SANTA FE, CORONDA, «MODELO» DE UNA DOBLE PRISIONIZACIÓN

La Iglesia Evangélica Pentecostal y su nefasta labor en las cárceles

(Por Federico R./APL) «La Unidad 1 Coronda se ha convertido desde mediados del 2008, en “Modelo” de un nuevo tipo de doble prisionización administrado por emergentes del capitalismo central, autodenominados pastores evangélicos. Dentro de los pabellones-iglesias, dichos pastores ponen en marcha día tras día un programa de reconfiguración conductual, basado en estrategias de convencimiento y repetición de actividades tanto físicas como intelectuales, que van moldeando las estructuras de la personalidad del sujeto detenido y de su encuentro con el mundo, si sobrevive, en condiciones de devastación humana. (…)Por lo cual  el evangelismo se inserta en las cárceles santafesinas,  como instrumento de silenciamiento que permite  controlar las voluntades de los presos  aliviando y dándole sentido a sus padecimientos mediante la idea de un mundo de dicha ilusoria y la promesa de una vida eterna, mientras  permite  al SP operar con tranquilidad en el ejercicio de las  violaciones a los derechos fundamentales de las personas, realizando  vejámenes de toda índole,  torturas, suicidios inducidos y otras tantas prácticas tendientes a la devastación humana como parte de un macabro plan de  eliminación  secuencial y  selectiva de personas privadas de  todo derecho , aún del más fundamental, como lo es el derecho a la vida». Párrafos salientes del artículo de Federico R., cuyo texto completo publicamos más abajo.

La Unidad 1 Coronda se ha convertido desde mediados del 2008, en “Modelo” de un nuevo tipo de doble prisionización administrado por emergentes del capitalismo central, autodenominados pastores evangélicos. Dentro de los pabellones-iglesias, dichos pastores ponen en marcha día tras día un programa de reconfiguración conductual, basado en estrategias de convencimiento y repetición de actividades tanto físicas como intelectuales, que van moldeando las estructuras de la personalidad del sujeto detenido y de su encuentro con el mundo, si sobrevive, en condiciones de devastación humana

Por ello parece oportuno hacer una breve introducción que dé cuenta de los factores que propiciaron la creación, instalación, y sobre todo la expansión de los pabellones evangélicos en las distintas unidades penitenciarias de nuestra provincia y, a que objetivos obedece está intervención, dado que en la práctica estos pastores asumen funciones correccionalistas que se suponen en manos del estado.

 El primero de estos factores tiene que ver con lo ocurrido el 11 de abril de 2005 (masacre de Coronda ) que dio lugar a una reconfiguración en la estructura carcelaria. Luego de este hecho, la cárcel de Coronda quedó divida en dos: en el ala norte están los presos del Gran Santa Fe, y en la sur, los del Gran Rosario (división que continúa hasta nuestros días). Por temor a una revancha de aquel día en que 14 internos rosarinos fueron acribillados de manera selectiva, con omisión cómplice del Servicio Penitenciario (SP), nunca habían vuelto a cruzarse unos con otros dentro del presidio. Hasta el año 2008, cuando el pastor evangelista Nicky Cruz, ex líder de una pandilla de Nueva York, llegó desde Estados Unidos para dar «la Palabra». Unos 300 detenidos de ambos sectores de la «Unidad Modelo» coparon el patio el 26 de marzo de ese mismo año. Cantaron, oraron y volvieron a sus celdas sin ningún incidente. Esa paz contrastó con un arranque de año violento en ese mismo penal: dos asesinatos, tres suicidios e incontables peleas que «alarmaron» a las autoridades penitenciarias.

«LOS HERMANITOS»

Desde aquel trágico inicio de 2008 a este año, «los hermanitos» -así denominan los presos a los evangelistas- pasaron de controlar un sólo pabellón de los 14 que tiene la unidad uno de Coronda, a manejar ocho y tener presencia en otros dos, fenómeno que se extendió con el tiempo a la gran mayoría de los pabellones de las distintas unidades penitenciarias de Santa Fe.

En segundo lugar está la condición carcelaria en el momento en que comienza la proliferación de la iglesia evangélica, situación que era sumamente deficitaria. Los altos índices de hacinamiento, las precarias condiciones de la infraestructura carcelaria, las detenciones preventivas y las de dudoso respaldo judicial, además de las prácticas represivas por parte de los penitenciarios, acumularon gran malestar entre los presos.

En un contexto cada vez más hostil, las huelgas de hambre, los motines, las violaciones, muertes y suicidios empezaron a cobrar magnitud -y dominio público- y la administración carcelaria comenzó a instalarse en las agendas gubernamentales. Con los nuevos aires «democráticos» , el SPSF se veía cada vez más cercado por sus habituales prácticas represivas y perdía su plataforma de gobernabilidad. Comienza a tomar forma entonces la idea de una cárcel privada de gestión religiosa dentro de una cárcel pública, idea que se construye en cierto modo desde la fundamentación lógica de que la integración estructural de la iglesia evangélica como institución anexa al SP redundaría en mutuos beneficios. La cárcel recibiría en principio la aprobación simbólica, que más allá de críticas o denuncias circunstanciales, otorga la presencia física de representantes de Dios -y por tanto de todo aquello que en apariencia es deseable y bueno- dentro de una institución siempre sospechada de transgredir los derechos humanos. Por su parte, la iglesia ocuparía posiciones estratégicas en los pabellones desde donde delimitar espacios, generar actividades, habilitar o impedir actuaciones externas, es decir, moldear y reproducir a la institución que la contiene instaurando además, su propio régimen disciplinar y mecanismos coercitivos.

A esto se agrega otro supuesto, la posibilidad de lograr mediante la subjetivación de los presos el rediseño geográfico que señala Brardinelli: La creación de pabellones “segregados por religión”, es decir pabellones en los que se alojan exclusivamente los presos que se declaran “convertidos al evangelio”(Brardinelli 2007) Sólo que en esta lectura, la posición del “refugiado”, que elige entrar a los pabellones por comodidad o conveniencia, se prolonga luego, y gracias a la resocialización cristiana, en la posición sometida del “lavado de cerebro” producto de las sanciones, castigos y técnicas de intrusión que practican los pastores.

En los sectores que quedaron en manos de esa iglesia, la disciplina es estricta: a las 6 hay que estar arriba para orar, acto que se repite a las 9, 11, 15 y 17. De 20 a 22 hay dos horas de culto, donde los «siervos» o «pastores» -líderes de cada pabellón-, profesan la Palabra. No se puede fumar, menos drogarse, ni escuchar cumbia, ni usar gorritas con visera, ni mirar pornografía o programas violentos en la televisión. Ni siquiera tener en la celda la clásica mujer de almanaque, musa infaltable en las paredes tumberas.

A cambio de tanta restricción «terrenal», se consigue una celda limpia, con inodoro (un bien preciado), y la seguridad de que ante un problema no habrá un facazo de por medio, sino una intervención del líder para orar y acercarse más al Señor.

Así presentado el régimen de disciplinamiento, se justifica la presencia de la iglesia evangélica dentro de las unidades penitenciarias, como institución anexa o acoplada al sistema carcelario, donde los sujetos detenidos son vistos como «seres de la adaptación, del ajuste» (Freyre 1970), Sin embargo, lo que se oculta decir es que las iglesias externas, culturalmente trasplantadas de la globalización, llevan adelante tareas intensivas de proselitismo dentro de un Servicio Penitenciario que abandona a los reclusos, y se apoya en la funcionalidad de la propuesta evangélica con el objetivo de conservar pacificados un número suficientemente grande de pabellones, como para continuar funcionando, sin introducir cambios estructurales en el sistema.

DE PASTORES Y NEGOCIOS

A su vez, los pastores con sus iglesias montan un negocio que se alimenta en parte de los diezmos y las donaciones internas y externas mediante un sistema de mercantilización del sujeto supuestamente cristianizado, en el que se aprovecha de modo utilitarista el escape a la violencia de los pabellones comunes por parte de los presos más débiles (en términos de supervivencia) y lo convierte ya no en un refugio sino en una manera más cruenta de encierro –una segunda cárcel- en donde bajo la amenaza de expulsión se ven obligados a seguir un estilo de vida que atenta contra su alma y su personalidad, además de tener que depositar cada mes, una suma de dinero previamente estipulada por los pastores, en concepto de contraprestación por los «servicios religiosos» recibidos. (Esta es una constante que define el acontecer de la religión evangélica, dentro y fuera de la cárcel, ya que su programa educativo-dogmático está sino orientado, al menos caracterizado, por cobrar a sus adeptos una suma fija de dinero en concepto de diezmo). Los pabellones evangélicos estarían por tanto, habitados por dos tipos de figuras sociales: el refugiado, que acepta cínicamente las reglas de juego sin sentir la fe que profesa, y el convertido, que ignora que su cambio es el resultado de un lavado de cerebro, ya que ha entrando en un dispositivo, en una lógica, que podríamos denominar como la teoría de la sujeción religiosa.

La descripción del fenómeno evangélico realizada hasta el momento, aunque demasiado sucinta para elaborar determinantes, nos abre la posibilidad de intentar un marco de inteligibilidad mínimo para abordarlo desde su significación, como matriz gracias a cuya existencia el preso, (genéricamente hablando) asume una determinada conciencia, mediante el sometimiento de éste a dispositivos que suprimen identidades y subjetividades individuales, a las que suple por una voluntad colectiva, bajo el común denominador universal, de los de «hijos de Dios», y por tanto sumisos a éste o a su emisario directo, representado en la figura del pastor -que es nada menos que otro preso-, quien siguiendo esta misma premisa, dicta las reglas del bien y del mal, de lo correcto y lo incorrecto, del ascenso y descenso de las categorías de lo abyecto y de lo sublime y, por ello mismo, se ha convertido en el órgano oficial del nuevo tipo de conciencia del detenido; conciencia que se despliega en el nivel de la experiencia como en el nivel del quehacer, en la confirmación del sometimiento de un sector minoritario de presos sobre otros, que abarca distintas áreas, operando los constructos conceptuales de las mayorías oprimidas sin que éstas se revelen.

En este contexto el mecanismo disciplinario funciona como un mecanismo penal, aceptado desde una lógica internalizada que legitima el accionar coercitivo. La disciplina implica una forma específica del castigo que no se reduce a los pecados cometidos en el marco de las transgresiones espirituales solamente. Lo que compete a la penalidad disciplinaria en los pabellones evangélicos, es la inobservancia, todo lo que se aleja de ella, todo lo que no se ajusta a la regla, las desviaciones. Es punible, por tanto, todo el dominio indefinido de lo no conforme.

A primeras vistas estos pabellones pueden parecer un buen lugar para transitar una condena. Sin embargo al realizar una descripción del ordenamiento social de los pabellones-iglesias (organización, actividades, derechos, obligaciones, etc.), lo primero que hemos de señalar son las similitudes con la prisión en lo referido a su organización. La principal similitud refiere a la existencia de una estructura de mando y un orden jerárquico-verticalista cuyas variaciones o matices estarán dados por el pabellón-iglesia que se habita, aún así, todos estos espacios son encabezados por un detenido que se asume o es nombrado pastor de su pabellón, y adquiere con este nombramiento, todas las prerrogativas vinculadas a su función de líder espiritual, y responsable del dispositivo a través del cual se construirán las subjetividades colectivas mediante los mecanismos y métodos enunciados previamente.

 El orden jerárquico puede representarse pensando en el dibujo de una pirámide, de arriba hacia abajo, se encuentran el siervo, con-siervo, coordinadores, líderes (de mesas), asistentes de líderes y ovejas. Los “siervos” tienen a su cargo la totalidad del pabellón-iglesia. Deben velar por la integridad de todas sus ovejas y vigilar que las normas de convivencia sean aplicadas. Dentro de las funciones del siervo está la de dialogar con las autoridades del SP, y con cada detenido que pretende ir —o es destinado— a un pabellón iglesia. Asimismo, aquel se encarga de presidir los rituales religiosos, función que en caso de ausencia es designada a los estamentos inferiores. Parte de esos estamentos están compuestos por los consiervos, los coordinadores y los líderes (de mesa) que asisten al siervo y quedan a cargo del pabellón en los momentos en que éste no está presente. Cumplen la función de vigilar a la población y el seguimiento de las actividades, y detentan ser los calificados para “instruir en la palabra” a los integrantes de cada grupo. La diferencia en las acciones y obligaciones de cada uno de estos tres lugares suele ser imperceptible pero da cuenta de un modo de organización que establece múltiples estamentos decisionales.

 Siguiendo un ordenamiento jerárquico nos encontramos con los “asistentes” de líderes cuya función es mediar entre los “líderes” y las “ovejas”. También asisten a los consiervos en todo lo que necesitan y se hacen cargo de los grupos cuando los siervos, consiervos, coordinadores y líderes no están en el pabellón o en la prisión. Por último, las ovejas pertenecen al estamento más bajo de la pirámide y son quienes están encargadas de ejecutar las actividades de limpieza, cocina, culto, entre otras. Las ovejas acaban de ingresar al pabellón o llevan poco tiempo en él, y suelen ser las más controladas porque de esa estricta vigilancia surgirá una evaluación que se traducirá en ascensos en la estructura jerárquica, sanciones y hasta la expulsión».(Mauricio Machado 2015)

MAMUSHKA

Esta estratificación da cuenta de estructuras organizacionales similares aunque terminológicamente diferentes entre iglesias y SP, pero ambas con rasgos militarizados y reglamentistas donde rige con puño de hierro la noción de obediencia, de orden y de mando, lo que resulta en una especie de mamushka del encierro, una prisión dentro de otra.

Por lo cual, el evangelismo se inserta en las cárceles santafesinas, como instrumento de silenciamiento que permite controlar las voluntades de los presos aliviando y dándole sentido a sus padecimientos mediante la idea de un mundo de dicha ilusoria y la promesa de una vida eterna, mientras permite al SP operar con tranquilidad en el ejercicio de las violaciones a los derechos fundamentales de las personas, realizando vejámenes de toda índole, torturas, suicidios inducidos y otras tantas prácticas tendientes a la devastación humana como parte de un macabro plan de eliminación secuencial y selectiva de personas privadas de todo derecho , aún del más fundamental, como lo es el derecho a la vida. Nunca más acertado el concepto de dispositivo elaborado por Foucault para pensar la inserción y posterior consolidación del evangelismo en las prisiones. El dispositivo, en tanto conjunto de elementos heterogéneos que comprenden tanto lo discursivo como lo no discursivo (leyes, normativas, espacio, interacciones, etc.), se constituye a partir de una urgencia para luego ir sosteniendo o reconfigurando sus objetivos iniciales (Foucault, 1985). En ese sentido, la aparición del dispositivo religioso-evangélico-pentecostal es la respuesta a la emergencia que vino a concertar la creación de un nuevo tipo de matriz subjetiva, que fue consolidando y rearticulándose en nuevos objetivos hasta convertirse en componente central del mapa carcelario actual.

En virtud de ello, parece oportuno preguntarnos: ¿quienes crean el imaginario de reinserción social dentro de las cárceles?, la respuesta no es del todo clara, sobre todo teniendo en cuenta la preeminencia ( en términos cuantitativos ) de la iglesia evangélica dentro de las unidades penitenciarias de santa Fe, y más aún atendiendo a sus métodos de instalación de subjetividades propias, características de un programa sistematizado de programación conductual, al que es sometido el sujeto encarcelado.

Desde su “doble utópico”, constitutivo del dispositivo carcelario como contraparte del sistema de opresión, y por otro como una cuestionable institución religiosa llamada a regentear y extraer divisas de modo ampliado, de una clientela que en poco menos de 10 años, se ha multiplicado de forma asombrosa, el fenómeno evangélico asume dentro de las unidades penitenciarias de Santa Fe un papel correcionalista. En los pabellones-iglesia son los mismos detenidos; supuestos pastores evangélicos; legitimados por medio de acuerdos de dudosas conveniencias entre autoridades del poder legislativo y representantes externos del movimiento pentecostal-evangélico, los que detentan tener a su cargo los mecanismos pertenecientes al ámbito de la subjetivación, que se supone en manos del estado.

Estos hechos de singularidades oportunas, que no parece despertar escozores en el ámbito judicial encargado de administrar las penas, nos pone de frente a cuestionamientos del tipo: ¿Cuáles son las construcciones ideacionales en materia de reinserción social en actores vinculados a la iglesia evangélica? ¿Qué relaciones existen entre las construcciones ideacionales que estos actores tienen en materia de reinserción social y los intereses que persiguen como institución acoplada integralmente al SP? Y por último ¿Qué tipo de subjetividades se construye en estos espacios cuya reconfiguración conductual reproduce las matrices creadas, dirigidas y sistematizadas por los mismos detenidos de quienes se presuponen conductas delictuales y antitéticas a la justificación del encierro?

La generalidad de la prisión, -efecto e instrumento de relaciones de poder complejas- con todas sus determinaciones, vínculos y justificaciones, ofrece un conjunto singularmente peligroso de respuestas a estos interrogantes, apelando a discursos rimbombantes sobre el papel resocializador que cumple “al rectificar el derecho, rebajando a un nivel aceptable, casi natural, el arte de castigar” mientras, alineado a una serie de ilegalismos de índole y orígenes diversos (de los cuales el fenómeno evangélico-pentecostal es apenas una expresión más) subordina la existencia de las personas atrapadas en su interior a encarcelamientos múltiples, que en nada contribuyen a la seguridad ciudadana y mucho menos propician la rehabilitación de quién una vez cumplida su condena, volverá inexorablemente a vivir en sociedad.

BIBLIOGRAFÍA:

H. Marietán; (El complementario y su psicópata)

A.Camblong 2003; (Política y retórica de los discursos paradojicos )

Amin maalouf 1998; (identidades asesinas)

A. Quiroga 2016; (Notas sobre matrices de aprendizaje y configuración de los sujetos)

D. Papalardo; (Seguridad y Riqueza)

EL PRÓXIMO 18 DE SETIEMBRE SE CUMPLEN 13 AÑOS DE LA SEGUNDA DESAPARICIÓN DE JORGE JULIO LÓPEZ.

Marchamos a Plaza de Mayo

Jorge Julio López, ex detenido-desaparecido durante la última dictadura en Argentina, declaró en el juicio contra el genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz, y fue secuestrado y desaparecido nuevamente el 18 de septiembre de 2006. Ese día en  su querella alegaba en el primer juicio posterior a la anulación de las leyes de impunidad , pidiendo la condena por Genocidio y la perpetua para el represor.  Desde entonces, a lo largo y ancho del país, miles y miles de argentinos hemos reclamado por su APARICIÓN CON VIDA Y CASTIGO A LOS CULPABLES. Las organizaciones nucleadas en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia convocamos a una marcha desde 9 de julio y Av. de Mayo hasta Plaza de Mayo el próximo 18 de setiembre a las 17 hs para exigir su aparición con vida de Julio López y el castigo a los responsables de su secuestro. El Estado es responsable. Aparición con vida ya/ Ni doctrina Chocobar ni represión/ Basta de ajuste de Macri y los gobernadores/ Fuera Macri y el FMI./ NO OLVIDAMOS- NO PERDONAMOS-NO NOS RECONCILIAMOS/ ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

INAUGURA LA MUESTRA EN EL MUSEO PETTORUTI DE LA PLATA

“No somos territorio de conquista”

El viernes 20 de septiembre, a las 19 horas, se inaugurará la muestra “No somos territorio de conquista”, de la artista Roma Vaquero Diaz, en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti (avenida 51 525, entre calles 5 y 6) de la ciudad de La Plata. “No somos territorio de conquista” tiene la curaduría de Margarita García Faure y durará hasta el 20 de octubre. La muestra, que cuenta con una serie fotográfica, video y escritos, funciona como una instalación envolvente que nos propone ingresar a una corporeidad comunitaria e íntima, poética y política. El día de la inauguración se podrá presenciar una performance de Roma Vaquero Díaz, como una forma de encender la estética política de la obra. La muestra, que se podrá visitar de martes a domingo hasta las 19 horas, propone la activación de un ocupar feminista en relación a los territorios y a la memoria afectiva.

La artista explica que “tanto el patriarcado como el capitalismo desacreditan esa potencia, la invisibilizan, la explotan, y se apropian no sólo de lxs sujetxs, sino también de la historia, de la imaginación y de los afectos de un territorio, en un feroz proceso donde la alienación de las mujeres y la destrucción de la naturaleza van juntas”.

Para Vaquero Díaz, los “saberes y memorias encarnadas que se vinculan, expanden nuestros deseos de manera comunitaria”.

En el marco de la muestra, el 17 de octubre a las 19 horas en el museo Petorutti, se realizará el conversatorio “Cuerpo y territorio, presencias del hacer”, en el que hablarán la artista y la curadora de la muestra.

La muestra y el conversatorio son con entrada libre y gratuita.

BIOGRAFÍA DE ROMA VAQUERO DÍAZ

Artista e investigadora, maestranda en Lenguajes Artísticos Combinados (Universidad Nacional de las Artes) y Licenciada en Arte Escénica (Universidad Nacional de Rosario).

Sus producciones indagan los cruces entre los lenguajes artísticos, el cuerpo y lo político, y se materializan en performance, video, fotografía y poesía sonora.

Ha participado en exposiciones colectivas en Argentina, Chile, Venezuela, México, Colombia, Uruguay, Estados Unidos y España. También ha publicado diversos artículos en revistas y portales culturales en el ámbito nacional e internacional. Es coautora del libro “Mujeres de Kurdistán. La revolución de las hijas del sol” (Editorial Sudestada, 2017).

Desde 2017 es directora de Mundo Performance, plataforma de investigación y creación en relación al arte de la performance y el arte contemporáneo.

19/9- 12 HORAS – SIPREBA. MÉXICO 441, CABA

Conferencia de prensa por allanamiento a Emilia Vassallo

Ante el amedrentamiento y la amenaza del Poder Judicial y la Policía hacia nuestra compañera Emilia Vassallo, lxs familiares organizadxs en la Marcha Nacional Contra el Gatillo Fácil, conovocamos a una conferencia de prensa a realizarse el día jueves 19 de septiembre a las 12 hs. en el SiPreBA, México 441, 2 piso «D'» CABA .  Invitamos a todos los medios de comunicación, tanto a los tradicionales como a los populares, a ser parte de la difusión de este hecho que se reproduce sistemáticamente en las familias que denuncian represión estatal. Contactos: ☎Emilia Vassallo 112 687 7054 /☎Alfredo Cuellar 116 932 3654/ ☎Eduardo Soares 156 094 5055

El viernes 13, alrededor de las 21 horas, un grupo táctico de la Policía Bonaerense ingresó al domicilio de Emilia Vassallo, madre de Pablo “Paly” Alcorta, asesinado por la Policía Bonaerense En la localidad de Morón . Los  efectivos estaban encapuchados, de civil, fuertemente armados. En primera instancia no les mostraron orden de allanamiento. Recibieron golpes y maltratos ella y su hijo; los inmovilizaron y esposaron.  Emilia es una referente y militante contra la represión estatal, organizada junto a otrxs familiares en la Marcha Nacional Contra el Gatillo Fácil. Hace algunos dias hubo avances en la causa judicial por el crimen de Paly, que tenía 17 años cuando  DIEGO ARIEL TOLABA,  POLICIA BONAERENSE, lo asesinó. Actualmente, Tolaba se encuentra en actividad en la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.

Estas circunstancias nos obligan a denunciar y sostener que el Estado, a través de sus fuerzas represivas, despliega medidas violentas para generar el terror y en consecuencia paralizar los procesos de lucha.

Noche de los lápices

(Por Alicia Susana Gómez/APL)El 16 de septiembre de 1976 un grupo de estudiantes secundarios de la Escuela Normal N° 3 de La Plata fue secuestrado por la represión de la dictadura cívico-miltiar. Algunos permanecen desaparecidos. Tenían entre 16 y 18 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que calificó al suceso como lucha contra «el accionar subversivo en las escuelas». Más abajo, el poema «Palpo el muro», homenaje de la escritora ASG a Claudio de Acha; María Clara Ciocchini; María Claudia Falcone; Francisco López Muntaner; Daniel Racero y Horacio Ungaro, todxs militantes revolucionarios . ¡Hasta la victoria, siempre!

Palpo el muro

Palpo el muro barroso que me envuelve
de norte a sur, de este a oeste,
que me ahoga con un abrazo pulpo.
Se adhiere a mi piel y me cala los huesos,
látigo preludio con olor a final.
Oigo voces marciales que ensordecen
el musical llamado
de Clara, Horacio y Claudio.
Parecían caricia, a pesar de sonarme
con tristeza de quena y agudez de violín.
Imagino el ronquido del sueño de Daniel,
el silbido erizante del canto de María.
No toca la palabra de Francisco
que humedece mi sexo a su pesar.
Si salimos de aquí,
en cada boleto
de cualquier colectivo
con dedos lagrimeantes
leeré como un ciego
sus seis nombres tallados
uno por uno.

Alicia Susana Gómez

12/9 – 11 HORAS – CORRIENTES Y CALLAO – CABA

Frente a la falta de respuestas del Tribunal Oral Número 3 , Daniel Ruiz inicia una huelga de hambre

Hace casi un año que Daniel Ruiz está preso en el Penal de Marcos Paz por haber participado junto a miles de trabajadores de la protesta contra la reforma previsional. Un año de prisión preventiva sin ninguna razón legal de peso y sin tener siquiera fecha de juicio.

Todos los recursos presentados por la defensa han sido rechazados. Frente a esto Daniel Ruiz comenzó esta medida para solicitar una urgente reunión entre el Tribunal, la Defensa y a Fiscalía para discutir su situación.

Hoy más que nunca rodeemos de solidaridad a Daniel. ¡Todos al acto el 12 de septiembre! ¡ Libertad ya a Daniel!

PSTU 10/9/19

MASACRE DE PERGAMINO

Tres sobrevivientes se negaron a declarar por amenazas

En la quinta jornada del juicio por la Masacre de Pergamino continuaron declarando sobrevivientes, pero tres de los seis convocados a dar testimonio se negaron a declarar con claros gestos de temor. Todos ellos se encuentran actualmente privados de la libertad, como cuando sucedió el incendio que terminó con las vidas de los siete pibes alojados en la celda 1 de la Comisaría 1ª. (Por El Diario del Juicio*)

El tribunal rechazó el pedido de estos testigos de poder dar testimonio sin los seis policías imputados presentes en la sala. Fue notorio el temor de unos y otros ante la difícil situación de estar delante de los presuntos responsables de «abandono de persona seguido de muerte».

Uno de los testigos pidió declarar sin público y sin la presencia de los imputados, y su petición fue denegada por tratarse de un juicio oral y público; el segundo apuntó contra la fiscalía porque “los dejaron tirados”; y el último denunció haber recibido amenazas de muerte contra él y su familia.

En los tres sobrevivientes se percibían gestos nerviosos, sudoración y voz temblorosa. La fiscalía manifestó que no desistirá de ningún testigo, por lo que serán llamados en otra instancia del juicio.

*Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente, Cítrica y Agencia Paco Urondo. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com

El incendio que la policía quiso ocultar

La audiencia que cierra la primera semana de juicio por la Masacre de Pergamino comienza con peticiones. Gonzalo Alba, abogado defensor que en el inicio del juicio expresó “voy a demostrar la absoluta inocencia de todos mis defendidos”, pide la palabra: “No queremos transformar esto en otra cosa que un juicio. Las preguntas deben ser sobre los hechos”. Carlos Torrens, abogado del ex comisario Alberto Donza, acompaña el pedido. Guillermo Burrone, el presidente del tribunal, accede.

En lo que resta del juicio, no se volverán a mencionar quiénes eran los siete pibes víctimas de la masacre. Las biografías personales no son parte de “los hechos que se investigan”, aunque representan para las familias, como sostiene Carla Ocampo Pilla de la Comisión Provincial por la Memoria, una forma de reparación simbólica. No más que eso.

En la audiencia del día anterior, Ariadna, prima de Fernando Latorre, de 14 años, no pudo entrar a la sala. “El juicio es para mayores de 15 años, no puede ingresar”, le había dicho uno de los oficiales federales que revisan la fila de quienes entran a la sala. Hasta ayer no revisaban a la prensa. Hoy hubo detector de metales para todos.

En la fila hay otra niña que quiere presenciar el debate. Es Abigail, la hija de “Paco” Pizarro que tiene 11 años. Entre las testigos del día está su mamá, Anabel, que también es mamá de otros dos hijos de Paco: “Basti” y “Pili”. La CPM peticiona y el juez accede. Ingresa “Abi” y empieza el debate.

El “problema” en otra celda
Anabel Delmas se estaba bañando el 2 de marzo de 2017. A las 18:20 salió de la ducha y vio un montón de mensajes de Paco: “Venite para la comisaría”. Esa tarde, Paco también había mandado mensajes a su papá, a su tío y a su hermana. Anabel recuerda con precisión los horarios.

Entre las 18:43 y las 18:48 contestó el mensaje: “Estoy llegando”. Del otro lado, un nuevo mensaje: “Dale que nos matan” respondieron del otro lado. Anabel llegó a la comisaría 18:55 y avisó “estoy afuera”. Nadie contestó. Recién llegaban los bomberos. Ya había humo y estaba cerrado el segundo portón de acceso a la comisaría. Abigail la escucha con el pañuelo negro de “Justicia x los 7” en el cuello. Como casi todos en la sala, llora.

Unos minutos antes que Anabel habían llegado en moto Laura González y Julio Daniel Cantoni, tíos de Paco, que también testimonian. Ellos también habían recibido mensajes. Cuando llegaron, cerca de las 18:30, los portones de acceso a la comisaría, visibles desde la entrada del garage, estaban abiertos. Laura entró y se encontró con Carolina Guevara, una de las ex policías hoy imputadas: “Entro, encuentro a Guevara y le pregunto por Paco. Ella me preguntaba por qué yo le preguntaba qué estaba pasando, que cómo me había enterado que pasaba algo”

Declaración de Anabel Delmas, pareja de Paco Pizarro.

Declara Laura y la imputada Guevara le pasa papelitos a su abogado. Laura continúa: “No le quise decir que me había enterado por mensaje. No quería exponer a Paco. Le dije que me había enterado por un vecino que me comentó al pasar”.

Guevara le aseguró que el problema había sido en otra celda y que Paco estaba bien. Daniel Cantoni terminó de estacionar la moto y entró a buscar a Laura. Ya había humo negro y como Laura es alérgica, la sacó para afuera para que no se le cerrara el pecho. Se supone que a las celdas no pueden ingresar ni encendedores, ni celulares, ni alcohol, ni droga, pero este juicio, a muy poco de su inicio, también está dejando al descubierto la corrupción y la impunidad de la Policía.

Delante del primer portón de la comisaría colocaron un cordón de policías locales y el segundo portón fue cerrado. Ya nadie podía entrar. Llegaban más familiares. De la celda 1 habían salido muchos mensajes pidiendo auxilio.

Pili es una de las tres hijas de Paco y Anabel, y tiene una enfermedad genética: atrofia muscular espinal (AME). La noche de la masacre estaba internada y el horario de visita era hasta las 20. En la puerta de la comisaría, Anabel quería confirmar que todo estaba bien para irse a ver a la niña. Eran las 19:20 cuando apareció Hamue, un ex policía ya nombrado por otros testigos.

Como a familiares de otras víctimas, Eduardo Hamue le dijo también a Anabel que “todos estaban bien”. Descreyendo de las palabras del oficial, Anabel intentó en la Departamental, ubicada al lado de la comisaría. Habló con una oficial de nombre Vanesa: “Andá tranquila, están todos con oxígeno”. A ella le creyó. Se fue a la visita de Pili. Las enfermeras prendieron la tele a las 19:50 y en los medios ya estaba la noticia: había siete muertos en la comisaría primera.

De regreso a la comisaría, Anabel supo que Franco estaba entre la lista de los fallecidos. A Laura, la tía de Paco, ya la había llamado su hermano. La tele, antes de que nadie diga nada en la comisaría, ya había dado el listado de víctimas: Franco Pizarro era uno de los siete.

Daniel Cantoni también escuchó de boca de Hamue que todo estaba bien. Esa noche, Cantoni vio cómo este oficial pedía las esposas a los policías que hacían el cordón. En ese momento pensaron que los pibes estaban bien y que pedían las esposas para sacarlos. Más tarde se supo que las esposas eran para los sobrevivientes.

Testimonio de Daniel Cantoni, tío de Paco Pizarro.

Cantoni dice recordar como si hubiese sido ayer el diálogo que esa noche tuvo con Matías Giulietti, vecino y uno de los ex policías hoy imputados:

-Está todo bien -cuenta que le dijo Giulietti.

-No me mientas – asegura Cantoni que le respondió. Admite que estaba “sacado”- Mejor que no pase nada porque si no te voy a tener que matar.

-No te estoy mintiendo, me vas a tener que pedir perdón -le porfió el policía, que ahora masca chicle mientras escucha la declaración de Cantoni.

-No vaya a ser cosa que me tengas que pedir perdón vos a mí.

A esa hora, los pibes ya estaban muertos.

El tribunal proyecta un video que aportó Laura, la tía de Paco. Es un video filmado por uno de los sobrevivientes que le llegó a Laura a través de la pareja de quien fue testigo de lo ocurrido esa jornada porque también estaba detenido.

El video muestra el pequeño fuego que se iniciaba en el pasillo de las celdas. Se escuchan los gritos de auxilio y los golpes desesperados contra los barrotes. El sonido del video queda tapado por gritos de dolor y sollozos de toda la parte izquierda de la sala.

Del lado derecho, la mamá de Brian Carrizo, el más chico de los policías imputados, sonríe. Uno de los efectivos que custodia la sala, fuertemente armado, registra el video exhibido y toma fotos de las familias en llanto. Al regreso del cuarto intermedio, el presidente del tribunal le advertirá al jefe del operativo de seguridad que eso no puede volver a ocurrir.

El papel de la motorizada la noche de la masacre
La declaración de Daiana Brunel, hermana de Federico Perrotta, ubica a Brian Ciro, policía de la motorizada, en el lugar de los hechos. Dos audios que le llegaron con posterioridad al hecho tienen la voz de Ciro. De fondo se escuchan los gritos de los pibes y las explosiones que provocaba el fuego, que primero tomó las cortinas y luego toda la celda 1.

En esta audiencia empieza a confirmarse que esa noche, al menos tres efectivos de la fuerza motorizada de la Policía estaban en la comisaría y que ayudaron a “engomar” a los detenidos. Dos de los motorizados ya fueron nombrados en el debate: Mauro Chida y Ciro. Sus testimonios se esperan para las próximas semanas del juicio.

Hasta aquí ya sabemos que en las celdas había celulares y encendedores; que Cristina Gramajo, madre de Sergio Filiberto, vio – una de las 28 noches que le llevó la comida a “Fili”- una heladera llena de latitas de cerveza dentro de la dependencia policial; que la guardia de las 20 h le robaba la medicación a Fili.

El testimonio de Daiana suma un elemento al corrupto accionar policial: la última vez que vio a su hermano, Fede estaba borracho. “Estaba tomando alcohol con jugo”, indica. Fede, como muchas de las víctimas, tenía problemas de consumo, era adicto a las pastillas. Esa vez, la última visita, Fede le dio un papelito con un número de teléfono: “Llamalo y decile que mañana a las 7 de la mañana se encuentra con Rojitas en Merced y Dorrego”.

La persona señalada en el papelito se encargaba de entregar las pastillas. “Rojitas” era la forma en que los detenidos llamaban al policía Brian Carrizo, de lo que se desprende que era quien recibía e ingresaba las pastillas a la comisaría.

Daiana nunca llamó por teléfono a ese contacto. También repite ahora, como ya han declarado otros familiares, que Alexis Eva era quien provocaba constantemente a los pibes y se ensañaba puntualmente con los de la celda 1. Poco después de declarar, Daiana se descompone y debe ser medicada.

Daiana, hermana de Federico Perrotta, frente al tribunal en calidad de testigo.

De Colombia al mismo infierno
Lorena y Carmenza, hermana y madre de Jhon Claros, viajaron desde Yumbo (al norte de Cali, Colombia), para presenciar el juicio. Jhon era cantante y vino a la Argentina para desarrollar su carrera porque en Colombia, pensaba su madre, el conflicto armado hacía difícil la vida.

Lorena tiembla como una hoja mientras declara. En la primera fila, Carmenza la escucha y llora. La noche de la masacre estaba trabajando cuando recibió el mensaje: “Parcera, pide ayuda que nos están matando”. “¿Cómo así?”, respondió. Como nadie contestó, llamó. Eran las 18:34. Del otro lado atendió Franco Ferreyra, sobreviviente de la masacre.

De fondo se escuchaban los gritos de auxilio y los golpes contra los barrotes. Lorena no pudo hablar esa noche con Jhon. Ferreyra le explicó que estaba en otra celda, pero también le rogó que buscara ayuda. Ella le avisó al abogado de Jhon y a su novia. En el camino del trabajo a su casa, su teléfono celular se quedó sin batería. “A Jhon lo mataron”, fue el primer mensaje que leyó cuando volvió a encender el aparato.

Lorena dice algo que coincide con otros testimonios previos: la relación entre los pibes detenidos era buena. Compartían toda la comida, como en familia. También dice que Jhon era amigo de Paco y que en la última visita estuvieron tirados en una cama de la celda 1, hablando de la libertad que era inminente para Jhon. La masacre sobrevino antes de que terminara de grabar su disco.

Si yo te digo que no pasa nada, no pasa nada
“Noni” Cabrera cayó preso el miércoles, un día antes de la masacre, por un choque. Camila Gamarra, su amiga, se enteró el mismo jueves de la masacre y cerca de las 18:00 le llevó una carta. Su idea era dejársela e irse a cocinar para llevarle algo de comida después.

Cuando llegó a la comisaría no había nadie. Aplaudió. Finalmente apareció una policía y le entregó la carta para Noni. Recibió un mensaje antes de alejarse del lugar: que se quedara porque adentro se estaban prendiendo fuego, que llamara al resto de los familiares.

Todavía no había nadie en la puerta de la Primera. Camila volvió pero ya no la dejaron entrar.

-Me están mandando mensajes de acá dentro diciendo que se prenden fuego -le dijo a una mujer policía.

-Prendieron fuego una sábana, quedate tranquila. Si yo te digo que no pasa nada, no pasa nada -le respondió.

Camila y una amiga salieron en la moto. Había mucho viento y se largó a llover. Cuando estaban dando la vuelta oyeron disparos. Mientras sucede esta declaración, Carolina Guevara le pasa algo al abogado.

Cuando Camila regresó a su casa para preparar la comida con la idea de volver a la comisaría, en la tele ya estaban los nombres de los siete pibes fallecidos. Juan José Cabrera era uno de ellos.

En su declaración, Camila coincidió con Daiana Brunel ya que también ubica a Brian Ciro esa tarde en la comisaría. Los tres audios que aportó a la causa no dejan dudas sobre el accionar de la motorizada esa noche. Hoy se lee el contenido de los audios que llevan la voz de Brian Ciro y se filtraron a los pocos días de la masacre, junto a las fotos de los cuerpos sin vida de cuatro de las siete víctimas:

Audio 1: “Hay una de humo acá boludo… Uhh…. Esa esa…”

Audio 2: “Que negros de mierda boludo pa… ahora van a aparecer un par de muertos pero por los tiros chabón” (de fondo se escuchan como explosiones)

Audio 3: “Discutieron entre los presos y nosotros justo estábamos en la primera. El oficial de servicio de la primera nos pidió si podíamos ayudarlos a engomar, o sea a guardarlos cada uno en su celda. Entramos y los empezamos a engomar. Todos adentro, qué sé yo. El último que entró fue Paco, el de Vicente López. Agarró y empezó a patear la reja… Que por qué lo engomaban… empezó a discutir con el oficial de servicio de la primera. Y dijo que él ahí no iba a vivir. Al ratito nos fuimos, salimos afuera y empezó a salir humo. Todos pensamos que era como lo que hacen siempre, prender una sábana y la apagan.. Pero no, agarró toda la celda completa de ellos y murieron todos los de la celda”

El oficial de servicio la noche de la masacre era Alexis Eva, que ahora escucha la lectura de los audios y sostiene su mirada en la testigo.

Camila termina de declarar y se funde en un abrazo interminable con Pitu, el hermano de Paco Pizarro. “Gracias”, le susurra Pitu al oído.

No es tarea sencilla revivir el horror y a cada testigo se le agradece que repita en su testimonio que esa tarde, cuando los pibes aún estaban con vida, desesperados por el humo negro, afuera de la comisaría los y las policías que daban la cara insistían en que todo estaba bien.

*Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente y Cítrica. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com

Texto: Antonella Álvarez (FM La Caterva)/ Fotos: Luis Angió (La Retaguardia)/ Edición: Giselle Ribaloff (Radio Presente) / Mariano Pagnucco (Revista Cítrica) /

Solidaridad con lxs pibxs de la Escuela 3 del Bajo Flores

Solidaridad con lxs pibxs de la Escuela 3 del Bajo FloresSolidaridad con lxs pibxs de la Escuela 3 del Bajo Flores

A TODA LA COMUNIDAD: Ante la difícil situación económica que están atravesando las familias de nuestros alumnos y alumnas, lxs docentes de la EMEM 3, Distrito Escolar 19, hacemos un llamado a la solidaridad de todas aquellas personas que puedan colaborar con alimentos no perecederos y útiles escolares para nuestros alumnos y alumnas, estamos pasando por una situación muy crítica, muy dura para con nuestros alumnxs, necesitamos hoy más que nunca rodear de solidaridad a nuestrxs pibxs, por qué con hambre no se puede estudiar y con indiferencia no se puede enseñar. Acercamos tu donación en Agustín de Vedia 2519, C1437 CABA. CONTACTO: CARLOS 15-6830-1806

Masacre de Monte: la justicia abrió una investigación penal contra la intendenta Sandra Mayol

La causa por la masacre de Monte tiene 13 imputados: cuatro policías bonaerenses por homicidio y otros ocho por encubrimiento, el ex secretario municipal de San Miguel Monte también está acusado por encubrimiento e incumplimiento de deberes del funcionario público. A casi cuatro meses del hecho, y a partir de las pruebas que forman parte de la instrucción judicial, la UFI 1 de Cañuelas pidió formar una causa por separado contra la intendenta Sandra Mayol y Nelson Julio Barrios, un funcionario del cuerpo de bomberos municipal, por el delito de incumplimiento de los deberes del funcionario público.

En la madrugada del 20 de mayo pasado, dos patrulleros de la Estación Comunal de San Miguel del Monte persiguieron al Fiat Spazio en el que se trasladaban cinco jóvenes de entre 13 y 22 años hasta que el vehículo impactó contra un acoplado detenido al costado de la colectora 9 de Julio. Danilo de 13 años, Camila de 13, Gonzalo de 14 y Aníbal de 22 murieron tras el choque; la única sobreviviente, Rocío, tiene 13 años y todavía se recupera de las graves lesiones.

A lo largo de la instrucción fiscal, se evidenció que los policías persiguieron y dispararon hacia el vehículo en distintas oportunidades, y uno de esos disparos dio en el cuerpo de uno de los adolescentes. También se pudo determinar que se desplegó una extensa actividad para encubrir lo ocurrido e instalar la idea de un accidente. Cuando no pudo negarse la persecución, se falsearon testimonios y otras pruebas para ocultar los disparos policiales.

Desde el primer momento, y en base a las pruebas aportadas, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) sostuvo que la trama de encubrimiento que se desplegó en las horas posteriores a la masacre no pudo haberse realizado sin el conocimiento e, incluso, la anuencia de la intendenta Mayol. En calidad de patrocinante de dos de las familias de las víctimas, la CPM había pedido que se investigue penalmente a la jefa municipal; pedido que también fue realizado fue por los demás particulares damnificados.

En su reciente resolución, el fiscal Lisandro Damonte retomó este reclamo y expresó la necesidad de investigar la intervención, relacionada con su función pública, de Mayol y Barrios en los momentos posteriores a la masacre. Es decir, si conocían o fueron parte de las acciones corporativas de encubrimiento que se desplegaron para ocultar la responsabilidad policial en el hecho.

La decisión del fiscal también es un reconocimiento a la lucha de las familias de las víctimas que, a pesar de haber impulsado la interpelación pública a la intendenta, nunca tuvieron de la jefa municipal una respuesta que repare los graves padecimientos ocasionados por el accionar policial, producto de las políticas de seguridad sostenidas por Mayol.