Asesinatos en serie de chicos Wichí

El niño Wichí de 11 años Nazareno Chávez se encuentra todavía en el Hospital de la Madre y el Niño de Formosa Capital, a unos 500 kilómetros de su comunidad en Ingeniero Juárez. Los huesos de su rodilla de izquierda fueron astilladas por una bala de plomo de un policía hace más que tres semanas. Su situación es precaria. Cuenta el referente de comunidades Wichí de Ingeniero Juárez, Agustín Santillán, quién visito a Nazareno recién: “El chico apenas podía hablar. Me dijo: Quiero pan, ¿tenés algo de pan? Su boca estaba seca y sus ojos lleno de dolor. Es un niño que no sabe porqué le pegaron. Perdió mucha sangre y su herida es muy grave. Ahora no parece que vuelva a caminar, todavía no está recuperando.”

La herida de Nazareno es producto de una verdadera cacería de niños realizada por policías provinciales en la tarde del viernes 21 de Marzo, como ya se pudo documentar. Un grupo de niños se había sentado tranquilamente en la vereda frente a la Plaza Juan Domingo Perón cuando efectivos bajando de un patrullero dispararon a los chicos y los siguieron disparando con balas de goma y de plomo por una distancia de más que 100 metros. El resultado fue tres niños heridos, dos de ellos por bala de plomo, lo más grave Nazareno.

“Es muy triste ver las lágrimas en los ojos de la madre, porque su hijo casi murió y está luchando por su vida”, dice Santillán. Critica a las instituciones por ocultar la gravedad de la herida. “Los políticos dicen, que Nazareno está bien, pero no es así. Nadie investiga, ni los médicos dieron explicación. Les pregunte si hay un resumen médico, pero me dijeron que no hay.“ Cuando la madre Ana Chávez, acompañado por el referente, quería denunciar el crimen en la comisaría de Ingeniero Juárez: “ellos no aceptaron la denuncia. Ni nos atendieron.”

Recientemente, el hospital pidió a la madre Chávez el carnet de vacunas de su hijo. Por eso, tuvo que volver a su casa, un viaje de unos mil kilómetros en total que solo pudo pagar con donaciones de una organización humanitaria. Lo mismo pasa con la comida en el hospital: “Lo que más bronca me da, es que el hospital no les da de comer, ni a los acompañantes y ni al herido, la comida se la tienen que comprar”, dice Santillán.

En Chaco y Salta también
En toda su crueldad la cacería de niños en Ingeniero Juárez es parte de una violencia generalizada contra los pueblos originarios especialmente en las provincias Formosa, Chaco y Salta. Es aparentemente un fenómeno creciente. Como dice el ex cura de la teología de la liberación Patricio Doyle, quién vivió 20 años hasta mediados de los 90´ con los Wichí: “Esto no había cuando yo estaba.”

Al contrario de los originarios de la Patagonia, como los Mapuche, pueblos como los Wichí del noroeste no fueron asesinados sino esclavizados en el siglo XIX, porque los grandes ingenios necesitaban una mano de obra barata. “Fue la iglesia quien los quebró, no la fuerza armada”, dice Doyle. Explica que los misionarios quebraron su autoestima enseñándoles “que toda su cultura era mal” y así los esclavizaron. Sufrieron un genocidio silencioso durante el siglo XX. “El Impenetrable fue un cementerio de proyectos de desarrollo”, remarca.

Pero en los últimos tiempos en lugar de la demanda de esclavos, creció la demanda de tierra para la explotación de recursos naturales, especialmente para extender la frontera del sistema agro-exportador transgénico – un sistema agropecuario casi sin mano de obra. El originario no se necesita más y en esta lucha territorial se repite la masacre en el sur del siglo XIX. Por eso los ataques violentos contra las comunidades Wichí en Ingeniero Juárez y de los Qom en La Primavera, Riacho de Oro, Pampa del Indio y una multitud de otras en la región.

Así se puede entender, por qué el crimen policial contra el niño Nazareno y sus amigos tiene un contexto aún más aterrador. Según testigos, son 17 los asesinatos de chicos Wichí – no incluyendo los asesinatos de personas grandes – a manos de integrantes de instituciones estadales o por sus protegidos. Estos números dan cuenta de lo sucedido: desde el año 2000 sólo en Ingeniero Juárez, con 19 mil habitantes, se trata de un patrón de crímenes contra los jóvenes originarios que según testimonios de vecinos se repite allí, en otras localidades de las Provincias de Formosa, Chaco y Salta.

En ningún caso de Ingeniero Juárez hubo un juicio, la mayoría de los asesinatos ni siquiera fueron investigados oficialmente, algunos de ellos se supone que fueron cometidos directamente por integrantes de la policía. En general, tampoco hubo denuncias de familiares por miedo a la represión y “porque acá en Juárez no toman la denuncia” – la misma experiencia que tuvo la madre de Nazareno –, aunque, como dicen los vecinos, “sabemos quiénes son que los matan”.

“Sabemos que los que lo mataron y torturaron son policías y la causa quedo en la nada”, dice un referente. “Luego encontramos un chico todo esqueleto, le sacaron toda la piel y de eso no hubo justicia tampoco. Otro chico fue yendo para un paraje y sabemos quiénes lo mataron, porque tienen muchas vacas y entonces son políticos”, dice un vecino. Hace tres años una mujer joven fue violada. “La chica la mataron, le sacaron los dientes. El hospital dice que murió por deshidratación, pero como va a morir por deshidratación, teniendo así la boca y sin dientes, con todos los moretones. El tobillo estaba torcido y se veía que peleó con su agresor.” El asesino fue “uno de los dirigentes de acá de Juárez”.

En el año pasado asesinaron a Víctor “Oli” Segundo, el número 17 de los asesinatos de chicos Wichí en Ingeniero Juárez, un crimen morboso que se podría reconstruir de manera precisa con nuevos testimonios, aunque el sistema judicial cerró el caso. El joven, supuestamente de 16 años (no tenía DNI), fue golpeado brutalmente el 22 de Junio. Según testigos el asesino fue el dueño criollo de un comercio y la razón del acto había sido el hecho que el Wichí Olivero se había sentado en la vereda del local criollo.

“No sé cómo, pero Oli salió del barrio”, cuenta la referente de la comunidad Barrio Belgrano, Ercilia Agüero. “Se dice que le mandaron a comprar algo ahí en ese negocio, pero cuando le mandaron ellos pensaron que el chico se había ido a su casa, pero luego él no aparecía. Dos días estuvo desaparecido, al tercer día lo encontraron a 50 metros de ese negocio en una chacra, como un perro muerto”.

El joven fue desfigurado por golpes y encontrado sin ropa, lo que impidió identificarlo. Fue declarado fallecido y llevado al cementerio. Allá el encargado se dio cuenta que Víctor Segundo todavía estaba vivo, significa que el joven había sufrido – “como un perro tirado en la chacra” – dos días de agonía antes de detectarlo. Entonces fue traslado a la terapia intensiva de un hospital de Formosa Capital, donde murió. Solo cuando volvió su cuerpo, cosido como un matambre como se puede ver en las fotos tomadas, su identidad fue revelada y sus familiares, preparando el cuerpo para el funeral, detectaron que fue vaciado de sus órganos.

Unas semanas antes de estos hechos una mujer fue violada y golpeada por criollos de la localidad. Fue atacada en un galpón abandonado del ferrocarril y murió en el hospital, caso que tampoco fue resuelto por la justicia. Estos crimines están acompañados por muertos dudosos en hospitales. En una cantidad de comunidades hay denuncias de personas trasladadas a los hospitales de las capitales provinciales de Formosa y de Chaco que volvieron muertos con falta de unos órganos.

El supuesto asesino del joven Víctor Segundo, a quien miembros de la comunidad Wichí acusan de participar también en violaciones de mujeres Wichí, hoy en día está suelto y en libertad. Un hecho inédito, especialmente en el contexto de los linchamientos de las últimas semanas, es lo que paso, después de que las comunidades se dieron cuenta del asesinato. Unas mil personas se juntaron para reclamar justicia y fueron al lugar del asesinato. Dice un testigo: “Ellos llevaron al negociante y la señora, pero después la gente se frenó un poco. Pensaba que por fin va a haber justicia. Entonces les entregaron a la policía.”

Mientras que en el barrio porteño Palermo un ladrón que robó un reloj marca Rolex de una turista casi es linchado, unos mil vecinos de un joven asesinado bestialmente se resisten a ajusticiarlo y entregan al supuesto asesino para que el estado haga justicia. Pero en lugar de cumplir con su función, el sistema judicial liberó al comerciante y ahora está persiguiendo a los manifestantes acusándolos de robo en banda y en poblado. Entre los imputados se encuentran personas que probadamente no estaban en la manifestación, como una mujer que ese día estaba internada en un hospital. Otros imputados estaban, con testigos, en el campo afuera del pueblo. La comunidad Wichí decidió no atender las audiencias judiciales en el pueblo de Las Lomitas, unos 200 kilómetros de Ingeniero Juárez. No tenían los recursos para viajar “y tenemos miedo”, dice un imputado: “pensamos si vamos, nos pueden encerrar, y la gente se puso de acuerdo de no ir. Ahora estamos como en rebeldía. Pero si lo va a buscar la policía a una persona no la dejamos que se la lleven.”

El caso Víctor Segundo es emblemático, como lo es la herida del niño Nazareno Chávez, por su crueldad. Ambos son casos que exponen la perversión social donde las jóvenes y niñas originarias son golpeadas y violadas casi a diario. De hecho, existe un verbo que da cuenta de esta práctica en el noroeste argentino: se dice “vamos a chinear” cuando unos criollos buscan una chica indígena para violarla.

Pero los casos de Olivar y Nazareno también demuestran, cómo las instituciones del estado están involucradas directamente en los crímenes: la policía, el sistema judicial y el de salud y el poder ejecutivo. El estado no está ausente en este juego violento, está bien presente y es un participante activo en crímenes organizados como el tráfico de órganos. Recientemente un médico que atendió a un paciente Wichí refirió el caso de un paciente que le comentó sobre una operación de apéndice que le practicaron en un hospital público.

Cuando el médico pregunto dónde estaba su cicatriz, el paciente la mostró. El médico sorprendido constató que se encontraba en la espalda justo encima del riñón.

Cristino Vidal Mendoza, Andrés Fermín y Amancio Reyes dejaron morir a mujeres y hombres originarios enfermos porque adherían a los reclamos de Félix Díaz

Ruth Aguiar

Estos asesinos están enojados además porque cuando los hermanos no reciben atención, acuden a Ernestina quien pide ayuda, trata de conseguir los remedios por otro lado “se mete donde no se tiene que meter” y entonces ahora a todo el que se acerca a Ernestina o es pariente de ella, no recibe atención, los dejan que se mueran.

Y así fue como fallecieron este año cinco hermanos más: Marisa Frías por hemorragia, estuvo 6 meses sangrando fue al hospital, solo le dieron paracetamol, tenía27 años; Jones frías murió porque le reventó el pulmón, tenía 17 años; Sofía Torres se fue en una hemorragia, tenía 50 años y un sangrado de 5 meses que no quisieron atender; José Xilas por un problema renal y pulmonar 60 años, también sin que lo atendieran y Raúl García de solo 20 años por una peritonitis, pese a que fue al hospital a tiempo.

Actualmente hay en la comunidad muchos casos de mujeres con hemorragias de 4 a seis meses, mujeres muy jóvenes. En el hospital no les dan remedios, no las atienden. Hay también muchos chicos con hongos en pies, cuerpo y cabeza, muchos chicos con colitis, diarrea y vómitos, no les dan remedios, nada. Eso sí: cuando van a parir si las atienden, para poder hacerles una ligadura de trompas sin que las mujeres lo sepan.

No los atienden por el simple hecho de que se juntan en la casa de Ernestina Moreno, porque es una referente muy fuerte, que se preocupa y se ocupa, sin tener medios, hace lo imposible, entonces los hermanos se acercan, le consultan, le piden auxilio a ella. Ella intenta conseguir lo necesario y si las autoridades se lo niegan por haber estado en el acampe apoyando a Félix Díaz, reclamando por sus territorios, Ernestina recurre a Buenos Aires, lo que les provoca aún más ira.
Estos agentes sanitarios que se sienten dueños de la vida y de la muerte en Ingeniero Juárez son Andrés Fermín que tiene dos camionetas y el otro que se llama Amancio Reyes y tiene una cuatro por cuatro, vehículos que contrastan con la pobreza extrema de esos parajes.

En este momento hay hermanos que están graves y sin atención por los mismos motivos:
Daniel Pérez de 20 años, tiene tuberculosis; Cesárea Juliani de 36 años hace 8 meses que tiene hemorragia, trombosis y bocio, sólo le dieron paracetamol, está muy delgada; Marcelina Torres lleva 6 meses de hemorragia, tiene 34 años; Patricia Ruiz hace dos meses que tiene hemorragia; Alicia Moreno, hermana de Ernestina, lleva 5 meses de hemorragia y trombosis, tiene 34 años; una abuela de 70 años se cayó se abrió la cabeza le derivaron a Formosa y volvió porque nadie la atendió, se le juntan bichos donde tiene la herida y los agentes sanitarios no la atienden.
¿Vamos a permitir que estos señores sigan impunes?
¿Vamos a seguir mirando como el gobierno de GildoInsfrán continúa con el genocidio lento pero inexorable de las comunidades originarias como si fuera una fatalidad irreversible? ¿Para cuándo la intervención de la provincia? ¿Para cuándo la una visita de la CIDH o del asesor Especial para la Prevención del Genocidio de la ONU, Adama Dieng?
¿Vamos a dejar que mueran ahora Daniel, Cesárea, Marcelina, Patricia, Gabriela, Alicia y la abuela?

“Te vamos a cortar los dedos así no escribís más”

Ruth Aguiar

En Ingeniero Juárez: La persecución hacia el líder wichí Agustín Santillán es constante, 12 causas en su contra, algunas graves con pedido de captura. A esto se suman amenazas de muerte y hace unos días se metieron con total impunidad, desde un celular por whatsapp, amenazando matar a sus hijos e incendiar su casa.

En Ingeniero Juárez, a 400 kilómetros de Formosa capital, la pobreza es extrema y ni siquiera llega la asistencia “Universal” por hijos. Agustín Santillán nos pide difundir el siguiente video, donde muestra esta realidad:

INGENIERO JUAREZ FORMOSA hace 4 años que esta familia pedia ayuda para que lo devuelvan su asignación por hijo les pido si algunos tiene contacto con algunos de ANSES o esta serca del nuevo presidente para que ayude esta familia wichi

Gepostet von Agustin Santillan am Mittwoch, 6. Januar 2016

La situación judicial de Agustín Santillán es delicadísima, tiene 12 causas armadas en su contra, tres pedidos de detención y el único abogado que podría defenderlo es Daniel Cabrera, de la Asociación Civil por los Derechos de los Pueblos Indígenas (A.De.P.I) con sede en la Ciudad de Las Lomitas, a 300 Km de Ing. Juárez. Se solicita a todas las organizaciones y personas que puedan hacer un aporte económico para enfrentar las causas, son muchos los gastos de traslado y trámites. Daniel Cabrera es quien lleva también la causa de Misión Laishi y fue quien sacó de la cárcel a los hermanos Tejada.

Caja de ahorro 18038/6
CBU: 3150002702002001803864
Banco Formosa
Titular Daniel Cabrera
Toda novedad de esta causa, así como la rendición de cuentas periódica de lo aportado solidariamente y los gastos que se vayan generando, serán publicados en el sitio de ADEPI https://www.facebook.com/Adepi-221261134721190/

Persecución penal a Félix Díaz y la Comunidad La Primavera

Más adelante el organismo humanitario afirma que: “La causa N° 672/2011 se basa en la denuncia del criollo Cecilio Celías y en testigos que son sus allegados. Celías afirmó que “un grupo de aborígenes de la Colonia La Primavera habían ingresado sin autorización alguna al interior del campo que poseen, a edificar viviendas” y acompañó su denuncia con documentos. La legitimidad de los títulos de propiedad que Celías presentó ante la justicia formoseña forma parte de la discusión de fondo sobre de quiénes son las tierras que se acusa a Díaz haber ocupado. Esta cuestión está pendiente de resolución por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Consideramos necesario aguardar esta resolución de la Corte sobre la titularidad del territorio antes de avanzar en una persecución penal por el delito de usurpación”.
Luego, el Cels subraya que: “En septiembre de 2014, cuando se confirmó su procesamiento, el CELS presentó un recurso de casación que fue rechazado. Ante esto, interpuso un recurso de queja que también fue rechazado. Al mismo tiempo, se presentaron dos escritos pidiendo medidas de prueba que corrieron con la misma suerte. Ni la fiscal Gloria Elena Rejala ni el juez Garzón tuvieron en cuenta otra evidencia: las inspecciones judiciales al territorio revelaron que el Estado provincial construyó viviendas para los aborígenes en esas tierras, es decir que para la administración pública formoseña esos terrenos les corresponden. La negación de medidas que podrían contribuir a esclarecer la causa vulnera los derechos de Félix Díaz y de la comunidad”.

Finalmente, el Cels afirma que el organismo patrocina a “la Comunidad Potae Napocna Navogoh – La Primavera- en esta causa penal y en otras dos relacionadas con la represión policial del 23 de noviembre de 2010. También la representa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

Torturan a cinco demorados en comisaría de Formosa

Torturan a cinco demorados en comisaría de FormosaTorturan a cinco demorados en comisaría de Formosa

La Policía de Formosa castigó salvajemente a cinco detenidos – dos adultos y tres menores-, entre los que se encontraban dos miembros de la comunidad wichi, tras ser demorados por averiguación de antecedentes,días atrás, mientras caminaban de noche por una ruta. Todos fueron obligados a hacer sentadillas, descalzos, durante un largo período de tiempo en la Seccional 3° de la capital provincial; uno de ellos estaba esposado, mientras que otro sujetaba una llanta de rueda de autos. Los afectados denunciaron que los detuvieron mientras juntaban cartón durante la noche, y aseguraron que fueron salvajemente golpeados.(Fuente: TN)