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Para La Libertad

Periodismo de Intervención social

LA LEGISLATURA PORTEÑA APROBÓ EL TRASLADO DEL CÁRCEL DE VILLA DEVOTO

Casta política que hace negocios con sangre de pobres: ¡Que se vayan todos!

(Por Oscar Castelnovo/APL) El traslado de la cárcel de Villa Devoto a Marcos Paz u otra zona descampada fue aprobado, recientemente, por la Legislatura porteña, con la sola oposición de los legisladores de izquierda. Años atrás lo impulsó el gobierno kirchnerista, “por un Devoto sin cárcel” decían los afiches de Filmus; y, con la llegada de la plutocracia de Cambiemos el ministro de Justicia Germán Garavano y el jefe del Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta, firmaron en al acuerdo, ahora refrendado por los ediles, disque del pueblo. El traslado pulverizará los vínculos afectivos de 1800 presos y extenderá aún más a sus familiares una condena que no merecen. Triturará la continuidad de sus estudios, donde el Centro Universitario Devoto es un ejemplo en el mundo que concita el interés de numerosos sociólogos, criminalistas, docentes, investigadores que lo visitan constantemente. La iniciativa destrozará la permanencia de los ingresos laborales de los presos. Afectará su derecho a la defensa en juicio. Sin embargo, evitará que los vecinos escuchen los alaridos de las torturas o las batucadas que generan los reclamos. Y, sobre, todo elevará el valor de las propiedades hacia un próspero negocio inmobiliario.

Como se sabe, en esta cárcel funciona el Centro Universitario Devoto donde cientos de detenidos cursaron sus carreras y obtuvieron su título universitario. A su vez, entre los presos que asisten al CUD solo se da un siete por ciento de reincidencia, mientras que los otros espacios del encierro supera el 50 por ciento.
Forma parte del A,B,C que un preso o una cautiva, necesitan fortalecer sus vínculos afectivos lo cual se realiza, esencialmente, a través de las visitas. Si a duras penas, un familiar puede viajar desde, supongamos, Lugano, Soldati o La Mantanza a Villa Devoto, lo que le lleva gran parte del día y de su ingresos, ¿cómo hará ahora para recorrer los 50 kilómetros hasta Marcos Paz con mayores gastos e insumo de tiempo? De hecho, muchos no podrán hacerlo y recibirán así esta extensión de la condena, prohibida en los pactos internacionales, sin haber cometido delito alguno.
Por otra parte, si los abogados de oficio -la mayoría funge como ayudantes del fiscal – concurren mal, tarde y nunca a Devoto, adonde se llega en 15/20 minutos desde el punto más lejano de la Caba en automóvil, ¿cuántas veces verán a sus defendidos en Marcos Paz?
A las vez, todos los detenidos que trabajan para distintas empresas perderán su empleo y no tendrán la posibilidad de adquirir alimentos, medicación ni elementos de higiene, toda vez que los agentes del Servicio Penitenciario Federal se apropian de los mismos, sin vergüenzas.

Por su parte, las inmobiliarias ya se restregan las manos con regocijo porque el valor de las propiedades acrecentará las cuentas bancarias en viles lucas gringas, con el favor de la plutocracia.
Asimismo, los palazos, el uso de las picanas, los empalamientos, el plaf-plaf, el pata-pata, los fraguados “suicidios” o las masacres por incendio y monóxido, que provocan alaridos desafinados en los pobres sin educación melódica y al mismo tiempo agreden los oídos del vecindario, ahora solo los escuchará el viento que surca los descampados de Marcos Paz.
¿Cuánto tiempo falta para gran parte de esta sociedad disvaliosa se convierta en pueblo rebelde que enfrente cada injusticia como si atravesara su propio cuerpo y su misma alma?¿Cuanto falta para que salgamos a las calles a gritar otra vez: ¡Que se vayan todos!?

Última modificación: 2 de julio de 2018 a las 18:48