¡¡Basta de persecución a lxs trabajadorxs!!

A fines de diciembre pasado, Cristian Luna, Secretario General del Sindicato Tucumano de Enfermeros (SiTE), fue arbitrariamente apartado del cargo que desempeñó durante 12 años en el Hospital Centro de Salud (rebajandole significativamente sus ingresos), y ahora es forzado a un traslado a un CAPS, en el interior de la provincia, lo que constituye una medida injustificada e ilegal.

Esta medida desesperada, pergeñada por las autoridades del Hospital, el Ministerio de Salud, y su Ministra Roxana Chahla; que se encuentra amparada por el Gobierno Provincial, es muestra de una clara persecución política, que pretende socavar la organización de los trabajadores, sancionando a dirigentes que promueven la libertad sindical y la independencia política de los sindicatos. Es que el brutal ajuste que implica el desmantelamiento del Sistema Público de Salud, solo es posible con represión y la persecución política, y con la complicidad y el silencio de las burocracias y de las Centrales Sindicales. En este sentido entendemos que las acciones contra Cristian Luna tienen como trasfondo un sentido disciplinatorio y ejemplificador para los profesionales de la salud que resisten al ajuste en Tucumán, a la par de que en lo inmediato, este traslado, lo aísla de sus compañeros lo que lo condiciona negativamente su actividad gremial, función para la que fue electo.

La defensa permanente de los derechos de lxs Enfermerxs, la defensa de la salud pública y la independencia política, son motivo de persecución por parte del gobierno de Manzur. Es que el SiTE viene desarrollando, desde hace tiempo, una importante denuncia de la CUS y el desmantelamiento del la Salud Pública, además de que el sindicato participa activamente en otras medidas que llevan adelante distintas organizaciones sociales, siempre que estas breguen por la defensa de los derechos de los trabajadores en conjunto.

Repudiamos el acoso, la persecución, y el desplazamiento de nuestro compañero Cristian Luna y exigimos su inmediata reincorporación a su antiguo puesto de trabajo.

Los militares primero secuestraron a su padre, después a su bebé

En 1977 Estela, que en ese momento tenía 15 años, quedó embarazada y se fue a vivir con una tía al pueblito tucumano de El Palomar, donde volvió a sufrir el accionar de los represores.

Un suboficial del Ejército que se identificó como Mario Rodríguez le propuso criar a su hijo con la condición de que se fuera a vivir con él a su domicilio y, aunque ella en un primer momento se negó, finalmente aceptó porque el hombre le prometió que no se lo iba a quitar.
“Me llevó a Mendoza y después a Rosario de la Frontera donde tuve mi bebé”, recordó la mujer, quien tras el parto no volvió a ver a su hijo, al que sigue buscando luego de radicar una denuncia en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). Fuente:

Belén en libertad: “Es un triunfo del movimiento de mujeres”

“La verdad es que estamos muy contentas e ilusionadas. La marcha del 12 ha sido muy contundente y permite esta liberación, que todavía no se concretó por trámites burocráticos. La demanda de apelación sigue así que nuestra lucha no cesa hasta que se anule su condena y quede absuelta definitivamente”.
“Lo que conseguimos es una libertad bajo caución. El tribunal sigue teniendo aquellos 90 días hábiles para resolver, así que tiene tiempo hasta octubre. Esperamos que la anulación de la condena sea inmediata”, aseguró Disatnik.
“Estamos muy contentas con esta libertad que es un gran triunfo del movimiento de mujeres organizadas en la Mesa por la Libertad de Belén en Tucumán y en todo el país. La lucha del movimiento es la que consigue estos triunfos. Esperamos que mañana pueda ser liberada. Ella está muy ansiosa y muy preocupada porque lleva mucho tiempo presa. A la vez está muy fuerte. Esto le pasó por ser joven, pobre y mujer, y por haber confiado en el hospital público, pero Tucumán es la única provincia que no adhirió al Programa de Salud Sexual y Reproductiva”, dijo la integrante de la Casa de las Mujeres Norma Nassif.
Visiblemente emocionada, Disatnik contó que el viernes pasado en Tucumán “hubo una gran movilización de cerca de seis cuadras. Lo que le pasó a Belén es lo que les pasa a miles de jóvenes que van al hospital público y pasan por estas situaciones. Este caso seguramente nos va a dar un gran impulso para seguir luchando por estas cosas”, concluyó.

Un policía de Tucumán es filmado mientras tortura a un chico detenido

Se hace así referencia a las imágenes de reciente trascendencia pública que muestran los actos de violencia institucional cometidos por un funcionario policial de la Provincia de Tucumán, en principio ocurridos en una comisaría de la Unidad Regional Norte aproximadamente cuatro meses atrás.
Las imágenes difundidas muestran un joven esposado que es increpado por un policía uniformado, quien le quita las esposas y le propina cachetazos en la cara, le sacude fuertemente la cabeza tirándole del cabello, lo increpa a pelear y le comprime la cabeza entre sus manos. De acuerdo a las palabras del agente policial que se escuchan, las agresiones serían una suerte de “castigo informal” por comportamientos previos.

Aun cuando la Procuración Penitenciaria de la Nación tenga sus competencias de control originarias respecto del régimen federal, la promulgación de la Ley 26.827 creando el Sistema Nacional de Prevención de la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes la ha reconocido como parte integrante del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura, ampliando así sus competencias, exigiendo en consecuencia la manifestación enérgica de repudio y la alerta sobre la persistencia de la violencia policial. Respecto de la regularidad de las prácticas vejatorias cometidas por fuerzas de seguridad locales, la noticia recuerda los hechos cometidos un año atrás por la misma Policía de Tucumán registrados en este video (link), y previamente en la Provincia de Salta (link), San Luis (link) y Mendoza (link).

El video, es posible concluir, no muestra un hecho aislado, ajeno a las prácticas de los agentes de seguridad, sino que es un ejemplo –aunque visibilizado- de los sucesos cotidianos en los lugares de privación de libertad de nuestro país, tal como esta Procuración Penitenciaria lo constata y denuncia en sus Informes Anuales y en diversos intervenciones, presentaciones judiciales y documentos institucionales (por ellos, ver www.ppn.gov.ar).