MASACRE DE PERMANINO – CRÓNICAS DEL JUICIO – DÍA 17 –

«No eran nenes de un jardín de infantes»

En la ante última jornada del juicio por la Masacre de Pergamino fue el turno de los alegatos de la defensa. Se escucharon las palabras de Carlos Torrens y Federico Mastropierro, defensores del ex comisario Alberto Sebastián Donza  y de Gonzalo Alba, abogado defensor de los otros cinco ex policías imputados. Todos pidieron la absolución para sus defendidos. Sólo resta escuchar la sentencia, que será el 20 de Diciembre.  Foto: El abogado defensor Gonzalo Alba, en pleno alegato.  (Por El Diario del Juicio*)

“¿Qué más tenían para hacer los policías?» A las 10 se da ingreso al tribunal. Alba está parado, da vueltas cerca del estrado. Saluda a sus defendidos con fuertes golpes de manos. Saluda también a los policías encargados de la seguridad del juicio. Se lo ve confiado, como seguro del triunfo. Como en su salsa. Ayer el juez no le dio lugar a la palabra cuando la pidió. Así que hoy tendrá mucho para decir.

Pero primero le toca el turno a Torrens y Mastropierro. Empieza Torrens, lento, con voz baja y poco clara. No se impone. Sin entenderse el motivo, pide perdón de antemano por su declaración. Dice que tratará de hacer lo mejor posible. Y empieza diciendo que todavía no le dijeron «qué es lo que no hizo Donza». Según él, no hay pruebas de que su defendido haya actuado de manera indebida.

Asevera, tal como sostuvo en la audiencia de junio de 2018 cuando el ex comisario se entregó luego de más de 400 días, que Donza nunca estuvo prófugo, ganándose así la risa de las familias de los chicos asesinados. Retoma la idea de que hubo 12 sobrevivientes porque ellos los salvaron y afirma que «es un sinsentido decir que quisieron salvar algunas vidas y otras no».

Insiste en que «es imposible decir que Donza no hizo nada. Algunos dicen que lo vieron apoyado en la pared. Bueno, puede haber estado cansado, o bien podía estar haciendo lo que debía hacer», dice ganándose nuevamente las risas de las familias.

Luego desmerece los alegatos de las querellas y la fiscalía, mencionando que «el jueguito de los mensajes» son puras palabras, pero que no resuelven el problema de fondo. Esos mensajes, que para él son un simple juego, son pruebas claves de lo que pasaba adentro y lo que no hacían los policías aquel 2 de marzo.

Afirma que Donza entregó las llaves cuando se las pidieron, enseguida. Que nadie de los que declararon habló mal de Donza. Que no hubo maltratos y torturas por parte de él. La cara de Donza no denota estar muy orgulloso de su defensa.

Torrens desvía responsabilidades, afirmando que Donza no era el mayor responsable. Allí, sin muchas certezas, nombra a Rojo, de la Departamental, dependencia que se encuentra arriba de la Comisaría Primera. Rojo, recordemos es uno de los policías que declaró en el juicio y que por su testimonio la querella de la CPM pidió se siga investigando su responsabilidad funcional en la Masacre.

Reflexiona que puede haber habido negligencias, errores en el accionar policial. Que quizás faltó mayor rapidez. También, problematiza las realidades de las cárceles y las comisarías a modo general. Torrens afirma, a modo de argumento defensivo, que el Estado es el responsable, pero, curiosamente, no reconoce a los policías encargados de cuidar a los detenidos como representación de carne y hueso de ese Estado que denuncia responsable. .

Aunque advierte que «cada uno de los imputados hizo lo que pudo dentro de sus posibilidades» también reconoce que «es imperdonable el maltrato posterior a los familiares». Admite la dificultad de que los testigos sobrevivientes que siguen privados de su libertad hablen respecto de lo que pasó con la verdad.

Pide en primer lugar la absolución para su defendido y subsidiariamente, alega un delito culposo (es decir, sin intención de generar el daño). Luego pasa la palabra a su acompañante. Cachin, el padre de Franco Pizarro besa la foto de su hijo.

Mastropierro comienza diciendo que todos sabemos y que quedó establecido que el fuego es responsabilidad de dos de los internos. Asegura que «no hayamos actos probatorios que muestren que entre que comenzó el fuego y llegaron los bomberos haya pasado tanto tiempo». Recalca que los bomberos fueron «bastante inoperantes». Dice que no les echa la culpa de todo, pero que claramente vinieron a mentir, con una animosidad contra los policías.

«¿Qué más tenían para hacer los policías? » se pregunta.

Dice también que «es fácil pegarle a Donza, acusarlo. Porque era el comisario. Pero no hay pruebas contra él más que algunos testimonios que dicen que no hizo nada» y concluye, levantando la vista «¿qué es no hacer nada?».

Por último, asegura que le parecen exagerados los pedidos de condenas. Solicita la absolución de su defendido, alegando falta de autoría, remarcando que «él hizo todo a su alcance para que no suceda lo que finalmente sucedió «.

El tribunal llama a un cuarto intermedio de 15 minutos.

“Los derechos humanos son para todos” Se reanuda la sesión. A las 11 y media comienza a alegar Gonzalo Alba, defensor de Carolina Guevara, Matías Giulietti, Brian Carrizo, Sergio Rodas y Alexis Eva.

Introduce criticando el rol del bloque acusador y del Ministerio Público Fiscal. Y comienza luego con la descripción cronológica de lo ocurrido, según su versión.

Advierte que está probado que la pelea que dio lugar al engome fue con facas. Menciona entonces, otra vez, lo que ya escuchamos de su boca en la segunda audiencia de este juicio oral: las víctimas no eran «nenes de un jardín de infantes».

Alba es enérgico al hablar. Sus gestos y sus palabras se perciben convencidas. Vuelve a destacar, como el primer día del juicio, no eran diecinueve sino veinte los detenidos al momento de la Masacre. Ese dato parece ser fundamental para el defensor. Reitera que no es necesario que en todos los hechos existan culpables, aunque después se observa cómo intenta correr las responsabilidades a terceros.

Denuncia una parcialidad evidente por parte de la fiscalía. Mientras tanto, Eva y Giulietti escuchan con atención a su defensor. Parecen hasta creerle.  Alba intenta mostrar cómo existen contradicciones en las declaraciones de los sobrevivientes con respecto a los horarios.

Asegura que aún no se pudo determinar cuál fue el comportamiento criminal por parte de ninguno de sus defendidos. Que esto es un juicio y hay que acreditar los hechos. Denuncia la actuación del GAD en general y describe su comportamiento, «primero pegan y después preguntan». Por eso, sostiene Alba, las víctimas pusieron, para protegerse, los colchones de manera vertical. Eso termina en el fuego causante de las muertes, afirma y cierra su argumentación en un intento de responsabilizar a las víctimas, que pusieron los colchones, y al GAD.

Contradice a Donza y a su defensa. Dice que en este juicio no se pudo terminar de acreditar si los matafuegos estaban en disponibilidad de uso. Asegura que hubo advertencias previas de los imaginarias respecto a lo que podía pasar si prendían fuego. Carrizo asiente con su cabeza. Tal vez, las advertencias eran que ellos no estaban dispuestos a abrirles.

Cada vez que puede, Alba ataca al fiscal. Intenta embarrar la cancha sobre un alegato del Ministerio Público Fiscal, que fue claro y preciso.

En relación a los bomberos, Alba es crítico. Dice que hubo una gran falta de profesionalidad. Que no entiende por qué ellos no eligieron decir la verdad. Pide que se acuse de falso testimonio a los bomberos voluntarios Ariel Ardis y Santiago González. El padre de Donza, el único que hace gestos del sector de las familias de los imputados, asiente con la cabeza todo el tiempo. Cada frase de Alba. Quizás hubiera preferido que él defienda a su hijo también.

Gonzalo Alba continúa su alegato hablando de la ya mencionada situación carcelaria: dice que las comisarías están superpobladas y responsabiliza al poder judicial «el error de los tribunales es dictar las prisiones preventivas». Recuerda que la formación de los policías es para seguridad pública. No para custodiar a detenidos.

Dice que están más que acreditadas las llamadas a los bomberos, aunque no estén en los registros. Que el fiscal hizo una investigación muy parcializada y que «es una desgracia que se dedique a esto».

Alega que «los derechos humanos son para todos. Para los que vistan o no ropa de oficiales. No importa cómo se vista alguien para ir al trabajo a la mañana», respondiendo al alegato de la Comisión Provincial por la Memoria. Y continúa pidiendo la suspensión del juicio en el caso de que se califique como homicidio. En su alegato del día anterior, la CPM pidió se condene a los ex policías por el delito de homicidio simple.

Responsabiliza a Rojo diciendo que este «sí mostró desprecio por la vida humana», a lo que Carrizo también asiente de manera vehemente.

Para cerrar, pide la absoluta y total absolución de sus defendidos.

El juez abre la posibilidad a los policías de dar unas últimas palabras. Ninguno lo hace.

Burrone explica que aquí terminó el juicio.

Lo que sigue será la lectura de veredicto, sentencia y penas. La fecha será, informa el presidente del tribunal, el 20 de diciembre. El ex imaginaria de calabozo, Brian “Rojitas” Carrizo grita “Noooo” al escuchar la fecha anunciada. Todos los ojos se dirigen a él.

Hasta ese momento, las familias de los chicos se quedarán con la inquietud de lo que determinará el tribunal, pero con la frente bien en alto, no solo porque los pedidos de condenas de las querellas y de la fiscalía fueron altos, sino porque quedó sobradamente probado: «Dejar morir también es matar».

El ex oficial de servicios Alexis Eva, escuchando los alegatos de su abogado defensor

Texto: Julian Bouvier (La Retaguardia)

Fotos: Luis Angió (La Retaguardia)/ Juan Cicale

Edición: Antonela Alvarez (FM La Caterva) / Rodrigo Ferreiro (La Retaguardia)

*Este diario del juicio a los policías responsables de la Masacre de Pergamino, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia, FM La Caterva, Radio Presente y Cítrica. Tiene la finalidad de difundir esta instancia de justicia que tanto ha costado conseguir. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguimos diariamente en https://juicio7pergamino.blogspot.com

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