MASACRE DE PERGAMINO – CRÓNICAS DEL JUICIO- DÍA 6-

Recuerdos que perturban

En la audiencia que cerró la segunda semana del juicio por la Masacre de Pergamino, dieron testimonio dos sobrevivientes que narraron los últimos momentos de los siete pibes encerrados en la celda 1 y señalaron la indiferencia policial para evitar las muertes. También declararon como testigos un empleado municipal responsable del monitoreo de las cámaras de seguridad en la vía pública y dos integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) que escucharon, a poco de producirse la masacre, los testimonios alterados de los sobrevivientes que nunca pudieron dejar atrás los recuerdos auditivos de aquella jornada trágica. (Por El Diario del Juicio*)

Los familiares de los 7 pibes se encuentran sentados en la parte izquierda del recinto. Del otro lado, familiares de los policías imputados dialogan entre sí. Por la puerta delantera ingresan, esposados y bajo custodia de la Policía Bonaerense, Brian César Carrizo (alias “Rojitas”), Alexis Miguel Eva, Matías Exequiel Giuletti, Carolina Denise Guevara, Sergio Ramón Rodas y Alberto Sebastián Donza. Minutos después, todas las personas del salón se ponen de pie ante la presencia de los jueces para dar comienzo a la sexta audiencia oral y pública en el proceso judicial sobre lo acontecido el 2 de marzo de 2017.

“Todos gritábamos auxilio”

Ingresa el primer testigo y se sienta. Se presenta ante el tribunal: “Ingresé una semana antes del hecho. Fui detenido por robo agravado y encubrimiento. Cuando entré, me ubicaron en la celda 2”. El sobreviviente, actualmente en libertad, habla sobre aquel 2 de marzo: “Recuerdo que se prendió fuego y después ya no me quiero acordar nada más. En ese momento, todos gritábamos auxilio. Se cortó la luz porque se quemaron los cables y se nos caía la electricidad en la cabeza. Los de la celda 1 tenían un televisor y, en un momento, explotó. Yo estaba en mi celda, y cuando empezó el humo me tiré debajo de la cama con un trapo en la boca. El humo bajaba y no parábamos de gritar”.

Consultado por la querella sobre la convivencia de los detenidos, expresó que “la relación de los chicos era re buena” pero ellos decían que uno de los policías “se hacía el malo”.

Continúa  su relato frente al tribunal: “Tuve secuelas después del incendio. El único que me dio fuerzas para seguir fue mi hijo. Hoy estoy en libertad, y él junto a mi familia me protegen de lo que pasó ese día”.

Los recuerdos de aquel día vuelven a aparecer: “Cuando nos abren las celdas, yo salí desesperado porque no podía respirar. En el pasillo había un cordón, una fila de policías y mientras pasábamos nos pegaban palazos, de todo. Ninguno de los policías imputados estaba auxiliándonos. Yo sólo quería salir de ahí”.

 “Los policías se burlaban de nosotros”

A medida que el primer testigo se retira, el segundo sobreviviente camina hacia el frente del salón. Saluda al tribunal y toma asiento. Los imputados y sus abogados defensores intercambian miradas y anotaciones en un cuaderno.

“Estuve tres veces en esa comisaría -cuenta-. Había entrado diez días antes de lo sucedido. Mi celda era la 6 pero un día antes, cuando entró (Juan José “Noni”) Cabrera, me llevaron a otra celda. Al final, cuando pasan a Noni a la población, yo agarro mis cosas y vuelvo a la celda 6 porque me gustaba estar solo. Después vinieron dos pibes más”.

Ante la pregunta del fiscal Nelson Mastorchio sobre el origen del episodio, el testigo responde: “Todo empezó por una pelea en el pasillo, yo pude verla. Era entre Alan (Córdoba) y Noni. Ellos se conocían del barrio pero se ve que se enojaron. Estaban con facas. Alan estaba cortado en la ceja y Noni en el pecho. Cuando terminó todo, se dieron la mano, se abrazaron y todo bien. Ellos se conocían. Después cayó la policía y nos engomó. A ellos los engomó juntos, en la misma celda. Ahí empezamos a gritar y a quejarnos porque nos correspondía estar en el patio. Era temprano”.

El sobreviviente de la masacre continúa el relato: “En un momento, mientras nos quejábamos, tiraron un pedazo de colchón amarillo al pasillo. Y ahí empezó el humo. No había luz ni agua. Se cortó. Yo le decía a la oficial Guevara que llame a los bomberos y ella me decía que ya los llamaron. Le insistía con que llame otra vez, que los pibes se quemaban. Escuché que los bomberos llegaron pero no entraron. La sirena se escuchaba pero después la apagaron. Estaban afuera”.

Ante el pedido de la querella, el testigo se acerca a la maqueta a señalar dónde ocurrieron los hechos dentro de la comisaría. Se sienta y sigue declarando: “Cuando terminó todo, nos llevan al patio. Al rato, nos vuelven a meter al pasillo y ahí veíamos los cuerpos de los pibes”. El juez Burrone lo mira fijamente.

Le consultan sobre el rol de los imputados: “Rojitas (Carrizo) era el imaginaria ese día. El oficial Eva tenía responsabilidades, podría haber hecho algo, era su turno. Él siempre pasaba por las rejas y las golpeaba, nos verdugueaba, se iba riendo. Los policías se burlaban de nosotros, nos faltaban el respeto, a nosotros y a nuestras familias. Si la familia nos dejaba comida, ellos nos la daban dada vuelta o toda manoseada. Tengo mucha bronca por lo que pasó. Carrizo se fue. Siempre andaba con el celular y era el que pasaba cerveza en la mano. Esto se podría haber evitado”. El testimonio del segundo sobreviviente finaliza y él se pasa la mano por la cara.

Cámaras con registros fallidos y testimonios de angustia

Se llama al tercer testigo de la jornada: Guillermo Martín Aranibe. Se presenta como empleado municipal y encargado del centro de monitoreo público. La fiscalía indaga acerca del registro de imágenes. Aranibe relata: “Se pidieron las dos cámaras de esa cuadra. Sólo funcionaba una, la que daba al estacionamiento de motos que se ubica en la esquina”. La otra, que enfocaba hacia la puerta de la comisaría, “no estaba operativa”.

El testigo indica que la hora que se registra en los videos no es la correcta, ya que “tiene un desfasaje de 10 minutos”. El juez Burrone le consulta sobre lo que muestra esa cámara y él responde: “Muestra el momento justo en el que llegan los bomberos”.

Ante el pedido del tribunal, se proyecta el video en una de las paredes del recinto. El registro de imágenes muestra que cerca de las 18:45 llega un patrullero y detrás el camión de los bomberos a la intersección de las calles Dorrego y San Nicolás, donde se encuentra emplazada la comisaría.

Ignacio Di Giano es el siguiente en dar testimonio. Se presenta como abogado y Director del Programa de recepción de denuncias del Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM). Explica que entrevistó a los sobrevivientes en la Penitenciaría N° 49 de Junín el 4 de marzo de 2017 y luego tuvo dos visitas más en el transcurso de un año.

“A rasgos generales contaron la dinámica de lo que ocurrió en el incendio -recuerda sobre los testimonios-. Dijeron que no había ido nadie, que escucharon a los bomberos pero que no entraron y que eso los sorprendía”. Di Giano continúa: “Se les notaba mucha angustia. A partir de eso, hicimos el pedido para que estén todos juntos en una misma celda para que se contengan y se apoyen entre ellos. Algunos de los sobrevivientes plantearon no querer seguir viviendo. Decían que escuchaban ruidos carcelarios típicos, como el ruido de una llave en el candado y eso los angustiaba. Ellos dijeron que sentían que las personas que se quemaban, se golpeaban contra las paredes”.

Sobre el final de su declaración cuenta que uno de los sobrevivientes manifestó que “pudieron ver que uno de los siete pibes todavía tenía ciertos signos vitales y que igual lo tiraron con el resto que estaban fallecidos, sin darle la atención necesaria”.

El último testigo de la jornada es Fabián Bernal. Se presenta como Licenciado de Ciencias Políticas y Magister en Derechos Humanos. Explica que en ese momento trabajaba como Subdirector del Programa de Inspecciones del Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), y que formó parte de la primera entrevista a los sobrevivientes.

Dice ante el tribunal: “El psicólogo que nos acompañó en el equipo definió la situación como de mucha angustia. Se los notaba a los chicos con ganas de ser escuchados. Nos preguntaban si iba a haber justicia. Lo que más me sorprendió es cómo todos coincidían en el shock que les había causado dejar de escuchar los gritos de los compañeros”.

Las lágrimas en el recinto se hacen ver. Los familiares de los 7 se abrazan, se contienen ante el relato. El testigo Bernal finaliza: “A los pibes se los notaba asustados y se referían a que los golpes y sonidos de la cárcel los hacían remontar al hecho”.

El tribunal invita al testigo a retirarse mientras los presentes en el recinto comienzan a ponerse de pie. La próxima semana, se explica, no habrá audiencias por pedido de la defensa. El juicio reanudará el lunes 23 de septiembre.

Texto y fotos: Andres Masotto y Martín Parolari (Radio Presente)

Edición: Rodrigo Ferreiro (La Retaguardia), Mariano Pagnucco (Revista Cítrica) y Giselle Ribaloff (Radio Presente)

*Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente, Cítrica y Agencia Paco Urondo. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com

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