Viaje al mundo wichí – 5 – «Pasan los días y él nunca sale»

Al momento de la charla, los tres estaban en el mismo lugar de detención, la Alcaidía de Las Lomitas, aunque Santillán permanecía solo en una celda. Ahora que el referente fue trasladado a la Alcaidía de Formosa, seguramente castigado por haber denunciado amenazas, Delgado y Frías permanecen en Las Lomitas.
Víctor Hugo Delgado fue detenido el 1 de abril, quince días antes que Santillán. “lo detuvieron por intermedio de un empleado municipal que tiene como nombre Bienvenido Helguera –comenzó relatando su padre-. Lleva como alias Pirulo. Lo buscó de tantas maneras para sacarlo de la casa, mintiéndole de llevarlo a trabajar. Lo llevó a la avenida en el centro y llamó a unos policías que estaban de civil, con pantalón corto, remera y las esposas en los bolsillos. Ahí fueron y agarraron a mi hijo, directamente. De ahí, dice mi hijo, que lo han volteado, le han puesto las rodillas en la espalda y lo han tenido boca abajo hasta que vino el patrullero y lo alzó. Lo trajeron a la comisaría. Después, nos hemos enterado nosotros y hemos ido a la comisaría”, contó Felipe pausadamente. Delgado es criollo, “pero tengo los papeles, ya me hicieron la adopción”, dijo con humor mientras recordó que hace 21 años que vive con su esposa, Delicia Villa, una mujer wichí que asiente y sonríe vergonzosa en el fondo de la escena, apoyada contra una pared. Felipe relató que decidió acompañar a su hijo detenido a Las Lomitas porque temía por su seguridad, pero que no pudo evitar que le pegaran: “sin embargo, después le han pegado a él, más tarde, allá en Lomitas. Igual le han pegado. Él nos avisó a nosotros cuando hemos ido a visitarlo. Le han pegado. Lo han garroteado. La madre fue primero que yo. Tenía todavía lastimado aquí detrás de las orejas, se le hinchaban los dedos, tenía moretones en la espalda… Ahora estamos esperando a ver qué es lo que pasa. Tenemos esperanza”.

Las razones de la detención de Delgado son similares a las de Santillán: “A él le adjudican tantas cosas. Por último le adjudican que él quemó esta casa, pero él no estuvo. Justo ese día estaba trabajando para un gendarme, aquí a dos cuadras. No hay forma de que lo comprendan. Le dicen que no. Que él estaba, pero no estuvo en esto”. La casa quemada queda a pocos metros y es del policía Chamorro, a quien los hermanos identifican como quién disparó a corta distancia contra Santiago Torres y le produjo la pérdida de su ojo derecho. Al día siguiente, mientras Torres era atendido en la capital provincial, vecinos del barrio escracharon la casa, que ahora tiene una camioneta policial como consigna permanente. Le preguntamos si no llamaron a declarar al gendarme de la casa en la que estaba trabajando su hijo aquel día: “No, no le piden declarante. No le piden testigo. No le piden nada. Todos los testigos que buscan son los testigos que van en contra de mi hijo como en contra de Agustín Santillán. Testigos a favor de ellos no piden, de ningún lado”, explicó.
Durante los pocos días que estuvimos en Formosa, apenas tres, las jornadas se nos hicieron demasiado cortas. Nos levantamos bien temprano pero al final del día, lejos de correr a la cama para descansar, necesitamos quedarnos charlando aunque sea entre nosotros, repasando la tristeza, programando el día siguiente para que no se nos esfumara ni un segundo. Escuchando, aprendiendo.

-¿Ya te volviste wichí? –preguntamos para distender.
-Y sí, qué va a hacer. Tengo mi niñez que pasé en una escuela aborigen. Estoy bien. Gracias a Dios, a todos lados en donde ando veo buena mirada del aborigen y del criollo. Muchas veces me miran mejor los aborígenes que hasta mi propia familia –respondió Delgado, con simpleza.

Delgado padre trabaja como albañil, por día. “Limpio terrenos, construcciones, de todo un poco. Todos los días estoy trabajando. Hoy me estaba yendo a trabajar, pero justo me dice vamos un ratito y enseguida me vine a escucharlos y conocerlos”. La que dice desde atrás continuamente, casi en susurros, es Delicia, la mamá de Víctor Hugo. Le preguntamos si quiere hablar, pero se niega una, dos, quizá tres veces. A la cuarta dio unos pasos hacia adelante. Nosotros acortamos distancia para achicarle la vergüenza, pero en cuanto le acercamos el micrófono la que preguntó fue ella: “¿Cómo pueden hacer para ayudarlo para que salga? Porque él tiene sus dos nenas y su esposa, que está embarazada. Día a día necesitamos para comer. Son tres, y cuatro con el que tiene en su vientre, que necesitan el alimento y todas esas cosas. Si no está él…bueno, estamos nosotros, pero más bien ellos lo necesitan a su papá”, nos dijo señalando a su nuera, que sonríe acariciando su panza.

“Espero que él salga lo más pronto posible. Le mienten, le dicen ‘vamos a ver la otra semana’ y otra semana, y pasan y pasan los días y él nunca sale. Eso es lo que tengo para contar y espero sus ayudas, a ver cómo pueden ayudarnos”, cerró Delicia. No supimos qué decir. Nos fuimos yendo cómo pudimos, cuándo pudimos. El silencio se apoderó de nuestro viaje por varios minutos. La hermana y el hermano wichí que venían con nosotros respetaron ese tiempo. Nunca lo charlamos hasta aquí, pero todos allí estábamos pensando si podíamos hacer algo. Escribimos esta nota con bastante angustia; mientras, tratamos de hacer lo que podemos.

Amenazaron de muerte a Agustín Santillán tras requisa en su celda -Viaje al mundo wichí – 4 –

Pero la requisa no fue el final. Cuando ya los policías se habían ido, a Santillán le acercaron una advertencia: “Cuidate y hablá con tu gente porque los del gobierno te quieren matar”. También le dijeron que mientras estuviera preso se cuidara, fundamentalmente de noche. En un Estado policial y de persecución sistemática como Formosa, es difícil saber cuándo se trata de una advertencia amigable o si es una amenaza directa en formato amigable.
A Agustín Santillán, preso político del gobierno de Insfrán, le dicen que no les alcanza con verlo preso y aislado, le aseguran que lo quieren muerto. Por lo que pudimos ver en nuestra corta recorrida, a los que no están presos, también los quieren muertos. Eso tiene una sola definición que podrá sonar exagerada y que no es una novedad para quienes conocen la realidad de los pueblos originarios en Argentina. La definición duele, pero no queda otra que aplicarla en este caso. Esto se nombra de una sola manera: genocidio.

Viaje al mundo wichí – 3 – «Matacos sucios»

No nos atrevemos a hablar de casualidades, sería demasiado inocente pensar que a dos miembros de la misma familia les puede ocurrir lo mismo con idénticas consecuencias en tan solo un año. Claudia dice que es sistemático, aunque lo diga con sus palabras, haciendo un gran esfuerzo por hacerse entender en español mientras su hijo mayor le susurra frases en su lengua para que no se olvide de contar nada.
“Después tengo un changuito que tiene bala, acá en el collar”, agrega esta mujer originaria, grandota y morocha, señalándose el cuello y haciendo gestos para que su hijo mayor nos mostrara la ropa que llevaba puesta otro de sus cinco hijos, el que aún conserva las balas de goma bajo su piel, porque su hermana no pudo quitárselas cuando lo auxilió.

Solemos decir que el Estado está ausente cuando vemos personas, familias y comunidades viviendo en esas condiciones, pero estos episodios sistemáticos dan cuenta de la presencia constante del Estado a través de su aparato represivo garantizando que los wichí sientan miedo cada día de su vida. “Acá la policía no nos respeta a nosotros. A mí no me gusta denunciar. No respetan a las mujeres y le hacen así el dedo (levanta su dedo medio imitando el gesto) y le tratan de todo. Nos tratan mataco sucio, mataco hediondo y a nosotros no nos gusta eso porque nosotros no molestamos a nadie. Nosotros queremos casa. No tenemos nada. Hay veces que mi hijo se va al retén de policía porque tienen que balear, lo tiene que balear el policía. Casi se muere, pero Dios es grande. Dios es grande. Yo quiero que nos respeten a nosotros la policía. No se puede pasar, ni salir para buscar leña ni para comprar carne, nada. Nos dicen mataco sucio, mataco hediondo, vieja cochina, todo te dicen. No sé, yo no puedo entender eso también. Nosotros somos cristianos”.

Claudia nació en el monte, y desde muy niña comenzó a trabajar. Luego se mudaron a Ingeniero Juárez –ciudad a la que la sabiduría popular nombra Ciudad Juárez- y desde hace diez años vive en el barrio 50 viviendas, desde que la comunidad wichi decidió, en 2007, tomar las casas que el instituto de la vivienda de Formosa había construido en sus tierras sin su consentimiento, para que fueran habitadas por familias criollas.

“Yo soy lavandera de todo el pueblo. Soy una mujer que le gusta trabajar de chiquitita: planchar, lavar, carpe, palear. Nosotros tenemos intendente, pero yo nunca le pedí algo al intendente. No, nada. Te tratan mal, patean, todo hacen. No sé, yo no tengo mamá y no tengo papá. Yo soy una mujer solita y tengo que trabajar para darle de comer a mis hijos”.

La voz de Claudia se quiebra y llora sin consuelo, parada junto al marco de la puerta de la habitación de la que su hijo no sale desde hace meses, porque apenas puede incorporarse de la cama. “Yo veo a mis hijos que están tirados, mi marido también que le sacaron el ojo”, insiste.
Como en el resto de las casas que visitamos, nos preguntamos cómo hacen para sobrevivir. Claudia ya no trabaja porque tiene una hernia que se lo impide. “Yo tengo pensión de $700. Con esito compro para comer”, explica casi con resignación.
Todas las personas que viven en esa casa están shockeadas todavía por los ataques que sufrieron y asustados por la presencia policial: “todas las noches caminan, caminan y caminan con caballos. Así se va a la esquina. Gritan. Los chicos se sientan. Hay veces que yo quiero salir y ahí gritan mujer y no nos respetan a nosotros. Salgo afuera y ya me chiflan. Me silban, todo hacen. No puedo pasar. No es lindo que hagan así con nosotros. No se puede vivir así. No sé cómo terminará.”.
Las comunidades wichí de Ingeniero Juárez están más desamparadas desde que Agustín Santillán está preso, por su solidaridad cotidiana que Claudia rescata: “Hay otro que está preso. Nada que ver con el problema que hacen. No tiene que estar preso. No es él. Lo culpan. Él es el cabecilla de toda la comunidad de nosotros. Trae alimentos, trae de todo. Ahora no hay nada, porque él no está. Se lo llevaron porque dicen que es él que hace, pero no, no es él. No sé por qué está preso. La policía no nos respeta a nosotros”.

Viaje al mundo wichí – 2 – Santiago, la imagen de la desprotección

Santiago Torres tiene 19 años y está tirado en su cama. Apenas puede incorporarse. Forzado por su hermano mayor que le dice algo en su lengua, queda casi sentado sobre el colchón raído del que no se mueve desde que ocurrieron aquellos hechos que están intactos en la memoria de todos los habitantes de la casa. Relatan una y otra vez la escena del momento en que traen a Santiago ensangrentado con el disparo en el ojo. Nos llevan por la casa para mostrarnos el recorrido que hicieron “cuando se lo traíamos a la mamá”. Van a buscar la remera que su otro hermano llevaba puesta aquella vez, completamente agujereada por las balas de goma. Luego lo veríamos también a él, que tiene perdigones de goma todavía bajo la piel, porque su hermana no pudo quitarle todos cuando lo curó.
Santiago es la imagen de la desprotección. Yace a la espera de mejor no saber qué, sin atención médica, con un pañuelo enrrollado alrededor de la cabeza que juega el papel de un parche, pero que no llega a tapar la herida. Alcanzamos a ver cómo supura. Él dice que también ve poco con el otro ojo. Decidimos no fotografiarlo. Cero en periodismo, pero nos resulta invasivo para con una persona que no tiene muchas ganas de hablar.

-La Retaguardia: ¿Qué fue lo qué pasó esos días antes de la detención de Agustín Santillán?

-Santiago Torres: Yo me iba a defender nomás. (Quería) sacar a los changos para que no hagan problema. Por defenderme terminaron disparando. Por eso, por sacarlos para que no hagan problema

-LR: ¿Quién disparó?

-ST: Un policía. Uno solo era.

LR: ¿Podés identificarlo?

-ST: Sí, lo conozco. Chamorro se llama. Es su nombre.

-LR: ¿Costó que te atendieran en algún hospital?

-ST: No, no costó nada. Me atendieron bien. En Formosa (Capital) me atendieron.

-LR: ¿Te detuvieron?

-ST: Quedé herido nomás. No podía ver nada. Recién estoy viendo un poco. Perdí un ojo. Estoy viendo poco, por la mitad nomás.

-LR: ¿Se sabe con qué te pegaron?

-ST: Bala de goma era. Me sacaron la bala que tenía ahí adentro.

-LR: ¿A qué distancia estaba el policía cuando te tiró?

-ST: Acá nomás, de esa puerta, más allá (6, 7 metros). Yo le he mirado bien los ojos y el me disparó viéndome a los ojos. Ahí caí y ya no supe más nada.

-LR: ¿Qué estaba pasando ese día cuando fuiste a sacar a los chicos?

-ST: No sé nada yo. Yo iba a sacarlos nomás para que no hagan nada. Ahí adentro estaba yo. De ahí había escuchado los tiros y me he ido corriendo a sacar a los changos para que hagan nada.

-LR: ¿Eso fue el día que quemaron la casa de aquí enfrente?

-ST: No, después (quemaron la casa). Estábamos en Formosa con mi papá.

-LR: ¿Estos problemas con intervención de la policía vienen hace tiempo?

-ST: Sí.

-LR: ¿Y cómo sigue tu vida ahora?

-ST: Mejor. Estoy acostado y sentado acá adentro nomás.

-LR: ¿Estás bien atendido? ¿Te están viendo médicos?

-ST: No, nada. No me atienden.

-LR: ¿Antes de que te pasara esto ibas al colegio?

-ST: No, nada. No sé nada.

-LR: ¿Terminaste la secundaria?

-ST: No.

-LR: ¿El primario?

-ST: No, nada. No sé leer, nada.

-LR: ¿Cuántos hermanos son?

-ST: Cinco somos.

-LR: ¿Pensás que esta situación de impunidad de la policía va a cambiar?

-ST: No sé nada. No sé qué pienso. Nada.

Después vendrá un diálogo acongojado con su mamá, la del turbante, que nació en el monte y toda su vida trabajó como lavandera. Ahora no sabe qué hacer, no sabe cómo proteger a su familia. La del incendio de la vivienda de Chamorro tras haber herido a Santiago y a varios más, es una de las tantas causas que tiene Agustín Santillán. Chamorro, en cambio, no ninguna.

Viaje al mundo wichí – 1 – Abrumados sin comienzo

No sabemos si para comenzar esta serie de notas deberíamos narrar la necesidad de hablar que tienen, que se tradujo en filas de personas esperando para que registráramos sus testimonios en cada barrio al que fuimos, casi como si fuéramos una campaña de vacunación, que seguramente también haría falta; tal vez sería conveniente volver a contar en detalles cómo es andar por todos lados con la policía rondándonos todo el tiempo para ver dónde íbamos y con quién hablábamos, pero no queremos tampoco que esa situación sepulte lo más importante: cómo viven las personas que sobreviven allí. Entonces volvemos a pensar si no conviene arrancar por el agua turbia que tomaban los niños y niñas para paliar lo que para nosotras era calor, y para ellos un invierno aliviador; o por la bronca que sentimos cuando confirmamos lo que ya sabíamos: que el juez Marcelo López Picabea, que debía estar de feria pero decidió subrogarse a sí mismo, ni siquiera respondió al pedido formal que hizo el abogado Daniel Cabrera para que pudiéramos ver a Agustín Santillán, que expresaba allí su voluntad por atendernos. No tiene ese derecho, uno más de todos los que le vulneran cada día que pasa en prisión, en su celda en la que ahora tiene el privilegio de contar con un baño, y ya no tener que juntar la mierda y la orina en un balde, como hasta hace unas semanas.

No nos da el alma para narrar la mirada de esa mujer a la que se le murió su hija por una enfermedad evitable, como casi todo lo malo que ocurre en las comunidades; o por la indignación que da ver cómo el cementerio ancestral está alambrado, porque tiene “dueño”, y si se te muere un bebé, que quizá no tenga DNI, lo tengas que enterrar en el fondo de tu casa porque en el cementerio municipal es un nadie.
Nos dan ganas de iniciar cualquier relato de nuestra corta pero inolvidable estadía en Formosa con el cariño, las empanadas y el dulce de naranjas agrias con que nos recibieron las compañeras y compañeros de la APDH; o por la preocupación constante que nos demostraron cada una de las hermanas y hermanos wichí, conociendo el peligro que implicaba pretender contar lo que vimos. O con las hermosas artesanías que no nos dejaban comprarles porque nos las querían regalar. Podríamos empezar sonriendo por el recuerdo de las mujeres riendo como niñas cuando le pusieron a uno de nosotros el apodo de Polé, mientras nos explicaban que en su lengua quiere decir pelado.
Como no sabemos por dónde comenzar la serie de notas que iremos publicando, les dejamos la carta que nos envió Santillán cuando supo que ya no podríamos charlar cara a cara.

Carta de Agustín Santillán

Hola amigos y hermanos. Les escribo esta carta desde la Alcaidía mixta de Las Lomitas por cumplir en esta fecha 3 meses de mi detención, solo pido a la gente que siempre están atentos a mi situación que me sigan ayudando en la difusión. Solo pido mi libertad me acusan de cosas que no hice. El gobierno de Formosa me mete preso porque para ellos soy una amenaza. Al tenerme encerrado ya hacen lo que ellos quieren con las comunidades. Al que pide o reclama le dicen calmate o calla o te vamos a meter preso. Pido mi libertad porque si me pasa algo, Gildo y todos sus funcionarios son culpables. 3 meses cumple la guerra santa wichí y la policía de Gildo Insfrán. No como dicen los medios oficiales aborígenes contra criollos. Es la guerra santa wichí con policías de Gildo Insfrán.
Atte. Agustín Santillán DNI 29011687

Libertad para Agustín Santillán

Llella de Misiones

Comunidades asediadas:
Como se denuncia desde la Mesa por la Libertad de Agustín Santillán, la situación de los comuneros wichí de Barrio Obrero de Ingeniero Juárez que no han sido apresados tampoco es buena. Se encuentran soportando lo que llaman “un Estado de Sitio no declarado”, por el cual las actividades habituales no se realizan, los comuneros prácticamente se encuentran cercados y son permanentemente hostigados por la policia y los criollos, por lo que casi no salen de sus viviendas y los niños no concurren a la escuela.
Sobre 18 comuneros pesa además orden de captura librada por el juez Picabei, por el mismo acto por el cual ordenó la detención de Santillán, Bautista y Frías. Parecida situación se denuncia respecto a la comunidad wichí de Cincuenta Viviendas, que ha sido repetidas veces rodeada y hostigada por la policía a los fines de que abandonen sus tierras.

El papel de los “criollos” y el modelo de saqueo:
Hace tiempo las comunidades originarias de la zona vienen sufriendo el acoso continuo de los criollos que pretenden que abandonen las pocas tierras que aún poseen. Los terratenientes de la zona pretenden continuar desmontando el ya raleado bosque nativo y extender el monocultivo de la soja. La situación que desembocó con el encarcelamiento de, Grande, Frias, Macedonio y Santillán se inició luego de las inundaciones que la zona sufriera a comienzos de año. La ayuda que se destinó a los inundados, manejada por punteros políticos locales, no llegó a las comunidades wichí. Esto fue motivo de asambleas y protestas por parte de los wichí.

Para frenar dichas protestas los criollos comenzaron a generar un clima de psicosis social haciendo correr rumores de que los wichís se aprestaban a saquear las casas de los pobladores “blancos”, haciendo circular mensajes por whatsapp anunciando inminentes robos y entraderas a viviendas. Esto generó un clima de agudo enfrentamiento y hostilidad hacia los wichís, que aún se mantiene, y motivó inclusive cortes de ruta por parte de los “blancos” en reclamo de “seguridad”.

Así estaba a situación cuando el juez Picabei hizo su aparición imputando a los referentes y comuneros wichís delitos tales como “robo en banda y a mano armada”, “instigación a cometer delitos y lesiones”, “intimidación pública”, “daño, atentado y resistencia contra la autoridad a mano armada”. Con los referentes presos, la situación de aislamiento y hostigamiento sobre las comunidades empeora.

Actividades en Buenos Aires:
La Mesa por la Libertad de Agustín Santillán ha convocado a dos actividades a los fines de informar sobre la situación de los presos políticos wichí y sus comunidades.
Hoy martes 4 de julio a las 18 hs. Aula 108 UNLU, Regional San Miguel, a dos cuadras de la Estación de San Miguel, Provincia de Buenos Aires. Y Este viernes 7 de julio, a la19 hs. En Púan 480 CABA, Facultad de Filosofía y Letras, Hall del tercer piso.

Agustín Santillán lleva más de 70 días preso

Llella de Misiones

Gabriela fue detenida y liberada pocos días después pero persisten las órdenes de captura contra otros comuneros. Los wichis perseguidos y encarcelados niegan la veracidad de los cargos que se les imputan y aluden a una situación de aguda conflictividad social en la zona de Ingeniero Juárez que se viene generando hace largo tiempo como resultado de la implementación del “exitoso” modelo de monocultivo de soja y desforestación del monte nativo. Mientras los pobladores locales se quedan sin trabajo y son expulsados de la tierra, en el caso de los wichis el avance del modelo sojero viene liquidando sus formas tradicionales de subsistencia al arrasar con el monte nativo. Desplazados hacia los centros urbanos se los condena a recurrir a la ayuda del Estado que, manejada por punteros y operadores políticos del gobierno provincial, rara vez llega a su destino.

En medio de un clima de marcada criminalización de los miembros de la etnia y un cerrado silencio mediático acerca de las paupérrimas condiciones en que sobreviven los pueblos originarios en Formosa, Agustin Santillán cumple 72 días de prisión.
Desde el pasado lunes 19 de junio el dirigente lleva adelante una huelga de hambre reclamando su libertad, la segunda que realiza desde que fuera detenido este año.

Gildo Insfrán, dos décadas en el gobierno de mano dura:
El gobernador Gildo Insfran cumple el sueño de quienes ansían perpetuarse en el poder público. Mientras las sucesivas crisis políticas y reordenamientos de fidelidades han cambiado a muchos funcionarios de lugar, Insfrán se perpetúa en la administración de la mano de una gestión basada en el modelo de monocultivo.
Su gobierno ya ha sido duramente criticado en años anteriores por organizaciones nacionales e internacionales que alertaron sobre las condiciones de vida infrahumanas en las que se mantiene a las comunidades originarias y el sistemático ninguneo a sus reclamos. Por caso, el acampe que iniciara en Buenos Aires el dirigente Qom Félix Diaz en febrero de 2015 buscaba visibilizar la miseria y el despojo al que son sometidas las comunidades qom. Poco después, se sumaron al acampe comunidades del pueblo pilagá y el pueblo nivaclé.
Sin embargo, y más allá de que actualmente Díaz ocupa un alto cargo en el Instituto de Asuntos Indígenas, la situación en Formosa no ha cambiado para beneficio de las comunidades originarias.

¿Quiénes son los wichis?
En Argentina las comunidades wichís se distribuyen actualmente al oeste de la provincia del Chaco y el centro oeste de la provincia de Formosa; en el este salteño y en menor medida en el este de la provincia de Jujuy, aunque existe población wichi desplazada fuera de estos territorios, como en el Gran Buenos Aires.

El pueblo wichi es uno de los pueblos que habitan la región del Gran Chaco desde mucho antes de la conformación del Estado Argentino.
Llamados “matacos” por los conquistadores, se habían iniciado antes de la conquista en la práctica de una agricultura rudimentaria, mientras su principal forma de subsistencia seguía siendo la caza, la pesca y la recolección.
La región donde habitan fue de difícil ocupación para los conquistadores, a tal punto que los Estados nacionales que actualmente existen en la región pudieron controlarla de manera efectiva recién a finales del siglo XIX debido a la resistencia de los pobladores originarios: chorotes, qom, wichis, pilagás.
La Conquista del Gran Chaco por parte del Estado argentino significó el comienzo del fin de sus formas tradicionales de vida, si bien algunos de ellos ya habían sido reducidos por cortos períodos de tiempo por franciscanos y jesuitas en el siglo XVIII.
A partir de la ocupación por parte del Estado argentino los wichis fueron forzados a trabajar para los criollos en las plantaciones de algodón, de azúcar o en los obrajes forestales como hacheros. Desde entonces sus condiciones de vida bordean la indigencia.
Actualmente las comunidades se encuentran acorraladas por el avance del monocultivo y más de un centenar de ellas enfrenta amenazas de desalojo, al no reconocerse la posesión ancestral de sus tierras.
En esta delicada situación, la salida que les da el Estado argentino a través del gobierno provincial y con la complicidad del gobierno nacional es la persecución judicial a través del armado de causas y la criminalización.
Adhesiones a: libertadinmediatasantillan@gmail.com
Y por Facebook a: Libertad A Agustín Santillán

Libertad para Agustín Santillán, Roberto Frías y Juan José Grande

Santillán, a quien le inventaron 28 causas judiciales, fue encarcelado primero en Ingeniero Juárez, en donde fue golpeado por los uniformados, quienes no sólo lo maltrataron sino que se burlaron del dirigente detenido y aplaudieron largo rato, expresando frases discriminatorias, por su condición de indígena. Trasladado a la cárcel de la ciudad de Formosa, recién en ese lugar, el viernes 21 de abril, pudo ser visitado por familiares y por la comitiva del Consejo Consultivo Participativo de Pueblos Indígenas, encabezada por, Félix Díaz, acompañado de la esposa de Santillán; los dirigentes indígenas Ariel Araujo y Luis Galván; junto con abogados del organismo, quienes pudieron observar los golpes que Agustín presentaba en varias partes de su cuerpo y en el rostro, como así la debilidad física de Roberto Frías y la endeble salud de Juan José Grande, con una bala alojada en su cuerpo y muy dolorido.

El día domingo 23 de abril, Santillán volvió a ser trasladado a la cárcel de Las Lomitas, lo cual genera enorme preocupación en sus familiares, compañeros y dirigentes de los pueblos indígenas.

En ese marco, denunciamos la manifiesta animosidad demostrada por el fiscal Diego González; el juez de Instrucción Marcelo López Picabea; y el gobernador Gildo Insfrán, en el marco de una campaña feroz de odio racial en la provincia de Formosa en general y en la ciudad de Juárez en particular, en donde se observan constantes provocaciones de la policía contra los pobladores indígenas, en especial en los barrios Obrero, Viejo, Belgrano y 52 viviendas.

La resultante de esa situación de violencia institucional es tremendamente dolorosa: niños indígenas que no quieren ir más a la escuela por las diversas agresiones que sufren a diario; hombres amenazados que si salen de sus casas reciben de inmediato provocaciones de la policía que busca de inmediato detenerlos. Las mujeres no se animan ni a realizar las pocas compras que puedan hacer porque sufren las mismas provocaciones, que tienen como principales destinatarios a los jóvenes de esos barrios pobres y olvidados.

Durante su estadía durante menos de un día en Juárez, la comitiva del Consejo Consultivo (que por razones de seguridad debió alojarse en Las Lomitas) fue permanente seguida por móviles policiales y uniformados antimotines que se desplazaban en vehículos especiales. Ese mismo despliegue es el que se repite a diario en los barrios pobres de las comunidades wichi de Juárez, en una una verdadera cacería cotidiana no demasiado distante de las prácticas del terrorismo de Estado que nuestro pueblo conoció en trágicas épocas pasadas.

Reclamamos la urgente intervención del Gobierno nacional ante esta realidad acuciante que muestra el costado más cruel del poder autoritario de una gobernación provincial, la de Gildo Insfrán, que viola permanentemente los derechos humanos de las comunidades indígenas.
Consejo Consultivo y Participativo de los Pueblos Indígenas de Argentina.

Aparición con vida de Marcelino Olaire, qom de la comunidad La Primavera

Marcelino Olaire, alias Cheli, de la comundad Qom La Primavera, padece problemas psiquiátricos y estaba medicado. El 8 de noviembre de 2016 sufrió un ataque de nervios. Su familia solicitó asistencia médica. El Dr. Scalora llegó a la comunidad junto a una enfermera; lo inyectaron (era habitual que lo mediquen cada vez que Marcelino sufría un ataque).
En la base policial sobre de la ruta nacional 86 (entrada de La Primavera) cerca del mediodía hacen los papeles y se cree que los firma el (Subcrio. Meza) y Juliana (hermana de Marcelino) con Zulma, madre de Marcelino, presente.
A las 16 hs. trasladan a Marcelino al Hospital Distrital Nº8 Eva Perón en Formosa Capital. En la ambulancia viajan: Germán Machagayk (chofer), Pérsida Velazquez (enfermera), Eliseo Machagayk (familiar del chofer) y Zulma Sanagachi, madre de Marcelino. No permiten que el padre de Marcelino, Marcos Olaire, viaje en la ambulancia porque ‘eran muchos’. Durante el traslado, Zulma recuerda que Marcelino estaba bien, hablaba y estaba tranquilo. Zulma no sabe leer ni escribir.
Los papeles originales con la orden de internación quedaron en el hospital y una copia en poder del Dr. Scalora.
En el Hospital Eva Perón, la encargada de la atención médica de Marcelino fue Lucia Centurión.
Cuando lo internaron Marcelino usaba remera rayada roja y pantalón de deportivo negro.

12/1/17 Su familia va a visitarlo y Marcelino no estaba. Vuelven el 16 de enero y tampoco lo encuentran.
23/1/17 Joaquín Sanagachi (hermano de Zulma) viajo desde La Primavera hasta Formosa Capital para buscar a Marcelino. No lo encontró.
25/1/17 Joaquín hace la denuncia en la Subcomisaría del Barrio Namqom. Lo derivaron a la sección de Trata de Personas de la policía de Formosa.
27/1/17 Zulma, Joaquín y Juliana consultan en la comisaria por el paradero del joven. No hay noticias.
1/2/17 Joaquín acude al Hospital Central. No pudo obtener información.
2/2/17 El Hospital Central no da respuestas a Joaquín. Juliana consulta con la Dra. Centurión. Hay registros de Marcelino en el Hospital Eva Perón. Le dice que derivaron a Marcelino al Hospital Central y le pide que hable con la Dra. Castellano, consultorio 14 del Hospital Central.
3/2/17 Juliana asiste o llama al Hospital Central pero la Dra. Castellano no estaba; pidió los datos para comunicarse con ella y no le pasaron su contacto. Nadie sabía nada de Marcelino.
6/2/17 Alejandra, psicóloga de APDH (audio): “Marcelino ingresa por guardia en el hospital de salud mental, hospital distrital, lo derivan inmediatamente en una ambulancia con un policía al hospital central y del hospital central ‘se retira’ sin ser atendido, aparentemente”.
12/2/17 A la fecha las informaciones que nos llegan es que a Marcelino pudieron haberlo trasladado a Tatané donde hay una Comunidad Terapéutica para adicciones. Otra información aporta el dato de que hace un mes aproximadamente detuvieron a alguien en Laguna Blanca de apellido Olaire.

La PROTEX (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas) del Ministerio Público Fiscal nos informa que a partir de la denuncia realizada por Joaquín Sanagachi, en la División de Trata de Personas del Departamento de Informaciones de la Policía de Formosa tramita un sumario y que el Juzgado de Instrucción y Correccional N°3 ya ha tomado conocimiento de la desaparición de Marcelino. A su vez, se le solicitó al Ministerio de Desarrollo Humano que remitiera la historia clínica del paciente desaparecido.
La PROTEX libró un oficio a la Secretaria de Cooperación con los Poderes Judicial, Ministerios Públicos y Legislaturas del Ministerio de Seguridad de la Nación con el propósito de poner en conocimiento la desaparición de Marcelino Olaire.

Aparición con vida de Marcelino Olaire.
Para información: Juliana Olaire (3704685361)
aparicionconvidademarcelino@gmail.com

En Tatané:
Comunidad terapéutica “Dr. Eduardo Macedo” queda en el km 1445 de la ruta nacional 11. Departamento laishi. Tel. 03717 436201- 430971

En Laguna Blanca:
Comisaría Laguna Blanca. Dirección: Av. S. Martín e H. Irigoyen
Departamento: Pilcomayo. Teléfono: (54) 03718 – 470043 Int 5001

Libertad a María Mendoza, qom presa en Formosa

Libertad a María Mendoza, qom presa en FormosaLibertad a María Mendoza, qom presa en Formosa

(Por Moira Millan) En la mañana del viernes fué detenida nuestra hermana Qom de Formosa María Mendoza. Ella es miembro de la marcha de mujeres originarias por el buen vivir y también de Qopiwini. Es un ejemplo de lucha y perseverancia, es una de esas mujeres imprescindible no valoradas por los machistas embestidos de liderazgo indígena y despreciadas por el patriarcado blanco, una mujer que sacude, interpela y molesta. Una guerrera de la mapu. Ésta hermana Qom nos necesita, está presa en la comisaria segunda en la alcaldía de mujeres de la ciudad de Formosa, les pido que llamen que pidan por su libertad y su integridad física. No la dejemos sola. Por favor se los pido. Gracias.

Jefe Alcaidía Policial de Mujeres: Crio. Mirian Beatríz Godoy

Domicilio: Av. 25 de Mayo y Libertad
pol.alcaidiamujeres@formosa.gob.ar

Alcaidía Policial de Mujeres
Dirección: Libertad Nº 863
Localidad: Formosa
Departamento: Formosa
*Teléfono: (54) 0370 – 4436361 / 6361*