura la concepción de qué ciencia y cómo se practica es porque hay un proceso de abajo hacia arriba, desde la sociedad común que entiende que el científico tiene que ser una herramienta necesaria para sus necesidades de todos los días, no para la elaboración de documentos en otro idioma. Y también que la juventud que hoy ingresa, entra buscando qué aportar para una transformación social. Hoy todo estudiante que ingresa – al menos en Ciencias Exactas-, está buscando que el producto de ese aprendizaje sea una herramienta de transformación social y eso ha obligado a sus autoridades a atender esa demanda estudiantil”.

Agustina: “Cuando ingresé a la facultad en el 2007, lo que tenía más claro era poder ser una profesional al servicio de las necesidades de la comunidad. Hoy volcada a la investigación creo que el motor debe ser poder aportar una herramienta para las luchas de las comunidades y hoy poder llevarlo a la práctica, desde este espacio que llamamos EMISA (Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental) es buenísimo porque uno puede llevar a la práctica esta “ciencia popular” como a mí me gusta llamarla”.

Santiago (estudiante): “es un orgullo pertenecer a un grupo de una Facultad pública, que hace ciencia, pero para la gente. Está bueno remarcar que nos estamos formando como científicos, para el público y no para la publicación”.

Lucas: “Esta bueno como concepto, entender que el científico es parte de la sociedad y que no está un escalafón más arriba de lo que pasa en un pueblo”.

Damián Marino: “el paper sabemos que es necesario y no negarlo, pero que el objetivo no es el paper, sino es solo el producto de un proceso del trabajo, pero el objetivo esta puesto en la articulación con la comunidad. En ese sentido la información que tiene cada pueblo es tan o más importante que la que podemos generar nosotros.
La única diferencia es que nosotros tenemos una responsabilidad adicional y es por haber estudiado en una universidad pública, por lo tanto tenemos el deber de generar información que realmente transforme la realidad de todo aquello que demande la tarea de la Universidad, que no debe ser una elite, sino que debe ser de todos.
Cuando vos rompes el confort “científico” que implica un desafío y descubriste que conectaste el cerebro con la capacidad emocional y con la cuestión humana, eso ya se vuelve algo natural y es sin retorno.
Lo que debe ser natural y debe ser normal es que la Universidad sea un espacio que se puede constituir en cualquier lado”.

Linkvideo:www.youtube.com/watch?v=oVlra2IQUb8&feature=youtu.be