Justicia para Yuliana Bejar

Existen varias versiones sobre los hechos ocurridos, y de cómo se inició el fuego, pero más allá de los detalles hay algo que no podemos dejar de señalar: el Estado es responsable por la vida de cada una de las personas allí alojadas. El Servicio Penitenciario mantuvo a Yuliana Bejar encerrada en la celda de castigo escuchando sus gritos, y burlándose de ella. Demoraron más de 20 minutos en sacarla de la celda y cuando lo hicieron su estado de salud ya estaba muy comprometido. Recién a las 21.25 hs. Yuliana fue derivada al Hospital de Ezeiza.
Inmediatamente las compañeras se comunicaron con las organizaciones sociales y organismos de Derechos Humanos para dar aviso de lo que estaba sucediendo rejas adentro.
El Servicio Penitenciario cortó los servicios de luz y gas de todo el penal con la clara intención de acallar a las compañeras detenidas.
Actualmente, Yuliana lucha por su vida y las mujeres detenidas en el Complejo Penitenciario Federal N°IV de Ezeiza se encuentran realizando batucadas pasivas, todos los días de 6.50 a 7.30 hs. de la mañana para no entorpecer ni los recuentos, ni las horas de estudio y/o trabajo, con el único fin de reclamar justicia por Yuli.
Por todo esto exigimos: – La investigación de lo ocurrido y la sanción a los responsables, así como la reparación del daño producido; – La separación del cargo de Elba Suárez, actual directora del Complejo IV de Ezeiza y máxima responsable de lo sucedido; – Que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación ponga cese al autogobierno del Servicio Penitenciario Federal y de claras directivas sobre el respeto de la integridad y derechos los derechos de las personas privadas de la libertad bajo su cuidado. – Que el Mecanismo Nacional contra la Tortura inicie las acciones legales y adopte todas las medidas correspondientes contra el Servicio Penitenciario Federal, y aquellas que propendan al resguardo de la integridad y el derecho de protesta del resto de las mujeres alojadas que se encuentran en pie de lucha y realice las acciones de control y monitoreo pertinentes especialmente las condiciones de seguridad y habitabilidad de los espacios destinados al aislamiento y castigo, donde nuestras compañeras son más vulnerables a recibir torturas y castigos crueles inhumanos y degradantes.

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