JUICIO AL POLICÍA LUIS CHOCOBAR QUE EJECUTÓ POR LA ESPALDA AL JOVEN PABLO KUKOC

Ivonne: «Pido castigo»

(Por Oscar Castelnovo/Fotos: Juan Cicale/APL) Mirando de frente al edificio de los Tribunales de Comodoro Py, este miércoles, se recortaba, nítido, un trazo de la Argentina misma. A la derecha, un grupo de defensoras del policía Luis Chocobar, mayoría de mujeres rubias, entonaban el himno nacional, marchas cuarteleras y agitaban banderas celestes y blancas entre otros símbolos de lo que algunos llaman «Patria». De espaldas a ellos, unos 50 policías de la Ciudad, formados marcialmente, portaban grandes escudos, tonfas y con una rodilla flexionada, listos para el ataque, intimidaban a los familiares de la Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil y a militantes solidarios, con mayoría de piel trigueña. Allí, decenas de pibxs ejecutadxs por la Fuerzas de Seguridad sonreían desde las pancartas y las remeras junto a las banderas rojas, mapuches, negras y del Che. La sangre de los fusiladxs inunda una tierra que no les perteneció, les fue arrebatada. Un puñado de madres y padres exhiben una rabia que sí le es propia. Tan visible en su alma, sus ojos, en los gestos que atravesaban el aire, unidos a los insultos lanzados contra a los uniformados.

Entre ellos se destacaba Belén (22), dos hijos, hermana mayor de Pablo Kukoc, asesinado por la espalda, el 8 de diciembre de 2017, en las calles de La Boca por Chocobar, cuando el joven ya no era una amenaza para nadie, luego de haber participado, presuntamente, en un robo y ataque a un turista. Y, se sabe, no hay pena de muerte, legal, en el país. Tampoco la ley habilita la ejecución sumaria perpetrada por Chocobar.

Todos vinieron a «hacerle el aguante» a Ivonne Kukok, mamá de Pablo, quien declaró en el juicio a este policía de Avellaneda, por vía virtual, desde Salta. Belén recuerda su infancia en esa provincia: «Mi mamá nos crió a nosotros sola, ella trabajaba todo el día en la plantación de tabaco, éramos seis hermanos, yo como era la mayor me hacía cargo a los más chicos, tenía 9 años. Después venía Pablo, se puede decir que no tuvimos mucha infancia. Ella nos daba todo lo que podía, pero cuando se acababa la cosecha de tabaco, salíamos a vender pan casero y otras cosas. A veces ella trabajaba de noche en la clasificación del tabaco, nosotros ayudábamos a cocinar y a hacer las cosas de la casa. Casi siempre nos regalaba útiles en vez de juguetes porque para ella lo importante era que vayamos a la escuela».

ESPEJOS

Mientras adentro avanza la audiencia, afuera los uniformados montan una provocación contra Rubén Alcorta, padre de «Paly». Aglomeración, empujones, puteadas, los policías, tonfa en mano, amenazan con iniciar la represión. «Veni, vení», grita Rubén en guardia. En un segundo las familias y militantes se aglutinan y corean: «Como a los nazis/les va a pasar/adonde vayan/ los iremos a buscar». Una compañera escribe en el piso, con pintura blanca, «Asesinos» y «yuta tranza asesina» al borde mismo de los borceguíes policiales. Luego, con tranquilidad prodigiosa, pega un espejo sobre un cartón que reza «yuta asesina» y lo enfoca, uno por uno, ante cada policía. Entre ellxs había una mujer y la muchacha le grita: «Que vergüenza, traicionaste a tu clase y a tu género».

Por su parte, Sandra Gómez consideró una barbaridad lo que están haciendo en este caso, donde todo el mundo vio como Chocobar mataba a Pablo: con alevosía y bronca lo remató , cuando podía haberlo detenido y hoy Pablo estaría vivo con su familia. La mayoría de los asesinos que llegan a juicio lo hacen por la lucha de las familias, pero luego fiscales y jueces trabajan para la impunidad, mientras la policía planta pruebas, como en el caso de hijo, luego nos reprime».

¡FUERZA, MAMÁ!

En minutos iba a declarar Ivonne y estaba nerviosa, con temor y con rabia, según manifestó, por el celular conectado a los parlantes que irradiaron su voz en la brisa de Comodoro Py: «Chocobar no asumió su crimen, porque su deber no era matar». «Vos tranquila, Ivonne, el que tiene que tener miedo es Chocobar, no es un héroe, es un asesino. La víctima es tu hijo, decí desde el corazón lo que te salga como mamá, que estamos todos acá, para apoyarte», le dijo Emilia Vassallo. Cada una de las otras madres le dio el mismo respaldo a Ivonne. Luego, tronó el «¡fuerza, mamá!», de Belén.

Las provocaciones de la policía se sucedían una tras otra. Y los cánticos les respondían: «El policía es cagón/ con un fierro y un chapa/ Defiende a los que tienen plata/mientras el pueblo va a prisión/ un mano a mano vamo’ a hacer/ aunque vengan con bastones/ porque son unos cagones y los vamos a correr «. Cuando lxs militantes llegaban a la parte de «un mano a mano vamo’ hacer», dos uniformados asentían y miraban desafiantes a un sector donde solo había mujeres. Todas las amenazas y las cámaras de los policías de la Ciudad estaban dirigidas a la Marcha Nacional, ninguna estuvo orientada al patriótico bando que defendía a Chocobar quien, como se recordará, fue recibido con honores en la Casa Rosada por el expresidente Mauricio Macri.

En tanto, la abogada Gabriela Conder, de La Gremial, y Angélica Urquiza, mamá de kiki Lezcano, preparaban un guiso, que chirriaba a fuego medio, en una gran olla popular.

Desde los parlantes, Víctor Jara, Carmelo Santo, Mano Negra y los Fabulosos Cadillacs invitaban moverse y escuchar para quitar, con el ritmo, ansiedad a la espera. «¿Adónde van los desaparecidos/ busca en el agua y los pajonales/¿Y por qué es que se desaparecen?/ Porque no somos todos iguales», cantaba Vicentico.

Las conversaciones iban desde cómo era cada hijx, hasta la reciente Toma de Guernica, donde 1400 familias fueron desalojadas a balazos, gases y topadoras bajo comando del ministro de Seguridad Sergio Berni, en la provincia que gobierna Axel Kicillof. Una militante de Correpi dijo a esta Agencia, que hasta octubre el Gobierno de Alberto Fernández, lleva 310 asesinadxs por Gatillo Fácil, torturas en sitios de encierro y desapariciones forzadas, entre otras modalidades represivas.

La policía de Rodríguez Larreta volvía a la carga y se recogía otro cántico: «No son obreros/ no son trabajadores/ son los milicos cuidando a los patrones». El contrapunto duró toda la jornada bajo el solazo en este rincón de la ciudad de Buenos Aires.

«CHOCOBAR MATÓ A TODA MI FAMILIA»

Al fin, el teléfono sonó e Ivonne anunció que ya había declarado: «Quiero contarles que salió todo bien, que tuve fuerzas gracias a ustedes, en un momento me quebré porque es muy difícil hablar de la persona que mató a mi hijo. Le pregunté al juez si el deber de un policía era matar de esa manera. Hoy el policía Chocobar tiene la posibilidad de ser juzgado, algo que no tuvo mi hijo porque fue asesinado por la espalda, escapando, sin representar un peligro para nadie. Por eso le pedí al juez castigo para este asesino. Porque Chocobar mató a toda mi familia, no solo a mi hijo, nos destrozó».

Gritos de aprobación y aplausos despidieron a Ivonne.

El guiso de verduras, arroz y alas de pollo había llegado a su punto de cocción y, sabroso, se compartió con un vaso de agua para cada quién, en la vereda, de este lado de las rejas de los juzgados.

Del otro lado, otro tipo de asunto empezaba a fermentar. Chocobar llegó al juicio acusado por la fiscalía por el delito de «homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber», que tiene un máximo de 5 años de prisión. En tanto, el abogado de la familia Kukoc, Pablo Rovatti, solicitó «homicidio agravado», que contempla prisión perpetua.

De ese modo, Ivonne kukoc, llamó a las cosas por su nombre y pidió castigo. El tema no involucra solo el caso de Pablo. La impunidad de Chocobar, si eso están cocinando los jueces, será un enorme empuje para continuar el genocidio de miles y miles de jóvenes bajo la bandera, los estrados, las leyes malparidas, las marchas cuarteleras y las balas para pobres, entre otros símbolos de los que algunos llaman «Patria».

&Recuadro: Presencias&

Emilia Vassallo y Rubén Alcorta, padres de Paly Alcorta, fusilado el 18-5-13/ Sandra Gómez, mamá de Omar Cigarán, asesinado 15-2-13/ Angélica Urquiza, mamá de Kiki Lezcano, ejecutado 8-7-09/Roxana Cainzos, mamá de Nehuen Rodríguez, ultimado el 15-12-14/Julia Lara, mamá de Agustín Lara, asesinado el 30-5-20/ Alfredo Cuellar, padre de Florencia, matada el 23-12-12/Colectivo Contra el Gatillo Fácil La Plata/ Hijos La Plata/ Colectivo Luciano Arruga/ Correpi/ Centro de Acción Cultural Diego Cagliero/ /Gabriela Conder, Rosario Fernández y Eduardo Soares, Gremial de Abogados y Abogadas/ Claudia Agüero, de la Comisión contra la Represión Policial/ Convocatoria Segunda Independencia/ / Laura Marrone- exlegisladora Izquierda Socialista / Opinión Socialista/ Juventud Revolucionaria-Che y Liga Socialista Revolucionaria, entre muchos otros.

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