Libertad al artista Julio Báez, preso por realizar escultura de Santiago Maldonado

Libertad al artista Julio Báez, preso por realizar escultura de Santiago MaldonadoLibertad al artista Julio Báez, preso por realizar escultura de Santiago Maldonado

(APL) El escultor Julio César Báez, integrante del Frente de Artistas del Borda y colaborador de diversas agrupaciones de derechos humanos, entre ellas Madres de Plaza de Mayo -Línea Fundadora, fue detenido el pasado 20 de julio, cuando realizaba una escultura callejera en homenaje a Santiago Maldonado, a poco de cumplirse el segundo aniversario de la desaparición del joven que participaba de una protesta por la causa mapuche. Vecinos de Temperley se movilizaron días atrás a la Comisaría 3° de esa localidad para exigir la liberación del plástico, pero este sigue en un calabozo. «Lo queremos afuera. El lugar del artista es en su trabajo con el arte, en su taller con su obra en la calle, con el pueblo, con los compas. No en la cárcel. Lo queremos afuera. Militando desde el arte», señalaron desde el colectivo Temperley Tiene Memoria y otras agrupaciones. Como ya informáramos, este jueves familiares de Santiago, convocan a una concentración a las 17 horas en Plaza de Mayo para exigir que se reabra la causa. ¡Libertad a Julio!

Marcha desde la ex Comisaría 1° hasta el Árbol de la Memoria

¿Qué fue la “Masacre de Pergamino”?
La “Masacre de Pergamino” ocurrió el 2 de marzo del 2017 en la comisaría 1° de esta ciudad. Aquel día Federico Perrotta, Alan Córdoba, Sergio Filiberto, Juan José Cabrera, Jhon Mario Claros, Fernando Latorre y Franco Pizarro perdieron su vida como consecuencia del accionar deliberadamente asesino de los policías de turno.

¿Los policías son culpables?
Alberto Sebastián Donza, Alexis Eva, Matías Giulietti, Carolina Guevara, César Carrizo y Sergio Rodas hicieron todo lo posible para que un pequeño incendio derivase en la muerte de los jóvenes: no solo los abandonaron, sino que impidieron el acceso de los bomberos – llamados por vecinos, no por los policías-, no utilizaron los matafuegos, y mantuvieron cortada el agua de la celda. Su intencionalidad asesina es tan innegable, que el comisario Donza, a cargo en el momento de la masacre, permaneció prófugo durante más de un año.

¿Por qué es importante que asistas?
Porque no podemos dejar que se naturalice la represión estatal. La mayoría de los policías esperan su juicio en la comodidad de la prisión domiciliaria. Esto demuestra que las fuerzas de “in“seguridad son privilegiadas a la hora de dar cuenta de sus actos criminales, cuando no públicamente premiadas.

Entendemos que la represión contra lxs pibxs humildes es una política de Estado, y que solo podemos pararla teniendo presencia en las calles y en los tribunales. Por eso un juicio de esta índole es sumamente importante para defender la vida de nuestrxs jóvenes.

Por eso necesitamos que estés, por los 7 y por la vida de todxs.

Exigimos: juicio y castigo para los asesinos. Jus7icia para Federico Perrota, Alan Córdoba, Sergio Filiberto, Juan José Cabrera, Jhon Mario Claros, Fernando Latorre y Franco Pizarro

¡No olvidamos, no perdonamos!

¡No olvidamos, no perdonamos!¡No olvidamos, no perdonamos!

El 30 de Julio de 2019 se cumplen dos años del asesinato de Nazareno Vargas y su amigo Agustín Curbelo, dos adolescentes de 18 años. En conmemoración se colocará una placa en la calle Garay esquina Navarro, Merlo,lugar en donde Nazareno paso a la eternidad, con el objetivo de crear un espacio para la memoria, conciencia y reflexión.
Nazareno era un pibe con toda la vida por delante y muchos sueños por cumplir. En la madrugada del día 30 de Julio del 2017 una persona decidió terminar con su vida disparándole cuatro veces a quema ropa. No naturalicemos éstos hechos aberrantes y apropiémonos de este espacio para que nunca más pase, para que todos los pibes vuelvan a sus casas.
Seguimos pidiendo Justicia y el esclarecimiento inmediato del doble crimen, hasta el momento no se han encontrado culpables.

*Familiares de Nazareno Vargas.*

Yanina

YaninaYanina

(Por Oscar Castelnovo/APL) La muerte temprana de una gran amiga; la cárcel de un gomía que tuvo mala suerte; el distanciamiento de amigxs queridxs que no entienden que un periodista antirrepresivo no puede defender a ningún gobierno, todos gerenciaron el estado que mató a nuestrxs pibxs en mayor o menor grado de calamidad (¿Y si yo los comprendo a ustedes por qué ustedes no lo hacen conmigo?); la constatación sistemática de que organizaciones populares replican los métodos de quienes combaten y me meten a mí en un baile que no deseo danzar; una deuda insólita de 350 mil pesos que me reclama la AFIP y pagará Gardel, quien cada día canta mejor; la fuerte inestabilidad en mi laburo; la soledad en denunciar el genocidio encubierto y el cambalache, diszque “democracia”, que nadie parece advertir y una notica fulería que recibí hoy a la tarde, me dejaron nockaut.

Así, me puse a navegar sin rumbo por los facebooks, haciendo nada y preguntando al Universo por qué me tiene a los tumbos como zapallo en carro. Entonces, arribé al muro de Yanina Zarzoso, mamá de Camila López (13), quien fue asesinada en la masacre de Monte, junto Gonzalo Domínguez (14), Danilo Sansone (13) y Aníbal Suárez (22) por la Maldita Bonaerense. Basta ver su mirada y la fuerza que emanan de ella y de sus textos para ver la vida de modo distinto.

Conocí a cientos de madres en su circunstancia. Algunas murieron de tristeza. Otras enloquecieron. Otras se refugiaron en el alcohol. Y otras, como ella, luchan. Como en Pergamino, Esteban Echeverría, Monte y podríamos seguir por toda la geografía Argentina.

En síntesis, barrunté que no tengo derecho a bajonearme así. Cualquiera de estas mujeres cambiaría todos los naufragios que sobrellevo, los que blanqueo y aún los que oculto, por el que están atravesando ellas.
Entonces, respiré profundo, miré el rostro de Camila y me dije: ¡Gracias por tanto, Yanina!

“Que los responsables de la masacre de Pergamino paguen por semejante aberración”

“Realmente, espero el juicio muy ansiosa, contando los días. Preparándome mentalmente, sabiendo que va a ser muy doloroso, pero con la esperanza que todo salga la luz: que los policías estuvieron en tiempo y forma ese 2 de marzo mirando, escuchando todo y no queriendo hacer nada, e imposibilitando la ayuda”, dice a La tinta Mariana Noguera, la mujer de Fernando Latorre.

Lo que relata Mariana se encuentra detallado de manera precisa en la causa judicial: entre las 18 y 19 horas de ese 2 de marzo, los entonces policías que se encontraban en la comisaría primera observaron cómo un pequeño principio de incendio se convirtieron en el arma letal utilizada para que siete chicos murieran asfixiados en la celda 1. Recién a los cuarenta minutos de iniciarse el fuego debido a pedazos de colchones que prendieron los pibes como forma de reclamo para que no los engomaran, los uniformados llamaron a los bomberos voluntarios. Cuando los bomberos llegaron, estuvieron otros veinte minutos rogándole a los policías que abrieran la reja que comunicaba con el sector de calabozos. Los uniformados, por supuesto, se negaron a abrir un simple candado.
“Que realmente paguen por semejante aberración y desprecio por la vida que tuvieron con los chicos”, sintetiza Mariana.

Daiana Brunel, hermana mayor de Federico Perrota, comenta a este portal de noticias que al juicio lo espera con “ansias y nervios”, y que sus “expectativas son altas, por eso espero la condena máxima. Esto no es en forma de venganza ni mucho menos, simplemente que sean condenados como cualquier otra persona por estas siete muertes”.

Mariana coincide con Daiana en que los ex policías deben recibir una condena ejemplar. “Mi expectativa es que realmente se pueda conocer lo que pasó, que se pueda ver que los policías pudieron hacer algo, pero no quisieron salvarlos –afirma-. Deseo que obtengan una condena ejemplar, aunque al dolor de la pérdida del ser amado lo llevamos de por vida. Ese dolor no nos los quita nadie, pero confío que se va hacer justicia, sino sería una vergüenza nacional”.

En estos más de dos años de ocurrida la masacre, las familias de los siete pibes transitaron caminos de profunda tristeza, pero también de aprendizajes colectivos. En una ciudad como Pergamino, rica para unos pocos y conservadora para casi todos, la lucha de los familiares todavía no es comprendida en su cabalidad. Pese a desplantes, palos en las ruedas, esfuerzos que llevan al agotamiento, los familiares saben que su presencia en las calles, en los pasillos del juzgado o en una escuela relatando sus vivencias, son fundamentales para que se conozca lo que sucedió.

“Este tiempo de lucha lo veo más que bien – asegura Daiana-. Si hoy por hoy estamos entrando al juicio es gracia a la presión que ejercimos los familiares y todos los acompañantes, en especial Alejandro Cabrera Britos, que jamás nos abandonó. Gracias a ellos los familiares convertimos el dolor en lucha”. Alejandro era un músico callejero y defensor de los derechos humanos, que falleció en un accidente automovilístico el jueves 23 de mayo.

Mariana cuenta que en este tiempo aprendió a admirar a los familiares de los siete pibes y a los vecinos y las vecinas que acompañan sus demandas. También se asombra al reconocer “la fuerza que uno tiene como ser humano para pelear por lo que más ama. Creo que el amor mezclado con el dolor y la bronca de tanta injusticia, nos lleva a salir a las calles para reclamar ser escuchados”. Mariana tampoco se olvida de alguien que siempre estuvo al lado de las familias: “Uno de los que se puso la camiseta y fue y será nuestro gran acompañante es Alejandro Cabrera Britos. Él nos enseñó a que somos personas únicas e invaluables, como eran nuestros chicos, y que nadie podía decidir y abusar de la vida de otras personas, que tenemos derecho a no callar, a ser escuchado. Esas son las cosas que aprendimos de Ale, que fue un pilar, un guía, que realmente nos ayudó y acompañó en este reclamo, y que unidos venceremos a aquellos que se creen más porque portan la chapa policial”.

Al referirse al impacto de la masacre y la posterior lucha de los familiares en la ciudad, Daiana señala que “con el correr del tiempo, desde lo sucedido hasta hoy, hay mucha gente que cambio su opinión gracias a las marchas y demás movimientos. Hay mucha otra que no, que sigue sosteniendo su postura del primer momento”.

Mariana recuerda los golpes que tuvieron que sufrir los familiares después de la masacre, que incluyeron burlas, la circulación de las fotos de los chicos muertos, acusaciones falsas, “pasando por alto el dolor de todos nosotros”. Pero con el paso del tiempo, según Mariana, “hasta los medios de comunicación cambiaron las palabras, ya que muchos entendieron gracias a la lucha que fue una masacre”. Para Mariana, quienes en la ciudad sostienen las mismas posturas que cuando ocurrió la masacre son “los condenadores, que se creen que están exentos de todo, se creen humanos perfectos condenando a los chicos y olvidándose que tienen hijos, sobrinos, primos. “Pero me quedo con esa parte que nos escuchó, que se sensibiliza y tiene corazón. Si para comprender nuestro pedido y nuestra lucha, alguien cambió y abrió su mente me reconforta, porque entendió bastante de la vida y de todas las injusticias que trae este mundo”, sintetiza.

Por las calles de Pergamino, los recuerdos de los pibes todavía están latentes, frescos, y por momentos sus familiares los ven llegar, entrar a sus casas, sonreír, dar esos abrazos cargados de afectos. “Los recuerdos más fuertes que tengo de Fede son cuando escuchaba algún tema que le gustaba y me sacaba a bailar – rememora Daiana, cuando tocaba la guitarra y cantaba. También tengo recuerdos de nuestra infancia, cuando jugábamos con los chicos del barrio a la mancha, a la escondida o cazábamos cuises. Pero el recuerdo más fuerte y preciado que tengo es de la última vez que lo vi: me abrazó tan fuerte que todavía siento sus brazos rodeando mi cuerpo. Y me dijo: ‘Te amo, flaca, a pesar de nuestras diferencias. Cuidá a Benu y a Pia (los hijos de Federico), cuidalos a todos”.

En el caso de Mariana, esos recuerdos revolotean alrededor de Francesca, la hija que tuvo con Fernando. “El mayor regalo y recuerdo es nuestra única hija, que no solo físicamente es parecida, sino que como si fuera un regalo tiene modos y gestos de Fernando”, dice Mariana. Para ella, Fernando “fue y es el amor de mi vida. Vive en mi mente y corazón, nunca voy a dejar de extrañarlo. Él me ayudaba en todo y siempre estaba cuando lo necesitaba”. Como último recuerdo, Mariana se estremece cuando cuenta: “Lo que más llevo grabado es el día en que salí del quirófano cuando nació Francesca. Él me estaba esperando, le pidió al enfermero estar a solas un ratito y me dio tantos besos, caricias, tantas palabras que salían de su corazón, con lágrimas de agradecimiento y felicidad. Ese recuerdo lo llevó muy profundo, grabado en el alma y en el corazón eternamente”.

“Mi dolor me trascendió. Hoy ya no lucho sólo por mi hija”

Me causa un dolor enorme que continuemos a la espera de novedades, de nuevos resultados y de otras pericias a los teléfonos de los policías. Algunos responsables materiales ya están detenidos, pero dejaron en libertad a varios. No solo hay que apuntar a ellos, sino también a los responsables políticos porque con mayor control del accionar policial la masacre no hubiera ocurrido. El Estado es responsable porque lo que pasó forma parte de una política, de una orden explícita de disparar, avalados por la doctrina Chocobar. En medio de tanto sufrimiento, no puedo comprender a Patricia Bullrich decir que la Gendarmería está más valorada que la escuela pública. Yo soy docente y escucharla me parte.
Un montón de chicos siguen sufriendo en el pueblo la persecución: los paran, les sacan sus pertenencias, los tiran al piso, les pegan, los detienen, les piden coimas. En cada pibe de Monte veo reflejada a Camila. Y por ellos también estoy de pie, saliendo a la calle y reclamando. No podemos quedarnos viendo qué le pasa al otro, desde mi lugar voy a tratar de contagiar y concientizar a la mayor cantidad de gente posible para que esto se termine.
Mi dolor me trascendió. Hoy ya no lucho sólo por mi hija…..

CAUSAS ARMADAS – PEREJILAZO CONTRA JOSÉ Y HÉCTOR EN PABLO PODESTÁ

Los frutos del árbol envenenado

Al llegar a Villa Esperanza, donde habitaban los pibes antes de marchar presos, se aprecia una parte de barrio residencial, otra de monoblocks deteriorados y una zona de casillas de chapa en la que la lluvia hace estragos junto a las enfermedades desamparadas. En ese barrio, la APL fue recibida con calidez y mates. Allí, dialogó sobre el calvario y la lucha que protagonizan María Linares, madre de José; y Ana López y Yanina Providenza, madre y hermana de Héctor, respectivamente.

“No se ponen de acuerdo ni para mentir”
María Linares, alta y morena, trabaja en la Cooperativa “Haciendo Futuro”, vive en el barrio hace 35 años y es mamá de 5 hijxs. Sobre lo que ya se denomina “gran perejilazo”, María, con ímpetu, lanza que: “No hubo investigación, en 24 horas estaba todo resuelto y ellos sabían quiénes eran y quiénes no eran. Nunca nos dijeron el nombre de los que acusaron a nuestros hijos. El comisario Carlos Jorge en el juicio admitió haberle pedido a su hija bajar las fotos de su Facebook, porque eran todos del barrio. Esto no había sido declarado en ningún lado, antes del juicio, porque tenían miedo a una represalia sobre su hija. Y así lo confesó el comisario en la audiencia ante la pregunta del abogado”.

Por su parte Ana López, enfática y a punto de quebrarse, asegura que su hijo y su sobrino están condenados solo por un dicho: “Supuestamente alguien le dijo en la calle al comisario que fueron ellos. No hay ninguna prueba. Hay un solo “testigo” – un tal García- quien dice ver a pocos metros a uno que dispara de espalda y al que está dentro del auto no lo ve. El abogado le pregunta si reconocería de espaldas a los chicos y le dijo que sí. Le repregunta si son ellos y él contesta que no. Luego, García nos cambió la versión a los dos meses y dice no estar seguro de lo que vio. Un verdadero circo armaron estos”, dice Ana cerrando los puños.
A su turno, Yanina Providenza, de mirada profunda y decir seguro, manifiesta: “la novia de Moreno en principio declara no haber visto nada. Después, esa declaración desaparece del expediente y ella luego dice haber visto a quien disparó. Se realiza un identikit con fotos bajadas del Facebook, en un acto de inducción aberrante, les señalan las fotos de los pibes, que además estaban en un tamaño más grande. Y, entonces, ahí describe que a quién vio mide un 1,84 metros, es robusto y lo ve disparar con la mano derecha. Mi hermano, acusado de matar al oficial Moreno, es zurdo, mide 1,72 metros, y eso cuando se pone zapatillas bien altas, él es flaquito como yo”.
Más adelante, Yanina Indignada, agrega que “la primera declaración dice que mi hermano está vestido con una remera de Argentina y pantalón largo. En la otra dicen que estaba vestido de bermuda. ¡No se ponen de acuerdo ni para mentir!”.

Mamarracho jurídico
Al retomar la palabra, María narra que “La primera declaración de la señora Segovia (suegra de Moreno) dice haber visto al que disparó a determinada distancia, donde el abogado demuestra que no es posible identificar a una persona mientras se está detrás de la ventana con rejas y buscando las llaves para salir”.
Como se recordará, esta Agencia denunció la causa armada de Diego Chávez, hijo de la luchadora Fabiola Aguirre, también acusado de matar a un policía. Pero luego de 3 años y 7 meses, el “armado” era tan palmario y la lucha tan fuerte que Diego recuperó su libertad. ¿Quién pagará por esa barbarie?

Cabe destacar, que en los allanamientos en las casas de José y Héctor, ambas familias, hermanos y parientes fueron torturados y aún padecen las secuelas de los golpes, patadas y bastonazos de policías encapuchados.
Por otra parte, en la antesala de la audiencia, durante el juicio, llegaron dos decenas de policías que llamados a declarar en defensa de sus camaradas, ni sabían por qué los habían convocado y algunos se fueron sin emitir ningún testimonio.
Ante tanto cúmulo de nulidades, la defensa pidió el cambio de juez Lucas Oyhanarte y del fiscal Daniel Cangelosi. La causa se encuentra ahora en la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires.
Cómo se recordará, el titular de este organismo, Eduardo De Lázzari, recientemente denunció: “estoy hablando de causas armadas artificialmente, de abusos de testigos de identidad reservada, de arrepentidos, de factores de presión que inducen, fomentados por ciertos medios de prensa, a dictar condenas mediáticas y que llevan a un panorama sinceramente deplorable, en donde actúan influyentes de todo tipo, espías, traficantes de escuchas telefónicas, con ciertas complicidades de algunos magistrados”.
Es cierto que De Lázzari no se refería a los pibes del pobrerío, pero si se “empapelan” a ciertos poderosos por eventuales enfrentamientos políticos-elecotarales, qué mamarracho jurídico no habrá de cometerse contra dos pibes morochos y pobres de Pablo Podestá, presos en las cárceles de mala muerte de la Provincia de Buenos Aires.
Por estas razones, estas familias – junto a sus vecinos- estarán el próximo 27 de agosto, en la 5° Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil. Esta será su primera vez en las calles en busca de justicia y libertad. Que así sea.

Presentación del Libro “No fue un motín. Crónica de la masacre de Pergamino”

Sobre el autor

Leandro Albani nació el 30 de junio de 1980 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Periodista y editor de la sección “Tercer Mundo” del portal La tinta. Colabora con la revista Sudestada y con el semanario Brecha (Uruguay).

Trabajó en la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) y realizó coberturas desde Irak, irán, Kurdistán, Cuba, México, Ecuador y Bolivia.

Es autor (junto a Alejandro Haddad) de “Kurdistán. Crónicas insurgentes”, “Revolución en Kurdistán. La otra guerra contra el Estados Islámico”, “ISIS. El ejército del terror” y “Mujeres de Kurdistán. La revolución de las hijas del sol”, en co-autoría con Roma Vaquero Díaz.

Vandalismo

Vandalismo Vandalismo

(Por Oscar Castelnovo/ APL) Con las sirenas a todo volumen, policías bonaerenses que llegaron en 3 patrulleros, este martes, hostigaron a familiares y acompañantes de Justica x los 7, cuando éstos pintaban consignas referidas al juicio que se iniciará el próximo 2 de setiembre por la Masacre de Pergamino, donde fueron asesinados, en la Comisaría 1° en marzo de 2017, Alan Córdoba, Juan Cabrera, Federico Perrotta, Fernando Latorre, Jhon Claros, Francisco Pizarro y Sergio Filiberto. En este proceso judicial estarán en el banquillo los masacradores Sebastián Donza, Alexis Eva, Sergio Rodas, Denise Guevara, Matías Giullieti, Brian Carrizo. Sus camaradas presionan de múltiples formas desde el primer momento. Lxs compañeros de Justicia x los 7, se hallaban pintando en el parque España, en un paredón dónde también lo hacen todxs lxs organizaciones políticas y se trata de un derecho. Los uniformados de La Bonaerense sostuvieron que habían recibido una denuncia por “Vandalismo” y ante la firme actitud del colectivo se retiraron. Podría afirmarse que la cosa no paso a mayores,. ¿No pasó a mayores? Sí, pasó. Vandalismo, entre muchos otros delitos, es perpetrar una masacre de 7 pibes cuya vida e integridad debieron cuidar los policías. Vandalismo es escribir “7 chorros menos” en momentos de dolor infinito. Vandalismo, entre otras calamidades, es hostigar a quienes luchan para que ninguna fuerza continúe la política estatal de asesinar a nuestrxs pibxs, en las calles y cárceles de mala muerte. Vandalismo, entre otros delitos atroces y aberrantes, es terminar con la vida de lxs nuestros en San Miguel del Monte, Esteban Echeverría o Santiago del Estero. Vandalismo, es vestir un uniforme que repugna a la conciencia de la humanidad.

Vive en la Lucha

Santiago Andrés Maldonado fue desaparecido por el Estado argentino el 1° de Agosto de 2017, luego de una brutal represión de gendarmería al interior del PuLof en Resistencia Cushamen (Chubut). El operativo represivo del gobierno de Macri persiguió a los tiros a los compas que bloqueaban la ruta 40 hasta el río Chubut en protesta por la libertad del lonco Facundo Jones Huala. Fue un acto de disciplinamiento a las comunidades en resistencia ordenado por la Ministrade Seguridad Patricia Bullrich y su Jefe de gabinete Pablo Noceti. Finalizado el operativo Santiago estuvo desaparecido y, pese a la realización de rastrillajes en el lugar que dieron negativo, después de 79 días fue encontrado muerto en el río en la misma zona de los hechos.

Habiéndose abierto en la justicia federal de Rawson una investigación caratulada como desaparición forzada de persona, tras 27 meses de investigación el juez Gustavo Lleral decidió cerrar el expediente y sobreseer al gendarme que persiguió a Santiago hasta el río para avalar la teoría de que el compañero murió ahogado y no habría delito que perseguir, versión fogoneada tempranamente desde el gobierno. Más allá de que el propio Lleral reconoció presiones para archivar el expediente, no se contextualizó el marco represivo en el que murió Santiago y se apartaron intencionalmente varios elementos presentes en el informe del perito Enrique Prueger que contradicen la versión del ahogado: la disparidad y acomodamiento de la causal de muerte entre el parocardio-respiratorio por el frío y el ahogamiento, la imposibilidad de que el río hubiera ocultado y/o arrastrado desde caudal arriba el cuerpo, la no coincidencia plena de elementos microscópicos en el agua y en el interior del cuerpo, así como la ausencia de signos de arrastre o marcas que presentaba el cuerpo habiendo sido encontrado en un lecho plagado de ramas y raíces.

Actualmente las causas por desaparición forzada de persona en Argentina, más de 215 casos de 1983 a la fecha, rara vez llegan a investigarse como se debe, reconociendo la existencia plena del delito y con ello la responsabilidad estatal que cabe en esclarecerlo y condenar a los responsables. Argentina, el país de los 30 mil detenidos desaparecidos tardó 28 años desde finalizada la dictadura para incluir en su ordenamiento legal la posibilidad de condenar a agentes del Estado por la figura de desaparición forzada de persona. Desde entonces sólo en el caso de Iván Torres, al igual que Santiago desaparecido en Chubut, pero por la policía provincial y en 2003, hubo un debate con sentencia, en un juicio parcial y fragmentario.

El Lechuga, fue un compañero militante anarquista, comprometido con la transformación social, que desplegó solidaridad organizada con las luchas populares. Santiago, tenía 28 años y era de 25 de Mayo. Desde pequeño tuvo mucha curiosidad por el arte, incursionó en el dibujo, la ilustración, la pintura, el tatuaje y la música. Así desarrolló una gran actividad artística y militante, dejando sus huellas plasmadas en distintos lugares.

Para recordar a Santiago, su idea, su arte, su decir, y para seguir denunciando los crímenes de Estado como la desaparición forzada, el gatillo fácil, las torturas, la muertes en lugares de encierro, los presos por luchar que se siguen generando en estos gobiernos constitucionales a los que cuesta cada vez más llamar democracia:

Los esperamos el martes 30 de Julio a las 18 hs en La Estación Provincial.