Marcha contra el Gatillo Fácil y la represión en La Plata

En nuestra región, sede de la jefatura política de la Policía Bonaerense, se han sucedido más de 600 casos de muertes a manos de las fuerzas represivas en el gobierno de Daniel Scioli, y otros centenares más en la gestión de María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo, cuyo punto culmine son las masacres de San Miguel del Monte, Pergamino y Esteban Echeverría. En La Plata la gestión del intendente Julio Garro ha militarizado la Plaza San Martín para impedir que la gente se la rebusque con un trabajo vendiendo ropa o comida para tratar de zafar de la crisis económica que viene desplegando Cambiemos.

Digamos basta a esta avanzada de hambre y represión. Llamamos a los familiares de las víctimas a organizarse

Juicio por la Masacre de Pergamino

Hace 2 años y medio que marchamos por las calles de Pergamino, que nos organizamos como colectivo, que nos abrazamos con otras luchas, que organizamos jornadas, que gritamos justicia. En este camino, logramos destrabar la versión oficial y de algunos medios y tuvimos que tomarnos el trabajo de humanizar a las víctimas y defender la memoria de los pibes, que fue muy pisoteada. En medio de todo esto, la justicia caratuló la causa como abandono de persona seguido de muerte, imputó y exoneró a los 6 policías. El camino fue largo, pero todavía no termina.
En el juicio, la defensa de los policías va a decir que ellos son víctimas, pero nosotros sabemos muy bien que esto no hubiese sucedido si no facilitaban las cosas, porque tuvieron la capacidad humana para decidir con libertad y decidieron: no abrieron el candado, no habilitaron el agua de la celda, cerraron las puertas que deberían estar abiertas, no usaron los matafuegos, no llamaron a los bomberos de inmediato, ocultaron las llaves, impidieron el trabajo de los bombero. Hubo una clara intencionalidad, tuvieron la voluntad y disfrutaron verlos morir. No fue un accidente, ni un hecho inesperado. En años anteriores a 2017 hubo tres incendios similares en la Comisaría Primera por condiciones de detención que nunca fueron modificadas: hacinamiento y sobrepoblación, falta de agua, falta de ventilación, falta de colchones ignífugos. Por todo eso, aunque ellos digan que son víctimas, nosotros decimos que Sergio Rodas, Brian Carrizo, Matías Giullietti, Carolina Guevara, Alexis Eva y Sebastián Donza son culpables.
El 2 de septiembre le pediremos justicia a una justicia injusta, porque nuestros pibes no van a volver, la angustia y el dolor de las familias no cesan y los casos de represión estatal siguen sucediendo. El vacío no lo vamos a llenar con una justicia ejemplar. Esperamos que la justicia siente un precedente pero, más que nada, que otros jóvenes no estén en peligro.
Es importante que nos acompañen porque no podemos dejar que se naturalice la represión estatal. La mayoría de los policías esperan su juicio en la comodidad de la prisión domiciliaria. Esto demuestra que las fuerzas de “in“seguridad son privilegiadas a la hora de dar cuenta de sus actos criminales, cuando no públicamente premiadas.

Entendemos que la represión contra lxs pibxs humildes es una política de Estado, y que solo podemos pararla teniendo presencia en las calles y en los tribunales. Por eso un juicio de esta índole es sumamente importante para defender la vida de nuestrxs jóvenes.
Necesitamos que estés, por los 7 y por la vida de todxs.

Exigimos: juicio y castigo para los asesinos. Jus7icia para Federico Perrotta, Alan Córdoba, Sergio Filiberto, Juan José Cabrera, Jhon Mario Claros, Fernando Latorre y Franco Pizarro.

Presentan el informe 2018 del Registro Nacional de Casos de Tortura

La profundización de las políticas de mano dura y la ausencia total de políticas de prevención, sanción y erradicación de la tortura siguen recrudeciendo la crisis del sistema carcelario y de seguridad. Todo esto ya fue denunciado en innumerables oportunidades y reconocido, incluso, por el Estado. También los organismos internacionales de derechos humanos reclamaron medidas para revertir esta crítica situación, pero nada hicieron. Estas graves violaciones de derechos humanos son parte de políticas diseñadas para provocar estas consecuencias y la responsabilidad es de los tres poderes del Estado.

Las cifras son alarmantes y crecen año tras año. En ese contexto, se presenta el informe 2018 del Registro Nacional de Casos de Tortura (RNCT) que, desde el 2010, realizan estos tres organismos públicos. El informe es el resultado del trabajo interinstitucional de inspecciones a los lugares de encierro de la provincia de Buenos Aires y del ámbito federal y del monitoreo de las prácticas policiales en el territorio.

En el marco de la presentación de este nuevo informe, el ex relator sobre tortura de la ONU Juan Méndez brindará la conferencia “El desafío de las democracias en la lucha contra la tortura. Visibilizar, registrar y denunciar las violaciones a los derechos humanos”. La exposición contará con los comentarios de Alcira Daroqui directora del GESPyDH y el procurador penitenciario nacional Francisco Mugnolo. La mesa será coordinada por el secretario de la CPM Roberto Cipriano García.

A pesar de la gravedad de estas cifras, son sólo un registro parcial, las violaciones a los derechos humanos son la regla permanente del sistema penal. La tortura es una práctica sistemática en los lugares de encierro y en el despliegue de las fuerzas de seguridad. Con diferentes modalidades e intensidades, persiste en el tiempo y se produce en todos los ámbitos de detención.

En las cárceles bonaerenses, se registraron 469 víctimas de 2.428 hechos de tortura; más del 70% son jóvenes, personas menores de 35 años. El aislamiento y la falta o deficiente atención de la salud son las prácticas más denunciadas. En este informe, además, se hace un relevamiento particular de otra denuncia recurrente: los traslados constantes que implican un alto nivel de rotación por distintas unidades penales y la permanencia por breves períodos de tiempo en cada una como forma de castigo.

Por su parte, en el sistema federal, 926 víctimas denunciaron 2.886 hechos de tortura y/o malos tratos; 6 de cada 10 víctimas son jóvenes, menores de 35 años. Las agresiones físicas y el aislamiento son los hechos más denunciados. El aislamiento produce un “encierro dentro del encierro” y expresa cabalmente la multidimensionalidad de la tortura. Justificado por las autoridades penitenciarias como “sanción” y como “protección”, es también aplicado como régimen de vida de los pabellones y forma parte de la rutina cotidiana de gestión de la cárcel.

Desde el 2015, el RNCT registra también las violaciones a los derechos humanos que ocurren en el despliegue de las fuerzas de seguridad en el territorio. Este año, se relevaron 986 hechos de torturas y/o malos tratos; más de la mitad ocurrieron en la provincia de Buenos Aires. Sólo en el territorio provincial, 114 víctimas denunciaron 550 hechos ejercidos, en su mayoría de la policía bonaerense, en tres instancias: aprehensión, traslado y detención en comisarías. Las agresiones físicas son las más denunciadas. En el ámbito federal, la situación es similar, 112 víctimas denunciaron 436 hechos de torturas y/o malos tratos; una de cada cuatro denuncias son por agresiones físicas.

La presentación del informe del RNCT y en ese marco la conferencia a cargo de Juan Méndez se realizará este jueves 8 de agosto a las 16 horas en el auditorio de la CPM, calle 54 N 487, La Plata.

«Impartir justicia, dar a cada uno lo que corresponde. ¿Qué le corresponde a un asesino? ¿Y a seis? ¿Cómo se paga una vida? ¿Y siete?»

Hace 883 días, en Pergamino, las fuerzas de inseguridad asesinaron a siete pibes en la Comisaría Primera. Hace 883 días que marchamos por estas calles, que nos organizamos como colectivo, que nos abrazamos con otras luchas, que organizamos jornadas, que gritamos justicia. En este camino, logramos destrabar la versión oficial y de algunos medios y tuvimos que tomarnos el trabajo de humanizar a las víctimas y defender la memoria de los pibes, que fue muy pisoteada. En medio de todo esto, la justicia caratuló la causa como abandono de persona seguido de muerte, imputó y exoneró a los 6 policías. El camino fue largo, pero todavía no termina.

Faltan 31 días para el juicio. El lunes 2 de septiembre, a las 10 hs, comienza el juicio oral y público por la Masacre de Pergamino, en Pinto 1251 (sede del Tribunal Oral Criminal N° 1 de esa ciudad).
Sabemos que en el juicio, la defensa de los policías va a decir que ellos son víctimas, pero nosotros sabemos muy bien que esto no hubiese sucedido si no facilitaban las cosas porque tuvieron la capacidad humana para decidir con libertad y decidieron: no abrieron el candado, no habilitaron el agua de la celda, cerraron las puertas que deberían estar abiertas, no usaron los matafuegos, no llamaron a los bomberos de inmediato, ocultaron las llaves, impidieron el trabajo de los bomberos… Hubo una clara intencionalidad, tuvieron la voluntad y disfrutaron verlos morir. No fue un accidente, ni un hecho inesperado. En años anteriores a 2017 hubo tres incendios similares en la Comisaría Primera por condiciones de detención que nunca fueron modificadas: hacinamiento y sobrepoblación, falta de agua, falta de ventilación, falta de colchones ignífugos. Por todo eso, aunque ellos digan que son víctimas, nosotros decimos que Sergio Rodas, Brian Carrizo, Matías Giulietti, Carolina Guevara, Alexis Eva y Sebastián Donza son culpables.
Esta es la última marcha que caminamos antes del juicio, dentro de 31 días le pediremos justicia a una justicia injusta, porque nuestros pibes no van a volver, la angustia y el dolor de las familias no cesan y los casos de represión estatal siguen sucediendo. El vacío que no lo vamos a llenar con una justicia ejemplar. Esperamos que la justicia siente un precedente pero, más que nada, que otros jóvenes no estén en peligro.
Por eso, creemos que este juicio no es el final, sino que inaugura una nueva etapa en nuestra lucha. Seguiremos en las calles denunciando, pidiendo que nos acompañen, solidarizándonos con otras luchas, exigiendo que se investiguen las responsabilidades políticas, gritando justicia con 7, para que esto no vuelva a suceder, que nunca más haya un PACO, FILI, FER, JHON, NONI, ALAN Y FEDE.
¡La justicia la hacemos día a día, en la calle, esta lucha es para siempre!