UN SECRETO A VOCES

La policía narco de Jujuy propaló el virus en la provincia que regresó a fase 1 de la cuarentena

(Por Julia Callejón/APL) Jujuy pasó de no tener ningún caso de coronavirus a 29 contagiados en pocos días. Más de la mitad de los enfermos pertenecen a la Policía y el rastreo epidemiológico no logra encontrar al paciente cero. En lo que es un secreto a voces, todo apunta hacia la fuerza policial ligada al tráfico de hojas de coca desde la vecina Bolivia ya que en Jujuy no hay cultivos. El tráfico no pudo haberse realizado sin la anuencia del poder político que pidió «no estigmatizar». Así, la provincia entera regresó a la fase 1 y se suspende la vuelta a clases. (…) Jujuy tiene más del 60% de enfermos actuales dentro de las fuerzas policiales, y prácticamente la totalidad de los demás afectados son amigos, parientes o contactos estrechos de éstos.

El martes pasado a raíz de la aparición de 2 nuevos casos, en la conferencia del COE, el Gobernador de la provincia, Gerardo Morales, anunciaba la vuelta a la fase 1 para la ciudad capital, sus alrededores y la localidad de Perico. Pocas horas después, al sumar más positivos, la medida se hacía extensiva a toda la provincia.

Es de público conocimiento que uno de estos dos casos es un agente que viajó el día 4 de junio a la ciudad fronteriza de La Quiaca como parte de una comitiva oficial, junto al Gobernador Gerardo Morales, y se sospecha que allí se contagió.  Aunque también hay versiones no oficiales que complican más la situación, porque indican que en realidad el agente, llegó a cruzar a la colapsada Bolivia, para realizar algunas compras y de allí trajo el virus.  Además, esta misión a la frontera, que tenía como propósito concientizar sobre la necesidad de extremar esfuerzos para evitar el paso de ciudadanos bolivianos, impedir la propagación del coronavirus y prevenir la circulación comunitaria, se realizó con un excesivo e innecesario número de funcionarios y ministros, algo que desafiaba la lógica misma de su razón de ser.

Asimismo, el porcentaje notablemente alto dentro de las fuerzas de seguridad, volvió también a la memoria de los jujeños otro hecho reciente: el secuestro de 100 kg de hojas de coca de manos de la policía. El pasado 9 de junio, dos efectivos policiales fueron demorados, luego de que un control de Gendarmería en la localidad de Tres Cruces, les encontrara a un sargento primero y un cabo primero, un cargamento de 100 kilos de hojas de coca fresca. Sin embargo el cerco sobre la información del caso es muy fuerte y aun no se sabe a qué dependencia pertenecían, si efectivamente habían pasado a Bolivia y cuantas veces, ni si se les ha realizado el test PCR, o su resultado. Sin embargo, se sospecha que pertenecen a una red mas amplia y aún es incierto el número de viajes realizados.

Luego de que a principios de abril se confirmara el quinto caso en Jujuy -todos importados- la provincia había permanecido más de 50 días sin nuevos contagios de covid-19, lo que le permitió flexibilizar la cuarentena. Todos los jujeños de estos cinco casos iniciales, que habían contraído la enfermedad en sus vacaciones, habían recibido el alta médica sin mayores inconvenientes. Al no encontrar nuevos positivos, y sin circulación interna, se controlaban a aquellos que ingresaban a la provincia, como repatriados, camiones de abastecimiento y camiones en tránsito.

De este grupo se sumaron 4 contagios (1 repatriado y 3 de personas en tránsito).  Un caso aparte fue el camionero jujeño, que si bien se trató de un contagio importado, porque lo habría contraído en Buenos Aires, el camionero implicó la vigilancia epidemiológica de las personas con las que mantuvo contacto en la localidad de Fraile Pintado, y lamentablemente el paciente falleció.

Pero la falta de casos propios había flexibilizado la cuarentena llevándola a fase 4 y proyectando el regreso a clases. En este contexto se produjo una segunda oleada de contagios, que en menos de una semana arrojó unos 30 casos. En las últimas 24 hs. se sumaron 18 nuevos contagios, sumando un total de 39.  Estos 18 nuevos contagios (todos de transmisión local),  cuentan con 15 policías, un trabajador de la salud y otros dos civiles (de contacto estrecho con uno de los policías diagnosticados a mitad de semana).

Es decir Jujuy tiene más del 60% de enfermos actuales dentro de las fuerzas policiales, y prácticamente la totalidad de los demás afectados son amigos, parientes o contactos estrechos de estos. Surge la duda por esta situación, puesto que Jujuy no es la única provincia que tiene a la Policía en la calle haciendo controles, multando y reprimiendo, pero si es la única que tiene más del 50% de contagiados totales dentro de las fuerzas represivas.  La incógnita es más profunda ante la imposibilidad, que plantea el COE, de hallar la fuente de contagio de estos casos, y más si se piensa que aquí no había circulación social.

En el show mediático del COE, el Gobernador llamo muy rápidamente a «no estigmatizar», a los nuevos casos. El mismo COE que hace poco tiempo también habló de ponerles fajas a las casas de los posibles infectados, ahora explica que la policía ha contraído la enfermedad por encontrarse en la “primera línea de contagio”. Podemos afirmar que no se tomaron los mismos recaudos para no exponer ni estigmatizar al camionero de Fraile Pintado -un trabajador esencial- cuando se llegó incluso hasta a explicar todas las multas que se le iban a aplicar a él y a su familia, como una forma de amedrentar al resto de la población.

La realidad es que el gobierno pide respeto e indulgencia porque le resulta dificultoso explicar por qué hay tantos casos dentro de la policía, y por ejemplo un solo caso dentro de los profesionales de la salud (que además fue contacto estrecho de un efectivo policial positivo). Es decir, si se contagiaron por estar expuestos al virus por qué solo ellos y posteriormente sus contactos estrechos, son los únicos infectados de la provincia hasta el momento. Es de prever la multiplicación de casos a través de los «agentes» transmisores