Revivir el horror

La sala está llena. Todos/as dispuestas para empezar la segunda audiencia. Hoy declaran familiares y se siente será una jornada intensa. Ingresan los jueces. Estamos todos menos los imputados y uno de sus abogados, Gonzalo Alba. Esperamos. Matías Giuglietti (30 años) ya está sentado en el banquillo de los acusados. La puerta del costado por donde entran se abre, esposados ingresan a la sala: Brian Carrizo (25 años), Alexis Eva (38), Alberto Donza (42 años), Sergio Rodas (54) y Carolina Guevara (28 años). Una de las policías que los custodia acaricia el brazo de Guevara, como sacándole un pelo del saco. Sonríen. Se sientan. Inicia la audiencia.

Los lugares se respetan. A la izquierda, atrás de la querella familiares de las víctimas, a la derecha, atrás de la defensa, familias de los imputados. Los de la derecha escuchan cada testimonio y parecen no inmutarse, excepto una piba joven que mira para abajo de vez en cuando, denota incomodidad. El ex comisario parece no haber descansado, bosteza una y otra vez en las poco más de tres horas de audiencia. Los de la izquierda, con las caras de los pibes en las remeras, lloran la mayor parte del tiempo. La sala revive en cada testimonio el horror del 2 de marzo de 2017.

En la audiencia de hoy las familias pudieron dar testimonio de cómo vivieron y cómo se enteraron de lo que sucedía en la comisaría primera de Pergamino aquel 2 de marzo. En las declaraciones se repitieron algunos puntos que echan claridad sobre varias cuestiones: todas las familias que se comunicaban por celular con los pibes recibieron esa tarde mensajes de auxilio “vengan, hagan quilombo en la puerta que la policía nos mata”; los policías presentes esa noche, hoy imputados de abandono de persona seguido de muerte, tenían una actitud tranquila y ninguno de ellos estaba “tiznado” (manchados de hollín); algunos familiares llegaron antes que los bomberos y vieron humo que salía del patio de la comisaría primera; durante casi dos horas las familias fueron llegando a la puerta de la dependencia policial y no recibieron información sobre qué pasaba con los pibes, por el contrario, un oficial de apellido Hamué iba y venía y aseveraba que todo estaba bien; los medios de comunicación difundieron la noticia de 7 fallecidos, incluso sus nombres, antes de que un oficial de nombre Julio saliera a la puerta de la primera a gritar “como si fuera una lotería” los nombres de las siete víctimas; que un cordón no dejaba ingresar a nadie y que esa noche reprimieron.

Juan Carlos Pizarro y Milagros Pizarro son el padre y la hermana de Franco Pizarro. Ambos recibieron mensajes suyo pidiendo se acerquen a la comisaría. Cuando llegaron, también hablaron con Hamué, y a ellos también les dijo que se quedaran tranquilos, que todo estaba bien, que en un rato sacarían a los pibes. Milagros afirmó que esa noche pudo ver a Matías Giuglietti y a Carolina Guevara y como todos los testimonios coincidieron en que ninguno estaba manchado de hollín. También ellos escucharon el nombre de Franco entre los fallecidos.

“Esa tarde llamé varias veces a la comisaría, pero no me atendieron”

La primera en declarar fue Silvia Rosito, la madre de Fernando Latorre. Con su campera de Justicia x los 7, juró decir la verdad y empezó contando cómo se enteró ese 2 de marzo:

Un llamado de una amiga la alertaba que prendiera la tele, que algo pasaba en la comisaría de Pergamino. Que se apure. Al llegar ve a Alicia Pizarro (la Mamá de Franco Pizarro) y a Cristina Gramajo (madre de Sergio Filiberto) que le decía “tengamos fe que todo va a estar bien”.

Silvia, al igual que varias de las familias de los pibes, se enteró a través de la televisión de la muerte de su hijo. Al llegar a la puerta de la comisaría, su marido le dio la peor de las noticias: en la tele habían nombrado a los fallecidos y entre ellos estaba Fernando. Fue el último nombre de la lista que ese 2 de marzo gritaron en la puerta de la dependencia policial.

Al día siguiente, volvió a la comisaría primera a buscar explicaciones y Donza (ex comisario), que salía, le ofreció un café y le preguntó si necesitaba asistencia psicológica. Después se fue, diciendo que volvía al rato. Entonces habló con Alexis Eva. Relató el diálogo

-¿Cómo no pudieron abrir ese candado?
-Y, señora, no se pudo

Eva agacha la cabeza. Silvia relata que nunca hubiera hablado con Eva porque sabía que era ese Eva el que los amenazaba con una faca a los chicos y les decía “los voy a matar y voy a decir que se mataron entre ustedes”. Pero ella lo confundía con Giuglietti. Eva era Giuglietti, y Giuglietti era Eva en su cabeza.

Relató también que los últimos días lo vio a Fernando nervioso y enojado. Que quería que lo trasladen. Que Fernando le decía que la policía era una mierda, que no los dejaba pasar ni siquiera agua. Que ella no quería que lo trasladen, porque iba a ser más difícil llevarle las cosas, que la comisaría primera estaba cerca, y que si a él le pasaba algo ella iba a correr enseguida. Y terminó: “y corrí para verlo muerto”. La prima, la tía, la abuela y la pareja de Fernando la escuchan. Todas lloran.

Carla, abogada querellante de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), habilitó un lugar para que cada familiar pueda contar lo que quiera de los pibes. “Fernando es mi hijo, es mi vida, y voy a luchar hasta el último aliento, como hice desde que lo tenía en la panza. Si se equivocó, de alguna manera lo estaba pagando. Fue condenado a pena de muerte y por toda la sociedad. Merecía la oportunidad de vivir.”

“No me voy a hacer cargo de esta masacre”.

A Jorgelina Ferreyra su hijo Federico Perrotta le mandó dos mensajes de auxilio. Fue una de las primeras en llegar esa tarde a la comisaría, incluso antes que los bomberos. Cuando llegó un médico de la policía de apellido Jaume salía de Dorrego 654 y lo escuchó decir “no me voy a hacer cargo de esta masacre”. Mientras declara todos los imputados miran al fiscal menos Brian Carrizo que mantiene su mirada fija en la testigo mientras masca chicle. “Fede vivía conmigo y su hermana, hacía changas, tenía dos hijos, Pía y Ian” responde a la pregunta de quién era. Se quiebra, no puede seguir y sale. Las familias de la derecha inconmovibles al relato desgarrado.

“No se encontraron las llaves, señora”

El día anterior a la masacre, habían hecho la pericia socioambiental en la casa de Cristina Gramajo, madre de Sergio Filiberto. Se había solicitado el arresto domiciliario del Fili, como lo conocen todos, tenía afecciones de salud por las que muy probablemente la semana de la masacre iba a ser trasladado a su casa bajo la modalidad de prisión domiciliaria. Cristina fue una de las últimas madres en llegar, cerca de las 20:00. Ya lloviznaba luego del agobiante calor de todo el día.

La familia Filiberto se enteró de la noticia cuando Rocío, esposa de Diego y cuñada de Andrea, los llama a ambos. Unos minutos antes había escuchado en la radio que había un motín en la comisaría primera. Andrea avisó a Cristina que, como todos los días a esa hora, estaba preparando la comida para llevarle a Sergio. Porque ni eso le garantiza el Estado a quienes están privados/as de su libertad.

Andrea y Cristina llegan casi juntas. Estacionan. Cristina, sin dimensionar aún el hecho, atina a bajar del auto la bolsa con la cena. “Deja la comida mami, hay siete muertos”

Andrea trabaja en la Fiscalía del Fuero Penal Juvenil y de camino se había enterado por un audio de un grupo de whatsapp del trabajo “si alguno puede que se acerque a la comisaría, hay ocho muertos”.

Diego, cuando recibió el llamado de su esposa dejó todo y fue andando “como un loco”. Llegó volando. Su abuela lo había llamado desde Tucumán avisando que Sergio Filiberto estaba entre los muertos. En la puerta, algunos familiares les decían que a Sergio lo habían trasladado al hospital porque no estaba bien. Cristina quería correr allí. Andrea y Diego esperaban una respuesta oficial. Ya sabían que había muertos pero todavía, cerca de las 20:00 nadie decía los nombres. “Todos teníamos dos opciones, o nuestros hijos estaban muertos o eran sobrevivientes” declaró Cristina Gramajo conmovida.

Andrea le preguntó a todos los oficiales que conocía, por su trabajo, esa noche si su hermano estaba en la lista de las víctimas. El último intento lo hizo con Mauro Chida, otro oficial que salía de la departamental, al lado de la comisaría. “Chida se vuelve y sale con Gastón Tolosa, otro oficial y Pablo Ferreyra, compañero mío del trabajo que nos dice que nos sentemos” para confirmarles la peor de las sospechas: Sergio Filiberto estaba entre los fallecidos.

Cristina se fue porque le pidieron que busque el documento de Sergio, al regresar Hamué, el policía al que casi todos los testigos refirieron hoy, la hizo pasar para entregar el documento. Se encontró entonces con Brian Carrizo y Sergio Rodas, con la tele prendida. “No se encontraron las llaves, señora” fue lo único que le dijeron.

En su testimonio, Diego remarcó las condiciones de precariedad absoluta que se vivían en la comisaría. Su hermano durmió un tiempo en el pasillo, en una colchoneta estilo gimnasio, abajo de una ventana que da al patio interno que solo tenía rejas. No había duchas, se bañaban con un chorro que caía desde un agujero del techo que habilitaban los policías. También contó, al igual que sus familiares, que a Sergio no le entregaban la medicación debidamente. Cristina le llevaba todas las noches la cena y sus pastillas pero muchas veces no le llegaba. Andrea fue más específica en este punto “Sergio en sus cartas nos decía que la medicación de las 20:00 no le llegaba”.

Gonzalo Alba, uno de los abogados defensores, sólo tuvo preguntas para la familia Filiberto. Insistió en preguntarles sobre qué medicación le entregaban a Sergio y cuál le faltaba.

Andrea rompió en llanto al recordar al Fili. Llanto muchas veces contenido por quien siempre se mostró fuerte. Los tres recordaron las cartas con las que se comunicaba Sergio, que era un amiguero, que siempre tenía una sonrisa. Que les decía que los amaba y que quería cambiar. Dar un giro de 180 grados, salir adelante. Que era fanático de La Renga y amante de Douglas Haig (incluso su firma decía el nombre del club pergaminense).

También relató el hostigamiento que sufrieron luego de la masacre por parte de la fuerza policial. Puntualmente se refirió a que un oficial de apellido Lucero, el día posterior a la masacre publicó una foto con la leyenda “asi comienza la guardia en la Comisaría primera”.

La sala hoy estuvo dividida en dos, espacial y emocionalmente. A la izquierda, el dolor y la bronca se calmó con abrazos constantes. A la derecha los rostros permanecieron inconmovibles ante los relatos de cada uno/a de los testigos/as. Una pregunta quedó resonando en la sala y la hizo Diego Filiberto en la última declaración del día cuando expresó “no entiendo cómo se llegó a este punto”. La inhumanidad no cabe en la cabeza. Nadie puede entender cómo ninguno de los seis ex policías presentes ese día no abrió el candado de acceso a las celdas ante los ruegos desesperados de los pibes por seguir viviendo.

**Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente y Cítrica. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com

5/9 – Todos a Tribunales de San Martín por la libertad de Ángel Bramajo

5/9 - Todos a Tribunales de San Martín por la libertad de Ángel Bramajo5/9 – Todos a Tribunales de San Martín por la libertad de Ángel Bramajo

(APL) Familiares y Amigos convocamos a movilizarnos al Juzgado N° 5 de Tribunales de San Martin este jueves 5 de setiembre, para acompañar a la familia de Ángel Bramajo, quien se encuentra cumpliendo prisión preventiva hasta el día de la fecha, por la causa armada durante el homicidio del joven músico Diego Cagliero a manos de la Policía Bonaerense en Martín Coronado. La concentración se realizara a partir de las 10 horas en los tribunales de San Martin. Desde 19 de mayo, Ángel está detenido, imputado por el supuesto robo que originó el operativo policial en una causa armada tras el asesinato. Su abogado denunció graves irregularidades en la investigación y pidió que se revoque la prisión preventiva. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) presentó una nota ante la sala II de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Martín para acompañar el pedido de la defensa. Toda nuestra solidaridad con esta lucha.Contacto: Fede Florimonte: 1123668190.

¿Nadie tiene la culpa?

Cualquier persona que llega a Pergamino se entera. Un pasacalle anuncia que hoy lunes 2 de septiembre empieza el juicio por la masacre sucedida hace exactamente 30 meses, el 2 de marzo de 2017 en la Comisaría Primera, ex centro clandestino de detención.

Son las 6 de la mañana, en un día hostil, de frío y lluvia en Pergamino. La jornada arranca temprano porque hay que garantizar que la callecita que está frente al Poder Judicial de Pergamino, en la Plaza San José, no sea ocupada por autos que suelen estacionar allí. Ahora ese lugar lo ocupa el gacebo de Justicia x los 7, circula el mate. Las banderas con las caras de los siete pibes: Federico Perrotta, Alan Córdoba, Juan José “Noni” Cabrera, Sergio Filiberto, Fernando Latorre, Jhon Claros y Franco Pizarro presentes.

Para quien llega de otros lados, es fácil identificar a las familias de los siete pibes. Todas llevan en sus pechos las caras de los chicos estampadas en sus remeras. A medida que van llegando, se multiplican los abrazos y siempre alguna lágrima.

La sala de audiencia es pequeña, sabiendo que quedaría gente afuera, las familias de las víctimas habían elevado un pedido para que el juicio se desarrolle en el Concejo Deliberante de la ciudad (donde se llevaron a cabo juicios de Lesa Humanidad). A ese pedido se opuso la defensa policial y fue negado por el tribunal alegando que “no tenían forma de garantizar la seguridad”.

Una enorme fila se arma de pronto en el pasillo. La custodia la Policía Federal Argentina. Las familias de los pibes se aprestan para entrar. Un integrante del colectivo Justicia x los 7 intenta organizar “las familias para adelante. Compas, quedan 8 lugares y faltan los familiares de Noni y de Alan y tienen que entrar las familias de todos”. También se preocupan porque la prensa tenga su lugar. La difusión de esta instancia es fundamental.

Hay solo 30 lugares disponibles y son 7 víctimas. Muchas/os quedan afuera de la sala de audiencias. A la izquierda los familiares de las víctimas, a la derecha las familias/allegados de los seis imputados. La sala explota. La prensa parada al fondo. Tres oficiales fuertemente armados se instalan en el límite entre que termina el público e inicia el espacio donde están los jueces y los/as abogados/as de las partes. Ingresan los imputados. Primero Alberto Donza, el ex comisario que estuvo más de un año prófugo entra con una sonrisa, guiña un ojo y saluda con un beso a sus abogados. Con los seis presentes en la sala, la gente se para, ingresan los jueces y comienza la audiencia algunos minutos más tarde de las 10:00.

El presidente del tribunal hace su primera intervención: además de avisar que no habrá sonido amplificado, advierte “acá se van a escuchar muchos testimonios y cosas que no van a gustar… exijo el mayor de los respetos y cualquiera que haga algún comentario o exclame algo será expulsado de la sala”.

Los lineamientos generales

El 2 de marzo de 2017 Federico Perrotta, Alan Córdoba, Juan José “Noni” Cabrera, Sergio Filiberto, Fernando Latorre, Jhon Claros y Franco Pizarro murieron quemados y asfixiados encerrados en la celda 1 de la comisaría 1° de Pergamino. En la tesis que sostuvo el fiscal Nelson Mastorchio en la lectura de sus lineamientos destacó el factor tiempo. Por un lado, el tiempo que hubo entre que ‘comenzó el primer foco ígneo y que se produjo la muerte de los chicos’. Por otro, el tiempo entre que llegaron los bomberos y que pudieron actuar. En los dos casos, el tiempo fue mayor que el que cualquier cuerpo puede resistir, inhalando humo y habitando el fuego en carne propia. Por esta y otras razones es que el fiscal advierte que estos policías cometieron el delito de “abandono de persona seguida de muerte”. En síntesis, la fiscalía sostiene que los policías presentes esa noche no hicieron nada por apagar el fuego, desoyeron los gritos de auxilio que se escuchaban hasta afuera y cuando los bomberos llegaron, alertados por una dependencia vecina, obstaculizaron su trabajo. La llave que abría la puerta-reja del acceso a las celdas no apareció durante 20 minutos. El fiscal asegura que probará que esa noche del 2 de marzo había dos juegos de llaves en poder de los ex policías Alexis Eva y Alberto Sebastián Donza.

Siguió el turno de las partes querellantes (o “bloque acusador” como lo llamó el presidente del tribunal). En primer lugar se presentó Maximiliano Brajer, representante legal de la hija de Fernando Latorre, quien adhirió en términos generales a la acusación que hizo el Fiscal y concluyó “los policías violentaron la función que era inherente a su responsabilidad”.

Continuó Carla Ocampo Pilla, de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), organismo que representa a las familias de Sergio Filiberto, Fernando Latorre, John Claros, Alan Córdoba y Franco Pizarro, en este último caso junto al Dr. Juan José Giame. En la lectura de sus lineamientos aseguró que los siete chicos “fueron engomados (encerrados) a un horario que no era el habitual”, que “una vez iniciado el fuego, los policías presentes esa noche clausuraron las puertas de acceso a los calabozos”, que “se inicia la protesta con un fuego pequeño y los policías se asomaban sin hacer nada” y que “en un momento sacan a Brian Carrizo, que era de imaginaria de calabozos (encargado de recorrer los pasillos de las celdas) y luego cierran la puerta de acceso a los calabozos, que debería haber permanecido abierta”, que unos minutos más tarde “ingresaron para trasladar a dos internos”, que “los pibes empezaron a arrojar pedazos de colchón cada vez más grandes y que todos los internos, los de la celda 1, los de la celda 3 y los de la celda 6 empezaron a gritar y a rogar al personal policial que los salven”, que “entre el primer foco ígneo y el último pasaron más de cuarenta minutos y que “al día de hoy se desconoce quién hizo el muy tardío llamado a los bomberos”.

Luego, Margarita Jarque, también de la CPM, presentó, a modo de contextualización de lo que significó esta masacre un análisis más general que la Comisión viene realizando hace ya 20 años sobre la situación precaria y peligrosa de las cárceles, seguido de un análisis más político sobre el rol que tienen las instituciones de encierro, la forma sistemática de operar de las fuerzas de seguridad, y la vulnerabilidad de la juventud más marginada por la sociedad, los y las pobres. Aseveró que “el trato al que están sometidas las personas privadas de su libertad está atravesado por la inhumanidad y el desprecio total a la vida”. También destacó que en el presente juicio se van a intentar probar las responsabilidades inmediatas de esta masacre, pero que no descartan que en el transcurso del juicio oral se produzcan pruebas que permitan avanzar sobre las responsabilidades políticas.

Y citó, para cerrar, lo que las madres le han dicho en varias oportunidades: “nosotras encontraremos un poco de reparación en la justicia, nunca total, porque a nuestros hijos no nos los devuelve nadie. Queremos que se haga justicia y que esto no vuelva a ocurrir nunca más”.

Por último, la Dra. Jaquelina Conti, quien representa a la familia de Juan José Cabrera y el Dr. Ramiro Llan de Rosos, quien patrocina a la madre de Federico Perrota, adhirieron a lo expuesto anteriormente, tanto por la fiscalía como por las demás partes de la querella

La defensa de los policías

Comenzó exponiendo sus lineamientos el abogado Carlos Torrens que intentó presentar a su defendido el ex Comisario Alberto Sebastian Donza, quien permaneció prófugo de la justicia durante más de un año, como un “defensor de la vida humana”, haciendo referencia a que previo a la masacre, había elevado distintos pedidos de quince colchones ignífugos. Cabe preguntarse por qué si, tal como afirmó el defensor, “es indudable la importancia por la vida humana de mi defendido” esa noche Donza no entregó las llaves a los bomberos.

Torrens concluyó sosteniendo que no hubo dolo en el accionar de su defendido y que en tal caso podría tratarse de un delito culposo.

Por su parte Gonzalo Alba, defensor de los ex policías Brian Carrizo, Alexis Eva, Matías Giulietti, Carolina Guevara y Sergio Rodas manifestó con un tono soberbio y enérgico que “va a quedar demostrada la absoluta inocencia de mis 5 defendidos”, a la vez intentó justificarlos diciendo “esto de harás lo posible por salvar la vida del otro, esta lógica más elemental que implica que al primer foco ígneo uno lo que tiene que hacer es abrir todas las rejas como si estuviéramos hablando de un jardín de infantes”.

A las 11:10 de la mañana finalizó la primera audiencia del juicio por la masacre de Pergamino. Ya en la calle, en las puertas del poder judicial Silvia Rositto, madre de Fernando Latorre, no contuvo más el grito: Federico Perrotta ¡Presente! Alan Córdoba ¡Presente! Noni Cabrera ¡Presente! Sergio Filiberto ¡Presente! Fernando Latorre ¡Presente! Jhon Claros ¡Presente! Franco Pizarro ¡Presente!

Conferencia de Prensa

Al finalizar la jornada se realizó una conferencia de prensa donde los/as abogados/as dieron sus impresiones. También tomaron la palabra las madres. Cristina Gramajo, la mamá de Sergio Filiberto expresó “Justicia completa no vamos a tener, porque a nuestros hijos no nos lo devuelve nadie, Justicia sería que no caiga ningún pibe más en manos del Estado” y remarcó la importancia de tener un colectivo por detrás que sostiene esta lucha y que “mientras estábamos velando a nuestros hijos se autoconvocaron y salieron a la calle”

Alicia, la mamá de Paco Pizarro habló en llanto “me sentí muy mal recién adentro cuando vi que sus asesinos entraron sonriendo. No puedo más” y siguió el papá de Paco “yo el Domingo lo espero en mi casa como lo esperaba todos los días”.

**Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente y Cítrica. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com

Una multitud acompañó la primera audiencia

El 2 de marzo de 2017, Sergio Filiberto, Fernando Latorre, Alán Córdoba, John Claros, Franco Pizarro, Juan José Cabrera y Federico Perrota murieron asfixiados y quemados, encerrados en la celda 1 de la comisaría 1° de Pergamino. Durante la lectura de los lineamientos del juicio, el Ministerio Público Fiscal y particulares damnificados, a través de sus abogados, señalaron que intentarán probar que los policías que estaban de servicio ese día no hicieron nada por apagar el fuego, desoyeron los gritos de auxilio, demoraron en llamar a emergencia y, finalmente, obstaculizaron la labor de los bomberos.

Durante el juicio, que está previsto se extienda hasta mediados de octubre, el Tribunal Oral en lo Criminal N 1 de Pergamino deberá evaluar las pruebas y juzgar la responsabilidad penal de los ex policías bonaerenses Brian Carrizo, Alexis Eva, Matías Giulietti, Carolina Guevara, Sergio Rodas y el entonces comisario Alberto Donza —que estuvo 14 meses prófugo — imputados por abandono de persona seguido de muerte. Todos fueron desafectados de la fuerza y están con prisión preventiva; sólo Eva y Donza esperan el juicio en prisión, el resto está con arresto domiciliario.

Los 7 pibes

*Para reconstruir las historias de los siete pibes se utilizaron como fuentes de información el libro de Leandro Albani “No fue un motín. Crónica de la masacre de Pergamino” (Editorial Sudestada), el Dossier realizado por la Agencia Paco Urondo y FM La Caterva en septiembre de 2017 y charlas con familiares y allegados a las víctimas.

*Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente y Cítrica. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com.

2/9- 16 horas: Conferencia de prensa de “Justicia x los 7” y Adolfo Pérez Esquivel.

El 2 de marzo de 2017 se produjo un incendio en la celda 1 de lo que en ese momento era la Comisaría 1° de Pergamino. Allí fueron asesinadas 7 personas por el deliberado accionar criminal de la policía. Comenzado el incendio los policías tardaron 40 minutos en llamar a los bomberos, cerraron las llaves de agua de los calabozos, no utilizaron los matafuegos y “perdieron” la llave de una de las puertas que podría haber salvado la vida de esos chicos, entre otras cosas.

Los acusados en este juicio son los 6 ex policías asesinos que estaban de turno ese día: Alexis Eva, Brian Carrizo, Carolina Guevara, Matías Giulietti, Sergio Rodas y Alberto Donza (que estuvo prófugo durante 400 días).

Es importantísima la presencia y el acompañamiento de toda la sociedad en general durante este proceso judicial para sentar un precedente en nuestra ciudad y ponerle un freno a la represión estatal.

Alan Córdoba, Federico Perrotta, Fernando Latorre, Franco Pizarro, John Claros, Juan José Cabrera y Sergio Filiberto PRESENTES!

Conferencia de prensa de “Justicia x los 7” y Adolfo Pérez Esquivel.

El 2 de marzo de 2017 se produjo un incendio en la celda 1 de lo que en ese momento era la Comisaría 1° de Pergamino. Allí fueron asesinadas 7 personas por el deliberado accionar criminal de la policía. Comenzado el incendio los policías tardaron 40 minutos en llamar a los bomberos, cerraron las llaves de agua de los calabozos, no utilizaron los matafuegos y “perdieron” la llave de una de las puertas que podría haber salvado la vida de esos chicos, entre otras cosas.

Los acusados en este juicio son los 6 ex policías asesinos que estaban de turno ese día: Alexis Eva, Brian Carrizo, Carolina Guevara, Matías Giulietti, Sergio Rodas y Alberto Donza (que estuvo prófugo durante 400 días).

Es importantísima la presencia y el acompañamiento de toda la sociedad en general durante este proceso judicial para sentar un precedente en nuestra ciudad y ponerle un freno a la represión estatal.

Alan Córdoba, Federico Perrotta, Fernando Latorre, Franco Pizarro, John Claros, Juan José Cabrera y Sergio Filiberto PRESENTES!

Johana Monzón y las cárceles de mala muerte

Johana necesitaba y pedía hacer actividades recreativas, cursos, pedía salir del pabellón para ocupar su tiempo y no pensar y el departamento tratamental resocializador que esa es la función que debe ocupar, no la escuchó, la trató como una drogadicta depresiva, “Joha” fue excluida de toda actividad. Ella una más, “víctima de este encierro torturador, de este S.P.B a cargo del cuidado, custodia y tratamiento al interno, una vez más deja a un ser humano desprotegido de derecho inalienable como es la “salud”, pagando su delito como manda la ley; ahora bien la ley no cumplió con Johana Monzón.

Johana no está más, es una más, víctima del estado, ella esperó el momento de silencio a las 5 am del día domingo para finalizar con su vida. Pedimos en consecuencia que los controladores del S.P.B., llamado “Ministerio de Justicia”, a cargo de funcionarios preparados, entrenados para cuidar a personas y no objetos como somos tratados por el sistema (que nos encierra); Poder Judicial ( que nos condena); Estado ( el que debe velar por nuestras vidas, garantizar derechos). Desde adentro repudiamos el ensañamiento del estado, desde adentro que se investigue por Johana y por el resto de las víctimas del lado oscuro “cárcel”, desde adentro pedimos libertad.

«Política de Estado»

En nuestra región, sede de la jefatura política de la Policía Bonaerense, se han sucedido más de 600 casos de muertes a manos de las fuerzas represivas en el gobierno de Daniel Scioli, y más de 220 en la gestión de María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo, cuyo punto culmine son las masacre de Pergamino, San Miguel del Monte y Esteban Echeverría. Llamamos a los familiares de las víctimas a organizarse para seguir reclamando justicia y denunciar la responsabilidad política de los gobernantes en estos crímenes de Estado. En La Plata marcharemos para decir: Basta de gatillo fácil/Ni unx pibx menos. Ni una bala más. El estado es responsable/Basta de torturas y muertes en cárceles, comisarías, institutos de menores y otros lugares de detención/Basta de desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y causas armadas./ Trabajar no es delito. Basta de represión a manterxs, vendedores ambulantxs y artesanxs. Fuera la policía de nuestras plazas./ Libertad a lxs presxs por luchar./ No a la reforma del código penal y la implantación de la “doctrina Chocobar”.

La crisis y las víctimas del sistema penal que nadie quiere ver

En diciembre de 2018, había 48.615 personas detenidas en cárceles, alcaldías, comisarías y monitoreo electrónico. En julio de 2019, 50.500. Este es un nuevo récord y la tasa de prisionización también es la más alta de la historia. El correlato directo de esta política criminal es el sobre-encarcelamiento: la sobrepoblación en cárceles es del 113%, en comisarías del 310%; es decir, personas que duermen en el suelo o se turnan para dormir.

A su vez, la sobrepoblación y el agravamiento de las condiciones de detención generan condiciones de posibilidad para las violaciones a los derechos humanos en el encierro. Los malos tratos y las torturas se registran de manera regular bajo el amparo de la impunidad judicial y el silencio político. En 2018, a partir de las entrevistas que se realizan durante las inspecciones a los lugares de encierro o las denuncias recibidas por familiares de personas detenidas, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) relevó 12.421 hechos de tortura.
Estas políticas de mano dura que, supuestamente, solucionarían los problemas de seguridad pública siguen demostrando su fracaso año tras año. El único resultado que dejan es la consolidación del sistema de la crueldad: una forma de gobierno de las poblaciones más vulnerable — pues la mayoría de las víctimas son pobres, acusados de delitos menores e, incluso, falsamente acusados—que naturaliza la violencia estatal y la muerte.
Las masacres ocurridas en estos últimos años son los ejemplos más dramáticos de esos resultados que se pretenden mostrar: primero fue Pergamino, después Esteban Echeverría y hace pocos meses, Monte. Pero estos no son hechos aislados: son la consecuencia de una política que asume la muerte como resultado esperable. Sólo durante 2018, 339 personas murieron bajo custodia del Estado: 140 en cárceles, 180 en neuropsiquiátricos, 17 en comisarías y una en un centro cerrado para jóvenes.

Otras 120 personas murieron por uso letal de la fuerza; el 74 % tenía 30 años o menos y en el 68% de los casos los agentes de seguridad actuaron fuera de su horario de servicio. La letalidad del Estado también tiene su expresión de género: de estas 120 muertes, ocho son mujeres asesinadas por policías en el ámbito privado; de esos ocho casos, cinco fueron caratulados por la justicia como femicidio.

En el contexto de esta crisis estructural del sistema penal, y como ocurre cada año desde el 2004, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) presenta su Informe anual. El sistema de la crueldad XIII sobre lugares de encierro y políticas de seguridad, niñez y salud mental en la provincia de Buenos Aires.
La presentación será este miércoles 21 de agosto a las 10 horas en el Anexo de la Cámara de Senadores, avenida 7 esquina 49, La Plata. El acto público ocurrirá, a su vez, en el marco de una jornada con mesas de trabajo y reflexión de la que participaran educadores bonaerenses, integrantes de la Red de familiares contra la tortura y otras violencias estatales de la CPM, y trabajadores y trabajadores de organismos que gestionan acervos documentales sobre el pasado reciente.
Entre las actividades programadas, a las 14 horas en el auditorio de la CPM (calle 54 Nº 487), Mariana Franco presenta su libro El final del silencio. Dictadura, sociedad y derechos humanos. A esa misma hora, en la sala Hugo Cañón de la CPM, se realiza la mesa de trabajo “Archivos y justicia. Preservación de la memoria”.

Al mismo tiempo, en el Salón de los espejos de la Facultad de Derecho de la UNLP, se desarrollará el “Espacio de formación: monitoreo territorial de la violencia policial” con la participación de integrantes de la Red familiares de la CPM. Y en el edificio Karakachoff de la UNLP las mesas de trabajo sobre “Escuela: juventudes, género y exclusión”, “Trabajo, economía y sociedad” y “Derecho a un ambiente digno” con la participación de coordinadores que participan del programa Jóvenes y Memoria.

Por último, a partir de las 17:30 horas, los participantes podrán recorrer en el museo de la CPM (calle 9 Nº 984) la muestra multimedia Encierro, una exposición que, desde distintas miradas y registro, pretende formar un relato sobre las cárceles y las personas que las habitan. La muestra está integrada por el registro de las inspecciones de la CPM, la obra de destacados fotógrafos y fotógrafas, y poemas, imágenes y objetos de personas que estuvieron detenidas o de sus familiares.

La presentación del décimo tercer informe se realiza, además, en el marco de los 20 años de la CPM. Desde el 2002, el organismo despliega tareas de control y monitoreo de los lugares de encierro, y de las políticas de seguridad, niñez y salud mental. En todos estos años, la CPM realizó más de 1.500 inspecciones a cárceles, alcaidías, comisarías, centros cerrados para jóvenes y neuropsiquiátricos, y presentó 45 mil expedientes judiciales por torturas y otros tratos inhumanos o degradantes.

Ese trabajo sistemático realizado durante estos años convirtió, de hecho, a la CPM en el mecanismo local de prevención de la tortura y otros tratos degradantes. La autonomía del organismo respecto de los poderes políticos de turno ha constituido un rasgo fundamental para el desarrollo y la consolidación de este trabajo.