DESGARRADORA CARTA ABIERTA DE LA MAMÁ DE GABRIEL EIRIZ, ASESINADO EN 2013, A LA JUSTICIA QUE LA REVICTIMIZA.

¡Justicia para mi hijo!

(APL) «Seis años y ocho meses atrás, un 8 de octubre de 2013, al despertar en mi dormitorio, veo al abrir los ojos que estaba rodeada de mis tres hijos, Gustavo, Gisel y Geraldín…llorando desconsoladamente, abrazándome y sin poder pronunciar palabras. Sorprendida y asustada pregunté “¿Qué pasa? ¡Por favor díganme!” Y estas… fueron las palabras más dolorosas, increíbles, angustiantes…tristísimas que escuché: “es algo horrible, mamá, mataron a Gabriel.(…) Es el día de hoy, después de todos estos años, que al despertar… a veces creo que todo fue una terrible pesadilla que no existió, que no es verdad… Pero sí, es así, así de cruel e impensada es esta realidad que no se la deseo siquiera a un enemigo.(…) La próxima fecha del juicio es el miércoles 19 de febrero. ¡No solamente ruego, sino que exijo que el juicio se haga en tiempo y forma esta vez y que la sentencia sea con todo el peso que requieren esas amenazas seguidas de muerte! (Aunque la justicia desdoble las causas, está muy clara la relación entre todos los hechos). Doctora Carballido, doctora Pagliani, no sé si ustedes son madres, pero sí son mujeres. Mi pedido es que sean objetivas y puedan desde su inteligencia y experiencia impartir justicia: ¡Justicia para mi Hijo Gabriel Eiriz!». Fragmentos de la Carta de Carmen Amalia Guagliardi, mamá de Gabriel, cuyo hijo fue víctima de un crimen alevoso, primero, y tras la consternación, sus familiares y amigos sufrieron el mamarracho jurídico que se pergeñó, desde distintas instancias del poder, para impunizar a lxs ejecutorxs. Esta mujer, atribulada pero lúcida y bravía,  está dispuesta a dar todas las batallas que sean necesarias para enfrentarlos. Será ineludible desplegar toda nuestra solidaridad para pulverizar lo que, sabiamente, el Moreno le dijo a Fierro en el inmortal contrapunto cuando éste le pregunto qué era la ley: «Es la ley como la lluvia/ nunca puede ser pareja/el que la aguanta se queja, más el asunto es sencillo/ la ley es como el cuchillo, no ofiende a quien lo maneja». Solo una gran movilización popular hará posible que el entramado oprobioso pierda la tranquila parsimonia y quede aturdido con los aullidos de ¡Justicia para Gabriel! más abajo, el texto completo de Carmen. (Contacto Carmen: +54 9 11 5096 5558)

Seis años y ocho meses atrás, un 8 de octubre de 2013, al despertar en mi dormitorio, veo al abrir los ojos que estaba rodeada de mis tres hijos, Gustavo, Gisel y Geraldín…llorando desconsoladamente, abrazándome y sin poder pronunciar palabras. Sorprendida y asustada pregunté “¿Qué pasa? ¡Por favor díganme!” Y estas… fueron las palabras más dolorosas, increíbles, angustiantes…tristísimas que escuché: “es algo horrible, mamá, mataron a Gabriel.”

Es el día de hoy, después de todos estos años, que al despertar… a veces creo que todo fue una terrible pesadilla que no existió, que no es verdad… Pero sí, es así, así de cruel e impensada es esta realidad que no se la deseo siquiera a un enemigo.

Pero la pesadilla, la locura impensada, lo horrible y trágico no termina ahí, en saber que mataron a mi hijo… ¡no! Se va acrecentando a medida que transcurren los días después de ese 8 de octubre fatídico. Porque sumado al dolor “sin nombre” que significa perder a un hijo—y de la manera más salvaje y cobarde, con un tiro en la cabeza, en el parque de su casa—me voy enterando…de a poco…en dosis pequeñas…porque quieren preservarme, porque quieren que no sufra, (sin darse cuenta mis amores…que no puede haber un dolor más infinito y desgarrador que la muerte de un hijo), de cómo y por qué habían matado a mi hijo Gabriel.

A partir de ahí, de su muerte, no solo el dolor de no tenerlo más, no escuchar su voz todos los días llamándome por teléfono para saber cómo estaba, su presencia siempre que lo necesitaba…yo o cualquiera de todos nosotros, en fin…extrañándolo infinita y dolorosamente…sino que también vivir el horror, el manoseo, la forma tan inoperante e incompetente de la intervención de la “justicia”…manejada alevosamente por personas que tendrían que protegernos, defendernos, apoyarnos, contenernos…¡pero no! ¡No funciona así!

Hoy pensaba que justamente así como funciona la justicia, a pesar de que por supuesto no era el perfil de Gabriel, al contrario, era un hombre de bien, un padre ejemplar y presente, un hijo maravilloso, un hermano protector, un amigo leal, un vecino siempre dispuesto a ayudar, a colaborar desinteresadamente, solidario, en fin, un hombre de bien…digo, pensaba que hubiese sido mejor si Gabriel era el amenazador…hasta deliro si hubiese él asesinado a cualquiera de las tres personas que lo mataron y nos arruinaron para siempre la vida: Ezequiel Salsamendi, Amelie Alicia Storani Domínguez y Mariela Fernanda Pérez Argüello. ¡Él, mi hijo, estaría VIVO! Podría ser visitado por mí, por sus hijos, sus hermanos, sus amigos. Tendría un abogado, que usando artilugios permitidos, hasta podría conseguirle prisión domiciliaria, excarcelación por buena conducta, etc…¿A caso no vemos esto todos los días? Además, con la esperanza certera de que, algún día, estaría libre y VIVO, porque así funciona la justicia.

Pero no, a él lo amenazaron, lo asustaron, lo amedrentaron, lo preocuparon haciéndole la vida imposible. Y no solo eso, sino que lo asesinaron. Y la única luz de esperanza que teníamos para mitigar mínimamente tanto dolor, era que el 11 de febrero de 2020 en el Juzgado Correccional Nº 5 de San Isidro, con la fiscal Carballido como acusadora y la Jueza Pagliani a cargo de la sentencia, iba a comparecer la policía acusada de amenazas calificadas—Mariela Fernanda Pérez Argüello.

Pero, alegremente, después de esperar más de dos horas y media, estando todos los testigos por parte de la víctima acreditados…con la mayor desfachatez y así, como si fuera un trámite más, como si el dolor, la angustia de todos los que ahí estábamos para presenciar un juicio justo, claro, transparente, con todas las pruebas aportadas, comprobadas y aceptadas por la fiscal, nos dicen “se suspende el juicio porque el abogado defensor de la acusada está ‘enfermo’”.

¿Cómo puede reaccionar una madre atravesada por el dolor más inmenso, que es la muerte de un hijo a quien asesinaron alevosamente después de las amenazas provenientes de la policía acusada de hacerlo? ¿Nadie puede sospechar cómo me siento? ¿Cómo se burlaron de mí en mi propia cara aduciendo semejante ridiculez? ¿Cómo no tenemos nosotros, la parte damnificada, un recurso legal para no permitir ese atropello?

A sabiendas que ya desde el año 2016 la causa estaba lista para elevar a juicio, pero este defensor tan ladino y mafioso que se “enfermó” viene hace años dilatando con justamente artilugios “legales” y así va estirando y estirando…Por su lado, la fiscal Chaieb junto a “nuestro” abogado, Walter Brizzio, nunca hicieron NADA! Pero sí dejaron correr el tiempo aceptando que el abogado de la imputada usara lo que fuera necesario para dilatar la causa ¡que corre peligro de prescribir! Así funciona la justicia para nosotros, los que, como mi hijo, van por derecha a reclamar y denunciar pensando inocentemente que ese es el camino.

¿Qué otro capítulo infame entre toda esta mafia que rodea el expediente querrán hacer? ¿Tendré que vivir otra vez lo angustiante que fue saber que se burlan de mi dolor y el de todos los que amamos a Gabriel? La próxima fecha del juicio es el miércoles 19 de febrero. ¡No solamente ruego, sino que exijo que el juicio se haga en tiempo y forma esta vez y que la sentencia sea con todo el peso que requieren esas amenazas seguidas de muerte! (Aunque la justicia desdoble las causas, está muy clara la relación entre todos los hechos).

Dra. Carballido, Dra Pagliani, no sé si ustedes son madres, pero sí son mujeres. Mi pedido es que sean objetivas y puedan desde su inteligencia y experiencia impartir justicia.

¡JUSTICIA PARA MI HIJO GABRIEL EIRIZ!

Carmen Amalia Guagliardi