BERNARDA PESOA TORRES- 2° ENCUENTRO CICLO INTERNACIONAL DE DEBATES ¿DÓNDE ESTÁ LICHITA?

“Nos están arrancando y si no estamos preparados nos van a matar a todos”

Bernarda Pesoa Torres fue una de la panelista del simposio realizado, el pasado 30 de mayo, al cumplirse seis meses de la desaparición forzada de Carmen Elizabeth “Lichita” Oviedo Villalba en el marco del el 2º Encuentro del Ciclo Internacional de Debates ¿Dónde está Lichita?, En esta entrega brindamos  la intervención Bernarda, lideresa Qom de Paraguay y dirigente nacional del Mujeres Campesinas e Indígenas. Próximamente seguiremos con las palabras} Deisy Choque, diputada del Estado Plurinacional de Bolivia, por el MAS; Michelle Ellner, coordinadora para Latinoamérica de Codepink, Estados Unidos; Estefanía Ciro, investigadora del Centro desde la Amazonia Colombiana Alaoriladelrío y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza Línea Fundadora. Los videos irán acompañados por sus respectivos textos. Este 2° Encuentro, iniciativa para apoyar nuevamente la búsqueda de Lichita en el territorio del Cerro Guazu, Paraguay  fue moderado por lxs compañerxs Lila Báez y Fabricio Arnella de la Secretaría de Trabajadores Migrantes y Refugiados/as (UTEP) y el Partido Comunista Paraguayo, respectivamente. (Ver video en https://youtu.be/0r1EZ58x7n0)

INTERVENCIÓN DE BERNARDA PESOA TORRES

Muy buenas tardes, aquí ya es de noche, y con el clima muy frio.

Mis saludos y respeto siempre con las hermanas de Argentina, Bolivia y otros países.

Yo soy Bernarda Pesoa de la organización Conamuri, soy de pueblo qom; y, estuve escuchando atentamente a las demás hermanas que hablaron antes de mi ingreso.

Dentro de la estructura paraguaya, siendo mujer indígena, veo que desde que empezó el golpe de estado, nuestro país se ha vuelto muy violento.

Las autoridades nos nombran como “ nuestras mujeres, nuestras niñas, nuestros indígenas”… ellos cuando hablan dicen NUESTROS, NUESTRAS y a nosotros no nos gustan esas palabras ; porque somos parte de la sociedad, somos parte de un país y SOMOS antes de la creación del gobierno y el estado mismo. Por esa misma razón siempre tenemos que tener respeto entre nosotros, con las instituciones públicas y con las autoridades estatales.

En Paraguay, en los primeros meses del año 2020, empezó el asesinato de niñas indígenas. Ahí empezó con fuerza, después ya no se distinguía si eran mujeres o no lo eran; sino que como parte de pueblos indígenas son asesinados muchos y muchas sin justificación alguna. Sin investigación alguna. Ellos hacen todo lo que se les dé la gana.

Antes de lo sucedido con “Lichita”, había empezado la violencia con nosotras y nosotros. El asesinato de niñas indígenas alrededor de la ciudad de Asunción lo demuestra, cuando se las ha encontrado a veces drogadas o asesinadas; pero no hay investigación profunda que busquen a los culpables, y cuando algo buscan se culpa otra vez a los hermanos indígenas. Esto yendo más hacia delante del 2020, parece que se ha normalizado. Se culturalizó el asesinato de niñas indígenas y después siguieron con las no indígenas  de 11 a 12 años de edad. Estas niñas fueron las historias conocidas; pero de las que tampoco nunca se han encontrado una pista para poder saber donde ellas están.
Dentro de eso también está ahora nuestros tema: “¿Donde está Lichita?”

Son muchas las niñas que no se sabe dónde están. Muchas niñas indígenas de las que no se sabe ¿por qué se les ha matado? ¿Qué culpa tienen las niñas, que culpa tienen las mujeres?

Entonces vemos que aquí son largos procesos de apoderamiento de los recursos humanos que hemos sobrevivido y resistido en nuestro país. Ya nos han explotado, ya nos han quitado los territorios que hemos tenido, y ahora en la última, nos quieren quitar nuestros territorios as profundos, que son nuestros cuerpos.

Entonces justamente por eso hay una campaña que se pregunta “¿Dónde está Lichita?”  Donde también nosotros tenemos que buscar dónde está nuestra dignidad, dónde está el respeto que merecemos.

¿Dónde está Lichita? ¿Dónde está la dignidad de las niñas indígenas? ¿Dónde se ha vuelto, como una desaparición, el derecho y la democracia de la que se habla tanto en Paraguay?

Siempre el gobierno dice que el Paraguay es un país democrático, pero solamente para los pares políticos es un país democrático; no para el pueblo… porque para el pueblo la democracia es que te metan en la cárcel, te amenacen con encerrarte y te persigan.  Esta estructura tiene muchísimas manos, piernas… tiene un cuerpo en donde en un brazo están las grandes empresas transnacionales, en el medio el poder político, justamente con la justicia… con la INjusticia que le llamamos nosotras como organización; y la otra mano de izquierda es la religión occidental, que es una otra estructura también milenaria; y en base a ella han desculturalizado las culturas milenarias de pueblos indígenas, con una religión que no es nuestra.

Entonces cuando el pueblo se enoja, cuando el pueblo empieza a levantar su voz, se utiliza a la iglesia para apaciguar la lucha social, así hacen que se que calmen los nervios; y entonces sigue en camino el asesinato, siguen las políticas partidarias que utilizan para decirte que va a solucionar todos los problemas.

 Ahora estamos empezando a entrar otra vez en las elecciones internas de los municipios. Entonces ahí termina la búsqueda de todos los desaparecidos; el olvido de todas las cosas que hemos pasado en estos años. Empiezan a hablar solamente de política partidaria. Se gasta dinero para papeletas, para campañas electorales.. y para la búsqueda de la desaparición de las personas como Lichita, no hay fondos.

Además no se habla del tema en la prensa, en los medios de comunicación.

La hacen desaparecer a ella y desaparecen las informaciones que el pueblo necesita.

Esto hace que se justifique la injusticia que estamos pasando en nuestro país; personalmente he pasado muchas situaciones. Hasta ahora no he tenido justicia, inclusive me culpan de todo lo que me han hecho: Me dicen que yo soy una mujer rebelde, que no obedezco ordenes de otros, que no quiero oír a otras personas; sin embargo no es así.

La fuerza de la clase organizacional es independiente. Es una idea autónoma de un ser que tiene derecho a opinar; que tiene derecho a participar en las decisiones en base a la justicia, políticas, de decisiones comunitarias.. decisiones que se toman dentro de un estado o sociedad en donde la persona vive; por lo que tiene el derecho de participar. Y por esa misma razón en nuestra lucha siempre decimos que sin la participación de las mujeres indígenas, sin la participación de las mujeres en el mundo no vamos a mejorar nuestro país. Porque cuando desaparecen tu hijo o hija es lo mismo a que te hagan desaparecer a vos como mamá y como papá. Yo me sumo también a esta lucha con la familia Villalba, porque a mí también me ha sucedido eso.

A mí no me agarraron, pero entonces agarraron a mi hijo. Lo encarcelan e igual dicen: “el hijo de la lideresa fue condenado”. Eso me ha golpeado bastante y con eso no se contentan.

Fueron por mí otras vez, me agarraron y me golpearon muchísimo. Me dirigí a un puesto de salud, aquí en nuestro distrito de Benjamín Aceval. Quise hacer el chequeo médico para luego realizar la denuncia, y me lo negaron…indicando que tenía que ir a Asunción. Siendo que era una emergencia, no me daban respuesta. Tuve que llorar enfrente de las enfermeras para que me atiendan. Acompañada siempre con mi organización y amistades. Tuvieron que verme llorando para que me pudieron atender estas profesionales de blanco.

Por lo tanto, no vamos a tener derecho si es que no la peleamos, si es que no batallamos por lo propio en una sociedad en donde reina la injusticia; en donde se persigue a la clase trabajadora, a los que luchan por un territorio para vivir bien y para tener una buena calidad de vida. Vamos a seguir siendo perseguidas y perseguidos en nuestro continente hasta que eliminen todas las cabezas de las organizaciones y puedan quedarse con nuestro pueblo, con nuestro cuerpo y con nuestro territorio, si es que la lucha no sigue firme en todo el mundo.

 Los grandes poderes políticos estudian quiénes tienen una tierra fértil donde puedan cultivar sus porquerías para acumular capital. Ellos estudian… entonces nosotros también debemos estudiar para saber cómo defender nuestro territorio y nuestros derechos como seres humanos.

Yo me sumo a la mama de “Lichita” porque también estoy sufriendo en carne propia por mi hijo, que hasta el momento aun no le he podido sacar de la cárcel.

Aunque dicen que los pueblos indígenas tienen una ley diferente a la ley nacional, a mi no se me reconoce ni se me trata como indígena en ese sentido. Entonces eso es una injusticia. A mí no me permiten demandar a los que me atacaron, mientras que a mi hijo lo atacaron y se lo llevaron forzosamente.

Entonces esto es una lucha por mi territorio.

Es una lucha en contra de las grandes empresas que quieren entrar, y que varias ya entraron en nuestra comunidad para cultivar eucaliptos; por esa misma razón a mi me hostigan, me amenazan y me persiguen como mujer indígena.

Pero por otro lado no me reconocen indígena. Dicen: “ella ya no es indígena, porque sabe manifestarse.. porque lucha por sus derechos.. y porque capacita a los que no conocen su derecho. Los indígenas no hacen eso…”

 Hasta eso hay que tolerar!

En estos momento antes las elecciones municipales, todos los candidatos llegan a mi casa, y me dicen que no se habla bien de mi porque yo estoy produciendo un cambio en la mentalidad por la defensa del territorio; que es la defensa de los derechos humanos y la defensa de las mujeres, niñas, niños y jóvenes. Lo cual es un cambio del pueblo qom. Ahí ya me persiguen porque yo “no hago bien las cosas”, porque esto está mal y porque parece que los indígenas siempre tienen que obedecer a los que les mandan; a los políticos que vienen entrando a una comunidad ofreciendo alimentos, debemos aceptarlos siempre, lo contrario es cambiar la mentalidad. Por eso siempre me persiguen como una persona peligrosa para su estructura y bienes comunes.

Por eso, desde la organización Conamuri decimos que la defensa de las mujeres y las niñas no tienen que tener limite, tiene que abarcar el mundo entero… como dice la compañera Daysi Choque y la compañera que hablo antes que ella.


Tiene que tener un impacto de aquí a otros países, se debe gritar: Dónde está Lichita hasta encontrarla, para que la mamá de ella, abuela y familiares estén tranquilos.

Vamos a gritar ¡¿Donde está Lichita?! hasta encontrarla; porque ella tiene derecho a contarnos cómo fueron las cosas; ya que el gobierno asume que ha hecho un gran esfuerzo para llegar a la democracia y la paz pública del pueblo paraguayo, siendo que lo que ocurrió en realidad es que fueron asesinadas niñas, acribilladas violentamente en el monte. A esto se refieren ellos cuando dice que fue todo un éxito.

A nosotras todavía no nos toca, pero nos están tocando en nuestra mente para no pensar, y nos están tocando en nuestros ojos para no ver lo que está sucediendo. Entonces nos está tocando nuestro espíritu y nuestra salud también.

Nos están arrancando, y si no estamos preparados nos van a matar a todos y a todas. Pero la herramienta importante es la unidad, el diálogo, la charla y la información… estos son todos nuestros elementos para tener la fuerza en donde estemos.

Ya sea en nuestra comunidad, en nuestro territorio, en el hospital o en la cárcel misma; con estos elementos siempre podremos tener un espíritu fuerte; con una mentalidad clara, en donde decimos: “estoy contigo y siempre estaremos contigo”.

Esto es lo que yo le digo a la mamá de Lichita, que no está sola, que todos y todas estamos con ella.

Eso es lo que necesito que le llegue. Este mensaje como mujer indígena y como Bernarda Pesoa.

Le digo que no está sola, que en todo el mundo estamos pasando la misma situación; solo que son diferentes momentos, son diferentes golpes que nos están dando.

Por esto, le doy fuerza, animo y esperanza… le doy fuerza espiritual y un gran abrazo a ella y a todos los que están oyendo en este momento.

Muchas gracias. 

POR COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FÁCIL – ESPACIO DE LUCHA NILDA ELOY

Un año sin facundo Astudillo Castro: Un año de impunidad

El 30 de abril del 2020, en un contexto de pandemia ultra represivo bajo la excusa de “cuidar”, Facundo fue visto por última vez mientras era subido a un patrullero por agentes de la Bonaerense. La desaparición forzada seguida de muerte de Facundo continúa impune. Desde el inicio la causa estuvo rodeada de mentiras, desviaciones, eliminación de pruebas y hostigamiento y amenazas a familiares y amigues de Facundo. No podemos dejar de mencionar que el propio Berni, Ministro de Seguridad de la provincia, se tomó 65 días para apartar de la causa a la Bonaerense, principal sospechosa de este crimen. Todas las pruebas indican que los autores materiales de la desaparición seguida de muerte de Facundo son los policías bonaerenses Siomara Flores, Alberto González, Mario Gabriel Sosa y Jana Curuhuinca.

En un contexto donde cada vez más se utiliza el eufemismo de violencia institucional queremos señalar que el crimen de desaparición forzada es un crimen federal e internacional, que tiene al Estado como responsable. Por eso la responsabilidad cae no solamente sobre la bonaerense, el ministro Berni y el gobernador Kiccilof, sino también sobre todo el Estado nacional, incluido el presidente Alberto Fernández.

La consideración por el derecho internacional de la desaparición forzada como una violación de múltiples Derechos Humanos y crimen de lesa humanidad, considera como parte fundamental del delito la negativa del Estado a reconocerlo, prolongando y agravando sus consecuencias para las víctimas y sus familiares.

Tengamos en cuenta que, tras la autopsia de Facundo, denunciada por la querella por incumplir y violar los protocolos y convenios internacionales, disminuyó notablemente la difusión del caso en los medios hegemónicos.

La autopsia fue realizada sin tener en cuenta el contexto en el que desapareció y fue asesinado, pero sabemos de sobra que hay mucha información que confirma que Facundo tuvo contacto varias veces a lo largo de su desaparición con efectivos de La Bonaerense.

Creimer, la única perito que no firmó el informe forense, cuestiona, en un largo escrito, que la custodia del cuerpo y la ropa de Facundo no debió estar a cargo de la fuerza policial; destaca que una de las zapatillas del joven hubiera sido hallada en perfecto estado junto a restos esqueletizados, y que un cabello en un patrullero coincidiera con el ADN del joven. Cree que sus restos fueron plantados y por eso pidió analizar el agua de las dependencias policiales por donde habría pasado el joven ya que “de las 15 especies de diatomeas que aparecieron en la médula ósea de Facundo sólo cinco coinciden con la toma de agua del lugar donde fue encontrado”. La recolección de agua la hizo la Policía Federal, cinco días después y a 80 metros de donde estaba el esqueleto, acusa.

El tema del agua es definitorio porque sobre ese análisis se basa la certeza de que Facundo murió donde se lo encontró. Sin embargo, el 23 de octubre se ordenó un estudio sobre el estuario con el objetivo de determinar la altura que tuvo la marea en los lugares donde fue hallado el cuerpo, en donde estaba la mochila –bastante más lejos y con la ropa dentro– y donde, según el GPS, reportó un móvil policial. El estudio se encomendó al Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET) y al Servicio de Hidrografía Naval (SHN).

El pedido lo hicieron Horacio Azzolin y Héctor Andrés Heim, los fiscales especiales adscriptos a la causa desde el 28 de agosto. Ese día, desde el IADO llegó otro documento: “Análisis de la situación en el campo con relación al caso Coirón 46030/2020 – FBB 8640/2020”, algo inusual según los fiscales: un integrante de una de las instituciones presentaba un estudio de campo realizado sin autorización de los investigadores ni control de las partes, en el que sostenía hipótesis y conclusiones que no se le solicitaron. Los fiscales se lo devolvieron.

Pero el 10 de febrero la jueza Gabriela Marrón ordenó al IADO el estudio sobre el estuario. “Eso no implicaba reasumir la instrucción del caso”, se cubrió. Al contrario, Azzolin y Heim entendieron que sí se metía en la instrucción y solicitaron su nulidad. Como Marrón parecía insistir en su convicción, ya insinuada, de que Facundo se ahogó solo, los fiscales señalaron que perdía imparcialidad.

La Cámara Federal de Bahía Blanca revocó entonces parte de la resolución de la jueza que rechazaba medidas de prueba. Los camaristas Pablo Larriera y Leandro Picado dictaminaron que se allanara de nuevo el puesto policial de Teniente Origone donde fuera visto por última vez Facundo. Hicieron constar que, según una testigo, las ropas –telas y una gorra– aparecidas allí habían sido tiradas. Los camaristas ordenaron secuestrar los teléfonos de los efectivos que tuvieron contacto con Facundo aunque no el medio centenar pedido por la querella, que incluía los de Prevención Local en Bahía Blanca, en uno de cuyos patrulleros fue hallada una piedra turmalina de un collar del joven.

Con el reimpulso de las medidas de prueba reaparecieron los hostigamientos, como las amenazas y aprietes que recibió uno de los testigos clave.

Entendemos que se viene instalando cada vez con más fuerza el término “Violencia Institucional” para referirse a hechos represivos producidos por las fuerzas de inseguridad estatales. El concepto mismo de “Violencia Institucional” esconde más de lo que explica: omite el cuestionamiento central al Estado como una forma de organización política y social que reproduce diferentes formas de dominación y represión.

Así la amplitud que se le da al concepto de violencia institucional presenta algunas dificultades no inocentes: iguala prácticas que son esencialmente diferentes. Las violencias y exclusiones en el ámbito de la salud y la educación y en algunos aspectos del servicio de justicia, son cualitativamente distintas a prácticas como el gatillo fácil, la desaparición forzada de personas, el secuestro de pibas para su ingreso a las redes de trata o la lisa y llana represión policial en una marcha.

Partir del concepto de “violencia institucional” no sólo admite la legitimidad de algunas violencias estatales sino que a la vez no permite modificar nada de raíz, ya que alude a supuestos “excesos” de ciertas instituciones como algo a corregir. Y esto no es así: las fuerzas represivas son constitutivamente violentas y tienen una finalidad concreta y específica: la represión es una política y una función específica del Estado.

La lucha por la justicia para Facundo y otras miles de víctimas, y para terminar con este sistema que continúa y va a continuar cobrándose vidas exige que seamos responsables y rigurosos a la hora de entender cuáles son las responsabilidades del Estado en este tipo de crímenes.

JUSTICIA POR FACUNDO ASTUDILLO CASTRO

BASTA DE DESAPARICIONES FORZADAS

JUSTICIA POR TODAS LAS VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN

NO ES VIOLENCIA INSTITUCIONAL, ES REPRESIÓN ESTATAL

COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FÁCIL

UN SECRETO A VOCES

La policía narco de Jujuy propaló el virus en la provincia que regresó a fase 1 de la cuarentena

(Por Julia Callejón/APL) Jujuy pasó de no tener ningún caso de coronavirus a 29 contagiados en pocos días. Más de la mitad de los enfermos pertenecen a la Policía y el rastreo epidemiológico no logra encontrar al paciente cero. En lo que es un secreto a voces, todo apunta hacia la fuerza policial ligada al tráfico de hojas de coca desde la vecina Bolivia ya que en Jujuy no hay cultivos. El tráfico no pudo haberse realizado sin la anuencia del poder político que pidió “no estigmatizar”. Así, la provincia entera regresó a la fase 1 y se suspende la vuelta a clases. (…) Jujuy tiene más del 60% de enfermos actuales dentro de las fuerzas policiales, y prácticamente la totalidad de los demás afectados son amigos, parientes o contactos estrechos de éstos.

El martes pasado a raíz de la aparición de 2 nuevos casos, en la conferencia del COE, el Gobernador de la provincia, Gerardo Morales, anunciaba la vuelta a la fase 1 para la ciudad capital, sus alrededores y la localidad de Perico. Pocas horas después, al sumar más positivos, la medida se hacía extensiva a toda la provincia.

Es de público conocimiento que uno de estos dos casos es un agente que viajó el día 4 de junio a la ciudad fronteriza de La Quiaca como parte de una comitiva oficial, junto al Gobernador Gerardo Morales, y se sospecha que allí se contagió.  Aunque también hay versiones no oficiales que complican más la situación, porque indican que en realidad el agente, llegó a cruzar a la colapsada Bolivia, para realizar algunas compras y de allí trajo el virus.  Además, esta misión a la frontera, que tenía como propósito concientizar sobre la necesidad de extremar esfuerzos para evitar el paso de ciudadanos bolivianos, impedir la propagación del coronavirus y prevenir la circulación comunitaria, se realizó con un excesivo e innecesario número de funcionarios y ministros, algo que desafiaba la lógica misma de su razón de ser.

Asimismo, el porcentaje notablemente alto dentro de las fuerzas de seguridad, volvió también a la memoria de los jujeños otro hecho reciente: el secuestro de 100 kg de hojas de coca de manos de la policía. El pasado 9 de junio, dos efectivos policiales fueron demorados, luego de que un control de Gendarmería en la localidad de Tres Cruces, les encontrara a un sargento primero y un cabo primero, un cargamento de 100 kilos de hojas de coca fresca. Sin embargo el cerco sobre la información del caso es muy fuerte y aun no se sabe a qué dependencia pertenecían, si efectivamente habían pasado a Bolivia y cuantas veces, ni si se les ha realizado el test PCR, o su resultado. Sin embargo, se sospecha que pertenecen a una red mas amplia y aún es incierto el número de viajes realizados.

Luego de que a principios de abril se confirmara el quinto caso en Jujuy -todos importados- la provincia había permanecido más de 50 días sin nuevos contagios de covid-19, lo que le permitió flexibilizar la cuarentena. Todos los jujeños de estos cinco casos iniciales, que habían contraído la enfermedad en sus vacaciones, habían recibido el alta médica sin mayores inconvenientes. Al no encontrar nuevos positivos, y sin circulación interna, se controlaban a aquellos que ingresaban a la provincia, como repatriados, camiones de abastecimiento y camiones en tránsito.

De este grupo se sumaron 4 contagios (1 repatriado y 3 de personas en tránsito).  Un caso aparte fue el camionero jujeño, que si bien se trató de un contagio importado, porque lo habría contraído en Buenos Aires, el camionero implicó la vigilancia epidemiológica de las personas con las que mantuvo contacto en la localidad de Fraile Pintado, y lamentablemente el paciente falleció.

Pero la falta de casos propios había flexibilizado la cuarentena llevándola a fase 4 y proyectando el regreso a clases. En este contexto se produjo una segunda oleada de contagios, que en menos de una semana arrojó unos 30 casos. En las últimas 24 hs. se sumaron 18 nuevos contagios, sumando un total de 39.  Estos 18 nuevos contagios (todos de transmisión local),  cuentan con 15 policías, un trabajador de la salud y otros dos civiles (de contacto estrecho con uno de los policías diagnosticados a mitad de semana).

Es decir Jujuy tiene más del 60% de enfermos actuales dentro de las fuerzas policiales, y prácticamente la totalidad de los demás afectados son amigos, parientes o contactos estrechos de estos. Surge la duda por esta situación, puesto que Jujuy no es la única provincia que tiene a la Policía en la calle haciendo controles, multando y reprimiendo, pero si es la única que tiene más del 50% de contagiados totales dentro de las fuerzas represivas.  La incógnita es más profunda ante la imposibilidad, que plantea el COE, de hallar la fuente de contagio de estos casos, y más si se piensa que aquí no había circulación social.

En el show mediático del COE, el Gobernador llamo muy rápidamente a “no estigmatizar”, a los nuevos casos. El mismo COE que hace poco tiempo también habló de ponerles fajas a las casas de los posibles infectados, ahora explica que la policía ha contraído la enfermedad por encontrarse en la “primera línea de contagio”. Podemos afirmar que no se tomaron los mismos recaudos para no exponer ni estigmatizar al camionero de Fraile Pintado -un trabajador esencial- cuando se llegó incluso hasta a explicar todas las multas que se le iban a aplicar a él y a su familia, como una forma de amedrentar al resto de la población.

La realidad es que el gobierno pide respeto e indulgencia porque le resulta dificultoso explicar por qué hay tantos casos dentro de la policía, y por ejemplo un solo caso dentro de los profesionales de la salud (que además fue contacto estrecho de un efectivo policial positivo). Es decir, si se contagiaron por estar expuestos al virus por qué solo ellos y posteriormente sus contactos estrechos, son los únicos infectados de la provincia hasta el momento. Es de prever la multiplicación de casos a través de los “agentes” transmisores

A 1 AÑO DEL FUSILAMIENTO DE DIEGO CAGLIERO Y DE LA MASACRE DE SAN MIGUEL DEL MONTE

Masacres Poli-Viales

(Por Colectivo Contra el Gatillo Fácil de La Plata) La Policía bonaerense ha convertido en toda una modalidad represiva la “masacre vial”, al pretender resolver a tiro limpio situaciones de persecución sobre vehículos involucrados en delitos o simplemente “sospechosos”. El fusilamiento del joven músico Diego Cagliero en Tres de Febrero y la masacre de los adolescentes de San Miguel del Monte, ocurridas con un día de diferencia en mayo de 2019, son un capítulo más de ese proceder criminal. Al cumplirse un año de aquellos hechos la represión como política de Estado sigue mostrando así una de sus peores caras.

Desde los hechos de la “Masacre de Wilde” de enero de 1994, hasta la “Masacre de Monte” de la que se cumple un año en estos días, la Policía de la Provincia de Buenos Aires ha demostrado que el uso indiscriminado de su capacidad de fuego tiene larga data. En Wilde once agentes de la Brigada de Investigaciones de Lanús, conducida entonces por el inefable comisario Juan José Ribelli, uno de los pilares de la Mejor Maldita Policía del gobernador Eduardo Duhalde, persiguieron dos autos y con la excusa de “confundirlos con delincuentes” descargaron más de 200 disparos sobre sus ocupantes causando la muerte de un remisero, dos de sus pasajeros y un librero que circulaba con otra persona que sobrevivió. Con ocho policías imputados, tras años de dilaciones, un fallo de la Suprema Corte bonaerense que impidió el cierre de la causa y un prófugo capturado en Córdoba en 2014, el hecho iba a ir a juicio en 2020, pero la pandemia del Covid-19 volvió a retasar un debate oral que tardó 26 años. Recordemos en esta triste modalidad la “Masacre de Ramallo”, donde el Grupo Halcón descargo más de 170 disparos en el auto en que los asaltantes del Banco Nación de esa localidad intentaban huir con tres rehenes. La mancha del asesinato de esos rehenes bajo el fuego policial no impidió que Pablo Bressi, aquel día a cargo de las negociaciones, llegara más tarde a ser jefe de La Bonaerense S.A. designado por la gobernadora María Eugenia Vidal. Pero la gobernadora y su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, dejaron en su gestión varios hechos truculentos de la misma modalidad.

DIEGO CAGLIERO

El 19 de mayo de 2019 Diego Cagliero y sus amigos músicos fueron a comprar provisiones a un supermercado Día% de Martín Coronado, partido de Tres de Febrero, antes de ensayar con la murga “Los Incurables”. Al llegar a la caja los chicos discutieron con los guardias del comercio porque no les alcanzaba para cubrir todo lo que querían comprar. Entonces decidieron irse en la camioneta en que se desplazaban. La seguridad privada del local avisó a la policía (está en discusión si hubo aviso al 911 y su real contenido) y denunció falsamente que los pibes estaban armados y que habían cometido un robo. Luego de seguirlos con cámaras de seguridad del municipio por varias cuadras les hicieron un cerrojo y los rodearon con patrulleros. Al bajar asustados y con las manos en alto los pibes recibieron un ataque con más de 14 disparos policiales. Diego murió en el acto y su amigo Mauro Tedesco quedó herido. Al instante comenzó la operación de encubrimiento: los policías sacaron fotos de Diego sin vida con un arma plantada y le vendieron a los medios la versión del intento de fuga y fuego cruzado. El intendente del Pro, Diego Valenzuela, felicitó a los efectivos y celebró la muerte de Diego desde su cuenta de twitter. Nada extraño si constatamos que su secretario de Seguridad, Juan Manuel Lucioni, era un fervoroso defensor de la dictadura genocida. Ello Los amigos de Diego fueron detenidos, pero luego liberados, excepto Ángel Bramajo, que sufrió 8 meses de encierro hasta que se consiguió con movilización y lucha que le otorgaran la domiciliaria.

Con la presión de los familiares y amigos organizados se logró que la fiscal Grabriela Disnan realizara las medidas de prueba para comprobar que los pibes no efectuaron ningún disparo, y que la brutal agresión policial la encabezaron los efectivos Darío Montenegro y Rodrigo César Exequiel Canstatt. Este último disparó 14 veces y fue quien ultimó a Diego. Se encuentra procesado y cumpliendo preventiva por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por ser personal policial. Su defensa intentó jugar la carta de la pericia psicológica para relativizar su accionar, pero en diciembre pasado se determinó que es claramente imputable. Además Canstatt está involucrado en otro asesinato cometido un mes antes que el de Diego. Sergio Jasi, joven de Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero,  murió el 26 de abril de 2019 tras ser detenido por una comitiva encabezada por este policía. Sergio tuvo un brote psicótico, creyó que lo querían matar y se metió en una casa. Los vecinos llamaron a la policía y Canstatt y sus muchachos golpearon a Sergio hasta que quedó inconsciente para meterlo en el patrullero. Los bonaerenses lo llevaron a la Comisaría 11ª de Remedios de Escalada y lo trasladaron ya muerto al hospital. Luego sembraron la versión del intento de robo y posterior linchamiento vecinal. Pero la autopsia determino traumatismo de cráneo y otras heridas en el rostro y el cuerpo. Tras conocerse esos detalles comprometedores Canstatt fue trasladado a la comisaría 5ª de  Eufrasio Álvarez, Tres de Febrero, desde donde persiguieron y ultimaron a Cagliero.

SAN MIGUEL DEL MONTE

Un día después de lo sucedido con Diego la masacre llegó a una pequeña ciudad del sur bonaerense. El 20 de mayo de 2020 la Bonaerense S.A. volvió a mostrar su peor cara al producir la “Masacre de San Miguel del Monte”. Las vidas de Aníbal Suárez, Danilo Sansone, Camila López y Gonzalo Domínguez, y las lesiones graves que sufrió Rocío Quagliarello no van a ser en vano. La persecución, los disparos y la brutalidad que desplegaron contra los chicos quisieron ser disfrazados como un simple accidente de tránsito. Armaron el típico entramado de la impunidad policial: una versión oficial de los hechos exculpatoria, sembrado de pruebas, falseado testigos, y hasta mentirle en la cara a los familiares cuando fueron a pedir explicaciones. Pero la verdad salió a la luz: los pibes fueron masacrados a tiro limpio. El hecho también desnudó una trama anterior de habituales maltratos policiales y pedidos de coimas en el pueblo. En la investigación se avanzó en pocos meses lo que en otras tardamos años. Y eso tiene una explicación: primero la movilización popular que llenó las calles con el reclamo. Pero pensemos que la masacre fue tan brutal que en un año electoral la intendenta massista de Monte, Sandra Mayol, la gobernadora Vidal y su ministro de seguridad no querían verse manchados por semejante crimen. Entonces comenzaron a sobreactuar apartando a los policías implicados y dando conferencias de prensa para despegarse del hecho. Sin embargo Mayol, Vidal y Ritondo siguieron en campaña electoral, como si no hubiera sucedido nada.

Los policías asesinos y sus encubridores son Rubén García, Leonardo Ecilape, Manuel Monreal, José Domínguez, Cristian Riguero, Juan Manuel Gutiérrez, Melina Bianco, Héctor Ángel, José Durán, Julio Micucci y Nadia Genaro, a los que se suma el secretario de Seguridad de Monte y ex policía Claudio Ismael Martínez. Recientemente Martínez fue beneficiado con prisión domiciliaria al ser incluido en el grupo con riesgo de vida ante un posible contagio de Covid-19. La causa penal tuvo una instrucción aceptable y antes de la pandemia se esperaba que fuera elevada a juicio a principios de 2020.

Tanto en la causa Cagliero como en el expediente por los hechos de Monte fue la abnegada tarea militante de las familias de las víctimas, como la brutalidad evidente de los hechos, la que logró destrabar la trama de impunidad. En el caso de Cagliero la familia y los amigos de Diego mantuvieron en alto el reclamo de justicia y formaron un centro de acción cultural para desarrollar la lucha antirrepresiva. Los familiares de los chicxs de Monte se organizaron, fundaron una organización social de lucha y hasta marcharon frente a la Gobernación bonaerense para pedir que caigan todos los ejecutores y cómplices de la masacre. Una vez más queda en evidencia que sólo la organización popular independiente del Estado y con los familiares y amigos de las víctimas como protagonistas es la única herramienta que nos queda para hacer frente a tanta muerte desplegada desde el aparato represivo.

CONTINUIDAD DEL “CHOCOBARISMO” DESATADO

El fusilamiento de Cagliero, sumado a la “Masacre de Monte” y a verdaderos exterminios producidos en lugares de encierro como en las comisarías de Pergamino y de Esteban Echeverría, está entre los peores hechos represivos de la gestión de Vidal, Ritondo y su segundo jefe policial Fabián Perroni.

La gestión del gobernador Axel Kicillof mostró, ya antes de la pandemia, que su elección era por la mano dura, al designar al fascista Sergio Berni al mando de La Bonaerense S.A. La situación de emergencia sanitaria y el aislamiento obligatorio decretado por el gobierno nacional vinieron como anillo al dedo al ex militar para echar mano a los palos y las balas para hacer cumplir la cuarentena y volver sobre sus típicas puestas en escena: presencia física en los hechos policiales, declaraciones temerarias en los medios, cifras de delito “a la marchanta” y cortoplacismo para la tribuna que son ya una marca de estilo en Berni . “No hay lugar para los librepensadores, ni para aquellos que crean que esta cuarentena es un concurso de creativos” le dijo con tono marcial a su tropa en la puerta del Ministerio en calle 2 de La Plata y se definió como “un camarada más”. En las últimas semanas realizó una ambiciosa restructuración de la fuerza, ampliando las Superintendencias y reconvirtiendo las Departamentales para poner tropa propia en todo el territorio amparado en la Emergencia de Seguridad que ya habían aprovechado gestiones anteriores para imponer más parches de policialización de la vida de los bonaerenses.

En medio de la situación particular de la pandemia esta será una nueva etapa de la mano dura peronista en materia de seguridad. El kirchnerismo viene de ser responsable de más de la mitad de las 7.000 muertes producidas por el aparato represivo entre 1983 y 2019. Lo ocurrido en los últimos 4 años en materia represiva en la provincia de Buenos Aires es en verdad consecuencia del aval político que Mauricio Macri y Patricia Bullrich otorgaron para que la represión no se vea limitada en sus métodos. El macrismo pasará a la historia como la gestión que llamó a avalar los fusilamientos públicos de personas más allá de lo que diga la justicia. Quisieron que el poder de matar del policía sea moneda corriente y no la excepción. Quisieron convertir a todo sospechoso en potencial “abatido”. Como sostuvimos siempre, repetimos que la “Doctrina Chocobar” no es nueva. La complicidad mediática es clave para estigmatizar a los jóvenes y legitimar la muerte como una “solución” al problema de la inseguridad. Desde los grandes medios se replica el estigma, aumentando y sobredimensionando el delito como fenómeno social, desligándolo de las desigualdades que le dan origen y la discriminación que fomenta la violencia, aún entre los más excluidos.

Las masacres de Martín Coronado y San Miguel del Monte que hoy conmemoramos son sólo una parte de los miles de hechos que cometen día a día las fuerzas represivas del Estado, como el gatillo fácil, las detenciones arbitrarias, el verdugueo, las torturas, las masacres en cárceles y comisarías, las desapariciones forzadas, los armados de causas, los operativos de saturación, la persecución a los que luchan y a los que trabajan en la calle. Toda esta situación represiva es lo que denominamos una política de Estado. Y tenemos que llamar a las cosas por su nombre. No lo podemos llamar Violencia Institucional, porque no son excesos, ni se trata de un uno o de cientos de loquitos uniformados sueltos. Por atrás de estos hechos hay una decisión política concreta de reprimir. Hay una decisión política concreta de generar el hambre y la desigualdad social que se vive, una decisión de sostener una cultura violenta y una marginalidad planificada desde el Estado, para después justificar el uso del aparato represivo.

Desde el Colectivo Contra el Gatillo Fácil de La Plata abrazamos en estos duros momentos a los familiares y amigos de Diego, de Danilo, de Aníbal, de Camila, de Gonzalo y de Rocío. Las circunstancias de la pandemia en curso y el aislamiento social obligatorio nos impiden estar en la calle para gritar juntos por Justicia. Pero la Memoria no está en cuarentena: las calles volverán a ser nuestro espacio para luchar contra este sistema de hambre y represión que esta vez aprovecha la pandemia para profundizar los dispositivos típicos de una sociedad de control.

JUSTICIA POR DIEGO CAGLIERO, ANÍBAL SUAREZ, DANILO SANSONE, CAMILA LÓPEZ, GONZALO DOMÍNGUEZ, ROCÍO QUAGLIARELLO Y TODOS LES PIBES ASESINADES POR LA REPRESIÓN ESTATAL.

BASTA DE GATILLO FÁCIL.

FUERA LA POLICÍA DE NUESTROS BARRIOS.

SI ES INSTITUCIONAL NO ES VIOLENCIA, ES REPRESIÓN ESTATAL.

CORONAVIRUS Y CULTURA REPRESIVA

“Lo que se viene después de la pandemia”, por Maxi Postay

Si reprimen y controlan la pandemia, lo van a celebrar como un triunfo de su dinámica represiva.

Si reprimen y no controlan la pandemia, van a proclamar que fracasaron por no haber reprimido lo suficiente.

Ergo, controlando y no controlando la pandemia, el aparato represivo (el poder, los poderosos) va (van) a encontrar la excusa perfecta para potenciarse y radicalizarse.

Una vez más nos han rodeado la manzana.

El aparato represivo nunca pierde.

O al menos, nunca concibe como posible, la enunciación/verbalización de sus fracasos operativos, el reconocimiento explícito de su proceder deficiente.

Se legitima (felicita) a sí mismo en cualquier circunstancia y ante cualquier resultado.

Su desfachatez totalitaria es irritante; su pretensa infalibilidad, algo tan repulsivo como voluble; su originalidad metodológica, nula pero eficaz (básicamente, actúan así desde siempre).

En el año 380 d.c., Teodosio I, a través del Edicto de Tesalónica, consagra al cristianismo como  religión oficial y única del Imperio Romano, prohibiendo, en paralelo, cualquier práctica religiosa asociada al paganismo. Al poco tiempo, en el año 410 d.c. la ciudad de Roma (capital del Imperio) es saqueada brutalmente (y como nunca antes) por el ejército visigodo de Alarico. 

Las dudas de los romanos conversos, va de suyo, no tardan en aparecer.

“¿Acaso no estábamos mejor con el politeísmo?”

“¿Acaso con el politeísmo hubiese acontecido, de todas formas, tamaña desgracia?”

 “¿Será el saqueo de Alarico una suerte de maldición pagana?”

“¿Será la cruz de Cristo un signo de mal agüero?”

Rápido de reflejos y atento a lo dicho, Agustín de Hipona trata de evitar el éxodo masivo de fieles cristianos romanos enunciando en el “Libro Primero” de su Civitas Dei (La Ciudad de Dios) el siguiente hilo argumental:

a) La devastación de Roma no fue un castigo de los dioses debido al cristianismo.

b) La devastación de Roma sucedió porque los romanos todavía no se habían convertido del todo, porque los romanos no eran todavía “cristianos convencidos”.

c) Las dudas de los romanos conversos hicieron que Roma se torne vulnerable. Las dudas de los romanos conversos hicieron que Roma se encuentre debilitada. La dudas de los romanos conversos facilitaron (tornaron posible) el saqueo de Alarico.

d) El hecho de que Roma no haya sido devastada totalmente y que poco a poco se haya ido recuperando sí es mérito absoluto de la asunción romana de la cristiandad.

Si te va mal es porque no te entregaste a Cristo lo suficiente.

Si te va bien es porque sí lo hiciste.

La culpa nunca es de Cristo.

La culpa nunca es del poder.

La culpa siempre es tuya.

Si reprimen y controlan la pandemia como ellos quieren lo que se viene es un mundo hipervigilado (muchísimo más aún que el mundo actual) con la victoria sobre el coronavirus como principal bastión legitimante.

Si reprimen y no controlan la pandemia como ellos quieren lo que se viene es un mundo hipervigilado (muchísimo más aún que el mundo actual) con la derrota contra el coronavirus y el peligro inminente de nuevas amenazas virósicas como principal bastión legitimante.

Habla el poderoso en la victoria:

“Voy a maximizar todos los dispositivos de control y vigilancia a mi disposición porque de esta manera pudimos contrarrestar la pandemia”.

Habla el poderoso en la derrota:

“Voy a maximizar todos los dispositivos de control y vigilancia a mi disposición así de esta manera no nos vuelve a tomar por sorpresa ninguna pandemia”.

Pase lo que pase lo que se viene es espantoso.

Estemos preparados.

Activemos la resistencia.

Y que quiénes gozan con el microchip y la cámara implantados por la fuerza en el inodoro en el que cagan, sigan aplaudiendo desde sus balcones toda esta mierda irrespirable.

Maxi Postay

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

República Argentina

Marzo de 2020

MILITANTE DE LA MARCHA NACIONAL CONTRA EL GATILLO FÁCIL Y SU HIJA FUERON APUÑALADAS POR UNA JOVEN VINCULADA A LA POLICÍA

“Nos agreden porque luchamos por Justicia para Hernán “

(APL) En la vereda de  Escuela Primaria Nº 111 Sixto Javier Fajardo, de Gregorio de Laferrere, partido La Matanza, una joven apuñaló a  Grisel Medina (34) y a su hija Diana (8), este viernes, mientras que  las autoridades del establecimiento negaron el ingreso al mismo a la mujer y a la niña, quien es a alumna de ese colegio. “Nos cortó a los en los brazos, con una cuchilla de cocina gigante. Esta vez las heridas no nos mataron, pero ¿qué pasará la próxima? Estábamos aterradas, gritábamos que nos abrieran con desesperación y nos cerraron la puerta. Luego fuimos al comedor y yo pateaba la puerta como una loca, pedía por favor que nos auxilien pero tampoco nos dejaron”, relató Grisel.

La joven que empuñó el arma, afirma Grisel, “es de apellido Gómez y tiene un familiar en la Policía Federal quien, junto a otros uniformados, le pegaron una paliza a mi marido meses antes que lo matara una Policía de la Ciudad, en una clara situación de gatillo fácil, en noviembre de 2018. Mi marido, Hernán, estaba desarmado completamente. Y yo creo que esta nueva agresión tiene relación con el crimen de Hernán, que era un pibe muy querido en el Barrio Zabaleta (Villa 21-24)”.

“Todos estamos muy mal, porque nos siguen violentando. Y es porque luchamos por Justicia por Hernán y porque milito en la Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil. Nosotros no queremos vivir así, con esa impunidad, por eso fuimos también a la Gremial de Abogados y nos defiende el doctor Eduardo Soares. Yo estoy convencida que eso les jode mucho y nos agreden una y otra vez, incluso a mi hija de 8 años. !Basta por favor, basta!”, clamó Grisel.

FAMILIARES Y AMIGOS DENUNCIAN LA ABSOLUTA PARCIALIDAD DE LOS JUECES

El TOC N° 7 Intenta Condenar sin Pruebas a Cadena Perpetua a Marcos Bazán por el Femicidio de Anahí Benítez para Encubrir a los Verdaderos Autores

(APL) En la 5° audiencia del juicio por el femicidio de Anahí Benítez, realizada el 2 de marzo, Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de Lomas de Zamora continuó con el intento de condenar a cadena perpetua sin prueba alguna a Marcos Bazán. Desde el 6 de agosto de 2017 el único indicio que sostiene esta acusación es el ladrido de un perro dirigido por el instructor Diego Tula. Este señor ha interpretado que Anahí no salió viva del galpón que se encontraba en el fondo de la casa de Marcos. Esto lo determinó a partir de que “el perro lo miró y le ladró”. Desde ese momento Marcos se encuentra detenido. Lo que se vivió en esa sala fue realmente siniestro. Los jueces Roberto Lugones, Roberto Conti y Elisa López Moyano y el fiscal Hugo Carrión, que en las audiencias previas se dedicaron a hostigar y maltratar a los testigos -incluso a los compañeros de escuela de Anahí-, cambiaron rotundamente su carácter con los testigos pertenecientes a la policía. De pronto, pasaron de ser temibles inquisidores a angelicales condescendientes de los funcionarios policiales. (Fotos: Juan Cicale)

Al momento de la declaración de Diego Tula decidieron justificar, aclarar y hasta reformular las respuestas del guía del perro ante las preguntas de la defensa de Bazán. Literalmente, faltaba que los jueces y fiscales respondieran en nombre del instructor. Además, se dedicaron permanentemente a interrumpir a la defensa cada vez que ésta quería continuar con el interrogatorio.

El rastrillaje realizado por Diego Tula está plagado de irregularidades, principalmente en torno a la forma en que se obtuvieron y conservaron los objetos pertenecientes a Anahí y que fueron utilizados para realizar el operativo.

Por ejemplo, se le preguntó si conocía “El protocolo unificado para los ministerios públicos de la República Argentina, guía para el levantamiento y conservación de la evidencia”. A lo que respondió diciendo que no lo conocía, pero que según su criterio los únicos que podían levantar el olor son los policías de la científica o los guías del perro. Algo que el protocola niega.

La defensa le preguntó entonces quién lo habilita para levantar evidencia. Y respondió textualmente: “En todo caso el Ministerio de Seguridad de la Nación del área de Sinotecnia… son ellos los que tienen que cambiar los protocolos donde dice que no podemos levantarla nosotros (…) nos tenemos que sentar a hablar”.

Luego, se le preguntó si la evidencia había tenido cadena de custodia y qué habían hecho con ella.

A lo que respondió que se llevó la evidencia a su casa, porque  nadie la iba a cuidar como él lo hizo.

Esto significa que el día 5 de agosto del 2017 Diego Tula levantó evidencia de la casa de Anahí sin encontrarse autorizado y se llevó la evidencia a su casa hasta el día 6 de agosto, momento en que la utilizó para realizar el rastrillaje en la Reserva Santa Catalina y que llevaría a la acusación contra Marcos.

No existió nunca cadena de custodia.

Nadie puede asegurar que pasó con lo que el guía del perro levantó de esa casa.

Además, los videos del rastrillaje presentados en la causa están editados y no está filmado el momento en que supuestamente Tula le da el olor de Anahí a su perro ni el momento en que se dirigen a la casa de Marcos y entran a la honguera.

Nos preocupa que los jueces hayan hecho oídos sordos ante semejantes aberraciones y que se demuestren indiferentes ante semejantes irregularidades.

QUEREMOS UN JUICIO LIMPIO

QUE NO TE METAN EL PERRO