DESDE URUGUAY

Por las libertades. Contra el confinamiento.

(Por Irma Leites/Plenaria de la Memoria Uruguay) «Alfonsina duerme dentro de mí/de a ratos me abruma/de a ratos…/Despierta/Alfonsina, susúrrame al oído Háblame como habla el viento/insiste en mi costado izquierdo/háblame/ sacúdeme/díctame las palabras/ que he de escribir/ las que he de pronunciar/}despierta Alfonsina, despierta». Siento, pienso y escribo, mientras voy hacia una isla -que aún no encontré- y encima, casi, no puedo caminar. Esto de expropiar una isla, es parte del humor negro militante, crecido en cárceles y circunstancias dolorosas. Es un humor antirracista, escapista y que nos sostuvo en la resistencia. Que enarbola el color negro punzante agudo y salvador. Que surge cuando convencidas las personas sentimos la urgente necesidad de hallar un sitio donde refugiar libremente nuestra manera de pensar y hacer. Nos hemos dicho: conseguí una isla. Pero empecinadamente seguimos tratando de escuchar y que nos escuchen. Y la isla se diluye y el horizonte colectivo se agiganta.

Por esta razón pensé titular esta nota como Manifiesto. Una compañera me hizo reflexionar que manifiesto, está cargado de connotaciones históricas. Sí, acuerdo con ello. Por esa razón lo elegí. Busqué el origen de que es un manifiesto, más allá de que se remita entre nos; a una cultura determinada. Según indagué el mismo implica: denuncia, ruptura, una expresión reivindicativa, propositiva. Una pieza documental para plantear principios y opiniones intensas de un modo concluyente. Un manifiesto reniega de lo dominante y tiene la intención de combatir, planteando algún aspecto como novedad. Este texto no alcanza esa dimensión, así que queda el convite y el desafío que desde diferentes colectivos caminemos hacia un urgente y revolucionario manifiesto, contra esta dictadura del capital, contra esta teología de la dominación, el trabajo y el consumo.

Antes del colapso llamado «pandemia»,[1] la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó en 2018- 19 que cien millones de personas sufrían hambre severa en el mundo. Y que en la antesala a ese infierno; esperaban ciento cuarenta y tres millones más y que mil trescientos millones de personas son pobres.

Veinticuatro mil de ellas, cada día mueren de hambre. El 75% son niños de menos de cinco años.

Por tanto dieciocho mil niños, están muriendo cada día, por esta causa básica: la alimentación, desde la panza de sus madres.

Cada diez minutos muere una pequeña personita entre uno y cinco años en el Yemen: diagnóstico el hambre.

Según OMS- UNICEF-[2] Banco Mundial en el año 2017, casi seis millones y medio de niños murieron por desnutrición y sus secuelas. ¡Un niño, una niña cada cinco segundos! ¿Quién los contó?

Con desfachatez eclesiástica, informan que la mortalidad infantil de niños menores de cinco años llega en el mundo a ciento cincuenta y cinco millones. Pero, ponen el atenuante que: por suerte en 2005 era del 29.5% y bajó al 22.5% en 2016. ¿Alguien contará cuál fue su destino en este marco de confinamiento?

¡Respiremos por favor!

Y luego- si seguís buscando en las páginas de ONU-[3] ACNUR-[4] te ponen un cartelito:

¿CUÁNTOS NIÑOS MUEREN DE HAMBRE AL DÍA Y QUE PUEDES HACER PARA EVITARLO? Y en un apartado en verde: QUIERO COLABORAR.

Volvamos a respirar. (Solo en este reglón)

¿Cuántas personas morirán contaminadas por la industria automotriz, por las pasteras, por las G5, por los agrotóxicos, por la alimentación genéticamente manipulada, por las radiaciones y químicos?

En la lógica del capital, el confinamiento tiene un sello de clase.

Los adolescente en encierro, sin visitas, con menos y peor alimentación se amotinan y hay silencios dolorosos. Presas y presos suicidados [5] en prisiones. Viejos hacinados en depósitos llamados Casas de Salud u hogares de ancianos. La riqueza y la pobreza marcan el presente y el mañana. Un antagonismo que no tiene salida en este sistema.

Vuelvo a oír el llanto de la niña que tiene hambre y el padre la calló de un golpe contra la pared de un rancho…para no oírla más, culpándola por molestar.

Hemos narrado que hay gritos que no callan. Que una de las peores torturas es oír torturar y estar atada y encapuchada. ¿Por qué hoy no actuar?

Vuelvo a soñar, a creer que aún se puede matar al monstruo del capital y a querer que este mundo estalle o implosione.

Vuelvo a desear otra humanidad y a pelear por organizar y concretar una insurrección revolucionaria, en la cual cada pincelada (deseo) que vuelva a la raíz, que persista, que no se aparte de ella; que sea profundamente anticapitalista, antiautoritaria y por la libertad como horizonte.

El cuidarnos entre todos, que encabeza todos los canales y mensajes virtuales, se traduce en: queremos salvar al sector social consumidor y productor de las nuevas técnicas de explotación.

La fuerza obscena de la mentira del poder hegemónico nos avasalla. Arremetieron provocando el miedo.

Tomaron de sorpresa a nosotras, una humanidad sin brújula, acrítica, asustada, sobreviviente, alienada por el trabajo y el consumo, obteniendo un resultado impactante: fuimos derrumbados. Pero lo más grave es que nos sentimos protegidos en el confinamiento. Pasamos a temer al vecino. Queremos hisopados. Guantes. Tapabocas.

Casi, casi, que en las ollas populares, el chiste es que, nos suena más a ensopado que a hisopado, para calmar el hambre.

Esa idea de que los enemigos eran los delincuentes, los terroristas musulmanes, los drogadictos, las bandas armadas, los anarquistas y comunistas fue desplazada. La inseguridad abruptamente fue sustituida por una idea mucho más potente: el riesgo de vida. La muerte la trae un ser invisible con nombre monárquico: el coronavirus (CV).

Fuimos arrollados por la Doctrina de la Seguridad Nacional bajo el Terrorismo de Estado, luego por la Doctrina de la Inseguridad bajo la Dictadura de clase instaurada por las democracias liberales y el pacto social. Ahora pasamos a otra fase, a otra estrategia: la doctrina del Confinamiento social.

¡Salvémonos! Protegiéndonos de los humanos. No del sistema. Encarcelados en las casas, encadenados por el miedo, perdemos de vista de donde vienen las arengas y a través de qué medios.

Día y noche imponen: cuarentena hacia la nueva normalidad. ¿Qué instaura lo que se viene? El confinamiento es el nuevo orden mundial.

Noche y día crean una nueva subjetividad para convertir a todos los humanos en posibles verdugos de tu vida y la de tus hijos.

¿Cómo pasamos de temer a los «delincuentes» o narcos, o a la policía, a temer y denunciar al vecino por no tener tapabocas y salir a la calle «sin necesidad»?

¿Cómo pasamos de amar los atardeceres y nuestras playas a salir corriendo cuando un helicóptero o patrullero te conmina a volver a tu casa?

¿Acaso podría el nuevo orden mundial imponerse a la brevedad, casi sin costos, casi sin represión armada?

¿Podían los sectores dominantes de la economía mundial aplicar tan rápidamente sus ajustes capitalistas sin crear el pánico con la «pandemia» entre la humanidad oprimida? ¿No es esta una de las estrategias más maquiavélicamente efectiva, vivida por la humanidad? Tal vez similar a la de la iglesia y sus teorías, que llevaron a la hoguera a tantas mujeres por brujas.

O al de las guerras mundiales que tanta confusión crearon, llevando a millones de proletarios a lidiar en la repartija del mundo de los pocos de siempre. O similar a dividir el mundo entre musulmanes terroristas y occidentales pacifistas, pero sin bombas ni Guantánamos.

Bastó una resolución de la OMS para poner al mundo de rodillas, a mirar por tv, como ellos cuentan muertos y se preparan para vendernos los nuevos productos que nos harán más vulnerables, vacunas que nos seguirán bajando las defensas y expondrán a atrofiar el sistema inmunológico.

¿Nos volverán más individualistas?

De las reservas rebeldes; de la memoria irreverente, de la resistencia que nace joven dependerá tal vez la respuesta.

Confinados bajo el autoritarismo de la OMS- Bill Gates- farmacéuticas, ¡resistimos!

Resistimos aunque el pensamiento hegemónico se propaga. Se extiende, como el genocidio introducido por los conquistadores españoles en México al propagar la viruela en pueblos originales que no tenían defensas ninguna contra esa sepa.

Se va instalando un nuevo control social, donde es la propia humanidad que exige se cumpla. Inducida por nuevos miedos:

Uno: Un virus tan dañino que otras personas nos pueden contagiar.

Dos: Un convencimiento que es el confinamiento el remedio

Tres: Una convicción que el contacto humano es peligroso

Cuatro: Una manera única de salvarnos. Casi indiscutible.

Mientras: Una manera de robo de plusvalía sin precedentes se concreta. Como telón de fondo, un genocidio selectivo, una militarización mundial gigante.

¿Qué dirán los niños al salir del confinamiento? ¿Cómo verán a los viejos?

Nos corrieron, corrieron a la humanidad gregaria a una marginalidad insostenible. Nos condujeron a una supuesta posibilidad de salvación individual, negando las raíces socializadoras originarias. Aunque el discurso es «Cuidate y cuida» la meta es: Sálvate.

¿La aparición de la comunidad humana no está ligada a la gestación, existencia y muerte en cooperación mutua?

Pretenden, separarnos una vez más.

Los ancianos a sus rediles: son población en riesgo, morirán del CV si los visitamos. Como si solo los visitáramos. Como si esa generación no estuviera en el cálculo del capitalismo actual, como si no criaran a sus nietos. Como si no quisieran que trabajáramos hasta los 70 años y más. Como si no fueran parte de la humanidad explotada sin remuneración.

Los niños, no morirán. (Claro, según en qué sitio del mundo te tocó nacer y según de qué clase social hayas heredado tu porte de cara)

De tan burdo, parece insólito que haya tremendo disciplinamiento mundial.

(A esta altura, de estas líneas, la lógica se suicida)

Y si estás en territorio uruguayo, se te puede dar vuelta la cabeza para tratar de entender tamaño disciplinamiento. Podríamos entrar al libro GUINNESS: Casi sin obligar todo se obedeció, un nivel de acatamiento -aún enorme- en los sectores medios y altos. El flamante Gobierno no necesitó decretar Cuarentena, ni tapaboca obligatorio. El periodismo habla que «si la gente se comporta» no habrá que imponer.

La clase alta y media impulsa y autoaplica toque de queda. En los barrios más pobres se impuso la necesidad del día a día.

La frutilla de la torta fue que: la mayoría de las organizaciones sociales acompañan, entrando a un Acuerdo Nacional con el recién estrenado gobierno de patrones latifundistas, militares y multinacionales retirándose de las calles. Cerrando la mayoría de las sedes sindicales. Es de rescatar, sin duda, la actitud de aquellos que se mantuvieron activos y acompañando las ocupaciones y ollas populares. Con dudas de que nos cuida y que no, hubo quienes siguieron activos.

Hay quien sostiene que ante el COVID-19 se superó la teoría del rebaño. Sirio López Velazco(SLV [6] ) sostiene que: «Si hoy 350 mil muertos impactan mucho más y motivan un cambio de vida cotidiana en la gran mayoría de los países del mundo mucho más radical que lo que se vio hace 100 años durante la gripe española que mató por lo menos 50 veces más personas, ello se debe al hecho de que, felizmente, hoy el “sentido común” respeta y aprecia mucho más la vida ajena de lo que se la respetaba y apreciaba hace un siglo. Así, no se admite hoy pacíficamente la aplicación a los humanos de la categoría “rebaño”, ni se acepta para ellos la supuesta ley de la sobrevivencia de los más fuertes, ni se asume resignadamente el sacrificio de los más débiles. Ese aumentado respeto impide que los dirigentes de casi todo el mundo adopten en la presente pandemia (por lo menos abiertamente) la “inmunización de rebaño” y se vean obligados a invertir ingentes recursos en los sistemas sanitarios y a sacrificar momentáneamente el insaciable apetito de lucro inherente al capitalismo, para disminuir al máximo el número de muertes, hasta que la inyección de anticuerpos o la vacuna que elimine el riesgo del COVID 19 esté disponible. Ahora bien, la Organización Mundial de la Salud ya ha exigido que cualquier vacuna que se invente en los meses venideros tenga carácter público, o sea, esté al alcance de toda la Humanidad. A su vez, los egoístas que quisieran aplicarla sólo en su respectivos países (por ejemplo en los EEUU o en la parte rica de Europa), se ven obligados a constatar que como hoy la circulación diaria de los humanos es mundial (miles de aviones y navíos conectan diariamente a humanos originarios de todo el mundo), no se protege satisfactoriamente a los connacionales si no se protege igualmente a todo ser humano a lo largo y ancho del Planeta. Ojalá esa constatación los obligue a seguir a la OMS, respetando así escrupulosamente la vida ajena, aunque más no sea que para respetar la propia vida y la de sus connacionales. Estaríamos así ante un caso en el que, paradójica o dialécticamente, el egoísmo puede servir al altruismo, reforzando aún más el crecido aumento del respeto por la vida ajena»…SIC.

El texto por sí solo es contundente: ¡de que el sistema respeta la vida, que los capitalistas son altruistas, que optaron por perder e invertir en la gente… que la OMS respeta escrupulosamente la vida!!!

Es decir reivindica y cree en la OMS y compañía, se alinea en la estrategia del capital, cuyo resultado es el confinamiento encabezado por las multinacionales farmacéuticas, para luego lucrar con vacunas y otras drogas.

Irrespirable: un planteo que cree en la humanización del capital. Claro, pero quienes sepan quién es SLV y quien escribe estas líneas podrán sopesar mi irreverencia, (como simple militante autónoma y crítica) ante la de un ex tupamaro, doctorado por el mundo y su postura académica.

En el capitalismo, siempre hay dos bibliotecas, como dos clases, una oprimida, otra opresora. Aunque las dos se expresen de muy diversas maneras. Estas teorías de contagios, que se quieren colocar al margen de los intereses antagónicos que están en lucha, solo abonan en la consolidación de la dominación. Menos creíble aún es todo lo que atañe al negocio multimillonario de la salud; del gestar, nacer, existir y morir en una sociedad de mercado.

Creo sí, que hay planes de exterminio, de reacomodos intercapitalistas, de militarización mundial, de control social, de imposición de la tele explotación, del teletrabajo. Perón estaría radiante, triunfó su fascismo con yapa, él profesaba «de la casa al trabajo y del trabajo a la casa» El resto bajo toque de queda, confinados.

Aglomeradas en la pobreza y contra la opresión

Los sueños están aglomerados, rompiendo el encarcelamiento, en la solidaridad no asistencialista promotora de autogestión e intercambio generacional.

Que rescata maneras autárquicas de existencia.

Que necesitan el aire sin filtros de tapabocas.

Que siguió reivindicando reuniones presenciales.

Que reinventa cada día redes para tender la mano a los más excluidos y a los nuevos marginados por este nuevo orden mundial, los trabajadores informales, los tercerizados, los inmigrantes…

En este marco la ocupación de Santa Catalina, se salió del libreto: casi mil familias ocuparon una enorme extensión abandonada por décadas. Y la represión estatal no se hizo esperar. Policías haciendo supuestas encuestas, es decir fichando gente, fiscales Formalizando a ocupantes por Asociación para delinquir y usurpación. Promoviendo la desocupación a través de la judicialización y la medida inaceptable de que para no ir a prisión, las personas Formalizadas debían convencer al resto de irse de la ocupación. Una cuña invisibilizada, una zapa estatal. Acentuando el rol mafioso del Estado a través del poder judicial.

Las necesidades de viviendas, estudio, salud, las condiciones de trabajo cada vez más precarizadas y el hambre motivaron movilizaciones importantes del taxi.

De los ocupantes de tierra, de los feriantes. De las organizaciones feministas, el confinamiento y hacinamiento potenció la violencia sistémica del patriarcado, a un nivel aún no público, así como la trata, desaparición y asesinatos de jóvenes.

De los clasistas que realizaron, debates, marchas y actos el 1ro de Mayo.

De los jóvenes que salen en las noches a pintar contra la Ley de Urgente Consideración y se prepararon para movilizarse bajo la consigna: «A la urgente ley de los ricos la enfrentamos en la calle» y se logró una enorme movilización frente al Palacio Legislativo. Llena de jóvenes que quieren ir a más. Que con indisciplinadas prácticas van teniendo un rol protagónico en las luchas a librar. Y van liberando las calles de esa opresora soledad.

Este 20 de mayo encontró a la memoria recorriendo los barrios. Buscando la brecha por donde quebrar la impunidad. La iniciativa descentralizada colocó el tema de la desaparición en cada sitio de este territorio. La ausencia de la tradicional marcha del silencio, por 18 de julio, despertó redes que intentaron romper el silencio y mantener viva la memoria de revolución social.

Este estado de movilización sacó al ruedo a las cúpulas dirigentes, que no quieren perder el control. Mientras van concretando el Acuerdo Nacional, planteando concentraciones opositoras, pese a votar casi un 50% de la Ley de Urgente Consideración, que articulará el saqueo y represión que se viene. Que nos expondrá a los ya reiterados y generalizados operativos policiales militarizados en los barrios, a un confinamiento a total voluntad del Poder Ejecutivo. Es decir, a la versión moderna del Pachecato, con Medidas Prontas de Seguridad, Estado de Sitio, suspensión de garantías individuales y cortes de libertades públicas.

LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS:

(«El mensaje que subyace en La lengua de las mariposas, es el de defender la libertad de expresión, la importancia de la experiencia personal como forma de adquirir conocimiento, la cultura como camino a la libertad personal y la observación como una forma de despertar los sentidos [7] «)

La OMS, bancada por farmacéuticas y Bill Gates, indica al mundo qué hacer. Ellos son como Sanguinetti, Lacalle, Piñera, Macri para hablar de los lacayos de estos territorios.

Sin duda, odiamos y repudiamos a Trump- Bolsonaro y compañía. Son parte de ese juego del capital en disputa. Un asqueante y genocida sector del dominio mundial. Son la impudicia del armamentismo fascista mundial. Son el rostro burlón que se jacta de muertes pobres. Son el torturador jactancioso. Son Pinochet, Galtieri, el Goyo Álvarez.

No creo que Bill Gates nos defienda de una pandemia y Bolsonaro nos condene a morir. ¡Ambos son genocidas capitalistas!

¿Acaso para que les creyéramos no están jugando el rol del bueno y el malo? Tan viejo y efectivo como el agujero del mate.

¿Desde cuándo el capitalismo va a ir a pérdida por proteger nuestra salud? ¿Por qué no cuentan los muertos del cólera, del hambre, de la sed?

¿Y qué con los progresistas? ¿Acaso no dejaron la mesa servida para el banquete capitalista actual? ¿Acaso la miseria se originó desde Wuhan? ¿O el viernes 13 de marzo en Uruguay?

Si creemos que el confinamiento nos salva transitemos y miremos los barrios pobres, donde el hambre no está en cuarentena. Observemos al enjambre de mujeres y hombres que cada sábado fueron levantando el merendero en Santa Catalina. En las aglomeradas ollas donde se palea la necesidad insatisfecha a través de la solidaridad organizada.

Hay quienes pensamos que son las defensas en alto y el combate al miedo algunas de las claves que nos salvan. Hace rato que hay quienes no nos vacunamos, ni nos imponen mamografías.

Las ex presas, en las cárceles del terrorismo de Estado, confirmamos que el aislamiento es un arma muy poderosa. Para imponer los miedos, desviar los sueños, enfermar nuestras cabezas, para volvernos al paradigma familiar del capital. Para neutralizar nuestras resistencias.

Ando convencida, desde mi ancianidad en lucha, que más temprano que tarde empezará a sonar otra campana. Aunque hoy se pueden oír muy quedas o lejos. Esas campanas, no suenan desde las miles de iglesias que evangelizan para volver al redil. Ellas resuenan entre aquellas personas que resisten a la nueva colonización y vienen a decirnos: «Resistir es volver a pasar por nuestros sueños, habitarlos, instigar a soñar, buscar cómo hacerlos realidad. El sueño vencerá»

Compartiendo lo que pienso, no estoy diciendo lo que hacer a otros. Solo estoy reivindicando el derecho de esta manera de pensar y protestar y ejercerla con libertad.

Solo pienso y actúo así, buscando ser crítica e ir contra el pensamiento único.

La resistencia, desde esta mirada, empieza por no dar por cierto lo que se nos impone como pensamiento hegemónico y nos avasalla. Simplemente suscribo lo que escribo o digo.

Creo que el debate sin prejuicios nos enriquece.

Son las diferentes visiones, que se exponen a la crítica, las que nos hacen un poco menos funcionales. No para decir «esta es la verdad» pero sí para pensar y hacer fuera de lo dominante. Desde esta instalación de la «pandemia» cuesta disentir, a riesgo de que te digan o miren como el hombre o mujer de las cavernas o como el posible asesino del otro.

Difundir nuestros pensares y sentires no puede ser más peligroso que reproducir lo que dicen los gobiernos gendarmes y los dependientes subordinados. ¿No?

En fin, hay muchas aristas. Pero quise dejar planteada respetuosamente otra postura respecto a lo que nos protege y cuida. Ojalá podamos seguirla en directo. Para no saturar el mundo de palabras que no vayan hacia la acción directa.

JUNIO 2020

La novedad -muy frecuente en el capitalismo- es la concentración del enriquecimiento obsceno de las empresas de comunicación virtual, las telefónicas, las farmacéuticas, la industria carcelaria y el armamentismo mundial. Y su contracara son los millones de desocupados, el hambre, la explosión de la violencia social, intrafamiliar, los suicidios y la depresión.

Desde mayo he dejado leudar estas ideas. Junio nos trajo otras rebeliones. Se rompieron blindajes y en el norte se les alteró el confinamiento. La indignación pasó a la primera línea mundial. El asesinato de George Floyd puso en evidencia que no hay humanización ni salidas dentro de este sistema. El horror de las botas y fusiles, la prepotencia y el racismo intolerable está teniendo su respuesta. La llama de su vida truncada por un policía recorre el planeta. Grandes movilizaciones por todo el mundo. La fantástica imagen en Inglaterra de la estatua de Edward Colston; comerciante esclavista arrastrada por las calles por una multitud que la tiró al mar y un joven negro subiendo al monolito donde estaba el genocida racista, la estatua de Colón decapitada en Boston, llena nuestras pupilas de esperanzas. Y hay más: la miseria y opresión sempiterna en Haití hace de Puerto Príncipe una eterna rebelión cada día. Eso sí, invisibilizada.

No queremos vivir aceptando la pandemia de la injusticia.

No queremos respirar a través de telas y filtros.

Queremos respirar como quiso Georges Floyd.

Queremos vivir, no sobrevivir con miedo al contacto humano.

Queremos solidaridad, abrazos, besos para poblar las casas, campos, plazas, playas y calles.

Queremos aglomerarnos, reunirnos estrechamente hasta desmontar el Mega operativo ideológico que puso a la humanidad a legitimar la delación, a naturalizar el enorme sponsor que es la muerte.

(Un día como hoy, pero de hace 43 años atrás desaparecieron al sacerdote uruguayo Mauricio Kleber Silva, en Buenos Aires el 14/6/77. En el marco del Plan Cóndor lo secuestraron, mientras trabajaba de barrendero en la zona de Villas. Mauricio había apoyado la marcha cañera de 1962. Su compromiso fue con los más desposeídos. Aún no hay justicia. No hay olvido. No hay perdón. No hay reconciliación)

Ir. Junio 2020 (Irma Leites)

1/ Pongo comillas porque obviamente desde las cúpulas capitalistas, han utilizado magistralmente un virus para profundizar la militarización del planeta e imponer cambios tecnológicos en la producción y una obediencia impensable hace un año atrás casi sin oposición.

2/ Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia

3/ Organización de las Naciones Unidas

4 / Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados

5 / Toda muerte en encierros son asesinatos de Estado.

6 / Sirio López Velázquez catedrático. Fragmento de un artículo sobre la pandemia publicado en redes.

7 / Párrafo que precede a la presentación de la película La lengua de las mariposas