COLUMNA OPINIÓN- ENFOQUES

COVID-19, la caída del precio del petróleo, quiebras y despidos.

(Marion Saint Ybars/APL) Los precios del crudo se han desplomado a niveles inéditos. En Estados Unidos los precios incluso subieron temporalmente el lunes 20 de abril pero en territorio negativo a -37,63 dólares. Esto significa que los productores están pagando para deshacerse del petróleo que ya no pueden vender debido a la falta de lugares para almacenarlo pues sus reservas están llenas hasta el borde. Los precios del petróleo negociados en el mercado estadounidense subieron ayer 22 por encima de cero, es un nivel históricamente bajo. Y el petróleo comercializado en los mercados europeos, cuya caída fue menos espectacular, también se desenroscó a un nivel históricamente bajo por debajo de la marca de 20 dólares. La continua expansión del Covid-19 y las dificultades para controlar la pandemia provocaron un colapso de la demanda de energía durante un período que se espera que sea mucho mayor. Estos especuladores compran hoy una serie de cargas de crudo apostando al aumento de sus valores en unas pocas semanas. Esto explica la caída vertiginosa de los precios, los comerciantes anticipan que los productores no pueden encontrar compradores y que su carga permanece en sus manos. Hasta que se vea obligado a pagar para deshacerse de él. (…) Es este el límite que se acaba de alcanzar en todo el mercado estadounidense. «Los precios son bajos, hay que aprovecharlo» justificó Donald Trump sin engañar a nadie.

QUIEBRAS Y DESPIDOS

Donald Trump ha intentado intervenir para corregir el nivel de precios al anunciar su intención de comprar unos 75 millones de barriles de petróleo crudo para abastecer las reservas estratégicas de los Estados Unidos. «Los precios son bajos, hay que aprovecharlo» justificó sin engañar a nadie. Se trata de abrir el espacio de almacenamiento que aún no está lleno con la esperanza de reafirmarlo a cualquier costo.

Sin embargo, el anuncio destinado a ayudar a quienes constituyen el núcleo duro de su electorado, los petroleros tejanos y otros extractores de hidrocarburos de esquisto, en realidad no ayudó a tranquilizar a los mercados sobre todo porque la iniciativa presidencial debe ser aprobada por el Congreso. Los precios del crudo continuaron estancados ayer 23 entre cero y 5 dólares por barril.

Las decisiones tomadas a principios de la semana pasada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y varios países productores grandes, incluidos Rusia y México, para reducir la producción en 9.7 millones de barriles por día no ha ayudado a corregir las perspectivas. El presidente Donald Trump ya había puesto todo su peso en el balance de esta negociación donde Estados Unidos ha estado a la vanguardia desde que se convirtió en el mayor productor mundial de petróleo crudo gracias a la explotación del petróleo de esquiste bituminoso.

QUIEBRAS DE PRODUCTORES DE ESQUISTO BITUMINOSO

En los Estados Unidos, la caída de los precios y la caída del consumo plantean dos preocupaciones: una saturación de las instalaciones de almacenamiento de crudo y más quiebras de productores de petróleo de esquisto bituminoso. En 2020, Estados Unidos contribuirá a los esfuerzos de otros productores, no porque Donald Trump lo haya decidido sino porque parte de las operaciones de las compañías petroleras ya no serán rentables. Muchas compañías estadounidenses ya han comenzado a reducir drásticamente su actividad de perforación y varias tendrán que cerrar temporalmente los pozos disminuyendo la producción de petróleo estadounidense. Lo mismo es cierto en Brasil, Canadá y Noruega en particular donde el nivel de producción resulta de la decisión de las compañías petroleras privadas. Con los precios del petróleo cayendo a niveles muy bajos creen que ya no es rentable producir.

Se podría prever una nueva reunión de los principales productores. Todo dependerá de la actitud de Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia que en conjunto representan el 40% de la producción mundial. Mientras tanto para muchos países cuyos hidrocarburos siguen siendo el principal recurso: Venezuela, Irán, Irak, Nigeria, Angola o incluso Argelia es una situación económica y social catastrófica.

ESENCIAS

Donald Trump ha intentado intervenir para corregir el nivel de precios, al anunciar su intención de comprar unos 75 millones de barriles de petróleo crudo para abastecer las reservas estratégicas de los Estados Unidos. «Los precios son bajos, hay que aprovecharlo», justificó en esencia sin engañar a nadie. Se trata de abrir el espacio de almacenamiento que aún no está lleno, con la esperanza de reafirmarlo a cualquier costo. Sin embargo, el anuncio destinado a ayudar a quienes constituyen el núcleo duro de su electorado, los petroleros tejanos y otros extractores de hidrocarburos de esquisto, en realidad no ayudó a tranquilizar a los mercados. Sobre todo porque la iniciativa presidencial debe ser aprobada por el Congreso. Los precios del crudo continuaron estancados ayer entre cero y 5 dólares por barril.

Las decisiones tomadas a principios de la semana pasada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y varios países productores grandes, incluidos Rusia o México, para reducir la producción en 9,7 millones de barriles por día no ha ayudado a corregir las perspectivas. El presidente Donald Trump ya había puesto todo su peso en el balance de esta negociación donde Estados Unidos ha estado a la vanguardia desde que se convirtió en el mayor productor mundial de petróleo crudo gracias a la explotación del petróleo de esquisto bituminoso.

La OPEP y los signatarios del acuerdo del 12 de abril anunciaron ayer que reducirán la producción de inmediato, no a partir del 1 de mayo como estaba previsto. Pero el anuncio dejó los mercados de mármol. Varias estimaciones apuntan a la necesidad de duplicar la caída proyectada en la producción a 20 millones de barriles para comenzar a estabilizar los precios a un nivel muy bajo. Las proyecciones más optimistas muestran una simple estabilización de los precios del barril alrededor de 10 dólares, petróleo cotizado en Nueva York y 20 dólares para crudo, crudo cotizado en Londres.

Como resultado de la caída de los precios, una avalancha de quiebras y recortes de empleos ya ha comenzado a afectar a la industria en todo el mundo. En los Estados Unidos, las instalaciones federales o estatales ya no pueden transportar las instalaciones de petróleo de esquisto bituminoso.

Pero obviamente es en los países productores de petróleo altamente poblados como Argelia y Venezuela, donde la situación parece más crítica. Ambos estados dependen del equilibrio de sus exportaciones para proporcionar a sus conciudadanos acceso a los servicios públicos y al menos un nivel mínimo de protección social.

La pregunta que nos debemos hacer es : el petroleo bajó de precio… ud. vio bajar el precio de la nafta?…